CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA. CAPITULO III: IMAGINANDO DIOSES

¡Hola queridos lectores! un nuevo capitulo de la obra que cambiara el mundo ha llegado, y en esta ocasion asistireis como espectadores en primera fila al nacimiento de los llamados "dioses". Solo espero que os siga haciendo recapacitar y que en breve tengamos en este mundo una nueva legion "Pro Hombre Rosa". ¡Disfrutarlo!

CRÓNICAS DEL SEÑOR ROSA

CAPITULO I: SOBRE LOS ORÍGENES DEL UNIVERSO

CAPÍTULO II: EL DESPERTAR

CAPÍTULO V: ÉRASE UNA VEZ… LOS MUNDOS

CAPITULO VI: UNA ESPECIE DOMINANTE

CAPITULO VII: EL GRAN, GRAN HERMANO

CAPÍTULO VIII: LOS EVANGELIOS SEGÚN "MORGENNES"

CAPÍTULO IX: LOS EVANGELIOS SEGUN LOGANKELLER

CAPITULO X: LOS EVANGELIOS SEGUN "RIKKUINTHEMIDDLE" 

CAPITULO III: IMAGINANDO DIOSES

  

Después de muchos siglos de continuas carambolas planetarias, llego un momento en que la inercia de aquel milagroso juego dejo de hacer efecto y todos los astros del universo se quedaron suspendidos en medio del vacío. Hasta ese momento, el “Señor Rosa” se había mantenido observando aquel espectáculo de luz y color ensimismado y disfrutando con los continuos choques – ¿A quien no le divierte ver chocar canicas de todas las maneras posibles? -, es por eso que una vez que todo termino, se puso rápidamente a idear una manera de mantenerse entretenido.

 

 La brillante idea que se le ocurrió a continuación, seria conocida posteriormente como “La mas estúpida idea jamás concebida”. ¿Qué necesidad tenia el “Señor Rosa” que era en ese momento el dueño y señor del universo de querer estar acompañado de semejantes? – Seguramente avispado lector, ahora mismo hayas caído en la respuesta más obvia, que no puede ser otra más que la soledad, pero para que no caigamos en errores absurdos, quisiera recordaros que alguien con el poder de crear el universo podría haber creado algo mucho más útil que un puñado de Dioses de pacotilla. Por ejemplo una “Mujer Rosa” quitándose una costilla, o para no hacerlo tan doloroso una uña-.

 

 El caso es que la idea ya estaba dando vueltas y mas vueltas en su cabeza, y antes de que pudiera recapacitar sobre lo que había hecho, una puertecita se abrió en el lado derecho de su cráneo, y comenzaron a desfilar en grupos de a dos, figuras divinas de todas las formas y colores posibles. Formas indefinidas plagadas de tentáculos palpitantes y que despendían olores insanos, tipos barbudos y rechonchos con ridículos triángulos brillantes sobre su cabeza, féminas exuberantes con ropas que mas que tapar insinuaban curvas imposibles, humanoides hormonados y mostrando músculo sosteniendo mágicos martillos en lo alto en señal de triunfo, dragones exhalando llamas y haciendo piruetas en el aire, hipopótamos alados, seres de color azul con seis brazos y cargados de abalorios de lentejuelas, monigotes de todos los colores del espectro cromático, esqueletos dotados de vida vestidos con túnicas de color negro y con afiladas guadañas en sus manos, luces cegadoras con constantes cambios en su luminosidad con la desagradable costumbre de causar ataques epilépticos al que las observara, setas alucinógenas, grupos de “Pop” de moda y jugadores de futbol con impolutas camisetas acompañados de neumáticas mujeres.

 

 Una vez que todos los descritos y alguno mas que me he dejado en el tintero hubieron salido de su cabeza, la puertecita se cerro, y se agolparon alrededor esperando expectantes a que esa inmensa “mole rosa” que los había creado dijera alguna inteligente y sabia palabra. El “Señor Rosa” al sentirse el centro de atención de aquellos millones de ojos que tenia clavados noto como se le sonrojaban las mejillas por la vergüenza – Ni que decir tiene, que ninguno de los presentes lo noto debido principalmente al insultante color rosa de nuestro protagonista -, al final, después de aguantar durante un buen rato esa desagradable situación decidió complacer a la inigualable comitiva y dijo:

 

 “¡Bienvenidos a mi universo dioses, diosas y cosas indefinidas! Los comienzos siempre son duros, y más si hablamos de la creación en su más exacta definición. Juntos haremos de este universo un lugar en el que la existencia de cuanto deseemos sea agradable a la par que gratificante. Un nuevo amanecer ha llegado y no dejaremos que el crepúsculo llegue jamás a proyectarse en nuestro camino. ¡Avancemos hacia un horizonte que se adivina prometedor! ¡Hagamos de nuestros sueños y mas profundos deseos una envidiable realidad!”

  Aplausos, vítores y muestras de emoción en forma de lagrimas de alegría es lo que esperaba el “Señor Rosa” cuando termino de recitar el improvisado discurso, por desgracia lo único que encontró ante él, fueron miradas circunspectas, extrañas muecas y risas por lo “bajini”. Debido a la poco práctica costumbre del vacío de no dejar que el sonido se traslade, la “comitiva divina” únicamente había observado un coloso de color rosa moviendo su boca y haciendo aspavientos.

 

 “¡¿Pero que co… pasa?!” Pensó el señor rosa mientras la vena del cuello se le hinchaba debido al cabreo que cogió cuando todos los dioses comenzaron a caer desternillados por la risa que les había provocado tamaña situación. El problema que causo ese pensamiento y que no estaba ni en los mas remotos planes de nuestro creador, es que debido al enfado, el pensamiento comenzó a atravesar la cabeza de cada uno de sus espectadores como una bala – Y por supuesto esas fueron las primeras palabras que escucharon del hasta ese momento su adorado creador -.

 

 “Pero como que c… pasa” “¿Pero quien se cree este excremento de color aborrecible?” “¡A la hoguera!” “¡Guerra!” “¡Esto es la guerra!” “¡Guerra!” “¡Guerra!” “¡Guerra!” “¡Guerra!”  

Y de esta manera tan épica, comenzó la ya olvidada “Guerra Divina”, la cual no dejo de ser una gran pantomima debido a la cualidad que tenían los dioses de no morir cuando eran atravesados, mutilados o sodomizados. Por suerte nos dejo una importante lección que no debemos olvidar: “Las guerras entre dioses están bien, ya que mientras combaten se olvidan del resto de obligaciones. Pero hay que tener en cuenta que para los mortales el resultado no es el mismo a pesar de que los caídos igualmente olvidan el resto de obligaciones”  

La guerra duro muchísimo tiempo y en ella impresionantes hazañas fueron llevadas a cabo, pero debido a la falta del tiempo material necesario para relatar las mas impresionantes epopeyas jamás contadas, la resumiré en el próximo capitulo de manera que no dejara ninguna duda respecto al resultado del segundo mayor conflicto de todos los tiempos.

 

CONTINUARA… CAPÍTULO IV: JUEGOS DE GUERRA

 

¡Hasta la proxima entrada!