Chouza ayudó a la literatura – Circus

 
El cielo azul marino nocturno de Kent se veíasalpicado aquella noche por titilantes estrellas que eran como puntadasde hilo plateado en la tela celestial que se doblaba y plegaba sobre símisma y que de no ser por un botón de color marfil en fase creciente sehubiera deshecho en cientos de harapos de tonalidades azules. Los niñosconversaban en un murmullo de casa a casa sentados en los alféizares delas ventanas. Sus rostros se iluminaban intermitentemente con la luzquejumbrosa de las velas moribundas que la mayoría sostenían en unplatito de metal dorado. En la otra mano todos agarraban, inclusoalgunos apretaban contra el corazón, unos pequeños trozos rectangularesde cartulina finamente grabados con información y dibujos delicados deacróbatas. Todo el mundo en Kent estaba ilusionado ante la inminentellegada del Gran Circo Dunkle Lächeln. Los brillantes ojos infantilesvigilaban la tortuosa senda de entrada al pueblo con la esperanza deque, en cualquier momento, apareciera el circo ambulante.

Ya avanzada la noche, cuando el cielo empezaba a teñirse de colorrosa, gran parte de los trasnochadores no aguantó el peso de lospárpados, que se resistían a separarse de su abrazo una vez cerrados,ni la falta de conversación y poco a poco huyeron en retirada aresguardarse en la calidez de sus camas. Los más afortunados teníanhermanos pequeños a los que poder aferrarse y arrebatarles el calor. Lallegada del Gran Circo estaba fijada para esa mañana según los cartelesque no dejaban hueco en ninguna pared del pueblo. Hasta había colgadosde algunos techos un par de ellos. Poco a poco Kent se fue levantando.Los despertadores del alba sonaban puntuales. Pronto las calles sellenaron de olor a pastel de manzana, ternera asada, guiso de pato,patatas, guisantes… Se daban los últimos retoques para la bienvenida.Cordeles de colores colgaban de balcón en balcón, la buena ropaesperaba planchada y perfumada a cada habitante, se habían cortado lasmalas hierbas de los jardines, podado árboles y flores ornamentalmentey se había limpiado cada recoveco, rincón o esquina del pueblo.

A media mañana risas y conversaciones se agolpaban en cada calle.En la plaza algunos ancianos veían jugar a los niños bajo la sombra delos árboles. Un hombre tocaba la flauta. Todo esto sucedía bajo uncielo color amarillo pastel decorado con unas nubes grises. Las gotasde lluvia se precipitaron contras los tejados, los adoquines, lasfachadas, las ventanas y contra las cabezas de los que no corrían aresguardarse. El olor a hierba y a tierra mojada flotaba en el ambienteacribillado por miles de balas de agua acompañado por el olor de lacorteza húmeda, las manzanas maduras, las vacas, las gallinas, lasflores y el poco perceptible olor a miel proveniente de las colmenas.La gente seguía yendo a las tiendas a comprar cosas de última hora o acharlar con los vecinos bajo paraguas poco diferentes unos de otros.Los debían de haber comprado todos en la misma tienda… La gran campanade bronce de la iglesia retumbó gravemente a las cuatro de la tarde,aunque su sonido pronto se vio engullido por el de la constante lluviaque caía sobre Kent.

El repiqueteo incesante adormecía a los trabajadores del GranCirco Dunkle Lächeln. El circo ambulante contaba en sus filas con doselefantes indios, un elefante africano, una tigresa blanca, una familiade cinco monos, un presentador, tres domadores, un funambulista, cuatrocaballos que junto a los elefantes tiraban de la comitiva, dosconductores que se turnaban y dos acróbatas que a su vez hacían lasfunciones de payaso. En una de las carretas sumida en la oscuridad,pues ya la noche extendía su manto, una ciruela negra era mordida porunos dientes blancos y ligeramente felinos. Por el ventanuco se colabala poca luz de la luna que lograba traspasar las ramas de los árbolesque azotaban el lateral de la carreta y que la noche anterior habíancontemplado mecerse por el viento los niños del pueblo.

