Descenso a los infiernos

¡Hola queridos lectores! Aquí estoy una semana más para intentar haceros pasar buenos ratos. Y es que después del cabreo monumental que me he llevado con algo relacionado con veterinarios que se sacan su titulo en la tómbola (Y que os relatare un día de estos), necesito yo mismo contar algo mas alegre, es por esto que mi entrada de hoy va relacionada con la historia de la calle en donde trabajo (Véase mi entrada del viernes). Si, me refiero al descenso a ese infierno llamado SIN SAL S.A.… ¿Preparados para lo que se avecina?

  

DESCENSO AL SIN SAL S.A. REALIZADO POR ERIKADAMS UN DIA CUALQUIERA, O COMO CONOCER EL INFIERNO EN LA TIERRA.

  

Sirenas de policía, gritos aderezados con sangre que manaba de las heridas de los cuerpos golpeados contra el bordillo de la acera, persecuciones, especies subhumanas regando las calles con vómitos y orinas… ¡Era una mañana como cualquiera en la calle Elfo de Madrid! Lo que no se imaginaban los cabreados vecinos, era que un inconsciente y humilde trabajador de la zona iba a realizar una proeza que sin duda será relatada durante generaciones por los abuelos a sus nietos. Una aventura épica que nos llevara en un viaje de ida y vuelta a los terrenos más terroríficos de nuestro tiempo (Y de algún otro que no puedo recordar). Una epopeya que compite en peligrosidad a las realizadas por Ulises, el Cid o Frodo Bolson…

  

El sol asomaba tímidamente entre la bruma en aquella fría mañana de invierno. ErikAdams salio como todos los días de la boca del metro, y se dirigió raudo y veloz a su relajado puesto de trabajo. Metió la mano en el pequeño bolso, y saco el teléfono móvil para comprobar la hora. ¡Llegaba pronto como siempre! Así que siguiendo esa saludable costumbre de irse a tomar un café, se puso a buscar una cafetería o un bar por la zona. No pudo saber el motivo, pero a pesar de la conocida afluencia de bares que existe en Madrid, aquel día no fue capaz de dar con ninguno… ¿Ninguno? De repente reparo en uno que se encontraba abierto,  justo delante de la puerta del local donde desempeñaba su trabajo.

  

¿Cómo era posible que nunca hubiera reparado en el? Una cristalera opaca lucia unas desgastadas letras impresas en vinilo, en las que rezaba: SIN SAL S.A. acompañadas de un dibujo muy simple de un hombre tocando una guitarra española. La puerta abierta de par en par dejaba ver que disponía del obligatorio vestíbulo para la insonorización (Que por supuesto no servia de absolutamente nada al tener la puerta abierta), y a través del sucio cristal de la puerta que daba paso al local propiamente dicho, se adivinaban unos escalones que descendían hasta lo más profundo de la tierra.

  

¿Qué le llevo a dar el paso para entrar en aquel lugar? Algunos, piensan que fue el valor innato con que había sido bendecido el día de su concepción por seres ajenos al conocimiento humano. Otros, pensaran que una locura pasajera tomo secuestrado su cerebro y le llevo directo hacia su perdición. Los menos opinaran que una insinuante voz le hablo instándole a traspasar el umbral de aquel misterioso lugar. Sea cual sea la explicación real (Que sin duda fue que quería tomarse un simple café), el caso es que sin vacilar dirigió sus pasos hacia el interior, sin saber que aquella decisión cambiaria para siempre su particular concepción del mundo que habitaba.

  

Agarró el pomo de la puerta, y empujo. Al hacerlo, escucho un lejano murmullo procedente del interior del local. Un murmullo de cientos de voces gorgoteantes acompañadas de una música no apta para los oídos más sensibles. Comenzó a descender por los escalones, y cada paso que daba notaba como el volumen de aquel sonido procedente del subsuelo descendía, hasta que finalmente cuando llego a la base de la escalera un silencio sepulcral se adueño de aquel lugar. Miro a su alrededor, y la escena que se quedo grabada en su retina no pudo ser mas espantosa. Una legión de seres humanoides vestidos de traje-chaqueta (Los de sexo masculino) y de minifaldas y tops (Los de sexo femenino). Sus rostros no eran más que trazos de caricaturas mal dibujadas que babeaban y balbuceaban palabras inconexas. Pero si hubo algo que realmente estremeció durante unos instantes a nuestro héroe, fue sin lugar a dudas la mirada de aquellas criaturas. Unas miradas vacías, brillantes y que no mostraban ningún signo de lucidez, que le tenían enfocado, como si fuera un ente extraño.

  

-¿Qué va a tomar el caballero? – El silencio se rompió con aquella frase que fue emitida por un oscuro personaje que se ocultaba entre las sombras de la barra. Una voz parecida a un susurro, pero que tentaba y daba miedo a su vez.

  

-¿Me pones un café con leche? Y de desayunar…-

  

-¡Ja ja ja ja ja! Un café dice el desgraciado… ¿Acaso no sabes donde has entrado? – Una blanca y obscena sonrisa brillo en lo que parecía ser rostro de aquella figura.

  

-Mira, ni se donde he entrado ni que implica haberlo hecho, a si que ponme el café de una vez, te pago y me largo, que si no llegare tarde al trabajo –

  

-Tú has condenado el alma, al entrar bajo tu propia voluntad en donde nadie te había llamado… ¿Ves a esos infelices que te rodean? – Un murmullo inhumano salio de los labios de aquellas criaturas al unísono, y la sonrisa del misterioso barman creció y brilló hasta parecer una de las luces de neón que adornaban las paredes de aquel siniestro antro.

