CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA. CAPITULO II: EL DESPERTAR

¡Hola queridos lectores! Aqui os traigo el segundo capitulo de las laureadas "CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA", espero que os hagan seguir cabilando sobre lo equivocados que estais respecto al origen de todo (Y de paso que disfruteis un rato). Asi que sin mas preambulos os lo dejo para que leais un rato.

 

CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA

  

CAPITULO I: SOBRE LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO

CAPÍTULO IV: JUEGOS DE GUERRA

CAPÍTULO V: ÉRASE UNA VEZ… LOS MUNDOS

CAPITULO VI: UNA ESPECIE DOMINANTE

CAPITULO VII: EL GRAN, GRAN HERMANO 

CAPÍTULO VIII: LOS EVANGELIOS SEGÚN "MORGENNES"

CAPÍTULO IX: LOS EVANGELIOS SEGUN LOGANKELLER

CAPITULO X: LOS EVANGELIOS SEGUN "RIKKUINTHEMIDDLE" 

CAPITULO II: EL DESPERTAR

Cito literalmente: “El aleteo de las alas de una mariposa puede crear delicados cambios en la atmósfera, los cuales durante el curso del tiempo podrían modificarse hasta hacer algo tan dramático como un tornado”. Esta frase escrita millones de veces y que explica de manera sencilla la llamada “Teoría del Caos” la voy a utilizar para intentar que comprendáis de un modo sencillo lo que ocurrió en el momento que un grupo de partículas con muy mala leche decidieron que había llegado el momento de explorar la cavidad nasal del “Señor Rosa” y provocarle un ligero estornudo.

 

  Cambiemos “El aleteo de las alas de mariposa” por “Una ligera expulsión de aire” – Por decirlo de alguna manera, ya que en el espacio abierto el aire es inexistente –, cambiemos también “delicados cambios en la atmósfera” por “un suave empujón a las microscópicas partículas que por desgracia se encontraban en su camino”. ¿Que obtenemos como resultado? – A parte de una nueva frase que reza: “Una ligera expulsión de aire puede crear un suave empujón a las microscópicas partículas que por desgracia se encontraban en su camino”– La respuesta es tan sencilla como cambiar la frase resultante de esa ecuación en forma de frase rimbombante por algo mas del estilo: “Las cuales durante el curso del tiempo comenzaran una impresionante partida de billar cósmico que podría modificarse hasta hacer algo tan dramático como la formación de estrellas, planetas, satélites, asteroides, agujeros negros, agujeros blancos, cometas y galaxias”.

 

  Nada más y nada menos es lo que ocurrió en esa ocasión. Un átomo de Hidrogeno golpeo a un par de átomos de Helio que pasaban casualmente por ahí. Estos, salieron despedidos en direcciones opuestas, golpeando a su vez a cuatro átomos de Litio que no tenían otra cosa que hacer que jugar una partida al “Póker molecular”.  El enfado de estas – No entrare en detalles sobre si fue el empujón a traición o por que una de ellas guardaba un as en la manga – causo que comenzara una batalla en la que protones, neutrones y electrones comenzaran a volar en todas direcciones – El equivalente a una guerra de almohadas -. Como en todas las batallas, las victimas inocentes no tardaron en hacer acto de presencia, y en menos que canta un gallo – muchísimo menos, no olvidemos que hablamos de velocidades superiores a la del sonido – dieciséis átomos de Berilio yacían en el suelo gritando “¡Por que nos pusieron ese nombre!” y derramando lagrimas de electrodos que continuaron la casual e inocente reacción en cadena, haciendo resbalar a ciento veintiocho parejas de átomos de Boro que pasaban agarradas de la mano mostrando lo mucho que se querían. Risas de los afortunados que continuaron en pie, y un posterior bofetón en lo que seria su mejilla que hizo saltar chorros de neutrones que estropearon los vestidos de fiesta de sesenta y cinco mil quinientos treinta y seis átomos de Carbono que regresaban resacosos de celebrar una despedida de soltero…

 

  Podría continuar durante toda mi existencia relatando las apasionantes “historias atómicas” que surgieron a raíz de este hecho, las cuales siguieron creciendo exponencialmente  hasta que finalmente – Os hablo de millones de años de continuos golpes, batacazos y resbalones – todos los átomos del universo recibieron su parte y decidieron aliarse entre ellos formando moléculas, que a su vez tuvieron incontables guerras a gran escala que acabaron formando una inmensa formación sólida en la que estaban agrupadas todas las partículas del universo. Entonces ocurrió lo que algún día tenia que pasar.

 

  El “Señor Rosa” con un increíble bostezo despertó, y la energía liberada en la apertura de sus parpados causo el mismo efecto sobre la formación sólida que el golpear una inconcebible formación de bolos con una bola de las que se usan para derrumbar edificios viejos. Trillones de esferas de todos los tamaños imaginables se desparramaron por el universo a tal velocidad que algunas de ellas comenzaron su ignición, formando de esa manera lo que llamamos estrellas. Otras conscientes de que su tamaño no merecía ni siquiera el abrazo de una chispa, y sabedoras que la llegada del frío invierno – Que aun no se sabía que era, eso llegaría mas tarde – las dejaría entumecidas, se arrimaron al sol que mas calienta y por unanimidad decidieron llamarse “Esferas Frías” – Eones mas tarde algún humano con ganas de conseguir reconocimiento decidiría rebautizarlas con el nombre de planetas. Hecho que causo un gran revuelo en el cosmos al que pudo llegar la noticia -. Las esferas más pequeñas – Y por ende mas débiles – se tornaron el “grano en el culo” de sus hermanas mayores, y decidieron basar su existencia en revolotear alrededor suya: “satélites” o “moscones cósmicos” fue el nombre que recibieron milenios mas tarde cuando un planeta choco por error con otro al que la vista le fue negada “gracias” a uno de esos molestos astros. Y para terminar, la basura espacial – En otras palabras, los restos de materia estelar que no tuvieron lo que hay que tener para llegar a ser esferas – se quedo vagando por el espacio, mendigando las sobras de los Astros mayores. Esos se quedaron sin nombre, ya que su existencia era un autentico insulto para el resto de los astros – Y por lo tanto su cabreo creció aun mas cuando otro humano con ganas de camorra los llamo asteroides -.

 

  El universo estaba creado –Ahora si, tal y como lo conocemos – y poco a poco el “Señor Rosa” acompañado por el nacimiento del cosmos se desperezo, se quito las legañas y se preparo para llenar con algo su sonoro estomago – En realidad el sonido no se podía escuchar, ya que como deberíais saber no es capaz de desplazarse por el espacio abierto- No creo que haga ni falta que os diga que aquel primer desayuno lo tomo de la galaxia que a partir de ese momento se conoció como “Vía Láctea” y que después de quedar saciado se sentó y se puso a recapacitar sobre lo que haría a continuación. Pero lo que finalmente hizo, es de tal importancia y envergadura que le dedicare un capitulo completo –El siguiente para ser mas exacto-.

 

 

CONTINUARA… CAPÍTULO III: IMAGINANDO DIOSES

 

¡Hasta la proxima entrada!