Star Trek; En la oscuridad

 

Una vez más, una película de nuestro amigo J.J.Abrams meprovoca frialdad. Es esa sensación que en su día me provocaronMission Impossible III o la primera de Star Trek, además de productos televisivoscomo Perdidos, Alias o Fringe. Me gusta el cine de Abrams, y me gustan susseries, pero algo falla, y la verdad es que me cuesta encontrar las razones…

 

En la tele opino que el problema radicaba en aquellas tramasestiradas hasta el infinito para seguir ofreciendo temporadas y explotar elfilón. En su cine, sin embargo, detecto otros problemas, no fácilmenteexplicables.

StarTrek; En la oscuridad, es una entretenida peli deaventuras espaciales como lo era su predecesora, de la misma forma que latercera misión imposible era una maja peli de espías. Pero ninguna de las tresemociona, conmueve ni perdura. Analizando esta última peli de Abrams podemosconcluir que la trama está bien urdida, que, como no podía ser de otra manera,los efectos visuales son de órdago, y que el reparto es fantástico, con esascaras que ya estaban en la primera y el añadido de un Benedict Cumberbatch quecompone un villano genial y carismático.

E incluso otro importante punto a favor debe ser aplaudido.Esta nueva peli de Star Trek, como la anterior, es capaz de llegar por igual atodo tipo de espectador. Ha de ganarse al trekkie más fundamentalista, porqueestá repleta de guiños a la serie clásica, y también al espectador más profanoen la materia, que la disfrutará como una space opera estupenda que da pocosminutos de tregua. Y además los guionistas han sido capaces de que estospijameros de la nueva centuria nos recuerden a sus predecesores televisivos sinolvidar que aquéllos, hoy, han quedado algo desfasados, en lo que concierne adiseño de producción, y, sobre todo, vestuario.

En definitiva, esta nueva Enterprise mantiene las virtudesde la antigua, y tapa las vergüenzas pasadas, poco trascendentes, perollamativas.

Pero, como decía antes, no es completa la satisfacción. Elbueno de Abrams es incapaz de rodar una sola escena inolvidable, de esas que teempapan de cine y que justifican un segundo visionado. Me refiero a esosmomentos tan presentes, por ejemplo, en el cine de Spielberg, de quien tantodice beber un cineasta que ya rodó con el maestro Super 8, en mi opinión elúnico trabajo que podría acercarse al cine del Rey Midas.

Desde el comienzo, con ese prólogo tan Indy, hasta sudesenlace, Star Trek; En la oscuridad es simplemente buena, algo que, por otraparte, ocurre con casi todos los blockbusters veraniegos, a excepción de ElCaballero Oscuro en 2008. Cualquier adaptación de Marvel, o secuela/precuela desagas conocidas es capaz de mantenerte durante un par de horas entretenido,asegurándonos, al mismo tiempo, que no repetiremos con un pase casero.

Lo triste es que J.J.Abrams siempre promete más. Uno, que esoptimista por naturaleza, quiere pensar que nuestro joven director estáguardándose su obra maestra para la nueva de Star Wars…

 

Mi puntuación en IMDB:7.

http://www.imdb.com/title/tt1408101/?ref_=sr_1

 

El Hombre de Acero

 

A ver cómo se me da, que detecto un poquito de óxido…

 

Creo que nunca había salido del cine con una sensación tanagridulce. El Superman de Snyder/Nolan está muy bien, algo con lo quecontábamos todos los que admiramos la capacidad del segundo para voltear (eneste caso como productor) todo un universo de ficción tebeística llevándolo aterrenos nunca antes explorados en el cine cuando de adaptaciones se trata.Pero, tristemente, hay cosas que chirrían tanto que todo lo bueno pareceevaporarse…

 

Lógicamente, hay SPOILERS, pero tan sólo en el últimopárrafo de esta crítica, en el que expongo la razón de mi desencuentro con estenuevo Hombre de Acero…

 

Vayamos con lo bueno, que, además en la peli llega antes quelo malo. Este Superman que trata de devolver la gloria en el cine al superhéroepor antonomasia, y, de paso, acortar la sideral distancia que Marvel saca a DCen cuanto a adaptaciones cinéfilas de sus personajes de cómic, se nos presentaarrebatador. No destripo nada si cuento que empieza como el de Donner, con lossucesos en Krypton, justo antes de que todo lo allí conocido se vaya a laporra. Ya no es que Russel Crowe pugne con Brando como el mejor papá posible deKal-El, es que Snyder nos sitúa en un escenario apasionante, aprovechandodetalles de cómics importantes (esos robots-sirvientes que, si no recuerdo mal,aparecieron de la mano de John Byrne) y ofreciendo un primer plato que mezclasci-fi, catástrofes, referencias a Dune, Matrix y tantas otras, todo ello sinperder la esencia de lo que ya conocemos. O sea, que lo que ya se nos hacontado, aquí y en el papel, se nos cuenta de nuevo, pero mejor, y culpa deello la tiene el nuevo Zod…

En el villano de la función encontramos otro de los puntosfuertes de la peli. Aquí Michael Shannon queda tan bien como Zod, como a su vez quedaba el gran TerenceStamp en 1980. Esevidente que estamos ante un malo con motivaciones sobradamente utilizadas: eserollo fascista de “es mi planeta y me lollevo” y de “este vuestro planeta esahora mío y os voy a matar a todos”. Vale, pero todo lo que rodea a esemaléfico plan mola mazo. Sus secuaces, sus poderes, y, sobre todo, laencarnación de uno de esos actores marcados por un físico peculiar que nodefraudan cuando alguien con talento le da un papel jugoso.