  

-¿Estos que ni saben donde se encuentran? Cosa más triste no he observado nunca… Un momento… ¿Qué hacen todos dirigiéndose con pasos tambaleantes hacia mi?… –

  

La horda de zombies se acercaba con pasos vacilantes a la posición del improvisado héroe, rodeándole y haciendo de una posible huida por su parte una misión imposible no apta para aficionados. Una llamarada surgió de detrás de la barra, y el ser envuelto en sombras creció hasta transformarse en la figura de un demonio con el cuerpo lleno de yagas y goteando espeso fluido de la comisura de sus flácidos labios. A cualquier espectador de la escena le habría parecido que el final estaba a punto de caer con todo su peso sobre el pobre ErikAdams, pero los espectadores no sabían de los recursos que puede tener un simple delineante…

  

“-A ver, “alumno patoso”… ¡Cual es el objetivo de un delineante!- Dijo gritando el profesor de Proyectos de construcción.

  

-¡Dibujar, señor! ¡Y además hacerlo rápido y bien!- Dijo el delgado chaval que se encontraba ante el erguido como un palo.

  

-¿Eso os enseñamos en esta escuela? Desde luego no sois más que basura…- Respondió el profesor, al que se le empezó a notar la vena del cuello por el cabreo que comenzaba a crecerle. –Dime… ¡Eso os enseñamos! ¡50 planos a escala 1:100 para mañana, y que la tinta utilizada sea tu propia sangre, pedazo de desecho!

  

-Señor… Ya no corre sangre por mis venas…- Dijo el pobre chaval sollozando, mientras mostraba al resto de la clase las heridas aun abiertas en sus muñecas… -Por favor…-

  

-¡Que puto favor ni que cojones! Aquí vienes a aprender, y se aprende haciéndose un jodido hombre… ¡¿Es que aquí no vienen más que nenazas lloronas?!- El brazo del profesor se disparo a la velocidad del relámpago directo a la mejilla del alumno. Pero Este con unos reflejos felinos le agarro por la muñeca y comenzó a retorcerle el brazo hasta que un crujido hizo entrever al resto de alumnos que el brazo del profesor se había quebrado.

  

-A mi nadie me llama nenaza, pedazo de hijo de puta…-  Dijo el alumno acercándose al oído del profesor y retorciéndole aun mas el brazo hasta que escucho el gemido de dolor que este profirió.

  

-¡Ja ja ja ja… Argggg… ja ja ja ja! Creo que empiezas a comprender lo que significa ser delineante… Joven, a este paso creo que incluso podrías llegar a convertirte en Delineante Proyectista… ¡Arrrrrgggggg!…-”

  

ErikAdams introdujo su mano en el bolso de mano, saco rápidamente el grueso volumen que llevaba para leer durante el largo trayecto en metro desde su casa al trabajo. “Narrativa completa / Vol. 1. H. P. Lovecraft”, 827 paginas y tapa dura para un arma contundente que ni aquel diablo había tenido en cuenta que podría llevar en el pequeño bolso de mano.

  

Los zombies dudaron durante unos segundos, el tiempo que tardo su cerebro en asimilar aquel brusco cambio en la situación, y el tiempo suficiente para que nuestro héroe se pusiera en guardia y alzara el libro en posición de ataque.

  

“La mejor defensa es un buen ataque” dice la famosa frase, y en aquella ocasión siguió siendo valida, ya que ErikAdams comenzó a golpear con fuerza sobrehumana a la “marea zombie” que se le echaba encima. Chorros de sangre saltaron sin cesar mientras los cuerpos inertes se amontonaban formando una montaña en la que ErikAdams afianzó una posición beneficiosa en lo más alto. En ese momento, cuando el enorme demonio comenzaba a acercarse, el delineante vio la única vía de escape que le quedaba. Un simple hueco entre los zombies, que dejaba entrever la salida. ErikAdams se agarro desesperadamente a la posibilidad de tomarla, y se lanzo precipitadamente en su dirección, dejando a su paso más y más cuerpos que gruñían en el suelo haciendo intentos de incorporarse de nuevo.

  

Subió las escaleras a la máxima velocidad que le permitieron sus piernas, mientra escuchaba a sus espaldas los pasos y gemidos de la decadente comitiva que le seguía de cerca. Finalmente llego a la salida, y justo en el momento que puso el primer paso en la calle escucho un grito de rabia tan antinatural que hizo temblar los cimientos de todos los edificios de la calle. Corrió, mientras sacaba de su bolso mágico las llaves de la oficina. Abrió la puerta, la cerró a  sus espaldas, y se quedo mirando un rato entre las líneas de las persianas.

 

En pocos instantes la calle se convirtió en un hervidero de aquellos extraños seres subhumanos, que se dirigieron vacilantes hacia la puerta de entrada del estudio de ingeniería. Se acumularon alrededor, golpeando cristales e intentando abrir la puerta. Por suerte, en ese momento el destino quiso que el primer rayo de luz del alba surgiera entre las cubiertas de los pisos de la calle, y con el, el triunfal sonido de cientos de sirenas de policía, que al llegar comenzaron una brutal batalla campal que acabo con todas aquellas criaturas del averno.

  

Desde entonces, ErikAdams “El Delineante” no va a tomar café, y cuando llega a su puesto de trabajo cierra la puerta nervioso, y observa con desconfianza la puerta del local de enfrente, porque sabe lo que se oculta en su interior y que llegara el día en que sus obscenos habitantes decidan tomarse la revancha. ¿Será capaz de sobrevivir entonces?

 

Y de esta manera termina esta historia que pende del hilo entre la realidad y la ficcion XD… por cierto, ayer en el blog de Lester_Knight se publico la 5ª parte de mi relato "La muerte purpura". ¿Que haceis que no vais corriendo a leerla?

 

¡Hasta la proxima entrada!