Como ser PADRE VIDEOJUGADOR y no morir en el intento…

COMO SER PADRE VIDEOJUGADOR Y NO MORIR EN EL INTENTO

 

Los bebés pequeños son unas criaturitas inquietas que tienen el extraño poder de consumir toda tu energía cuando permaneces al lado de ellos. Otro efecto secundario es su habilidad para meterte en un salto espacio temporal que hace que el tiempo pase sin que te des apenas cuenta, y es que con ellos no pasa volando, simplemente cual truco de David Copperfield desaparece. Si a esto se le une el hecho de que te inoculan la sana adicción de estar todo el día pensando en ellos, pues prácticamente apenas dejan lugar para que un padre pueda dedicarse a otra afición que no sea la de sentarse junto a ellos evitando que se crean un todoterreno o el Mako de Mass Effect capaz de gatear por las superficies más inestables, empinadas, resbaladizas, sucias, o peligrosas, intentando que no se comporten como Kirby Super Star o como una cabra metiéndose en la boca todo lo que sale a su paso, y cantándoles canciones más simples que la música de ‘Doraemon’ con tal de hacerles una gracia que les haga cesar su llanto.

 

Por este mismo motivo, el que aquí os escribe reconoce no saber como consigue mantener actualizado el blog y de paso echarse unas partidas de vez en cuando, bueno, miento, seguramente se deba gracias a quitarme algunas horas de sueño y a la benevolencia de mi mujer, que se arma de una santa paciencia cuando me ve coger un mando o acercar a un ordenador a la primera que veo una oportunidad (por fortuna todavía no me ha pedido una orden de alejamiento, a Internet y a las consolas me refiero, aunque creo que se lo está pensando). Pero si he decidido crear esta entrada no es para hablar de la posibilidad de que mi afición haga que me destierren a dormir en el sofá de por vida, o de si ser padre puede ser compatible o no con dedicarle horas a los videojuegos, sino como pequeño bri-consejo a los padres/madres en los que seguramente os convertiréis, ya que os paso a relatar tres de los incidentes más destacados que me han ocurrido cuando el binomio bebe-videojuegos hace acto de presencia en el salón de mi casa.

 

EL ATAQUE DE LA BABOSA SIGILOSA

 

Si en una tranquila tarde de Sábado os disponéis a conectaros al LIVE o a otro servicio similar y sentís como algo se introduce lentamente por vuestro conducto auditivo, entonces sabréis de lo que hablo. Y es que aunque las nuevas tecnologías no estén diseñadas para estar al alcance de un bebé, el que no puedan usarlas no implica que no intenten probarlas, o al menos ese debe ser el motivo que los incita a chupar la gomaespuma que recubre el auricular de los cascos o de los micros como si de un chupachups se tratase. Esto ocurre por no haber usado un profiláctico a tiempo (para recubrir sus extremos me refiero) o por no hacer uso de un ‘checklist’ del estado de los periféricos de nuestra consola antes de su uso, y claro, pasa lo que pasa, que uno se dispone a hablar con los amigos cuando siente un líquido fresquito y viscoso, que no es Fanta naranja sino esa cosa comúnmente conocida como baba o saliva, introduciéndosete por el oído y provocándote un enorme y desagradable escalofrío. Este es el incidente más leve que le puede ocurrir a un padre videojugador, pero el más grave que le puede ocurrir al niño porque puede llegar a tragarse la espuma y provocarle la asfixia, así que no dejéis estás armas mortales al alcance de vuestros hijos.

 

¡Papi!, ¡papi!, ¡toma, grasiaz pod prestazme tu PSP con la imagen de Kratoz hecha por Swarovski!. Pod ciedto, ¡que ricaz eztaban laz piedecitas de codores!

 

EL JACK DESTRIPAJUEGOS INTERIOR

 