Misha era una de las acróbatas (que también hacía de payasa). Depadre alemán y madre japonesa siempre fue criada bajo una grandisciplina, que no dura. Su pelo negro como la tinta le llegabasolamente al cuello y caía liso, como si en cada punta hubiera unagotita de una materia oscura y densa. Tenía el flequillo cortado todo ala misma altura y de lo alto de la nuca nacían los dos picos quependían centímetros por encima de las clavículas. A cada ligeromovimiento el pelo parecía moverse segundos después, como ralentizadopor la belleza y cuando lo surcaba con sus pequeñas y blancas manos,como el resto de su cuerpo, parecía colarse entres los dedos como sifuera agua. Tenía los ojos grandes y profundos como un lago depetróleo. Sus orejas eran pequeñas y levemente puntiagudas. Su nariz,en cambio, era redondeada, hermosa. Húmedos se encontraban sus labioscolor atardecer…

Allí estaba. Con diecisiete años. Las piernas cruzadas y laespalda contra la pared de madera. Vestía una camisa de manga corta muyancha y unos pantalones largos y abombados color rojo burdeos quetenían una goma en los tobillos. Los pies descalzos, nunca se calzaba.Aún así, éstos eran suaves como todo su cuerpo ya que siempre se losfrotaba y masajeaba antes de dormir con cremas y zumo de fruta. Suspadres habían muerto al poco de que naciera. Durante dos años vivió encasa de su tía hasta que cierto día un señor le ofreció la oportunidadde recorrer el mundo a cambio de que trabajara en su circo. Su tía senegó. En realidad poco le importaba… Desde aquel día había recorridoAlemania, Austria, Suiza y Francia. Ahora estaba en Gran Bretaña, apunto de llegar a Kent. De repente la carreta giró a la derecha yabandonó el camino de tierra para encontrarse con toscos unos adoquinesde granito que la hacían rebotar sobre el pavimento y sacudirse de ladoa lado constantemente. La lluvia amainó hasta el punto de no sentirse.Allá, a unos trescientos metros, unas fantasmagóricas luces de farolasy lo que parecían hormigas, esperaban a Misha y al resto del Gran CircoDunkle Lächeln.

Bocas abiertas, ojos brillantes, gritos y murmullos recibieron ala comitiva. Explotó la pólvora y tras los árboles surgieron comoflechas luminosas los fuegos artificiales. Silbaban en la noche eirrumpían en la bóveda celeste como balas de cañón. El pueblo enteroavanzaba rodeando al circo. Golpeaban las carretas, algunos metían losbrazos en las jaulas… Parecían rémoras bajo las aletas de una manta. Yael hechizo del circo flotaba sobre sus cabezas. Misha observabasonriente como cantaban y bailaban desde el ventanuco. Subieron unapequeña cuesta y se detuvieron en el centro de una pequeña colinarodeada de unos árboles altos y viejos. Habían casetas montadas en lasque se vendían diversos productos, comida, telas, ropa… Decenas demesas y bancos delante de los puestos servían como lugar deentretenimiento a los más mayores, que jugaban al dominó y a lascartas, bebían cerveza y reían. Los niños y jóvenes miraban entrejuegos como poco a poco la carpa de color azul marino y blanco marfilcogía forma alzándose hacia las estrellas. Se levantaba alrededor delmástil y caía en todas direcciones apoyándose en postes más pequeñospara finalmente arrugarse contra el suelo.

