‘Katamari Forever’: el regreso del Gran Emperador Ketchup

Chinchetas, anillos, monedas, sushi, erizos, fresas, caramelos,chupachups, bolas de arroz, naranjas, tazas, ratones, copas, refrescos, platos,jarras, palas, helados, rastrillos, flores, macetas, calcetines, zapatos,peluches, bolsos, sombreros, gatos, perros y atunes, buzones, puertas,ventanas, la fuente de la plaza, la caseta del perro, vallas, verjas, candados,bomberos, bicicletas, músicos de banda, motos, luchadores de sumo, neveras,máquinas expendedoras, coches, furgonetas, camiones, tractores, granjas y pisosde apartamentos, plazas, playas, mesetas, montañas, nubes, el arcoriris, todoel planeta, hasta las estrellas. ¡Su Katamari puede con todo, señoras!

 

Beautiful Katamari (2007) para Xbox 360 nos dio a muchos laposibilidad de entrar en el exclusivo culto a un tragabolas cubista y adictivocomo un chicle, donde la diversión está en que te empuja a mascar y mascar. Enlugar de zampar, tenemos que coger todos los objetos que podamos arrollándoloscon nuestro katamari, que no es otra cosa que una bola capaz de hacerse más ymás grande conforme se le adhieren los objetos que encuentra a su paso. Primerose nos van pegando cosas de tamaño modesto mientras vamos adquiriendo volumen,luego llegan los coches y las casas y un caos delicioso llena la pantalla decolores chillones, nombres y puntuaciones.

Y quizá a los que llegamos tarde no nos importó que BeautifulKatamari pareciera tan peligrosamente una puesta al día de un titulopara PlayStation 2 con algunos añitos ya y mucho camino rodado (en losanteriores Katamari Damacy, We Love Katamari y Me& My Katamari). Y no lo digo pensando en que su intachable acabadoartístico se quede retro, ya que no necesita alardear tanto de alta tecnologíacomo de una creatividad a la altura, que sigue fiel a su particular estilo. Pienso másbien en los límites a la hora de estirar una buena idea, como es esta de hacergigantescas bolas con objetos hasta convertirlas en planetas. Hablando claro: ¿Esque no permite las nuevas generaciones de máquinas ofrecer nuevas experienciaspara nuestro katamari, para hacerlos todavía más monstruosos y espectaculares?

Con un titulo original en japonés que incluye la palabra Tribute, no hay duda de que KatamariForever, lanzado hace nada en España para PlayStation 3, tampoco opta porepatarnos con una nueva escala XXL y que, más que enseñarnos a hacer cosas másgrandes (¿qué queda después de rodar sobre galaxias?), recopila sus mejoresmomentos y ofrece un puñado de nuevos retos rodantes. Sus creadores han metidotodos los elementos reconocibles para hacer un katamari de campeonato, incluidos niveles nuevos y viejos, caras conocidas y nuevos patosos colosales, y han vuelto elegir otro genial titulo que huele a sentencia de vida o muerte.

No sé si la marca Katamari tendrá mucho más que ofrecer enel futuro, pero Katamari Forever la exprime totalmente y con toda la razón delmundo: es un grandes éxitos en full HD, como dice el trailer del E3, perfectopara atraer a nuevos seguidores a su iglesia y para mantener en éxtasis a losfieles durante un tiempo. Tiene la jugabilidad y el gusto retorcido intactos, algunas pocas aportaciones jugables (el salto del príncipe, los corzones del RoboRey),así que puede funcionar como una especie de enciclopedia katamari con lasentradas más relevantes de la serie, para que las consultemos y comparemos agusto. Mira, mira, mira. A catalogar todos como locos.

Como manda su poca seriedad, las reglas de cada reto que nos plantean puedencambiar y por ello también nuestras estrategias para conseguir albóndigas tipomega: donde antes había que recoger juguetes a mansalva, después serán dulces,joyas o animales. Y en ocasiones, tendremos que engordar el katamari no concachivaches, sino con nieve, luces o calorías; uno de los primerosniveles consiste en regar y limpiar de barro un escenario tropical. En otras,tenemos que hacerlo a ojo, acercándonos lo más que podamos a un peso indicado.No sé, la verdad, después de tanta variedad qué queda por hacer con la pegajosabola.

