ODIO LO QUE AMO: FINAL FANTASY VII, el peor juego de la historia, del mundo, del universo, del infinito, y del más allá

FINAL FANTASY VII, el peor juego de la historia, del mundo, del universo, del infinito, y del más allá

Estaba yo disfrutando de mis vacaciones en uno de esos chiringuitos de playa donde los hombres de pelo en pecho, adornados con enormes cadenas doradas de las que cuelgan algún crucifijo o imagen similar de dos o más kilos de peso, se deleitan con la compañía de una buena cervecita fresca y un buen plato de calamares a la Romana, cuando uno de aquellos aros rebosados comenzó a sentarme ‘como’ el culo, y no sólo eso, sino que instantes después me obligó a sentarme ‘sobre’ el ídem durante al menos tres cuartos de hora, en los cuales, retortijones, escalofríos, y diarreas varias, consiguieron hacerme perder el estupendo color rojo congrio que con tanto sacrificio había conseguido alcanzar tras intensas sesiones de dormir la siesta en pleno mediodía haciendo caso omiso de eso que en las farmacias venden bajo el nombre de protector solar.

El caso es que mientras pensaba que en ningún otro momento de mi vida me había encontrado tan mal, recordé las arcadas y las nauseas provocadas tras jugar al FINAL FANTASY VII en mi Playstation ‘Uan’.

Para empezar ya el titulito se las traía en lata, ‘Fantasía Final’, y claro, con ese nombre, lo mínimo que uno podía esperar en aquella época donde la testosterona me salía hasta por las orejas era ver a dos tías jamonas, pero de las buenas buenas, revolcándose en una lucha por el barro. Pero no, para eso me tuve que esperar al Rumble Roses, que eso si que fue un pedazo de juego con una física de perolas adelantada a su tiempo y que ya la quisiera para sí la Sheva esa de los chicos de Capcom. Luego está la cifra en números romanos de los cojones, el VII, que para esas alturas ya podían haber terminado con la jodida historia, que de ‘final’ sólo tiene el puto nombre, y más que ‘fantasía’ ya parece una maldita telenovela. Y es que, que yo sepa, ya han llegado hasta el XII, como las campanadas, y si no han sacado el trece será que se han cortado un poco con eso de que trae mala suerte.

Que se dejen de gilipingadas y hagan de una vez honor al nombre de la saga… ¡queremos un FINAL FANtASY XXX ya!

Pero claro, por aquel entonces todas las revistas del sector sólo soltaban perlas acerca del juego, y no probarlo era como autoproclamarse un paria o un apestado al menos ‘videojueguilmente’ hablando. Así que me fui al videoclub y cambié uno de mis originales con su inconfundible fondo de color negro petróleo por los cuatro CDs pensando que había conseguido una oferta 4×1 mejor que las que ponían en el Carrefour, y preguntándome porque coño no se habían esperado al formato Bluray de la PS3 si tanto espacio les ocupaba (vale, esto último quizás no lo pensé). La cara de alelado que se me quedó cuando ví aquel muñeco ‘cabezón’ (porque por mucha técnica superdeformed que quieran llamarla era cabezón y punto) fue tan antológica como cuando presencié como se le salía la teta a la cantante italiana Sabrina Salerno bailando aquello del ‘Boys, boys, boys’.

 

Si, la tetas de la Sabrina y la cara de apapayado de Cloud me dejaron con la boca abierta… pero al menos la italiana tenía dos buenos polígonos en condiciones…

 

Era un muñecajo inexpresivo a más no poder, pues tenía la misma ‘jeta’ en plena batalla, miccionando, o tocándosela delante de Aeris (me refiero a la espada, por supuesto). Además estaba ‘tarado’, y no sólo de la cabeza, sino físicamente, porque en vez de manos le habían puesto dos cajas de huevos. Si a eso le añadimos que tenía complejo de Son Goku por su corte de pelo, que tenía nombre de travelo por eso de hacerse llamar ‘Nube’ (joder, que ya puestos a dotar al personaje de un marcado carácter sensible o femenino, lo podrían haber llamado ‘Abril’ u ‘Otoño’ y patrocinar su vestimenta con alguna marca reconocida de compresas), y que su complejo de pito pequeño le obligaba a sacar de paseo cada dos por tres a su espadín de seis metros, lo que me extraña es que tanta gente se quejara del aspecto de los Teletubbies y no se metiera con este engendro. Supongo que sería porque en este mundillo ya estábamos acostumbrados a los personajillos tontos con nombres absurdos como el ‘brocha gay’ o ‘gaybrush’ ese (o como carajo se llame) de ‘El secreto de la Isla del Mono’, otro título para mear y no echar gota de lo malo que era, que con ese nombre lo primero que pensabas era que los piratas en vez de beber pintas de grog debían de tomar jarras de metadona.