Amy Adams está bien como Lois Lane, y los veteranos Costner,Lane y Fishburne cumplen en esos roles míticos de padres adoptivos y PerryWhite. No faltan, además, los necesarios guiños comiqueros para excitar a losmás fans, que habrán salivado compulsivamente tras detectar los logos decompañías como LexCorp. o WayneTech.

Y no me olvido del bueno de Henry Cavill. Rompe con Reeve,como no podía ser de otra manera tratándose de un reboot tan diferente, y noresulta ñoño ni ridículo cuando de mostrar emociones se trata.

No es poco, por tanto, lo bueno que tiene este Superman. Atodo lo mencionado podemos añadir una trama bien urdida pero también un guióndecente que se estropea de una manera lamentable en el tramo final de lafunción. Ojo a partir de aquí porque quienes no hayáis visto todavía la peli ospodéis comer un par de SPOILERS gordos.

 

Dos son los detalles que han hecho que salga del cine unpoquito triste. En primer lugar, y como punto negativo menos importante, creoque la escena de la muerte de Jonathan Kent es forzada y poco creíble. Pero lomás grave lo vemos, en mi opinión, en la última escena de la película. No puedocreerme que los señores Nolan y Goyer, los responsables de otorgar a Batman unaura de credibilidad indiscutible, nos hagan pasar por el aro de nuevo con eltrillado asunto de la identidad secreta de Superman. Las gafas y la ingenuidadcomo disfraz servían en los 70 y 80, y encajaban bien en el tono desenfadado deaquellas pelis. Pero estamos en 2013 y, aparentemente querían ofrecernos otracosa. No hay quien se crea que Superman, quien en todo el metraje anterior seexponía a todo el planeta, se camufle en la última escena detrás de unas gafasy se presente en el DailyPlanet como el corresponsal Clark Kent.  Menudo jarro de agua fría…

 

Pero la nota que le otorgo es alta. Lo malo es que podíahaber sido aún mejor…

 

Mi puntuación en IMDB:8.

 

http://www.imdb.com/title/tt0770828/?ref_=hm_cht_t3

 

Año nuevo, vida nueva…El blog se muda.

Han sido casi tres años aquí, y todo comenzó con una invitación para que os subierais al DeLorean, la máquina del tiempo de Regreso al Futuro. Hoy, cuando falta un día para que se nos vaya este 2010, me reitero en la invitación, vuelvo a hacerla, pero fijando un destino distinto…

No es esto, por tanto, una despedida. Se trata, simplemente, de seguir en otro sitio. Lo que comenzó como una manera de pasar el rato por parte de un cinéfilo empedernido y loco, se ha convertido en un placentero compromiso con unos cuantos más locos aún que han venido leyéndole puntualmente (como decía Obi Wan a Han Solo: "¿Quién es más loco: el loco o el loco que sigue al loco?" …)

Lo que sí he de hacer es dar las gracias. Gamefilia es una amplísima comunidad de blogs, que en su mayoría habla sobre videojuegos, y en el que éste ha sido siempre muy bien considerado, quizás demasiado. Siempre ha estado esta bitácora cinéfila entre los blogs más populares, e incluso estos días ha sido nominada en alguna categoría propuesta por varios compañeros blogueros, entre los mejores del año.

A ellos, y a todos los que me han leído puntualmente, GRACIAS. Y a quienes me han leído esporádicamente, GRACIAS. Y a quienes han dejado algún comentario, GRACIAS. Y, desde luego, a quienes hayan decidido ver una u otra película dependiendo de mi opinión aquí expuesta…pues he de decirles que no están locos, sino directamente para que les encierren…

A todos os invito a seguir, en otro sitio. Será un nuevo punto de encuentro, más adecuado para mis intenciones aunque supongo que menos para las de alguno de vosotros. En cualquier caso, me encantaría, sinceramente, que siguieseis ahí…

Antes de dejar mi nueva dirección, quiero apuntar que seguiré, por supuesto, con mi blog de la web de la revista Acción, en el que llevo algo más de un año hablando sobre cine:  http://www.accioncine.net/blogs/flying.html

Y, finalmente, ésta es la nueva dirección del blog que sustituye a éste:

http://www.subamonosaldelorean.blogspot.com/

Espero que nos veamos ahí, y que empecemos a debatir, por ejemplo, sobre las mejores películas de este 2010, contenido de la que será la segunda entrada del blog, tras la bienvenida de rigor…

Y, además, espero que nos veamos en los cines…Mi nuevo blog, como éste, está hecho del material con el que se hacen los sueños…

Gracias a todos.

