Un sentido homenaje

¡Hola de nuevo queridos lectores! Como cada día que puedo, os dejo para vuestro disfrute una nueva entrada. En esta ocasión sin embargo no va a ser ningún análisis de algo que se me ocurra, ni un relato de los míos. De lo que quiero hablar y de paso desahogarme es… Bueno, se trata de un Homenaje a la gatita que nos ha acompañado y dado cariño durante más de 12 años a mi mujer y a mí. Por desgracia, la pobre falleció hace ya dos semanas, y el dolor que nos hizo sentir aquel fatídico momento es solo comparable a la alegría que hizo reinar en la casa durante todos esos años.

  Ella se llamaba “Zais”, nombre que le puso la madre de mi mujer, pero que nadie volvió a usar jamás, ya que para nosotros fue y siempre será “Cebolla”. Se trataba de una preciosa gata persa de la variante Himalaya (¿Recordáis a “Gafe” en “los padres de ella” y “Los padres de el”? Pues era exactamente igual). Y llego a nosotros después de que la madre de Carmen la viera en una tienda de animales que estaba de liquidación (Que triste que haya animales en “liquidación” y mas sabiendo que como no te la lleves si que la van a liquidar). Y así, una lluviosa mañana de Abril llego metida en una cajita hasta su nuevo hogar. La pobre, estaba asustada de haber estado metida en una Urna de exposición durante 5 meses, pero al encontrarse en una casa amplia, y libre para moverse por donde se la antojara, no pudo hacer más que abrir sus azules ojos como platos y ponerse inmediatamente a curiosear la casa. Había llegado a su nueva fortaleza, y se había proclamado reina en menos de 5 minutos. 

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Aqui la pequeña cebolla con la malisima calidad de foto de mi movil

Como todos los gatitos pequeños, era una criatura incansable, con eternas ganas de jugar y muy cariñosa con aquellos “libertadores” que la habían sacado de su encierro. Y así paso sus primeros 4 años, hasta que me conoció  a mí. Ni que decir tiene, que adoro a los gatos, y cual fue mi sorpresa que al entrar en la casa al ver una bola peluda de inmensos ojos azules. Ella noto una presencia extraña en sus dominios, e inmediatamente puso todos sus efectivos en marcha para contrarrestar ese intento de invasión desconocida (Todo aquel que me conozca sabrá que soy como un virus letal, muy difícil de erradicar). Pero no la sirvió de nada, su primer acercamiento para reconocer el terreno, acabo en un secuestro perpetuado por mí, acabando ella encerrada entre mis brazos en un gran abrazo a aquel peluche animado. Extrañamente, debió de gustarla, ya que a partir de entonces se hizo mi amiga y aliada (La muy jodia se había dado cuenta de que a mí con una mirada y dos carantoñas me tenía ganado para lo que ella quisiese: En otras palabras, había ganado un criado al que podía pagar con mimos).

 A partir de entonces todo fue alegría, mi relación con Carmen mejoro, y con ella gane además un animal de compañía que se me antoja único. Hasta que hace 2 semanas, sin previo aviso por su parte, nos abandonó para siempre (Para siempre no, siempre quedara en nuestro corazón). Después de que llegáramos carmen y yo a casa, ella vino a saludarnos efusivamente como siempre hacia, y de repente la dio como un paro cardiaco que acabo con su vida de forma fulminante delante de nuestras atónitas miradas. Y así, un día lluvioso de abril como el que llego, se fue, esperemos que al olimpo de los gatos. 

Ahora, y a pesar del dolor que nos causo su perdida. Hemos comenzado una nueva aventura con una nueva acompañante. Su nombre es “Bruna” y es una gatita “Maine Coon” parecida a un lince, que lejos de ser una sustitución de nuestra anterior y endiosada gata, es un homenaje  al buen sabor de boca que nos dejo el animalito.

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aqui el nuevo bichillo

 Y de esta manera, termino esta entrada, agradeciendo a “Cebolla” todos estos años de compañía y cariño.

 

¡TE RECORDAREMOS SIEMPRE!