CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA. CAPITULO I: SOBRE LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO

¡Hola queridos lectores! Despues de haber recibido durante meses y meses vuestros ruegos por que narrara las aventuras y desventuras del "Señor Rosa" (Ese simpatico personaje que adorna los laterales de mi blog), me he decidido a traeros por entregas, esa obra inedita (En nuestro mundo) que narra sus apasionantes historias, las cuales se remontan al mismisimo origen del universo. Si, os traigo las llamadas "CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA", espero que os sirvan para entender todo (y cuando digo todo quiero decir TODO) lo que a acontecido, acontece y acontecera en este plano de existencia. ¿Preparados? Pues comenzar a leer su primer capitulo.

AVISO ANTES DE COMENZAR A LEER: Lo que estas a punto de leer puede destruir en un instante todas tus ideas preconcebidas respecto al origen del universo. Si eres una persona impresionable, no aconsejo que lo leas bajo riesgo de que cambie tu concepcion del mundo. Avisado quedas.

CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA

 

CAPITULO I: SOBRE LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO

CAPÍTULO III: IMAGINANDO DIOSES

CAPÍTULO IV: JUEGOS DE GUERRA  

CAPÍTULO V: ÉRASE UNA VEZ… LOS MUNDOS

CAPITULO VI: UNA ESPECIE DOMINANTE

CAPITULO VII: EL GRAN, GRAN HERMANO

CAPÍTULO VIII: LOS EVANGELIOS SEGÚN "MORGENNES" 

CAPÍTULO IX: LOS EVANGELIOS SEGUN LOGANKELLER

CAPITULO X: LOS EVANGELIOS SEGUN "RIKKUINTHEMIDDLE" 

  

CAPITULO I: SOBRE LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO

  

En un principio – A pesar de las absurdas teorías que se empeñan en decir algunos listillos – en lo que ahora conocemos como universo, no había nada. En este punto, me gustaría recalcar, que cuando digo “nada” quiero decir eso mismo, ni energía, ni materia. Una explicación bastante acertada de lo que implica que no hubiera “nada”, nos la dio Michael Ende en ese libro – Que por supuesto todos deberían leer – llamado “La Historia Interminable”. La única diferencia que podríamos encontrar respecto a la nada de esa novela, y la que había en los inicios del universo, es que la primera nació de la increíble imaginación de un escritor, y la segunda – De la que intento hablaros – es real. O al menos, para ser más exacto, debería decir que “fue” real.

 

  Como comprenderéis, la “nada” o “ausencia de todo”, es algo realmente aburrido, o al menos lo seria si pudiera existir “alguien” o “algo” que habitara y pudiera opinar sobre las posibilidades lúdicas de esa “nada”. Quizás por ese hecho, ahora os resultara chocante que os diga que en esa “nada” habitaba “algo” o “alguien”.

 

  Algunos – En realidad la mayoría – lo han llamado Dios, otros – los más escépticos – lo han querido explicar de una manera resumida como “ingente concentración de materia y energía a alta presión situada en el centro del Universo”, lo cierto es que ahora mismo, yo, voy a acabar de golpe y plomazo con esas arcaicas ideas, fruto sin duda del intento del hombre por buscar una explicación – Que sea lógica o no, realmente no importa. Lo importante en este caso, es que el que lo imagine se sienta bien con la respuesta – al origen de lo que capta con sus poco desarrollados sentidos. E aquí mi afirmación: En la “nada” existía el “Señor Rosa”, o mejor aun, el “Señor Rosa” era en realidad esa “nada”.

 

  Entonces – Diréis aquellos que estáis leyendo esto – , "si la “nada” es el “Señor Rosa”, entonces la “nada” no es tal". Y una vez más, el uso de la lógica nos lleva a un error común: La afirmación correcta en este caso debería ser, “Si la “nada” es el “Señor Rosa”, me lo tengo que creer, ya que si no existía “nada”, eso exime de su existencia a la propia “lógica”, y sin ella todo es posible". Así que nos encontramos con una “afirmación negada” que nos da infinitas posibilidades para explicar el misterioso origen del Universo.

 

  A partir de este punto, voy a dar por sentado que creéis de manera completamente ciega – O me dais la razón como a los locos – mis explicaciones anteriores, ya que os voy a explicar mi propia teoría –Que nadie debe dudar que de entre las infinitas que surgen, es la verdadera – sobre el origen del Universo tal y como lo conocemos.

 

  El “Señor Rosa” no tenia conciencia – Al menos no de la manera que nosotros conocemos -. Era simplemente una “nada” de un impenetrable color rosa que dejaría ciego a cualquiera que la pudiera contemplar. Una “nada” que volvería loco a cualquiera que se pusiera a intentar explicarla de una manera lógica. Una “nada” que al fin de al cabo existía sola y aburrida en un “espacio” que no se podía llamar de esa manera. Y de su desesperado intento por combatir el incomprensible aburrimiento, surgió lo que suele surgir en esos casos: La imaginación.

 

  Coincidiréis conmigo si os digo que el aburrimiento es la principal fuente de creación. Una persona aburrida es capaz de imaginar mundos enteros y planos de existencia que no lograría ni soñar si su mente estuviera ocupada en algún interesante menester. Así que intentar formar en vuestra cabeza – No os culpo si no sois capaces, ya que os hablo de algo que podría hacer implosionar hasta el cerebro más despierto – el resultado que tuvo el aburrimiento en aquella “nada” infinita. Una vorágine de imaginación comenzó a estallar, despidiendo en cada una de sus envestidas ingentes cantidades de energía y materia, que se quedaron flotando a la deriva en un nuevo e interminable océano de “éter”.

 

  La “nada” como tal, dejo de existir en ese mismo instante. Aquella extraña e inimaginable explosión había creado el Universo, pero aun no era tal y como lo conocemos, ya que en él, únicamente viajaban sin rumbo microscópicas partículas de elementos invisibles al ojo humano – Si hubiera existido en ese momento el microscopio, se habría podido observar un “macrocosmos” cargado de luz y color, pero como creo que comprendéis, el hecho de que hubiera existido habría echado por tierra esta teoría, así que descarto esta fantástica idea por el bien de vuestra cordura -. ¿Únicamente partículas? En realidad no es del todo cierto, ya que volando entre ellas y completamente dormida, una figura de un doloroso – Para la vista – color rosa descansaba mecida por fuerzas que habrían destrozado cualquier otro elemento.

 

  Era por supuesto el “Señor Rosa”, pero con una forma dotada de materia – Por lo tanto, había dejado de ser “nada” – , pero no una materia conocida. De hecho, el único lugar en el universo en el que se puede obtener dicha materia – Que a partir de ahora llamare “materia X” – es en el cuerpo de ese “ser”, y como veréis mas adelante es imposible conseguir una muestra de ella – Lo que puede llevaros a ese error común en las mentes humanas de dudar de su existencia. Yo por mi parte os aseguro que esta existe -.

 

  De esta manera que os he relatado, se creó el universo, pero aun quedaba mucho trabajo hasta que fuera ocupado por todos esos astros que hoy en día lo pueblan. Estrellas, planetas, satélites, asteroides, agujeros negros, agujeros blancos – Que sin duda deben existir -, cometas y galaxias tendrían que esperar a que el “Señor Rosa” despertara de su siesta que se prometía larga después de aquella muestra sin precedentes de imaginación por su parte.

 

CONTINUARA… 

 

CAPITULO II: EL DESPERTAR

 

¡Hasta la proxima entrada!