Relatos extraordinarios presentan: El lugar donde sueño y realidad se dieron la mano III

¡Hola queridos lectores! Llega otro lunes, y yo como el espíritu de las maldiciones presentes vuelvo a mi humilde tarea de escribir algo que os haga al menos entreteneros un rato. Y como consecuencia de la borrachera de ayer hoy tengo un “empanamiento” que no veáis,  paso de ponerme a escribir como un loco. Por lo tanto hoy vuelvo a poner una de las partes de mi relato “El lugar donde sueño y realidad se dieron la mano” para que podáis continuar con su “apasionante” lectura. Asi que sin más os lo pongo:

 

ENLACE AL ANTERIOR CAPITULO: Relatos extraordinarios presentan: El lugar donde sueño y realidad se dieron la mano II

  

UNA TARDE EN CASA

  

       Después de un pequeño paseo hasta la casa del niño (No sin dificultades ya que me resultaba difícil pensar en la manera en que Mateo lograba subir con su silla de ruedas hasta aquel acantilado), y manteniendo una grata conversación con aquel crío que realmente parecía muy diferente a cualquiera de su edad, regrese a mi pequeña casa, situada a tres calles de la de Mateo, donde me esperaba Carla mi novia para que hiciéramos juntos la comida.

  

        Llame al timbre, ya que no me había llevado las llaves, y a los segundos me abrió la puerta esa mujer a la que tanto amaba. Me fije en ella, se había cortado el pelo mientras yo estaba de paseo. Corto, muy corto y la quedaba realmente bien, mostrando en todo su esplendor sus bonitos ojos color miel.

  

        – ¿Qué tal el paseo cariño? – Me pregunto con su preciosa voz y seguidamente me dijo – ¿Te has fijado? ¿No notas algo diferente? -.

  

        – ¡Que si me he fijado! Estas preciosa – Dije con una larga sonrisa y acariciándola el pelo – Y no quiero decir con esto que no lo estuvieras antes –

  

        Pasamos los dos al salón y nos sentamos en el sofá de 2 plazas. La eché una larga  mirada. Desde luego era (Y sigue siendo) una de las mujeres mas bonitas que había visto en mi vida. Morena, alta, con un cuerpo esbelto y muy bien proporcionado… ¡Desde luego tengo suerte de tenerla a mi lado!. Pero su belleza no era ni de lejos su principal virtud. Era una de esas personas que encandilan a cualquiera con su incomparable personalidad. Inteligente hasta límites insospechados (Creo que aun no he conseguido  debatir ni una sola de sus ideas. ¡Haga lo que haga siempre me acabo dando cuenta de que ella lleva la razón!), muy simpática y además tiene la capacidad de comprender a las personas como casi nadie es capaz de hacerlo.

  

        Mientras la miraba debí de quedarme con una cara realmente curiosa ya que ella me dijo riendo: – ¡Quita esa cara de tonto! ¿Qué mirabas?-

  

        – Nada, nada. Me he quedado embobado admirándote-  Respondí.

  

        -¡Mira que eres bobo! Por cierto, me he encontrado con Elena, la panadera y me ha contado que hace unos  3 meses se instalaron en el pueblo dos ancianos con un niño de 12 años. Me ha dicho también  que el pobre niño es paralítico de las 2 piernas y… ¿Sabes como le ocurrió?-

  

        En ese momento tuve un presentimiento, supe que aquel niño iba a formar parte de mi vida, aunque en ese momento no sabia de que manera. – No lo se, aunque me intriga, cuéntamelo, y luego yo te cuento algo mas sobre ese niño. –

  

       – Lo cierto es que se trata de una de las historias mas fuertes que he escuchado nunca.- Hizo una pausa (Carla solía  hacer esto para mantener la tensión, y lo hacia de tal forma que siempre conseguía llamar la atención de cualquiera que la escuchara)-  Al parecer, le paso hace unos 2 años, en una tarde de tormenta. Estaban sus padres en el salón viendo la televisión. Un relámpago atravesó la ventana y los calcino allí mismo. El chico se encontraba en ese momento en su habitación del piso de arriba y bajo para comprobar que había ocurrido. ¡Imagínate al pobre  crío al encontrarse con el espectáculo!  – Paró unos instantes para elegir las palabras de lo que venia a continuación.

  

        Me parecía increíble que un niño tan pequeño hubiera podido soportar aquellos acontecimientos tan dramáticos, pero todavía me quedaba por escuchar la parte por la cual había perdido la movilidad de las piernas. Eso era algo que yo no me había atrevido a preguntarle, ya que cosas tan traumáticas es mejor no sacarlas a relucir ante las personas que las sufren. De cualquier forma era algo que me intrigaba. Ese es sin lugar a dudas uno de los muchos fallos de la raza humana, el morbo que sentimos ante el conocimiento de las desgracias. Y la verdad que es algo realmente difícil de explicar.

