Relatos extraordinarios presentan: El lugar donde sueño y realidad se dieron la mano I

¡Hola queridos lectores! Despues de el ataque euforico que sufri ayer debido a… ¿Que haces que no has leido mi entrada de ayer? Vuelvo para presentar despues de algunas semanas sin hacerlo esa seccion llamada: "Relatos Extraordinarios" (En serio, ¿Conoceis a alguien que llame extraordinarios a sus propios relatos xD? En realidad lo hago solamente para que me critiqueis un poco…). Y hoy comienzo un relato que inicie hace mas o menos un par de años, y que por diversos motivos deje relegado al abandono sin terminar, y como se que si comienzo algo aqui, tengo el animo suficiente para terminarlo (Mas que nada, por que como os deje a vosotros queridos lectores con la intriga de que puede ocurrir… ¡Me veo colgado de un pino!). La publicacion sera semanal, y como todo, habra capitulos mas largos y otros mas cortos. Solo espero que os guste, o que en caso de no hacerlo, me dejeis opiniones y sugerencias (Ya he comentado que aun no esta acabado), asi que sin mas dilacion por mi parte, comienzo con el prologo de:

EL LUGAR DONDE SUEÑO Y REALIDAD SE DIERON LA MANO

PROLOGO

Amanecio un dia lluvioso. Pero no un dia lluvioso de esos en los que caen pequeñas gotas que mojaban levemente a aquel que sale de su casa habiendo olvidado el paragüas. Aquel dia llovia de verdad. Una impenetrable cortina de agua que resonaba contra la acera y que hacia parecer a los que estaban en el interior de sus casas que se acercaba el esperado fin del mundo.

Mateo se apoyo en la ventana para observar el espectaculo que ofrecian los elementos. Los enormes charcos que se iban formando en la calzada y que el sistema de alcantarillado parecia no poder recoger. Los relampagos que convertian el oscuro cielo tormentoso en una fuente de luz demasiado efímera para ser real. El fuerte viento golpeando los arboles de la calle, combandolos hasta casi hacerlos partir. Sono un trueno, el mas potente que habia escuchado en su corta vida, que hizo temblar todo el vecindario con la sacudida, y salio corriendo a esconderse debajo de su cama.

Mientras temblaba de miedo, se dio cuenta de que no se escuchaba ni un murmullo en el interior de su casa, y asustado como estaba tubo un terrible presentimiento. Aquel trueno habia sonado demasiado fuerte, y eso le hizo pensar que debia de haber caido cerca… tal vez demasiado.

Asi, al sentir todo en calma de nuevo, salio de su escondite y corrió como alma que lleva el diablo bajando las escaleras que llevaban al salón, en donde debian estar sus padres. La puerta estaba cerrada, y no se escuchaba ni un ruido en el interior. Se acerco muy lentamente con un sentimiento de intranquilidad que le corria por el cuerpo, giro el pomo de la puerta y la abrio.

Le dio un vuelco al corazón al ver la terrible escena que se le mostro. Las ventanas estaban rotas, y parecia como si un huracán hubiera pasado por la estancia levantando a su paso cualquier mueble por grande que este fuera. Vio focos de humo por todos lados, y el particular sonido de la television al haber perdido la señal impedia seguir escuchando el aguacero del exterior. Miro a un lado y otro, pero alli no habia nadie, o al menos eso parecia… Se acerco al sofá que estaba volcado, y en ese momento no pudo reprimir el grito que surgio de su garganta. En el suelo vio los cuerpos calcinados de sus padres abrazados, como si en sus ultimos momentos de agonia hubieran querido darse una ultima muestra de cariño. Pero en aquel instante, cuando Mateo los vio, simplemente estaban muertos. 

-¿Madre? ¿Padre? ¿estais bien? ¿Por que no os levantais?…- Gritaba sin cesar el niño de 10 años mientras en sus ojos se empezaban a formar las primeras lagrimas.

Estuvo repitiendo esas mismas preguntas durante incontables minutos, mientras que zarandeaba los cuerpos inertes de sus padres y un mar de lagrimas corria por sus mejillas. Finalmente, presa del panico, salio corriendo de la casa y se adentró en el diluvio dispuesto a avisar a algun vecino de lo que habia ocurrido, con la esperanza puesta de que a sus padres todavia les quedara un soplo de vida. Esta esperanza era muy remota, pero en esos momentos de naufragio solo le quedaba esa tabla en la que agarrarse. 

La lluvia golpeaba salvajemente el cuerpo de mateo, mientras el, movido por los sentimientos de miedo y abandono luchaba contra la creciente marea. Pero todo aquello fue en vano, por que al parecer, el destino ya habia decidido quien tendria que soportar su larga mano, y no estaba dispuesto a dejar que nadie escapara a su voluntad.

Mateo cruzo la calle sin reparar en el vehiculo que se acercaba rapidamente hacia el. El conductor intento desviar la trayectoria con un volantazo al ver al pequeño niño que corria por el medio de la calzada, pero esta accion desesperada fue en vano. El coche golpeó de lleno a Mateo enviándole por el aire a muchos metros de distancia.

El conductor asustado se bajo del automovil, y corrio como nunca antes lo habia hecho hasta el lugar en donde habia caido el niño. En un enorme charco encontró el cuerpo de Mateo, ensangrentado e inmovil, pero al parecer todavia vivo. Cogio el pequeño cuerpo cubierto de barro en brazos y lo deposito en el asiento trasero del coche mientras la lluvia y el viento arremetian violentamente. Y sabiendo la prisa que requeria la situacion partio hacia el hospital mas cercano.

 

ENLACE AL PRIMER CAPITULO: Relatos extraordinarios presentan: El lugar donde sueño y realidad se dieron la mano II

¡Hasta la proxima entrada!