A la mañana siguiente se dio por inaugurada la feria anual deKent. A lo largo del mediodía y de la tarde gente de las regionescercanas se fue acercando. Algunos músicos tocaban canciones alegres,bailarinas vestidas con lentejuelas las bailaban. Los mimos aguantabanlas bromas. Todo era lo normal en ese tipo de ferias; carreras decaballos, algodón de azúcar… La cola se extendía desde la entrada de lacarpa como un dragón multicolor hasta casi la mismísima entrada delpueblo. Las gradas se llenaban a medida que la gente entraba. Pasadasdos horas no cabía ni un alfiler. Un calor pesado y agobiante seapoderó del lugar. Gotas de sudor recorrían la piel de los presentes.Los focos se apagaron. Apenas entraba una tenue luz desde el exterior.Un murmullo recorrió como la marea las gradas. Uno de los focos seencendió apuntando al techo. Misha bajaba delicada por un trozo de telarojo carmín. Sus desnudos pies tocaron la tarima y, tras unareverencia, entró el presentador, que al ritmo de la música fuellevando la gala. Tenía una voz grave, una voz de alguien que hubieratrabajado toda su vida desgarrándose la garganta.

La noche fue inolvidable. Vibró la gente al ver a la tigresasaltando por aros de fuego y mostrándose dócil ante el látigo de cuerode su domador, rió con la familia de monos que saltaban de aquí paraallá, montaban en monociclo y hacían malabares con botellas llenas demitad ron y mitad vapor del líquido mantuvo la respiración con elfunambulista que a treinta metros sobre el suelo caminaba sobre unacuerda que cada vez que levantaba un pie desprendía partículas de polvoe hilo. Pero sin duda lo que más impresionó al público fueron los treselefantes. Las tres bestias se elevaban sobre sus patas traseras. Enlos pliegues de su piel azul y marrón tintineaban lentejuelas ycascabeles. Llegó el momento de los acróbatas; Lou y Misha.Sobrevolaron las cabezas de los espectadores danzando en el aire,soltándose, agarrándose, sonriendo…

Bajaron al suelo. Se inclinaron para saludar agarrados de la mano.Al incorporarse Misha dejó de sentir la mano de Lou. Lou era una deesas personas que aunque estuvieras a veinte metros de distancianotabas su presencia… No había nadie, sólo un niño de unos siete añossentado enfrente de ella. Se acercó a él. Estaba guapa como siempre. Lacara pintada de blanco al igual que todo el cuerpo, dos estrellasnegras pintadas que tenían como centro a los ojos, los labios pintadosde un color azul oscuro y brillante. Tenía puestos unos pantalonesacolchados que le llegaban hasta debajo de las rodillas del mismo colorque sus labios, una camisa blanca arremangada, un trozo de tela rojo enla cintura y un guante negro en la mano izquierda. Los pies de Mishaempezaron a caminar dejando tras de sí columnas de polvo en suspensión…

Iru, que así se llamaba el niño, estaba sentado en la primerafila. Tenía los pies cruzados y los dedos de las manos entrelazados.Llevaba puestos unos zapatos acharolados de color negro y punta redondasin atar, unos calcetines de media caña bajados hasta los tobillos, unpantalón corto azul marino, una camisa blanca y un chaleco también azulmarino. El pelo perfectamente peinado con la raya a un lado. Tenía losojos cerrados y silbaba una alegre melodía inflando los cachetes. A sulado había un pequeño saco de tela.

Misha se paró delante de él. Dos segundos más tarde llegó su pelo…Una fragancia penetró en ella embriagándola con una dulzura y unafrescura que nunca antes había sentido. Se sentó al lado de Iru.Pasados unos diez minutos Iru dejó de silbar y abrió sus ojos verdescomo una hoja. Sacó dos ciruelas del saco y le ofreció una a Misha.Empezó a hablar muy bajito.

Kent siempre ha sido un pueblo muy supersticioso y místico. Elfolclore es denso, complejo y amplio por aquí. Cientos de leyendascantadas, escritas y habladas durante generaciones. Un aura mágica queacompaña a los niños y niñas desde antes de su nacimiento hasta que vencrecer las flores desde abajo. Criaturas extrañas que habitan en elbosque, tripulaciones de piratas que perecieron en las costas cercanasy que por las noches vagan riendo con sus voces gastadas por lasplayas, hacen hogueras, bailan… Espíritus de personas que escapan desus tumbas…Nunca creí demasiado en esas historias. Pero una en concretome extrañaba y la sentía más real, cercana, casi palpable. Se trata de“La leyenda de los marcados por La Luna”.