 

Sueños de cine…Feliz Navidad!

Desde siempre, desde que tengo uso de razón…he soñado con cine…

Sueño que tengo séis años, y que mi madre me lleva por primera vez al cine. Sueño que esa tarde veo E.T. y que se me olvidan los graves problemas familiares. Sueño que quiero seguir soñando con tardes así…

Sueño con que sonrío cuando otras tardes paso por delante de aquel cine, y que a veces hay una cola enorme para comprar una entrada. Sueño con volver a entrar, con volver a comprar una entrada, una y otra vez…

Sueño con que mi sueño se cumple, y con que voy al cine muchas veces más, aunque no he cumplido todavía los diez años. Sueño con que me llevan a otros cines de mi ciudad, y con que siempre estoy nervioso, expectante…

Sueño que veo La Flauta Mágica de los Pitufos, y películas de Bud Spencer y Terence Hill. Sueño que veo Basil el Ratón Superdetective…Sueño que veo las secuelas de Superman en el cine, sueño que no me parecen tan malas…

Ya tengo más de diez años, y sigo soñando…Sueño que empiezan a interesarme otros géneros. Ya no se trata sólo de aventuras, dibujos o fantasía. Sueño con Rain Man, y El Color del Dinero…Sueño que esa amplitud de miras me lleva a descubrir el cine en casa, primero los pases televisivos, después el vídeo…

Sueño que TVE proyecta ciclos inolvidables…Sueño que descubro a Hitchcock, a Fritz Lang, a John Ford y Howard Hawks…Pero la tele es un filón…Sueño con clásicos, con King Kong y los Hermanos Marx, y con Chaplin o Buster Keaton…Sueño que me apasiona ver películas en casa, pero también que necesito seguir yendo al cine…

Sueño que sigo yendo al cine, y que como determinadas películas se habían estrenado cuando yo aún era muy crío e ir a verlas no dependía exclusivamente de mi, las descubro en vídeo, pero veo en el cine sus secuelas…Sueño con que alucino en mi casa con Regreso al Futuro, y que veo en el cine sus dos secuelas. Y sueño que me ocurre lo mismo con Indiana Jones, y con Star Wars o Superdetective en Hollywood

Sueño que ya tengo trece años, y que he descubierto más cine en las revistas. Sueño con Fotogramas, Imágenes de Actualidad, Todo Pantallas, Pantalla 3, Acción…

Sueño con todos los videoclubs de mi ciudad, con que me hago socio de todos ellos, y me los recorro a diario…Sueño con que me pierdo entre sus estanterías, y memorizo la oferta de cada uno…Sueño con que los fines de semana salgo del cole y me voy corriendo a todos ellos para que no se lleve otro las novedades…

Sueño con Batman, con que Tim Burton ha hecho una película impresionante. Con ella me pasa lo mismo que con otras muchas, que como he alucinado con ellas en el cine,cuento los días para que salgan en vídeo para poder volver a verlas.

Sueño con Desafío Total, con Robocop y sus secuelas, y sueño que en las vacaciones navideñas de 1991 un cine de mi ciudad programa pases matinales. Sueño que por primera vez en mi vida voy al cine por la mañana, y alucino con Terminator 2...

Y sigo soñando…

Sueño que veo Jurassic Park, y que me quedo pegado a la butaca…Ya dispongo de algo más de dinero, y puedo permitirme ver más veces en el cine una misma película. Sueño que veo Jurassic Park cuatro veces en el cine…

Sueño con los Óscars, y con un increíble programa en la tele que conmemora el centenario del cine, que además de emitir una peli clásica, la analizan y comentan con rigor…Sueño, además, con noches de cine en la radio, con Polvo de Estrellas y Carlos Pumares…

Sueño con un nuevo formato de cine en casa. Sueño con el dvd, que se ve de maravilla…

Sueño que voy teniendo algo de dinero para ir haciéndome una colección…Sueño que a mi padre también le gusta el cine, y le convenzo para ir haciéndonos una videoteca…

Sueño que voy a la universidad. Y descubro nuevos cines en otra ciudad, una oferta muchísimo mayor…

Sueño que un avance tecnológico sin precedentes conecta millones de ordenadores. Sueño con internet, y con multitud de páginas especializadas…

Ya estoy en la veintena, y sigo soñando…Sigo yendo al cine, siempre que puedo…

Algún sueño se convierte en pesadilla, como aquel en el que alguno de los cines de mi ciudad cierra…

Sueño que ya en el nuevo siglo, un enorme centro comercial abre en mi ciudad. Y tiene un cine impresionante…

Sueño que veo, en esos nuevos multicines, películas maravillosas…Debuto con La Pareja del Año, una comedia tontorrona con Julia Roberts, a quien había descubierto en Pretty Woman, en un cine que ya no existe…

Sueño que en ese cine nuevo, disfruto con personajes y sagas míticas: Star Wars, El Señor de los Anillos, Spiderman, Superman, Batman

Sueño con un blog, y con otro en la página web de una revista que he leído desde niño…

