Tengo un E-MAIL. Tranquilos, creo que NO es PUBLICIDAD.

He recibido un e-mail ylo mejor de todo es que, en teoría, no se trata de ningún SPAM. Lo supe desdeel mismo momento en que no vi la palabra VIAGRA en el asunto (por lo visto‘alguien’ sabe lo de mi disfunción eréctil), como tampoco encontré la frase ALARGAMIENTODE PENE en el mismo (intuyo que ese ‘alguien’ también conoce ciertasproporciones físicas que tengo por debajo de la media).

Leyendo su contenido,pude entrever que otro ‘alguien’ me echaba de menos, y lo más paradójico es queno me estaba enterando a través del FACEBOOK, o FEISBUK para los entendidos, eseportal que te recuerda constantemente que tienes un montón de ‘amigos’ sinañadir a tu vida aunque luego te pases más de la mitad del día completamentesólo. Se trataba de Pep Sánchez, el director de Meristation.

Y de repente me vino unFLASHBACK. No una copia de ese juego que se empeñan en decir que no fue lasecuela de Another World aunque se le parezca un huevo, sino una de esasescenas en movimiento que rememoran algún momento importante de tu vida, comoaquella vez que de niño entraste sin avisar en el cuarto de tus padrespreocupado por los jadeos que provenían de su habitación, o aquella ocasión enque tu novia te dijo que en el Predictor le salía un color rosa.

Allí estaba yo, frente alordenador de prácticas de la Universidad, haciendo caso omiso de lainteresante, educativa, y monótona charla del profesorado acerca de unos senos (suenainteresante) que aparecían en unas gráficas de coordenadas (lo cual deja de serinteresante) mientras la sangre me hervía leyendo los reanálisis vertidos en unportal dedicado a los videojuegos llamado Meristation sobre el primerAssassin’s Creed.

Después de añossiguiéndolo casi a diario, sólo los injustos y blasfemos improperios alzados sobrela poseedora de otro tipo de senos, Jade Raymond (lo mejor que tiene Ubisoftaparte del Rayman Origins), me armaron del valor suficiente para hacer algo impensablepara mí al menos hasta aquel día; registrarme.

Lo que Pep no sabe, esque me cansé muy pronto de intentar hacer un reanálisis decente bajo un montónde comentarios del tipo ‘escribo esto aquí para guardar el sitio. Ya si eso loedito cuando juegue al juego’ junto con otros que se jactaban de dar su valoraciónfinal conforme a lo que habían visto en algún video o jugado en cinco minutos oprobado en alguna DEMO.

Me cansé muy pronto deleer los foros donde un montón de críos, con y sin pelo en el pubis, seenmarañaban en una burda y banal pelea lingüística por justificar la inversión desu dinero, o de sus papis, tras la adquisición de una determinada marca devideoconsola. Tal y como hace un cuarto de siglo (que se dice pronto) veíahacer a los niños ‘Nintenderos’ y ‘Segueros’ en la sección de cartas de la revistaHobby Consolas cuando se vanagloriaban de las bondades de su erizo azul o de unfontanero con bigote.

Y quizás me hubieracansado definitivamente de la web, de algún que otro análisis cuestionable, dela insulsa gracia de algunas de sus tiras cómicas, de alguna que otrapublicidad encubierta, sino fuera porque en un cambio precipitado de guión, enun inesperado giro argumental, Meristation hizo algo que no había visto conanterioridad en este tipo de medios, darle la palabra a sus lectores, y no sóloeso, sino que ésta tuviera una presencia destacada en su portal.

Nos ganó, como nuncaantes se había visto, como España le ganó a Malta allá por el 83, por goleada. Laspáginas de los blogs se llenaron de vida como si no hubiera un mañana, como sino existieran Blogspot o WordPress, como si algún tipo de enfermedad viralhubiera despertado un redactor en cada uno de nosotros, durante días, semanas,meses, años, hasta que tanta efervescencia se desvaneció como un Efferalgan enun vaso de agua.

Sin embargo los blogs nohan desaparecido, al contrario, se mantienen con vida gracias a un grupo (entrelos cuales lamentablemente no me incluyo) de irreductibles blogueros, comodecían Uderzo y Goscinny del pueblo galo de Asterix y Obelix. En su mayoríasiguen publicando entradas en torno a este mundillo de los videojuegos, y cadauna de ellas está cargada de dedicación y, sobretodo, de personalidad propia.

Ahora Pep apelas con tuemail a mi sensibilidad, sin saber que lo único que no mencionas en tucomunicado, los blogs, es también lo único que me importa y por lo queverdaderamente, y a título personal, valdría la pena regresar a Meristation. Noexiste ni una pequeña referencia a ellos, ni a su futuro, en tus palabras. Alcontrario, con tu omisión más bien parece que les espera el mismo destino queal Google Reader, el cual formará parte de la ‘Limpieza Primaveral’ queperiódicamente la compañía americana hace con sus productos menos populares.

Te recuerdo que los foros,aunque en teoría permitan hacer algo parecido (la creación de contenido), estánenfocados más a la comunicación y a la participación colectiva, y los blogs,aunque permitan la interactividad con otros usuarios, se basan en un espaciopropio donde los usuarios pueden expresar sus inquietudes y opiniones sin muchasde las restricciones que existen en los foros.

Los blogs, aunque no loparezca, aunque ya no se les reconozca, son un valor añadido al portal queasegura, por mínimo que sea, un contenido adicional al lector y un motivo máspara el usuario de formar parte de una comunidad de videojuegos.

Si injustamente no va avolverse a darles eco en la portada, como ahora si se hace con los foros, almenos tened presente la creación de una sección nueva donde semanalmente omensualmente se recojan las entradas más interesantes de los blogs según losintegrantes de Meristation o alguna persona escogida entre ellos para realizaresta acción. Eso como mínimo, aunque podría recordarte las múltiples quejas ymejoras que desde los blogs se venían solicitando desde hace tiempo, comoretirar las estrellas por un simple botón de ‘me gusta’ y muchas otras cosas quede seguro permanecen olvidadas en algún post.

Reconozco que esto essólo una mera valoración personal, que no soy más que un minúsculo grano dearena entre tus miles de posibles visitantes, pero algunos de los mejores análisis devideojuegos que he leído en mi vida no vinieron por parte de un redactor deMeristation, sino del propietario de un blog de Gamefilia, y alguno de los concursosmás divertidos en los que tuve la suerte de participar no surgieron por partede la propia revista sino por iniciativa de algún bloguero de esta comunidad.

Así que, para que tue-mail no caiga en saco roto y sepas mi opinión al respecto, he vuelto momentáneamentea la comunidad de blogs a la que un día tuviste el acierto de dar vida, y en laque he tenido la suerte de participar, para decirte que si de verdad quieres ofrecer‘la mejor comunidad de videojuegos’, no te olvides de darle voz y presencia atus lectores con la misma intensidad de antaño mediante la renovación y puestaal día de una herramienta tan mediática y participativa como son los blogs deusuario.

A la espera de que en esainformación, que vas a empezar a dar a partir de ahora a través de tu cuenta detwitter, encuentres un hueco para aclarar un poco cuales son los planes ‘reales’de futuro de los blogs y la importancia actual de los mismos para la revista, se despide atentamente un ex-bloguero y ex-usuario de Meristation,

El Electroduende

 

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