Bueno, sí que lo sé: pendiente le queda un multijugadoronline, aunque sea también de lo más raro, algo que sí tenía BeautifulKatamari.

Así que, bueno, vale, Katamari Forever se vuelve a parecerpeligrosamente a sus hermanos, pero hasta sus peores defectos (el principal,todos juntos: su corta duración) se han matizado y uno tiene la sensación de estarante la última versión mejorada y actualizada de la marca. Aunque no superada,por mucho que nos regalen también el Modo Clásico, que nos permite jugar losniveles con las reglas originales. Otra cosa es ser un obseso del 100%, porqueentonces hay diversión para enloquecer: se puede intentar tener todos y cada uno de losobjetos que nos encontramos en el juego en nuestra colección, así como encontrar accesorios y nuevospersonajes, los queridos primos, cada cual dueño de una morfología más extraña.

El pulso es lo mejor de Katamari Forever, quedosifica muy bien su desarrollo para que la cosa no consista solo en superarlos niveles y adiós. Siempre rezas para que haya alguno más. Vuelves, lo dejasy vuelves de nuevo. Como puzle, su verdadero logro es que una vez acabado unnivel, lo único que queremos es volver a enfrentarnos a él de nuevo para hacerlo un poco mejor o probar en otromodo una vez cogido el ritmo, que ofrecen retos como un control más exigente (Modo Turbo) o ventajas,como eliminar el limite de tiempo (el divino Modo Eterno, si es que lo quequeremos es evadirnos haciendo pelotas sin preocuparnos por nada). Todo lo demás essurrealismo pop.

Lanzado por Namco Bandai, responsables de los videojuegos de Dragon Ball, con Katamari Forever no mepreocupa subrayar la importancia de los gráficos en su experiencia, porque síque es puramente visual y entra por los ojos. Diría que en su caso, la tiraníade la estética va de la mano de su adictiva mecánica de comecocos(y ojo con el control porque, aunque sencillo, no es el tradicional). No me imagino esta mecánica con otro aspecto gráfico. Éste, por cierto, también se ha embellecido en el salto a la HD, y ofrece un acabado “amano”, aunque la desproporción sigue reinando allá donde miremos. Se agradece, aunque sea decorado, porque hay que dejarse arrollar y abrir los ojos de par en par, hacerfrente al colapso cromático y geométrico que se nos viene encima en forma de espirales de objetos y datos. Enredarse en las corrientes circulares de basura que lleganhasta el jugador; es muy fácil.

 

Como en el anuncio de MasterCard, no tiene precio esaestética del exceso, su apuesta por el humor y por salirse de cualquierrecipiente, su entrega al absurdo y a lo cotidiano. Hay que saber reírse de uncalamar gigante o de un King Kong sorprendido por nuestro imparable katamari enlo alto de un rascacielos. Luego están las peras voladoras.

Katamari Forever tiene sus historias y sus personajes (algunosnuevos, como el RoboRey, que tiene un amigo invisible llamado Tyron, toma ya) yapela, aunque parezca evidente en un videojuego, a la diversión comocoartada para divertirse. Ni a la acción, ni al suspense, ni a la fidelidad de su simulación o a la hiperrealidad en los detalles. Hay que tomarse todo en broma.

 

El Rey del Cosmos, el verdadero responsable de que tengamostrabajo que hacer, tiene Twitter, por cierto, donde hace del Gran Emperador Tomate Ketchup. Le tengo que pedir que no seolvide de poner nuevos retos descargables que alarguen la vida a este Katamari.Al igual que en Noby Noby Boy, que viene a ser su sobrino, las nuevastecnologías lo que sí permiten en divertirnos con nuevas cosas, especialmentetomar fotos desde el punto de vista del príncipe, aunque en este caso, servidorha estado bastante perezoso y ha cogido todas estas de la web oficial.

Y aunque su banda sonora vuelve a ser para chuparse losdedos (Sr. Coconut es el responsable del tema con sabor a piña que suena en el videodel principio), se me ocurre que nadie como Los Planetas por aquello de nadar entre locotidiano y la espiral, en plan ovillo de seres y estares. Y galaxias. Esto daría para una entrada de Bandas Sonoras Imaginarias y todo.