Sigo soñando con cine, sigo teniendo sueños de cine…

Mañana es Nochebuena, y pasado Navidad…

Feliz Navidad a todos…

Conocerás al hombre de tus sueños

Fiel a su cita con los espectadores, Woody Allen, que lleva estrenando una película por año desde los 80, estrenó en este 2010 que estamos a punto de despedir Conocerás al hombre de tus sueños, una de esas comedias inequívocamente allenianas. Son tantas que puede que ya no haya términos medios, o te gustan, o no, sin posibilidad de que te dejen indiferente. A mi me gustan, pero reconozco que ha caído el genio en un cierto nivel de estancamiento, fruto, sin duda, de la repetición de fómulas argumentales y estilísticas. La pena es que, comprobando los excelentes resultados de dos de sus películas del último lustro, El Sueño de Cassandra y, sobre todo, Match Point, uno está convencido de que quizás el cineasta debería de prodigarse más en ese género negro, o al menos alternarlo más con la comedia que tanto le gusta. El caso es que Woody Allen nos sigue ofreciendo, año tras año, el mismo pastel, y unos cuantos, yo entre ellos, nos lo comemos con gusto…

Lo cual no quiere decir que no identifiquemos determinados problemas. Hay, sobre todo en sus últimas películas, una sensación de acabado rápido, de fast food, fruto, imagino, de esa premura y urgencia por escribir y rodar para estrenar cuanto antes. El director parece engendrar comedias de situación de manera compulsiva, que en algunos casos, una vez vistas, parecen haber quedado sin el remate adecuado. Pasó, haciendo memoria, en Todo lo demás, Un final made in Hollywood, Si la cosa funciona y unas cuantás más…Entretienen, pero dan la sensación de que no son redondas porque les ha faltado un par de tardes en las que pulir el guión. Carecen, en definitiva, de lo que tenían maravillas como Manhattan, Hannah y sus hermanas o Annie Hall.

Por supuesto siempre hay sitio para unas cuantas escenas tronchantes y varios diálogos ingeniosos, que en una comedia de apenas 90 minutos sirven para justificar el visionado. Claro que yo soy de los que sostienen que cualquier comedia de Woody Allen siempre será mejor con la presencia como actor del propio Woody Allen. Aquí su álter ego es un Anthony Hopkins esforzado por adaptarse a un registro que sabe que no le pertenece, como el histriónico Larry David de Si la cosa funciona, o como tantos otros escogidos anteriormente por el director. Lo que se demuestra, una vez más, es el interés de grandes estrellas por figurar en la nómina de intérpretes que han trabajado con el genio, en este caso, además de Hopkins, Antonio Banderas, Josh Brolin y Naomi Watts.

Cualquier habitual al cine de Woody Allen puede intuír de qué va la película. Tenemos a los típicos personajes con los típicos conflictos sentimentales y vitales, poseedores de un lenguaje punzante y agudo que les sirve para que el espectador conozca su frustración vital. Una vez más, Allen nos habla del amor, de la necesidad de amar y ser amado, de la inquietud femenina por ser incapaz de ser madre y del desarraigo laboral. Todo ello, eso sí, con ese tono amable y condescendiente tan habitual. Y, como no podía ser de otro modo, todos están bien, en especial banderas y una Naomi Watts especialmente brillante.

Los días de las comedias verdaderamente tronchantes de Woody Allen parecen haber pasado. Yo, sin embargo, me quedo satisfecho porque, aunque ésta no es de las mejores, contiene los ingredientes suficientes como para pasar un rato mínimamente divertido. Es cierto que no hace mucho estrenó alguna película que, aún estando lejos de sus obras maestras, eran bastante mejores que ésta (yo siempre reivindico Scoop y La maldición del escorpión de Jade), pero yo tengo claro que siempre acudiré a mi cita anual con Woody Allen.

Y no puedo dejar de decir que Freida Pinto, la chica de Slumdog Millionaire, me parece uno de los seres más bellos del planeta…

Mi puntuación en IMDB:6.

http://www.imdb.com/title/tt1182350/

Balada triste de trompeta

Estoy convencido de que la capacidad de un cineasta para combinar sus inquietudes personales con las del gran público es lo que finalmente puede convertirle en un cineasta de éxito. Precisamente ahí reside, en mi opinión, el secreto de los más grandes, más allá de un dominio imprescindible de la técnica cinematográfica. Ellos son capaces de plasmar su personalidad, a veces paranoica, en historias que llegan al gran público, que las recibe con satisfacción. Así le ocurrió a Alex de la Iglesia en alguna de sus películas, concretamente en El Día de la Bestia, y, creo yo, en la no menos estupenda La Comunidad. Balada triste de trompeta es, como el propio director ha afirmado, su película más personal, y la que más le ha exigido desde un punto de vista de compromiso laboral. Y todo ello se nota. El bueno de de la Iglesia se nos ha olvidado del público, contrariamente a lo que nos tenía acostumbrados.

Precisamente de directores egocéntricos está repleta nuestra minúscula industria, y puede que ésa sea la razón principal por la que es así de minúscula. Podría citar de carrerilla a unos cuantos cineastas sólo preocupados por plasmar en sus películas sus inquietudes, sus paranoias, sus cosas… Y así nos va. Acción Mutante, El Día de la Bestia, La Comunidad y Crimen Ferpecto tenían la enorme virtud de conectar con un amplio espectro de público, que además identificaba en esas obras la impronta de un director astuto y personal, capaz de crear cine infinitamente más divertido que la mayor parte de cosas rodadas por aquí. Por el contrario, Perdita Durango o Los Crímenes de Oxford resultaban menos satisfactorias, en el primer caso por excesivamente personal y truculenta, en el segundo por la absoluta absorción del director por un ambicioso proyecto que no le dejó ni un resquicio de autoría.

Desgraciadamente, Balada triste de trompeta completa el trío de decepciones. Mete a una chica entre los dos protagonistas de Muertos de risa, que en comparación con éstos son como Winnie the pooh, y se destaca ampliamente como compendio de influencias de un director de marcada personalidad. Cuando uno ve la película, es capaz de citar tantas referencias cinéfilas que todas ellas terminan por eclipsar al director. Todo se agrava, además, por la evidente necesidad del mismo por ajustar cuentas con un periodo histórico que sin duda le marcó, y que, por otra parte, está magníficamente recreado en la película. Precisamente por ahí se encuentra perdido el espectador, que asiste a una historia muy alejada de lo que en principio suponía.

Más de una vez he apuntado la necesidad de nuestro cine de abrir abanicos temáticos. Los primeros veinte minutos de Balada triste… nos hacen creer que estamos viendo un nuevo drama guerra-civilista, otro más de los muchos que abundan en nuestra industria, y que parece emparentarse con la estupenda Pájaros de papel, de Emilio Aragón. Era de esperar que, como ella, la película de de la Iglesia se basara en la cruenta coacción de las fuerzas nacionales hacia los cómicos, aquí payasos, siempre inclinados hacia las ideas de izquierda. Es el mismo relato visto en Pájaros de papel: el testigo que un padre entrega a un hijo, basado en la creación, para superar el totalitarismo. Santiago Segura, felizmente reconciliado con el director, tiene en la película otras intenciones…

Tras ese prólogo, asistimos a algo muy distinto de lo esperado. Es lo que tiene cuando gustas de ir "vírgen" al cine. La película no es más que una historia de amour fou, un triángulo amoroso cuyo contexto histórico no es más que una excusa. La esencia de su director se manifiesta en la violencia, a veces excesiva, y en las impactantes escenas que rueda, siempre con talento. Es como si en El Día de la Bestia la historia fuese mucho menos importante, como si el edificio Schweppes se cambiase por la cruz del Valle de los Caídos, y los personajes de Segura y Alex Angulo fuesen mucho más grotescos. Porque los personajes que aquí componen Carlos Areces y Antonio de la Torre son auténticos freaks, payasos más allá de su profesión. Y por eso, por semejante nivel de frikismo, aplaudió entusiasmado Quentin Tarantino durante la proyección de la película en Venecia. La historia, desgraciadamente, no importa tanto.

Es una balada triste de de La Iglesia, porque se intuyen tantas inquietudes que uno termina perdiéndose en todo ese universo. Sabemos que le gustan los cómics, y los dos payasos recuerdan, inevitablemente, a villanos de cómic. Y buceando en referencias, podríamos perdernos.

Lo mejor, surge, además, de esa apabullante colección de homejanes. La película es tan bruta, tan excesiva, que es imposible apartar la mirada de la pantalla. Y no seré yo quien diga que es aburrida. Pero a mi, al menos, me hubiese gustado que fuese otra cosa…

Mi puntuación en IMDB:6.

http://www.imdb.com/title/tt1572491/

Pesadilla en Elm Street

Cuando me disponía a ver el remake de la mítica Pesadilla en Elm Street, daba por hecho que no iba a ver una interesante película, pero albergaba alguna esperanza de que los reponsables del invento aprovechasen el camino emprendido por Wes Craven en los 80 para salirse, en cierta medida, de los tópicos y cánones establecidos en el cine de terror. Todos sabemos a qué me refiero: si no es el típico psychokiller que persigue a los mozalbetes es la típica maldición en forma de cinta de vídeo o semejantes fantasmas cuyo origen reside en el cine asiático. Siempre lo mismo. El mérito de Craven, quizás adelantándose a lo que hoy, más que nunca, precisamos, fue darle la vuelta al género que John Carpenter había revitalizado con su Halloween unos años antes. Lo del asesino que se sumerge en los sueños de sus víctimas era, hay que reconocerlo, un punto de novedad interesante que sin duda bastaba para dar lustre a una película que, por otra parte, no presentaba muchas más virtudes. El remake no lo aprovecha, y se convierte en una película de terror absolutamente convencional, y floja…

El problema, como en tantas otras cintas de género, son esos lugares comunes. Una vez más todo se reduce a un maníaco asesinando a gente, por mucho que sea en un mundo onírico paralelo al nuestro. Y los sufridos chicos terminan descubriendo la historia como terminaban aquellos otros entendiendo lo de The Ring y todo lo que vino después. Más de lo mismo, y, francamente, cansaditos estamos…Ya no es que desaprovechen la idiosincrasia de un personaje atractivo, como es Freddy Krueger, sino que además arrojan al carismático protagonista a ese lodazal de tópicos que termina por ahogarle. Jackie Earle Haley podría bastarse para elevar a la cinta a otro nivel, pero, sencillamente, no le han dejado. Es como si continuase con su personaje de aquella maravilla que era Juegos Secretos, añadiéndole lo de las muertes y el brazalete con cuchillas.