 

Si, como el GayBrush este, el bueno de Cloud también tuvo que ejercer de ‘transformista’ en un momento dado de la historia… quizás por eso este juego guste tanto a algunos…

 

Y hablando de pintas, si de algo puede vanagloriarse este juego es que TODOS sus personajes tenían un diseño gilipollas, y si no lo tenían se comportaban como tal. Por ejemplo, el Barret ese, era un clon del ‘eMeA’ del ‘Equipo A’ al que tras perder el brazo en un accidente laboral dentro del ejército le pusieron por error una ametralladora en vez de un implante ortopédico, en fin, nada que no ocurra a diario en las mesas de operaciones. Y esto que parece una cosa superchachiguay es en realidad una tremenda putada, ¿nadie se preguntó nunca como hacía este hombre para reponer la munición?, pues muy sencillo, meterse uno a uno los casquillos por el culo, que de tanto uso que le daba lo tenían tan dilatado que al final del juego ya le hubiera dado igual introducirse una bala que un misil teledirigido o una bomba termonuclear.

Otro de los personajes estúpidos a más no poder es sin duda el extraño Cait Sith, que no es otra cosa que un ‘temible’ gato callejero con un megáfono que va montado sobre un peluche. Al cabrón que se le ocurrió este diseño todavía debe estar descojonándose, ya que de seguro encima le dieron al tío una palmadita en el hombro por ser de lo más ocurrente. Esta idea la das en un país que no sea Japón y lo mínimo que consigues es una buena patada en todo el culo, pero claro allí es que las cosas que hacen no es que sean muy normales, y a las entradas de Ichigoichie me remito, porque a mi me da por diseñar a un mejillón con un limón en la mano montado sobre una paella por eso de darle un toque español al dibujo y no salgo de la cola del paro en años, y más ahora con la crisis.

 

Vale, lo reconozco, hay una cosa peor que diseñar a Cait Sith, y es disfrazarte de este personaje y encima elegir ser el de abajo…

 

Y así podría seguir con la mayoría de sus personajes, porque no se escapa ni uno. Pero la coña era que encima a los programadores les dio la venada de inexplicablemente cambiar sus aspecto durante las batallas, que vale que no distingamos a un japonés de otro porque todos tienen los ojos iguales, como si tuvieran sueño, pero coño, ¿qué se pensaban?, ¿qué no nos íbamos a dar cuenta?. Joder, si Cloud parecía un niño de San Ildefonso y a la que empezaba un combate se transformaba en todo un adolescente de esos que protagonizan la serie estudiantil ‘Física y Química’, y de Tifa mejor no hablar que a esa le aumentaban hasta los guantes de boxeo por no decir sus tetas directamente.

 

El remake de este juego promete tener unos gráficos superrealistas… de hecho, esta Tifa sólo se parece a su compañera de PSX en dos cosas… y no, no son los ojos…

 

Por cierto, que los combates eran tan espectaculares como inesperados, que uno iba a su bola por ahí perdido en un bosque buscando setas o cualquier otro ítem alucinógeno semejante y de repente ¡ZAS! Un enemigo con una SPAS te daba en toda la boca y te jodía tus ansías de exploración (bueno, esto del SPAS es más bien del Rainbow Six Las Vegas 2, que a veces le da por convertirse en un RPG y te pone de buenas a primeras un terrorista en todos los morros). El primero pensabas que era un descuido, que no lo habías visto venir, pero durante el combate aleatorio número quinientos ochenta y tres te cagabas en el programador que le había puesto un +100 de Sigilo a todos los enemigos y de paso en la oriental madre que lo parió.

Además, y siguiendo con este tema, ver como tres soldados bien dotados, armamentísticamente hablando, con sus metralletas y demás parafernalia, caían derrotados ante un tío con una simple espada aunque está fuera del tamaño de El Escorial (que encima ni era láser, ni el chaval era un Jedi o Padawan, ni nada de nada) tiene un pase, pero coño, esa pulcritud, esa disciplina, y esa educación tan Japonesa se la podían haber metido por donde la espalda pierde su nombre. Oye, que quieres dar un golpe en la zona genital porque el enemigo se acaba de rasurar y le duele, pues coge turno, que te quieres tomar esa cosa tan chula que aunque no es una Heineken y ni está tan fresquita te sienta tan bien que hace que recuperes tus PV, pues coge turno, que aquello era como cuando coges número para comprar el embutido en el supermercado pero con ostias de por medio (aunque en la cola de los embutidos también se ven trifulcas, sobretodo cuando llega el espabilado de turno pidiendo que se le atienda porque se le han saltado su vez hace escasamente veinte números).

