Reconocimiento a la muerte de un «don nadie»

¡Hola queridos lectores! He estado un par de semanas sin dar rastro de vida por este lugubre lugar, debido en parte al trabajo, y a una reciente, terrible y triste noticia que he recibido, la cual me llena de indignación dado lo incomprensibles que me resultan los hechos, y quisiera que comprendierais mis sentimientos ante esta noticia, por ello, voy ha hacer un simple "copy&paste" de la carta que he remitido al director de un conocido diario de este pais, ya que el dolor de la situación me ha hecho plantearme esto como unica solución al problema que se me ha planteado. Lamento no poder deciros esta vez que disfruteis con la entrada, ya que es un desahogo que necesito. Así que sin mas  transcribo las lineas:

"El 22 de Junio de 2010, falleció como tantas otras veces un indigente y un mes más tarde fue enterrado en el Cementerio Sur de Madrid, en la zona destinada a los llamados entierros de “Caridad”. Un “don nadie” para la sociedad. Una de esas personas a las que la vida lo hizo apartarse de su familia y comenzar un camino solo, a merced de la calle. Esa persona era mi padre, y hasta hace 2 días ninguno de sus familiares, ya fueran hermanos o hijos tuvimos noticia de tan triste acontecimiento.

No es el hecho de que falleciera con 60 años, dado que las personas en dicha situación se exponen a situaciones y comportamientos que les acercan a tan fatídico destino. Lo que nos llena de indignación a los familiares es que el descubrimiento del fallecimiento se llevo a cabo a través de ese medio de comunicación global llamado Internet, y no precisamente porque alguien de la administración se pusiera en contacto con alguno de nosotros. Porque fue hace 2 días cuando poniendo el nombre de mi padre en “google” a la espera de encontrar algún indicio de su vida, encontré precisamente lo contrario. Una reseña en la lista de fallecidos de un conocido diario de este país. Un nombre con un (0) en lugar de su edad. ¿Sería el en realidad? Con este simple dato en mis manos me puse a mirar más páginas, y finalmente halle el lugar en donde había sido enterrada dicha persona en una página web de esquelas que además ofrece servicios funerarios.

Fue la visita al cementerio, la que acabo por desvelar la identidad de la persona y el lugar donde se constato su fallecimiento. En este caso ocurrió en la clínica de la Fundación Jiménez Díaz, y al visitarla en busca del historial clínico del fallecido, nos encontramos con que allí poseían no solo su fecha de nacimiento, sino incluso su nº de DNI, datos en mi opinión suficientes para poder haberse puesto en contacto con alguno de sus familiares en el momento de su defunción.

Sin más, y para no excederme de las 30 líneas, quisiera que constara mi indignación ante este hecho que deja por los suelos la dignidad a la que todos tenemos derecho. No poseo el conocimiento de si este es el “modus operandi” en todos los fallecimientos de indigentes, pero lo que sí puedo saber es que mi padre mereció al menos un mínimo reconocimiento, ya no en vida, la cual eligió y no quiso ayuda de ningún tipo, pero por lo menos en su muerte por parte de sus familiares.

Su nombre fue Ramiro Álvarez Fidalgo, madrileño de nacimiento. Vivió en la calle durante más de 10 años como un desconocido, y fue enterrado de igual manera, solo. Solamente decir que hay quienes no le olvidamos, a pesar de que por lo visto se ponen medios para que esto ocurra."

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Para todos los que habeis dejado un comentario: 

La verdad es que no esperaba ni de lejos la repercusión que ha tenido la noticia a raíz de la publicación en “El País”. Os puedo asegurar que si no he respondido antes a todos vuestros comentarios ha sido porque la historia se hizo durante unos días tan grande que a mí se me antojaba la presión inmensa. Pero ahora que está más tranquila la cosa, puedo dedicaros unas líneas por la molestia que os habéis tomado al venir hasta aquí y dejar vuestra opinión.

Soy consciente de que para muchos esta historia os puede parecer la de un chico que abandonó a su suerte a su propio padre, pero lo cierto es que es imposible resumir una vida en unas pocas líneas. En mi opinión, con la noticia publicada en el diario se dan suficientes datos como para hacerse una mínima idea de la situación real que hemos vivido. Para todo aquel que quiera leerla. Y el que no quiera, pues que saque sus propias conclusiones. No seré yo el que se las rebata.

Solo hay una cosa que sí que me gustaría decir al respecto de algunos comentarios. Y es que se pueden dar opiniones, pero siempre desde el respeto. Y aquí más de uno ha olvidado esa sencilla premisa. Aun así, esos comentarios fuera de lugar no van a ser borrados, ya que por respeto a quien se toma la molestia de escribir, nunca he borrado un mensaje dejado en este espacio, y esta no quiero que sea la primera vez.

Dejado esto claro, solo me queda mostrar mi más sincero agradecimiento a todos aquellos que han venido hasta aquí, ya sean conocidos o desconocidos, que han querido hablar, dar el pésame, recordar a mi padre, contar sus vivencias o dar ánimos y apoyo. No sé si recordareis esta historia por siempre, pero lo que sí que puedo decir es que habéis ganado un gran espacio en mi memoria.

¡Muchas gracias y un inmenso abrazo a todos!
 

Hasta la proxima entrada, esperando que sea mas alegre.