Perdida de cordura… Tira 1D100: La llamada de Cthulhu, el juego de rol

¡Hola una vez mas mis queridos lectores! Hoy que ya tengo algo más de tiempo, vuelvo a  las andadas, en esta ocasión arriesgando a que a partir de ahora me tachéis de “friki de mierda” (O coincidáis conmigo, que seria algo igual de malo, por que dejaría en entredicho vuestra cordura). Y si, el tema del que voy a hablar hoy es del apasionante mundo de… Los juegos de rol ¡¡¡Muahahahaha!!! (Bueno, tal vez esto no sea exacto. Mejor dicho, voy a hablar del JUEGO DE ROL (Así, con mayúsculas, que se lo merece).

Portada La llamada de Cthulhu

  

Se que muchos lo estáis sospechando desde hace tiempo, y ahora os lo confirmo, yo en la vida real, soy un ser infrahumano que habita en las profundidades mas pestilentes de las alcantarillas de Madrid. Me alimento de ratas y de los restos pútridos que sueltan el resto de la humanidad, y en mi tiempo libre (O sea cuando no estoy escribiendo aquí) me entretengo con un hobby muy particular: Confabulo contra el resto del mundo invocando dioses olvidados y primigenios para terminar de una vez por todas con un mundo que me ha hecho ser así.

  

Pero lo cierto, es que hubo un tiempo en que todo era diferente, yo era un chico normal que vivía feliz con mi familia y hasta tenia amigos. Por las mañanas iba al instituto o hacia “pellas” y  las tardes las pasaba sentado en un parque cercano a mi casa haciendo botellón o escuchando Heavy Metal a todo trapo en mi habitación. Pero todo cambio el día que un “amigo” se compro el libro de reglas de “La llamada de Cthulhu”, Un juego de rol (Ya sabéis, ese tipo de juegos que tratan de ir por la calle haciendo el mal y acabando con la vida de transeúntes inocentes). No se, algo cambio en mi cerebro al verlo, y como aquel día era mi cumpleaños le dije a mi amigo: – Hoy es el día de mi cumpleaños, y ese es el regalo que quiero que me hagas – A lo que el replico: – Pero si ya te he regalado un juego para la Megadrive, gastándome todos mis ahorros – Y con esas palabras cometió un grave error. En cuanto se dio la vuelta le agarre por el pescuezo y… ¡Mi tessssoro! (Vaaaaleeee… tal vez no ocurrió exactamente así, y las palabras no fueron esas exactamente, pero el caso es que al final me lo regalo).

  

Y de esta manera, pase media noche leyendo las reglas de este juego de rol, creando rápidamente en mi cabeza terribles aventuras con las que masacrar a los pobres jugadores que tuvieran el valor de aceptar jugar una partidita. (A lo largo de los años, la conversación mas frecuente que he mantenido con colegas a sido: – ¿Quién se apunta a una partida a la llamada de Cthulhu?- ¿Contigo de Master?- Por supuesto, tengo en mente una aventura que iré improvisando por el camin… – ¡Ni de coña, eres un enfermo, que nos matas siempre!).

  

Aquella noche, aprendí multitud de datos sobre las lindas criaturitas que pueblan el mundo literario de Lovecraft y me maraville al conocer el inmenso poder de su mas tierno habitante. Y como ya comente en mi entrada sobre la música basada en la obra de Lovecraft, fue el inicio de mi fanatismo con ese escritor. Leí cuanto pude de su obra, y de esta manera comprendí el significado de la palabra que tanto se nombraba en el juego: CORDURA.

  

Y así queridos lectores, me despido una vez mas, recomendándoos que probéis este genial juego de rol (Si no lo habéis hecho ya) y que dejéis vuestros comentarios e impresiones sobre el.

  ¡Hasta la próxima entrada, que tengo hambre y me piro de nuevo a mi oscura y pestilente alcantarilla…!