El director, Samuel Bayer, es un afamado creador de vídeos musicales que se adapta sin problema a lo que la película requiere, algo no muy distante, por otra parte, de lo que un productor como Michael Bay puede exigir. Todos sabemos cuál es la pretensión, aprovecharse de una marca, de una licencia de prestigio, para llevar a la gente a los cines.

Por otro lado, aún asumiendo que no se saldrán de los caminos recorridos, siguen molestando esos hábitos tan deplorables. Lo de situar en un instituto a intépretes que están más cerca de la treintena que de la veintena llevamos viéndolo mucho tiempo, demasiado…Y todo resulta peor si son tan flojos como el protagonista de la fallida serie Terminator, The Sarah Connor Chronicles, Thomas Dekker, o la chica de Harper’s Island, Katie Cassidy. Sangre Fresca para el nuevo Freddy.

No puedo encontrar atractivos en una película cuyo contenido, ingredientes, y forma de combinarlos conocemos de antemano. La pena es que aquí ese plato nos lo han servido antes con mucha más astucia. Ya puestos, uno se queda con aquel cross-over que fue Freddy vs. Jason, que al menos tenía sus buenas dosis de mala baba. Esto es, simplemente, más de lo mismo.

Mi puntuación en IMDB:4.

http://www.imdb.com/title/tt1179056/

Blake Edwards (1922-2010)

Se ha muerto un director de cine al que siempre olvidaban. Era olvidado por quienes de cuando en vez pretendían enumerar a los mejores directores de comedia, probablemente porque en determinados ámbitos el subconsciente se dirige de inmediato al talento puro, ignorando a los eficaces artesanos que se centran más en otros aspectos, como la puesta en escena o la dirección de actores. Fue olvidado, además, por la Academia de Hollywood, que sólo le nominó una vez, en 1982, por el guión de ¿Víctor o Victoria? (faceta en la que no era precisamente destacable), aunque trató de compensar la injusticia con el Óscar honorífico de 2004. Sin embargo, cuando algún avispado entusiasta de su cine apuntaba su nombre, todos asentían y reconocían su competencia. Se ha muerto Blake Edwards, se ha muerto el director de Desayuno con Diamantes o La Pantera Rosa

Era Edwards un cineasta de comedias sofisticadas, lejos de los parámetros habituales de otros creadores. No había en su cine historias deslumbrantes, ni interpretaciones sublimes, pero sí obras redondas, puede que carentes de diálogos desternillantes, pero con una capacidad para entretener y ser recordadas que pocos han logrado. Es cierto que en el balance global de su filmografía nos queda un puñado de películas olvidables y que sin duda contribuyó a cierta pérdida de prestigio, pero no por ello hay qie olvidarse de las maravillas que dirigió.

Sun duda, Desayuno con Diamantes es su mejor y más recordada película. Blake Edwards dirigió la adaptación de la novela de Truman Capote (o novelita, para ser exactos, dada su brevedad…) sin un bagaje importante, pero hizo de la historia de esa mujer de vida alegre encarnada por Audrey Hepburn una obra imperecedera, y, lo que es más importante, transformó esa imagen de la actriz en un icono de la sofisticación y la modernidad. Vista hoy, la película se mantiene fresca, repleta de colores y tonos optimistas, con su puesta en escena fascinante…Y sorprende la habilidad con la que el director se la metió doblada al puritanismo imperante en aquellos 60, contando la historia de esa chica de oficio sútilmente mostrado…

La Pantera Rosa fue su otro gran éxito, y seguramente la película responsable de buena parte del crédito perdido, básicamente por el empeño en rodar más y más secuelas. El tándem con Peter Sellers resultó pefecto en aquella estupenda primera película, y no tanto en las posteriores. El guateque sería la otra inolvidable colaboración entre cineasta y actor.

Fue, además, el perfecto socio de Henry Mancini, quien compuso la banda sonora de la mayoría de sus películas más destacadas, algunas de las cuales permanecen en el recuerdo de todos…

Se acercó al drama, de forma magistral, con Días de vino y rosas, en la que sacó lo mejor de uno de los más grandes de la historia: Jack Lemmon. Y terminó su carrera con más comedias, algunas de más éxito que méritos artísticos, como 10, la Mujer Perfecta o Cita a Ciegas.