“Dos personas se encontrarán. Se parará el tiempo. Dejarán deexistir los demás. A partir de ese momento sus vidas quedarán unidasirremediablemente. Viajarán juntos haciendo feliz a la humanidad. Nadieconseguirá llenar el corazón de ninguna de las dos como se lo llenaránla una a la otra… No se sentirán desconocidos, no deben sentirsedesconocidos… Serán hermanos. Serán hijos de La Luna.”

Partió el circo. Atrás quedaba Kent; la pequeña colina rodeada deárboles altos y viejos, la cuesta, las calles empedradas, las ventanasabiertas por las que se despedían los niños que la noche anteriorhabían hecho vigilia en ellas, los carteles, el hombre que tocaba laflauta en la plaza del pueblo, la buena ropa que ya esperaba en elarmario otra ocasión, el olor a comida, a tierra húmeda y a hierba, losparaguas casi iguales… Todo se perdía…

Las ramas de los árboles azotaban el lateral de la carreta. La luzdel mediodía entraba por el ventanuco y dibujaba sombras de hojas enlos cuerpos de Iru y Misha. Tenían los ojos cerrados. Silbaban entrelos dos la canción que la madre de La Luna le había enseñado a Ojoscolor naturaleza haciéndola más hermosa aún. Estaban sentados con laespalda contra la pared y se agarraban las manos. Iru tenía en su manoderecha el trozo de luna que le faltaba a Misha… 

 

 
 
Hasta ahí Circus.
 
Sinceramente, es un placer haber participado en esta iniciativa llevada a cabo por Desmodius, pero ha sido un placer aún mayor haber recibido esta colaboración por parte de Chouza, el que para mi opinión es un genial escritor.
 
Quiero pedir perdón al autor del relato por el retraso que sufrió su publicación, pero es que tuve una semana muy ajetreada que me impidió colgarlo antes. También, a pedido de Chouza, quiero darle un agradecimiento especial a Misha Wink.
 
Y ahora, un aviso. Lamentablemente, el relato que yo escribí para el concurrso no podrá ser publicado debido a que la persona a quien debía enviárselo (Ilink) ha sido expulsada definitivamente. Así que Desmodius me ha asignado a una nueva persona para darle el relato (que no diré quien es). Así que estad atentos Wink.
 
Ahora sí, saludos gamefilia!! Y dejen comentarios Very Happy.
 

El Origen by Desmodius – Capítulo 4: Sacrificio

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Bienvenidos de nuevo (me estoy cansando de escribir siempre lo mismo al comienzo de todas mis entradas ¬¬)

Hoy, con una semana de retraso por problemas personales, al fin podremos continuar con esta genial historia escrita por Desmodius, que ya se encuentra en la segunda mitad de su desarrollo.

Esta semana, en El Origen: Conoceremos un poco más del pasado de Ayperos II, mientras que Abel deberá enfrentarse a su destino.

 


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Capítulo IV
Sacrificio

–¡Ayperos, yo, el asesino de Abrahel, reclamo el derecho a comandar tus treinta y seis legiones! –dijo un semidemonio bastante delgado, con aspecto casi humano y largas alas negras.
–Yo te di la oportunidad de volver del exilio, ¿es ésta la forma en que me lo agradeces? ¡Necio! Pagarás con tu vida esta insolencia. Yo, Ayperos, comandante al servicio del gran Astaroth, acepto el desafío por el derecho de comandar mi ejército.

Ambos oponentes desenvainaron sus armas. La espada de Ayperos era negra y emana un siniestro brillo rojizo; la de su adversario era más pequeña, delgada y dorada. El enemigo de Ayperos demostraba tener una agilidad sorprendente, así como ser un estratega brillante, por lo que resultaba difícil asegurar quién sería el vencedor.

