Arte y videojuegos: el arte de jugar

Donde una vez el arte estuvo en el centro de la existencia moral,ahora parece posible que el juego, considerado desde sus múltiplessignificados e imaginarios, ocupe ese papel central". Quien dice estoes Patricia Gouveia, teórica e investigadora de los medios interactivosy del videojuego como lugar de convergencia entre diferentes artes.

Gouveia es una de las ponentes que estos días ha pasado por ArsGames, primeraedición de un festival que desde el pasado martes y hasta hoy quierereflexionar sobre el componente artístico en el videojuego, através de exposiciones, talleres, charlas, tertulias y conciertos en LaCasa Encendida, el Instituto Cervantes y el espacio Off Limits deMadrid.

No es el único acto que durante este 2009 se plantea un diálogo similar. Sólo dos ejemplos: estos días se puede visitar Estación Futuro,una "experiencia jugable" en Intermediæ/Matadero, comisariada porJavier Candeira, quereúne una selección de video-juegos independientesque buscan demostrar que "el arte cinético del videojuego va más allá de la pura descarga de adrenalina".

Fuera de la capital, en Gijón, la exposición Arcadia, comisariada por José Luis de Vicente, quiere ser un "observatorio de la cultura lúdica contemporánea, desde el diseño de juguetes al desarrollo independiente de videojuegos, pasando por el gameart".

Conlos videojuegos plenamente consolidados en nuestra cultura, disfrutandocada vez de mejor prensa, con estudios que analizan sus aplicaciones enotros campos y exposiciones que lo acercan a una interpretación másprofunda, no hay duda de que ahora, y no hace una década, podemoshablar de su posible condición de arte.

"Más que considerar el videojuego como arte habría que considerarlo un medio para crear obras artísticas",dice Flavio Escribano, presidente de la asociación ArsGames. "Es unmatiz, pero igual que no se puede decir que todas las cosas que sehacen en cine son arte, está claro que es un buen medio para presentartrabajos artísticos".

Redefiniendo el juego

Más allá del ocio electrónico

Ellema de ArsGames apela a una necesidad: "Redefinir el videojuego". Asíque quizá lo primero que hay que hacer es cuestionarse el propiotérmino de videojuego, un concepto que está contaminando su entorno tanto inmediato como lejano,"dejando de ser videojuego como tal. Siempre he creído que es untérmino que se queda un poco corto para hablar de sus implicaciones yque dentro de poco se va a empezar a hablar de otro término: el postvideojuego.Ya no es una cosa jugada en consola por una franja limitada de edad,sino que influye en otras disciplinas, como la ingeniería industrial,la medicina, la educación, incluso la industria militar. Considerarlouna especie de juego electrónico para un público infantil es unaconcepción completamente obsoleta", dice Escribano.

Para Candeira, además, "afortunadamente, gracias a los desarrolladores independientes, las grandes producciones comerciales no son la única opción.Hay videojuegos de 40 horas y de 5 minutos; de amor y de venganza; depensar y de moverse físicamente; videojuegos narrativos y abstractos".

Otroproblema con los términos radica en la propia palabra "arte" y lo querepresenta. No todos los libros publicados pueden considerarse arte,aunque la poesía y la literatura son consideradas como tal, porejemplo. Aún así, según Candeira, "el videojuego es un arte segun varias de sus definiciones.Duchamp decía que "arte es aquello a lo que el artista llama arte". Ycada vez hay mas artistas (como entendemos las Bellas Artes) trabajandocon el medio como forma expresiva".

Por si hubiera duda sobresi lo comercial quita lo valiente, para Candeira, "también están lasartes populares, como pueden ser la literatura y el cine y, en estesentido, los juegos comerciales tienen distintos niveles de logro artístico, como pasa con las novelas o las películas".

Fijando al artista

Tras Cahiers du Cinema

Pero,¿quién es el artista? En el lanzamiento de un video-juego participanmuchas personas (distribuidores, productores, programadores), y no unúnico autor, como en el caso de la literatura, por ejemplo. "Yo creo en la teoría del autor que propusieron los críticos de Cahiers du Cinema al afirmar que el autor de una película era su director.En el caso de los videojuegos, este título tiene distintos nombres, deDirector Creativo a Diseñador. Preguntarse hasta qué punto los editoresde videojuegos son autores es como preguntarse hasta qué punto el PapaSixto IV era autor de la Capilla Sixtina", ironiza Candeira.

En este contexto, Escribano establece dos tipos de artistas de videojuegos. Por un lado, artistas plásticos, que llegan a él "como medio para exponer sus ideas o experimentar plásticamente".Sería el ejemplo del grupo de programación Tale of Tales, "que vienendel mundo del arte, y tras instalaciones y piezas interactivas, hansacado The Path, un videojuego".