Descanse en paz, Blake Edwards…  

http://www.imdb.com/name/nm0001175/

Cinderella Man

Cuando, en 2008 se estrenó Frost/Nixon, quien esto escribe se apresuró a afirmar en este blog que se trataba de la mejor película del director Ron Howard. Pero he de reconocer que estaba equivocado. Pocas son las películas mínimamente interesantes a priori que se me escapan en el momento de su estreno, pero Cinderella Man fue una de ellas. Y es sensiblemente mejor que aquélla. Lo cierto es que en 2005 la historia del boxeador James Braddock pasó muy de puntillas por la cartelera, y tampoco logró, en mi opinión, el reconocimiento crítico que merecía. Me duele especialmente porque hace justamente un año publiqué en mi blog de la página web de la revista Acción una serie de artículos con las 100 mejores películas de la pasada década, y Cinderella Man debería de haber estado. Sirva esta entrada para corregir esos errores, y hacer justicia con una película extraordinaria.

Ron Howard es uno de los más irregulares cineastas de la actualidad. Es capaz de rodar maravillas como Frost/Nixon o Cinderella Man y bodrios del calibre de El Grinch o Ed TV. Se muestra hábil en el thriller con Rescate, y torpe con Desapariciones. Obtiene inmerecidos elogios por Una mente maravillosa y absoluta indiferencia por cosas tan estimables como The Paper, Willow o Llamaradas. Cinderella Man, es, esta vez sin temor a equivocarme, su mejor película…

El boxeo es, sin duda, el deporte más cinematográfico. Ninguno encuentra en el cine un medio tan magnífico para expresar toda la fuerza, la épica y la idiosincrasia propias. Todos podemos acordarnos sin excesivos problemas de un puñado de películas que tratan sobre boxeo, desde Rocky hasta Million Dollar Baby, pasando por Toro Salvaje o Marcado por el odio. El cuadrilátero es un escenario idel para que las cámaras de reputados directores nos muestren el sufrimiento y sacrificios de unos tipos que se ganan la vida recibiendo y asestando puñetazos. Ron Howard, muchas veces blando y merengón, está aquí a la altura de los mejores, y no sólo cuando de subirse al ring se trata.

La historia de James Braddock presentaba demasiados alicientes como para que Hollywood la ignorase. Estamos ante la típica historia de superación, en la que la industria americana parecía haber encontrado a uno de esos héroes que tanto aprecia. Russel Crowe, excelso en su interpretación, nos devuelve al Atticus Finch de Matar a un ruiseñor, esta vez con guantes de boxeo. El hombre bueno, justo, responsable, poseedor de los valores inherentes al gran héroe americano, tiene en James Braddock a una perfecta encarnación. Si Atticus mostraba semejantes virtudes en el uso de la ley, como buen abogado, Braddock es la integridad hecha boxeador y padre de familia, y si aquél justificaba toda esa integridad en el ámbito moral y ético, éste lo hace a través de la supervivencia, la suya y la de su familia, mostrándose inflexible en sus principios incluso cuando la manutención de su familia está en juego. No tenemos comida, pero no robamos. Así educa James Braddock a sus hijos.

Lo mejor de Cinderella Man es que a las virtudes supuestas, dependientes del presupuesto , se añaden otras de cuya presencia prodríamos sospechar. La ambientación de las décadas de los 20 y 30 es sublime, componiendo paisajes mucho más creíbles, por ejemplo, que los que podemos ver en la actualidad en Boardwalk Empire, quizás aquejados de un excesivo derroche de medios, artificiales por momentos. Pero todo eso, que quizás se justifica por buenos profesionales contratados con generosos salarios, se complementa afortunadamente con los convincentes trabajos del equipo artístico. Russel Crowe, actor rudo y en mi opinión sobrevalorado casi siempre, está soberbio, en un papel difícil para alguien más acostumbrado a roles viscerales y menos expresivos. Paul Giamatti, una vez más, demuestra ser el secundario de lujo de estos tiempos, algo así como un Edward G. Robinson de esta generación. Hasta Reneé Zellweger parece contagiarse del talento que la rodea, y compone la mejor interpretación de su carrera.

Ron Howard, por su parte, no sólo se apunta el tanto de la buena direción de actores, sino que imprime a la película un ritmo vertiginoso, haciendo de la emotiva historia un entretenimiento de primer orden. Y mueve la cámara con astucia, dentro y fuera del ring, como los mejores.

El hecho de que estemos ante una historia real condiciona el desenlace de la película, por otra parte adscrito al típico desarrollo. Suelen ser las películas de boxeo una oda a la superación, al desafío en forma de combate desigual ganado por el más débil. En ese sentido, a pesar de sospechar del resultado desde el principio, nos conmovemos y disfrutamos de la película de principio a fin.

Cinderella Man fue nominada a los Óscar al mejor montaje, maquillaje y actor de reparto para Giamatti. Fue un año de muy buen cine, con Crash, Brokeback Mountain, Munich, Truman Capote y Buenas noches y buena suerte como nominadas, pero la sensación global fue de absoluta indiferencia hacia una obra que hubiese merecido más suerte.

