Pain: la canción del verano es un videojuego


Digo que igual que hay canción del verano, debería habervideojuego del verano. Venga, el mío es Pain. Es fresquito, inmediato ypegajoso. Y sencillo: cuanto más daño, mejor. Es de disfrute inmediato y estápensado para ser tomado de forma repetida pero en sorbos cortos, como una canciónpop. O sea, funciona mejor a base de repetición. Es un no-parar, una y otra vez,pim-pum-pam: imposible quitarme de la cabeza esas animaciones elásticas, esas colisionestan fabulosamente aparatosas, esa exhibición de agilidad y destrucción. Es puroJackass, es amor por la tirita. Comolanzarse a una piscina sin agua. Debe de ser este calor.

 

El otro día, a raíz de espectaculares explosiones de RedFaction: Guerrilla, pensé en lo gratificante que viene siendo desde losprimeros tiempos de Mario o el Arkanoid eso de destruir el entorno.Paines destrucción y, bien encajado, dolor y carcajada a partes iguales, porqueconsigue transmitir ese algo que te empuja a llevarte las manos a laentrepierna de forma inconsciente cuando vemos una de esas caídas indeseables sobreun patín. Y como un Skate sin tabla (esto es más parecido a disparar al fabulosohombre bala desde un cañón, a ver dónde rebota), invita a grabar los hostiones ycolgarlos de YouTube. Ahí van mis primeros tortazos.

 

¿Acabará algo tan machacón empalagando cuando llegueseptiembre? Por lo que he visto, es algo rácano en posibilidades y escenarios: tienedisponible nuevos modos delirantes y más gansadas para descargar en PSNetworkque prometen estirarle la vida como un chicle, pero que suponen un robo a manoarmada. También otros modelos que lanzar contra las paredes, como David Hasselhoff,al que siempre da gustirrinín usarlo como saco de boxeo. Como fenómeno a explotar me parece la leche. Cinco minutos más y lodejo.

 

PD: Después de los diez días de vacaciones, tengo elbolsillo de las canciones del verano lleno. La Gaga me ha perseguido, desde Dublín a Jerez de la Frontera: parece que serque todos escuchamos lo mismo. Todo su disco es un disco de verano, imposiblede olvidar después de un par de escuchas. Genial la tía, tenga pene o no, como dice la rumorología popular.

 

Y sino les gusta, tengo otra. Está va con letra, para podertararearla a gusto.

 

Y sino otra.

 

Y otra, que arrastro desde el verano pasado en Ibiza.

 

Y otra (uuuuuuuh!).

 

Y otra, de las evocadoras.

 

Y otra.

 

Y una para las noches de chiringuito hippie.

 

Vaya, al final me salió un disco entero. Un cierre, ellos saben por qué: