Relatos extraordinarios presentan: La torre

¡Hola queridos lectores! Aqui estoy apuntito de terminar una dura semana laboral, y para haceros pasar un buen rato, he decidido traer una nueva entrega de una seccion (¿Tengo yo de eso?) de esa serie de entradas que hace tanto tiempo que no hago. ¿De que se trata? Bueno, pues se trata de la sección "Relatos extraordinarios presentan", que para los que no lo sepais, no son mas que relatos cortos que voy escribiendo de vez en cuando, y que os traigo para que leais y podais insultarme y lo que os de la gana. Asi que sin mas dilación, comenzamos con la apasionante y pedante historia de…

LA TORRE

Una blanca torre entre las nubes

Siempre, cuando el sol comienza a ocultarse en el horizonte miro al cielo esperando vislumbrar de nuevo la torre. Una inmensa estructura de piedra blanca entre las nubes que reflejaba los últimos rayos de luz como trazos mágicos de plata. Una inalcanzable figura que se desvanecía como la niebla en las mañanas otoñales. Un sueño que anhelo repetir algún día, aunque en mi interior sé que se rompió en mil pedazos al despertar aquella mañana del mes de Mayo después de una noche de vanos intentos por traspasar sus oníricos muros.

Fue acompañante de mis solitarios paseos por el viejo camino que lleva al molino durante muchos años. Pasiva observadora de mis encuentros amorosos a la sombra de las encinas con aquellas mujeres que me enseñaron todo aquello que desconocía del amor. Silenciosa confidente a la que susurraba sinceros deseos de poder alcanzar sus muros. Un monumento a la soledad que hacia pensar que aguardaba imperturbable en su lecho de blanca espuma mi llegada. Una columna de marfil que incitaba a viajar a los años en que los cuentos para niños eran una bella y tangible realidad.

¿Podría alguien afirmar que estoy loco si digo que pasé buena parte de mi juventud mirando ensimismado esa torre que solo ante mis ojos era tangible? ¿Podría alguien reprochar mis vanos intentos por llegar a lo más alto, hasta las puertas del cielo para alcanzar mi único sueño?

Fueron horas de espera al ocaso que ahora se me antojan siglos, esperando a que sus majestuosas puertas se abrieran desplegando un puente de brillantes estrellas. Horas perdidas desde el momento en que dejándolo todo atrás, inicie el ascenso hacia lo desconocido. Hacia lo único que creía real en ese mundo interior que se había forjado bajo la atenta supervisión de la imperturbable torre.

Recuerdo con especial emoción aunque con inmensa tristeza la tarde en que se disipó todo.  Hilos de cálida luz se desplegaban entre las verdes hojas de los árboles, mientras una suave brisa hacia bailar el manto de flores de mil colores desde el que observaba emocionado como todos los días a mi gloriosa acompañante. Al este, el cielo comenzaba a oscurecerse salpicado por unas pocas estrellas, y el sol lenta pero inexorablemente se ocultaba tras los lejanos riscos dejando en el ambiente un maravilloso contraste de luces y sombras.

Recuerdo como un día mas me dí por vencido, y me dispuse a esperar impotente como los blancos muros se transformaban en filigranas de humo llevadas por el viento. Pero aquel día eso no ocurrió. El sol se ocultó dando paso a una noche de ensueño, y pude ver como de las oscuras ventanas de la torre salía un resplandor de tenue coloración, acompañado del sonido de un sollozo que inundó el ambiente con un manto de profundo pesar. La luna llena hizo acto de presencia en la escena, desvelando con su brillo un puente de lágrimas que bien podrían haber sido perlas, que descendía desde el firmamento hasta escasos metros de la posición en que me encontraba.

Ante mí se abría el camino que había esperado durante tanto tiempo, y mis músculos comenzaron a responder de manera acorde a la situación: temblando. Avancé tambaleante hacia el puente, temeroso de que su plateado firme no fuera más que una ilusión mostrada ante mis ojos por los deseos largamente macerados en mi interior. No fue así. El mero roce del pié con la perlada pasarela hizo que mi cuerpo comenzara a elevarse sujeto por invisibles filamentos  en dirección al origen de mis más profundos sentimientos.

En unos instantes sobrevolaba la oscura extensión de tierra que era mi mundo, sabiendo que mi destino se hallaba cada vez mas cerca. Me pareció sentir que las negras sombras de la realidad extendían sus oscuros miembros intentando atraparme, pero la fuerza de un sueño al borde de ser alcanzado logro imponerse, hasta depositar mi cuerpo ante los muros de la torre. Una sensación de júbilo recorrió todo mi cuerpo, y corriendo entre el campo de sólidas nubes rodeé la torre buscando la puerta; el acceso al interior del nuevo mundo que me aguardaba. Finalmente la encontré, imponente como la boca de un titán clamando por su liberación, pero para decepción mía cerrada a cal y canto.

Golpeé y grité con todas mis fuerzas, pero no hubo respuesta a mis continuas llamadas salvo aquel lamento que inundaba el ambiente y que por momentos parecía aumentar su volumen hasta casi parecer un vendaval de melancolía. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y continúe golpeando la puerta hasta que el cansancio hizo que de mis labios surgiera un sollozo desesperado que se unió al triste canto que ya imperaba en el ambiente.

“¿Por qué mis llamadas no obtenían respuesta?”

“¿Por qué quien fuera que habitara la torre no hacia caso a mis ruegos?”

“¿Por qué la espera que había sufrido durante años había quedado condenada a convertirse en una ilusión como tantas otras perdida?”

“¿Por qué…?”

Al despertar supe que no vería nunca más la torre. Que no contemplaría nunca más sus muros de piedra blanca sostenidos por nubes de ensueño. Que no observaría nunca más los últimos rayos de sol reflejando destellos de oro y plata sobre su argentina superficie. Porque el último paso lo había dado sin llegar a alcanzar la cima de mis deseos. Porque he perdido la capacidad de soñar como sueña un niño perdido con viajar surcando los cielos al país de Nunca Jamás.

¡Hasta la proxima entrada!