  

         Carla reanudo la historia – El chico que no comprendía lo que había ocurrido, salió corriendo con la esperanza de que alguien pudiera ayudarle. Y entonces le ocurrió. – Realizo otra de esas pausas y continuó. En ese momento yo me encontraba ya con unas ganas increíbles de conocer que le había ocurrido. – Un coche le atropelló al cruzar la calle –

  

        – Eso es autentica mala suerte, desde luego lo que ha pasado ese chaval es mas de lo que yo habría sido capaz de soportar. Mejor dicho… de lo que cualquiera podría soportar- Dije realmente conmovido con la historia – Pero te conozco lo suficiente como para saber que no has terminado ¿Hay algo más? -.

  

        – Pues sí. El chico cayó en coma y estuvo en ese estado durante más de un año. Al parecer cuando se recupero, el chico había sufrido un inmenso cambio. – Hizo otra de esas pausas –  Un cambio de esos que ocurren cuando alguien realiza… Como diría yo… un viaje a un lugar maravilloso de esos que te cambian en espíritu. El caso es que dicen que es un chico “diferente” – Concluyó.

  

        – Si que es diferente, si.- Dije a continuación- Ahora te voy a contar lo que sé sobre el crío ese… pero primero vamos a preparar la comida… ¡Traigo un hambre! –

  

        Nos levantamos del sofá y fuimos a la cocina. Ese día nos preparamos unos deliciosos espaguetis a la carbonara (Una de mis comidas preferidas). Pusimos la mesa y nos dispusimos a comer.

  

        No había dado ni el primer “tenedorzazo” cuando Carla ya me pregunto: – ¿Y bien? ¿Qué me ibas a contar sobre el niño ese? Ya sabes que me interesan mucho las historias con un halo de misterio como esta –

  

        Deje el tenedor cargado con el exquisito manjar sobre el plato y dije: – Esta bien. Hoy he conocido al chico ese, se llama Mateo y estaba en su silla de ruedas… ¡Solo en los acantilados! Le he conocido cuando casi realizo un “homicidio” involuntario al chocarme con el sin quererlo. ¡No le llego a agarrar y ahora estaríamos escuchando en el telediario las consecuencias del terrible accidente! Le pedí disculpas y me puse a hablar con el. ¡Y puedo asegurar que se trata de un chico realmente diferente! Cuando hablé con el tenia en todo momento la sensación de que conversaba con alguien superior, alguien que tiene un profundo secreto que le hace grande. Y desde luego es una sensación muy extraña cuando ese alguien es un niño de 12 años. – Lleve el tenedor a mi boca, saboreé bien su carga y continué: – Le baje hasta su casa, y te puedo asegurar que todavía no me explico como había sido capaz de subir el solo hasta esa parte del acantilado ¡Si me ha costado Dios y ayuda bajarlo por las escabrosas rocas!-

  

        Carla me tomo la palabra y yo aproveché para llevarme a la boca otro bocado – A lo mejor lo ha subido alguien hasta allí, por muy extraordinario que sea ese niño no creo que sea capaz de realizar esa tarea el solo ¿No crees? –

  

       – Es posible, pero tengo la sensación de que lo hizo el solo, ¿A quien se le ocurriría subir a un niño minusválido hasta un sitio tan peligroso y dejarlo luego solo?- Respondí, seguidamente seguí comiendo.

  

       – La verdad que no lo se, hay por el mundo tanta gente… Y no toda con sentido común – Con esta frase de Carla termino por el momento la conversación. Ella cogió el mando a distancia y puso el telediario. Y así paso nuestra velada gastronómica, con las noticias de todos los días: marido mata a mujer, mueren nosecuántos  soldados y civiles en la guerra que nadie quiere conocer, se descubren torturas realizadas a los presos en algún “campo de reclusos” etc. Desde luego, a pesar de que estaba comiendo estupendamente el mundo seguía igual que siempre: Fatal.

                                                                         Después de comer decidimos pasar una tarde tranquila, en casa, viendo alguna película de la “tele” desde el sofá. Sin preocuparnos de nada. Y así pasamos la tarde, en el sofá viendo “Espartaco” por decimoctava vez y charlando a ratos. Y en uno de esos ratos decidimos que al día siguiente iríamos a comer a “El Pueblo” donde todo el mundo decía que hacían un cordero estupendo. Cenamos unos huevos fritos con patatas y nos acostamos temprano. Se notaba que era nuestro primer día de vacaciones porque los dos nos encontrábamos cansados, de todas maneras ese no fue ningún impedimento para que hiciéramos el amor aquella noche. Después los dos nos quedamos profundamente dormidos.  

 

 ¡Hasta la proxima entrada!