Vale, el caso es que incluso llegas a acostumbrarte, y mientras batallas te da tiempo de almorzar y llevarte lo que te ha sobrado en un ‘taper’, llamar a tu novia por teléfono desde una cabina para avisarla de que llegas tarde porque te has enfrascado en otro combate, y hasta de cortarte las uñas de los pies, no sólo por la agonía de los turnos sino por la presencia de las malditas invocaciones. Que la primera vez que ves a un dragón alado ascendiendo a lo Buzz Lightyear hasta el infinito y más allá para lanzar desde los confines del Universo un escupitajo que cae sobre los enemigos (y digo yo, ¿no podía hacer lo mismo sin irse tan lejos?), pues mola, la segunda vez llamas a tus padres para que vean que el dinero que se gastaron en el jueguecito de marras ha sido la mejor inversión de su vida, la tercera vez se la enseñas a tus amigos (me refiero a la invocación), pero a la cuarta, a la cuarta empiezas a saltar sobre el puto mando a ver si por chiripa encuentras una combinación de botones a lo Quick Time Event capaz de saltarse el más de minuto y medio que se pegaba alguna que otra de las invocaciones. Que yo llegaba a un punto que prefería morirme atacando sólo a base de mordiscos antes que darle el gusto al juego de verme intentar cortarme las venas con el cable del pad tras invocar a algún Bahamut.

 
Que te guste el Final fantasy tiene un pase, que te gusten los Chocobos podría llegar a entenderlo, pero ni Sephirot sería tan hijo de fruta como para vestir a su hijo de semejante guisa…

Y es que sin duda este juego no se diseñó para gente con prisas, que a los Japoneses se les tiene que poner el arroz de punta cada vez que juegan a un juego de Bethesda y van inmediatamente de un lado al otro de la punta del mapa utilizando simplemente la opción de ‘Viajar’. Porque aquí, o vas a pie, o por medio de una nave, o a través del resultado de una orgía desenfrenada entre un avestruz, un canario (me refiero al ave, dejad tranquilo a Logankeller), y un huevo de chocolate Kinder, o sea, un Chocobo, que la primera vez que oí ese nombre, en vez de pensar en un animal fantástico, creí que el juego estaba patrocinado por un nuevo producto de la marca Ferrero. Yo creo que le pusieron ese nombre de coña, y es que los japoneses tienen un sentido del humor muy sutil y refinado, así que para la próxima vez si quieren que les pillemos el chiste les propongo que lo llamen AveKinder Chocobon, aunque así quede más descarado.

Por suerte a lo largo de todo nuestro periplo nos veremos acompañados por una música épica a la par que ñoña en determinadas ocasiones, que de tan sosa y dulce que era no entiendo como no les dio un ataque de diabetes en masa a todos los millones de jugadores que le dieron caña (y no de azúcar precisamente) a este juego. Porque todo lo bueno que tienen sus inolvidables melodías se va al traste cuando te enteras que esta fue compuesta por Nobuo Uematsu, es decir, por la versión japonesa del fallecido y mítico actor americano de acción Charles Bronson.

Buscad las 7 diferencias y adivinad quién es el actor y cúal es el compositor… además uno de ellos lleva un tanga de rayas…

Si a todo esto le unimos un argumento más inverosímil que las interpretaciones de la Pamela Anderson, no es de extrañar que nadie entendiera una mierda de la historia, y el que lo hizo sufriera de migrañas y cefaleas durante el resto de sus días. Y es que mezclar un grupo ecologista bajo el nombre de AVALANCHA (que es como si ahora a los de Greenpeace les diera por llamarse TORMENTA a lo X-Men), con unos cuantos guerrilleros de un grupo militar llamado SOLDADO (que es como si a los de ETA les diera por llamarse CABRONES directamente), y un extraterrestre con el nombre de una ciudad italiana pero mal escrito o JENOVA (que es como si a Steven Spielberg le hubiera dado por ponerle a ET el nombre de VARCELONA), resulta más difícil de seguir que la serie ‘Lost’ bajada de Internet, sin subtítulos, y doblada al polaco. Pero claro, la culpa de su enrevesado hilo argumental no sólo se la debemos a los chicos de SQUARE, porque sin duda traducciones del tipo ‘Allé voy’ ayudaron en gran medida a sentirnos más perdidos que Paris Hilton dentro de una biblioteca, aunque fallos tan garrafales como este siempre se excusan con la tontería esa de que resulta ser un trabajo de chinos traducir millones de palabras y millares de textos de un videojuego japonés.

Pero lo MEJOR de TODO, es que incluso si me tomara en serio todas y cada una de las cosas que acabo de relatar aquí, este juego seguiría siendo una JODIDA OBRA MAESTRA. Y el que quiera criticarlo, que lo critique, y que haga el chorra como lo he hecho yo aquí, porque pocas pegas se le pueden poner al MEJOR TITULO JAMAS CREADO de la HISTORIA de los VIDEOJUEGOS. Y al que no le guste lo que he dicho, que vaya y le trolleé al verdadero incitador y culpable de todo lo que aquí hay escrito, porque juro que yo no quería hacerlo, y no es otro más que LOGANKELLER con una de sus geniales iniciativas. Y si vais a lapidarme, por favor, hacedlo con vistas al mar, que yo aún sigo estando de vacaciones, y no abuséis de mi, que no soy ningún yogurt.

PD: Si, si que uno puede criticar con ensañamiento su videojuego favorito, lo único que hay que tener es un buen par de cojones y hacer de tripas corazón… Snif… XD