SHINING FORCE II: El juego que me hizo amar los RPGs

Después de analizar dos de los juegos que mas me marcaron en mi juventud, ha llegado queridos lectores, el momento de analizar el juego que recuerdo con mas cariño de todos los que he jugado. Un juego que al igual que el Solstice alquile en el videoclub de al lado de mi casa en repetidas ocasiones, y que finalmente me lo compre, por que… ¿Cómo iba a vivir yo sin ese juego? Cuando pienso en el, recuerdo tardes enteras delante de la pantalla de mi TV, peleándome contra ese maquiavélico idioma que apenas me dejaba disfrutar de la historia: El ingles. Pero al final resulto no ser tan importante, por que los sentimientos que me produjo terminarlo después de insistir tanto son algo que nunca olvidare. 

El juego en cuestión era el flamante SHINING FORCE II de la Megadrive. 

 

Portada Shining force

La portada, la verdad es que no era gran cosa, y si miramos el juego, lo cierto es que no le pegaba absolutamente nada (¿No podían haber elegido una portada con los personajes tipo manga como en el juego? Al parecer al diseñador grafico no le pareció tan buena idea, y nos planto un pavo musculoso levantando una espada en señal de triunfo). Si digo la verdad, en esa época, me gustaba tanto la fantasía heroica, que no le di importancia a este hecho, ya que todo lo que quería para mi consola eran juegos que me hicieran vivir grandes y emocionantes aventuras (Ahora que lo pienso con claridad, resulta extraño que la mayoría de los juegos que me gustaban tenían un tipo musculoso en la portada, espero que fuera por que me sentía identificado con ellos. Otra explicación me resultaría preocupante, y mas ahora que llevo mas de 8 años con mi novia xD).  

Después de llegar a casa y llamar a mi gran amigo de la infancia Santi (Se que este juego era para estar solito jugándolo, pero ya he comentado que mi nivel de ingles era patético, y mi colega sabia bastante), introdujimos el cartucho en aquella maravillosa consola, nos sentamos los dos en el sofá y comenzamos a flipar. La introducción del juego nos narraba como una rata humanoide ladrona se introducía en un antiguo templo y robaba dos grandes joyas. Casualmente esas joyas eran el sello que impedía que una antigua entidad maléfica corriera a sus anchas por la tierra, y esta, al verse libre comenzó a sembrar el caos por todos lados. 

Acabada la presentación, el juego nos daba la opción de comenzar una partida nueva, continuar una ya existente o toquetear las opciones. Ni que decir tiene, que corriendo movimos el pad hasta la opción de Partida nueva, y continuamos flipando (En esas edades éramos muy impresionables, y cualquier cosa que no hubiéramos probado nos emocionaba). Una bruja salía ocupando toda la pantalla y nos metía un rollo en ingles que pasamos rápidamente hasta que nos dio la opción de elegir dificultad: Fácil, Medio y Difícil (Elegimos por supuesto fácil, ni yo soy un hardcore gamer, ni en esas épocas estaba yo para complicarme mucho la vida) y sin más dilación comenzó nuestro épico viaje.

 

En el cole  

 

 

El protagonista aparecía dormido en su cama y su madre le despertaba apremiándole para que fuera al colegio (¿Existe algún RPG de la época que no comience de esta “original” forma? Analizarlo compañeros), Así que se levantaba, y el juego nos pedía que le pusiéramos un nombre (Mi elección por supuesto fue Erik). En ese momento, ya éramos libres de mover al prota por todo el pueblo, hablar con sus habitantes, buscar en todas las tinajas y probar sus controles. Estos últimos eran de lo mas sencillo, el pad para mover al prota, uno de los botones acción automática (Hablar y mirar), un botón que abría el menú de inventario, y otras opciones, y un ultimo botón que cancelaba los diálogos y cerraba el menú.

 

 La super tortuguita 

Una vez que llegabas al colegio, bajabas a hablar con Gandalf… Digo con el maestro y comenzaban las clases. Menos mal que esto no era un juego de los sims porque justo al iniciar las clases venia un mensajero del castillo apremiando al querido profesor para que rápidamente se presenciara en el castillo: El rey estaba muy enfermo. Así, el profesor, lamentándose mucho por tener que dejarnos sin nuestra entretenida clase de álgebra (Menos mal… me quito un peso de encima) se marcho dejando a sus tres alumnos allí tirados cuales colillas. Pero los jóvenes y valientes alumnos no se iban a  quedar parados, a si que corrieron detrás del profesor para cotillear y de paso para ver si saqueaban algo de las vasijas del castillo. 

Y si, el rey estaba realmente enfermo, por que cuando los alumnos llegaron a su habitación, se encontraros al profesor haciendo de padre Karras y alejando un maléfico espíritu sin forma definida. Una vez salvado el rey, El viejo mago-profesor anima a los alumnos a acompañarle a la peligrosa torre de donde procede el mal (¿Qué profesor no llevaría a sus queridos alumnos a un lugar en donde como poco les espera la muerte o la perdida indiscriminada de cordura?).

Preparados para el combate  

Y así, llegando a la torre y después de tragarte una nueva escena de exorcismo, nos encontramos ante el primer combate. Algo muy importante, ya que si el juego tenía algo divertido de verdad eran los combates. Estos se desarrollaban por turnos y su sistema era similar al de juegos de rol-estrategia como la saga Fire Emblem. En ese combate controlábamos a los tres personajes, moviéndolos primero por el escenario – tablero hasta la posición elegida y luego realizando una acción: Atacar, usar magia, Usar objeto o quedarse quieto. La única diferencia con respecto al sistema, era que aquí en lugar de ser un turno para todas las unidades del jugador y otro para la maquina, el turno se decidía dependiendo de la destreza del personaje. Hecho te hacia tener especial cuidado al mover a un personaje, ya que al siguiente turno le podría tocar a uno de los monstruos y golpearte de mala manera.

Toma hostia  

Una vez analizados los aspectos jugables, quisiera decir que el juego no terminaba así ni mucho menos. A lo largo del juego nos encontrábamos con muchísimos más personajes que pasarían a engrosar nuestra lista de héroes, subidas de clase de los personajes al llegara a determinado nivel, Búsquedas secundarias, malos carismáticos, maravillosas localizaciones, todo acompañado de una excelente y épica banda sonora. 

De esta manera, termino mi exposición sobre este gran juego, y solamente animaros a que lo juguéis y comprobéis en vuestras propia carnes que no solo los juegos con gráficos Hipermegachulis son grandes. Y que la historia de los Videojuegos nos ha dejado autenticas joyas que no deben ser olvidadas. 

¡Hasta la próxima entrada!