Mi puntuación en IMDB:8.

http://www.imdb.com/title/tt0352248/

The Walking Dead (1ª temporada)

Habrá que empezar diciendo que no he leído el cómic de Robert Kirkman, algo que espero solventar en las próximas fechas teniendo en cuenta las excelentes críticas que está recibiendo. Me entregué, por tanto, a The Walking Dead, simplemente con la expectación lógica de quien espera encontrarse una buena serie de terror, género que no abunda en el ámbito de la ficción televisiva, a lo que había que añadir la presencia de Frank Darabont como director y guionista. Ha triunfado, ha tenido éxito y, afortunadamente, ha sido renovada. A mi estos séis capítulos me han dejado un sabor agridulce. Vamos a ello…

AMC es esa cadena estadounidense que quiere pugnar con HBO por hacerse con un trozo del pastel de las audiencias de los canales de pago. No ofrece, por tanto, series convencionales, como tampoco lo hace la responsable de Los Soprano o Boardwalk Empire. Se trata de ganarse al espectador a través de productos de calidad, repletos de nombres ilustres en la plantilla de responsables. Frank Darabont es el director de Cadena Perpetua, La Milla Verde y La Niebla, y Robert Kirkman es el responsable del cómic en el que se basa la serie, alabado por todos los sectores del noveno arte. La adaptación de su obra era muy esperada y parece que ha cumplido con las expectativas. Mi anterior acercamiento a series de AMC fue bastante desalentador, ya que el remake de la mítica serie El Prisionero (cuya crítica colgué en su día en mi blog de la web de la revista Acción), protagonizada por Ian McKellen y Jim Caveziel, y la historia de espionaje Rubicon no me dejaron precisamente satisfecho. The Walking Dead me ha gustado, pero he tenido la sensación de asistir a una terrible oportunidad perdida, aunque supongo que se habrán guardado lo mejor para las temporadas venideras. Pero ha habido problemas que yo, al menos, no esperaba encontrar.

El género de los zombies está tremendamente acotado por las bases impuestas en su día por George A. Romero, hasta el punto de que ninguna producción posterior que se precie, cinematográfica o televisiva, parece atreverse a saltarse esos preceptos. Romero estaba presente en los 28 Días Después de Danny Boyle y en el Amanecer de los Muertos de Zack Snyder, dos de los películas más unánimemente consideradas. Como ellas, The Walking Dead toma la idea del grupo de humanos que sobreviven al apocalipsis, tejiendo esas relaciones que en su día los que asistieron al estreno de La Noche de los Muertos Vivientes asumieron como un estudio perfecto de la conducta humana bajo determinadas situaciones. En ese sentido, Romero apuró más la idea en la segunda de sus películas, Dawn of the Dead, con aquellos personajes recluídos en el centro comercial. Darabont, como adaptador del tebeo de Kirkman, aprovecha la supuesta necesidad de ajustarse a la premisa para ajustar también el presupuesto, y como no podía ser de otro modo ya abundan los defensores de la serie, acérrimos, que sostienen que The Walking Dead, versión televisiva, no presenta más acción porque es una historia sobre personajes humanos, y no sobre zombies. Yo, asumiendo el principio, echo en falta más acción, sobre todo teniendo en cuenta que desde el punto de vista de sus personajes, la serie está más que coja.

En efecto, sostengo que no abundan los personajes interesantes. De un reparto numeroso sólo puedo quedarme con los dos policías, y ni siquiera la guapa Sarah Wayne Callies, protagonista de Prison Break y pugna sentimental de los dos tíos, termina de convencerme. Los demás me parecen meros acompañantes carentes de carisma e interés, y de ahí surge mi petición de más caña, más acción y más zombies. Y, por cierto, ¿dónde está Michael Rooker?

Porque, como decía antes, tratándose de un producto de AMC, la serie presenta una factura impecable, y esos dos primeros episodios, repletos de muertos vivientes, resultan ciertamente sobresalientes. Como Darabont sabía que tenía que ganarse a la audiencia, nos brindó un desparrame de putrefactos seres y escenas espectaculares, con esa del tanque por encima de todas ellas. Hasta la historia de la familia cuya madre había sido infectada, y que visita cada día su antigua casa para desesperación de padre e hijo, resultó brillante.

A partir de ahí, la serie, en mi opinión, empeoró bastante. Ninguno de los restantes episodios resultó aburrido ni plúmbeo, pero me quedé con la sensación de que el dinero escaseaba, de que estaban con el freno de mano. Los zombies empezaron a ausentarse, aunque cuando aparecían resultaban todo lo repugnantes y creíbles que nos podíamos imaginar. Y el último episodio, el sexto, fue la decepción definitiva, con esa historia del centro de investigación habitado por el buen actor que es Noah Emmerich, metida con calzador, que nos deja con ganas de que todo se solvente en la segunda temporada. Y ya puestos, justo es decir también que no parece lógico hacernos esperar un año, ya que esa segunda entrega llegará en octubre de 2011. Lamentable.

Me quedo, de todas formas, con lo bueno. The Walking Dead es una buena serie sobre zombies, aunque sea la única (creo) que hay. Y me quedo con esos dos primeros episodios, que me hicieron pensar que estaba ante una serie apasionante, que reuniría lo mejor del cine de muertos vivientes, con Romero y Snyder a la cabeza, con los ingentes medios de una producción de primer orden, todo bajo la batuta de ese cineasta de culto que es Frank Darabont.

Toca esperar, y mucho…