Transcurrieron tres días, en los cuales cada uno demostró grandes habilidades con sus armas. Al final del tercer día, ambos contendientes se hallaban gravemente heridos y exhaustos. Ayperos fue sorprendido con una ágil estocada en el pecho, por lo que cayó rendido ante su oponente.

–Creo que la batalla ya terminó, ¿no crees, Ayperos? Ahora me haré llamar como tú; odio el nombre que mi madre siempre usó para llamarme.
–¿Serás Ayperos II? Eso jamás ocultará le hecho de que no eres más que un débil semidemonio, criado en el exilio por una súcubo traidora de su sangre.
–Soy el semidemonio que va a asesinarte, deberías tener eso en cuenta. Pero tal nombre ya le pertenece a uno de tus hijos, ¿cierto? Sí, lo sé, te enamoraste profundamente de una humana y ahora proteges a su hijo. Lo llamaste Ayperos II, así que para poder usar tal nombre debo matarlo.
–¡Nunca lo conseguirás! Mi hijo ha vivido oculto desde su nacimiento, él siempre llevará mi sangre y algún día te destronará.
–Estoy destinado a la grandeza, lo supe desde el momento en que me diste la oportunidad de volver al Inframundo… ahora es momento de terminar este duelo y reclamar mi ejército.

Con una impetuosa estocada, el negro corazón de Ayperos fue atravesado. Su oponente reclamó de inmediato su nuevo nombre: a partir de ese momento, sería conocido como Ayperos II. Alzó su ensangrentada espada y gritó con voz ronca: “Yo, Ayperos II, exijo la presencia de mi ejército, de las treinta y seis legiones bajo mi mando.”

El suelo se sacudió por unos instantes, la poca luz que iluminaba aquel escenario se desvaneció momentáneamente y, con un fuerte estruendo, aparecieron más de doscientos mil demonios arrodillados ante su nuevo comandante. Sus armaduras irradiaban un débil resplandor verduzco, la única fuente de luz en medio de la oscuridad total.

“¡Mi Señor, hemos llegado!” Un demonio de baja estatura sacó de sus recuerdos a Ayperos, quien montaba un enorme caballo negro con crin rojiza. Habían pasado ya diez años desde que el astuto semidemonio había logrado obtener su prestigio y poderío.

Alrededor de sesenta jinetes se detuvieron lentamente ante las indicaciones de Ayperos, quien divisaba su objetivo: unas ruinas resguardadas por frondosos árboles. El camino restante deberían cruzarlo a pie, ya que los caballos sólo entorpecerían su viaje.

–¿Es aquí, Ayperos? –preguntó un caballero de aspecto siniestro con una elegante armadura negra.
–Eres tú quien conoce el porvenir, Abigor, deberías saberlo. Paymon, uno de los grandes reyes del Inframundo, fue derrotado y encarcelado aquí por el más grande ejército que los humanos pudieron unificar. Nadie reclamó el derecho de dirigir su ejército, por lo que él debe seguir teniendo el mando de sus doscientas legiones.
–Ayperos, ten en cuenta que él es un demonio de un poder inimaginable. Nosotros mismos le tememos por su crueldad. Él no es igual a los magos, marqueses, duques y príncipes del Infierno que has convencido hasta ahora. Ten cuidado con lo que haces –sentenció Baal, un demonio de aspecto desagradable con cara humana y rasgos de gato y sapo, con una corona de duque.
–Hemos puesto nuestras legiones a tu servicio, Ayperos, porque has hecho hazañas imposibles y eres digno de admirar; pero debes tener mucho cuidado con Paymon –indicó Sabnac, un marqués del Inframundo de forma humana con cabeza de león.
–Ya preví todas las precauciones necesarias para liberar y convencer a Paymon, descuiden. ¿Cuándo he perdido una batalla? Yo liberé a varios de ustedes de sus prisiones y los he unificado bajo un fin común: imponer nuestro imperio exterminando a la raza humana.