Un buen videojugador que se precie no es nadie sin una buena colección de videojuegos a sus espaldas, o más bien en sus bolsillos, y muchos de ellos se tratan en la mayoría de las ocasiones de auténticas joyas que por su rareza y el esfuerzo de encontrarlas, o por tratarse de una edición especial, tienen un gran valor. Pues bien, los bebes no distinguen un churro con chocolate de una cadena de oro de 20 kilates, pero lo peor de todo es que los abuelos tampoco. Si tú consigues que por Ebay te manden desde otra parte del Atlántico la edición especial del ‘Jade Empire’ o cualquier otro juego, guárdalo en algún sitio inhóspito e inaccesible, o puede ser que al llegar a tu casa te encuentres a tu hijo estrujando el manual del juego cual máquina compactadora, rasgando sus páginas compulsivamente mientras se ríe a carcajadas, mordiendo el DVD cual monstruo de las galletas de la era digital, o usando la carcasa a modo de objeto contundente para poder ajustar cuentas con algún adulto, convirtiendo tu idolatrada versión coleccionista en una edición especial para limpiarse el culo por no servir para otra cosa. Y todo porque el abuelo estimó oportuno dársela para que la criatura se entretuviera un rato. La única solución posible para que no ocurra esta clase de desaguisado es esconder todos vuestros juegos en algún lugar remoto, oscuro, y profundo, de vuestro dormitorio donde los abuelos y los más pequeños no se atrevan a mirar jamás, o séase, en el cajón de los calzoncillos.

 

¡Hola Papi!, ¡Mira lo que he hecho con el manual de ‘Fallout 3 Director’s Cut’ edición limitada con sólo dos copias en el mundo!

 

DEJAD QUE LOS NIÑOS SE ACERQUEN A MI

 

Por mucho que se pueda llegar a pensar lo contrario, la primera vez que alguien dijo esta frase, no resultó ser ningún pederasta, al menos que yo sepa. Sin embargo, si eres padre videojugador no debes pronunciarla bajo ningún concepto, o no mientras estés jugando, porque su invocación causará más estragos que Carpanta en un banquete de bodas. Y es que los niños son como esponjas, y no lo digo por su capacidad para hincharse y soltar agua a modo de lágrimas cada vez que cogen una ‘perreta’, sino por su capacidad de absorber conocimiento de forma rauda y veloz. Si un niño se te acerca mientras estas haciendo uso de un pad probablemente exigirá que se lo des de inmediato y empezará a patear a cualquier Locust o tortuga Koopa que se le cruce en la pantalla con más tino que su progenitor. Por este mismo motivo, un padre siempre ha de mantener la calma y la mente fría delante de sus hijos, y sobretodo no hacer nunca nada que ellos puedan imitar porque como te vean apagar la tele o el monitor estás perdido ya que dicho botón se convertirá desde ese mismo instante en su principal obsesión, mucho mayor incluso que la de tener siempre su chupete a mano. A partir de entonces todas tus partidas parecerán más un coitus interruptus que otra cosa, y todo se reducirá a avanzar un poco y contemplar un fundido en negro mientras sonríe el menor. Pero aunque seas capaz de mantener lejos de su alcance el pad o la pantalla, aún no estás a salvo, los niños son capaces de reconocer la ‘fuente’ de tu diversión y de seguirla por muy lejos que se encuentre, así que si un niño se aproxima a tu consola, te mira, se ríe, mira a la consola, te mira, se ríe, y la vuelve a mirar, ya será demasiado tarde, lo siguiente que hará será empujarla con tal violencia que el fatídico y terrible derribo de las torres gemelas te parecerá tan sólo una anécdota. Todavía puedo escuchar el sonido agónico de mi DVD de Fallout 3 chirriando encerrado en la bandeja mientras la culpable de arrojar mi 360 al suelo me miraba con cara de Steve Urkel insinuando un ‘¿he sido yo?’ con sus ojos. Por eso, por muy ‘fashion’ que queden las consolas actuales en el salón de vuestras casas, os recomiendo que en la medida de lo posible evitéis colocarlas en posición vertical y las dejéis en la posición que más le gusta usar a todo el mundo, por lo menos en la cama, la horizontal.

 

Con imagenes como esta casi que prefiero que me salgan las tres luces rojas…

 

Bueno, y hasta aquí llega mi limitado repertorio de experiencias, si conocéis alguna anécdota de este tipo y queréis compartirla, no dudéis en postearla en un comentario. Recordad que este mes organizo el DECIMO CONCURSO MENSUAL DE RELATOS CORTOS DE GAMEFILIA, y hasta ahora sólo he recibido uno, que me da que se va a llevar todos los premios como la participación siga tan baja, a no ser que encima nadie vote. Así que venga, ¡animaros!, que no sabéis lo jodido que es mantener un rehén, y mucho más ahora con el tema de la crisis, y es que si llego a saber todo lo que gasta la jodía de Rikku tan sólo en MUNCHITOS la iba a secuestrar David el Gnomo porque lo que soy yo… ¬¬