Por otro, están los desarrolladores, "gente que viene de la ingeniería o programación,que conocen muy bien el lenguaje del videojuego y que, aunque nointroducen elementos diferenciadores, sí que consiguen experienciasfuera de lo común".

Una vez establecida su condición de arte, ¿con qué disciplinas puede emparentarse el videojuego? ¿Con el net art, el software art? ¿El cine? Según Escribano, "para mí es una hibridación. Cada vez hay menos barreras y todo es más promiscuo".¿Y sirven para el videojuego los parámetros utilizados para analizarotras artes? Para Candeira, cada arte requiere un conjunto distinto deherramientas para su análisis, igual que "el soneto requiere distintos criterios que la novela, y ambos que la canción ligera o que el libreto teatral".

Arte interactivo

No sólo contemplar

En este punto, quizá quede aislar algunos elementos que hacen único al videojuego. El principal es la interactividad. Y "el videojuego es el arte interactivo por excelencia",afirma Candeira. Así que, si quiere ser arte, no sólo debe esforzarseen parecerlo estéticamente, sino también en permitir que se juegue como arte. El problema, dice Escribano, poniendo como ejemplo The Night Journey, el videojuego para PS3 de Bill Viola, es que lo jugable "tiene unas normas muy definidas, y a los artistas las normas les joden bastante. A veces las rompen y sale algo interesante, en otras, un coñazo".

Comootras artes antes, el videojuego es utilizado hoy para describir lo quenos rodea. "Antes se decía es de película para situaciones increíbles.Ahora decimos es como un videojuego para referirnos a interfacescomplejas pero efectivas. De hecho, el videojuego se esta convirtiendo en la metáfora principal con la que encarar el mundo moderno", apunta Candeira.

Unaúltima aproximación al videojuego como arte es concebirlo como una sumade todas las disciplinas. Para un sólo juego son necesariosdiseñadores, músicos, guionistas y dibujantes, entre otros."Absolutamente", remata Escribano. "El arte monumental imaginado por Kandinsky es el videojuego".

Del surrealismo a la guerra fría

Cojamosuna corriente artística: el surrealismo. Esta ha salpicado todas lasartes, desde la literatura al cine y la pintura. ¿Puede el videojuegotambién verse empapado por ella? "Los videojuegos participan de laestética de su tiempo, y no podría ser de otro modo. Influyen en lasdemás artes y viceversa: ahora estamos en un movimiento ‘retro’ en elque vuelve la música de los ochenta y los videojuegos también adoptanuna estética de 8 bits. No existe ninguna experiencia humana aislada detodas las demás".

Así pues, el videojuego es hijo de su tiempo,dice Escribano: "Nace en el contexto de la Guerra Fría y sigue con esaparanoia de la dualidad de la que no hay quien le saque: el miedo a lainvasión, al otro, el hipermilitarismo… la mayoría de juegos‘mainstream’ tiene esta herencia, porque tecnológicamente proceden dela experimentos de la Guerra Fría". 

 

 

Por qué los videojuegos no deberían ser (según qué) arte

Por John Tones

Desdehace tiempo (no mucho: me cuesta recordar reivindicaciones de estecalibre en los tiempos del modesto pero honesto Spectrum 48k), losaficionados a los videojuegos vemos periódicamente cómo se intentaensalzar el medio del entretenimiento digital como un arte más, a laaltura de la pintura, la fotografía o el cine. Es una corriente deopinión a la que le agradezco las buenas intenciones, pero con la queno termino de comulgar. Sobre todo porque el concepto de arte que seesgrime es rancio, caduco y algo necio: el que identifica "arte" con"lo que cuelga en los museos".

Por eso, cuando se ponen ejemplospara esgrimir que los videojuegos son arte, se habla de grafismopictórico o clásico; de argumentos comparables a los de una novela-río;de madurez narrativa en términos de complejidad estructural, pero no deconstrucción de mundos intraducibles a otros medios (de los laberintosde Pac-Man a los campos de batalla de Quake). No se tiene en cuenta quelos videojuegos son la industria más poderosa del mundo porque sonsencillos de consumir, un detalle que no debería jugar en su contra…pero tampoco en su favor.

En definitiva, los videojuegos son,según sus propios defensores, un arte derivativo y de segundacategoría. Un ejemplo diáfano de esta especie de complejo deinferioridad: las horrorosas versiones orquestales que se hacen debandas sonoras clásicas de videojuegos. Intentos de dignificar por lavía del arte clásico lo que es un lenguaje propio, que mereceinterpretarse bajo sus propios códigos.

Los videojuegos son arte,sí. Pero no nos demos prisa en colgarle la etiqueta al medio hasta queeste, para empezar, no haya aprendido cómo matar a sus padres. 

 

PD: En la versión impresa de Público de hoy, que es donde publico el reportaje, además hay una infografía sobre una (de las posibles) historias del arte de los videojuegos, desde la prehistoria al hiperrealismo 3D de hoy.