Ayperos dirigió a sus seguidores a través de un pasadizo secreto oculto bajo las ruinas. En su andanza, los comandantes del Inframundo encontraron diversos sellos mágicos que les impedían avanzar; pero ninguna barrera era suficientemente poderosa como para detenerlos por mucho tiempo.

Poco más de una hora después, el ejército de criaturas infernales llegó a su destino. Se hallaban frente a un gran círculo grabado en el suelo protegido con infinidad de símbolos mágicos, rodeado de doce antorchas. Ayperos tomó su espada dorada y la blandió frente al círculo para romper parte de su protección.

Pronunció velozmente un hechizo en una lengua oscura y los sellos que protegían el grabado del suelo desaparecieron, mientras el fuego de las antorchas se avivaba. En medio del círculo, había símbolos ilegibles. Ayperos se hizo una profunda herida en el brazo izquierdo con su propia espada, su oscura sangre comenzó a brotar y esparcirse a través de los grabados del suelo.

–¡Yo, Ayperos II, exijo que el rey Paymon sea liberado de sus ataduras y vuelva al mundo terrenal para brindarme su ayuda! ¡Rey Paymon, acepte mi sacrificio y rompa los hechizos que lo mantienen preso!

El silencio e incertidumbre se apoderó del lugar por escasos instantes, hasta que un estrepitoso rugido indicó que el suelo estaba rompiéndose y dando paso a un ser de gran tamaño. Con gran esfuerzo, un enorme y fornido demonio de color rojizo y cara similar a la de un dromedario emergió del suelo y se puso en pie frente a Ayperos.

La presencia de Paymon irradiaba un halo de maldad extraordinario. Con el ágil movimiento de una mano, tomó a Ayperos del cuello y comenzó a estrangularlo sin piedad; pero éste dijo débilmente: “Señor, fui yo quien lo liberó… merezco su perdón…”

Al escucharlo, Paymon arrojó al semidemonio contra el techo del recinto. Débilmente, Ayperos se incorporó e hizo una reverencia ante el poderoso demonio que había liberado, ignorando la perplejidad de los demás comandantes presentes.

–Por favor, señor, acepte mi oferta de unirse a nuestro ejército y exterminar a la raza humana. Cada uno de nosotros ha logrado vencer y controlar a los reinos humanos; pero, si los combatimos juntos, podremos exterminarlos por completo. Bajo su amparo, Gran Rey Paymon, seremos invencibles.
–Es una oferta tentadora, semidemonio; la sed de venganza recorre cada rincón de mi ser. La humanidad caerá bajo el gran poder del Inframundo. Yo sucumbí ante su magia; si eres capaz de garantizarme la victoria, pondré a tu servicio mis doscientas legiones.
–Claro, mi señor, yo le aseguro que en pocos días sólo los demonios reinaremos en medio del caos absoluto.
–Yo te seguiré en el camino a la victoria, Ayperos II.

Un pequeño demonio de piel azulada se hallaba encadenado y malherido en medio de la oscuridad. Había sido despojado de sus alas y cuernos. Un demonio más grande que él lo vigilaba desde las sombras.

–¿Por qué asesinaste a mis padres…?
–Era necesario para que obtuviera el poder que merezco… ¡para cumplir mi destino!

Abel fue golpeado de forma brutal mientras su opresor le grababa un símbolo especial en la frente con una daga; lo desencadenó y arrastró hasta un acantilado cercano, le enterró cruelmente una delgada espada en la espalda mientras lo arrojaba al río debajo de ellos.

–Tú no tienes la culpa de los actos de tus padres, al igual que yo. El destino decidirá que hará contigo, yo ya te perdoné la vida…

“Abel, despierta… ¡Abel, ya es tarde!” El joven guerrero abrió súbitamente los ojos. Se hallaba recostado en sus aposentos, Callidora estaba a su lado. Abel había tenido el mismo sueño desde hacía dos meses, el tiempo que había permanecido bajo los cuidados de Callidora después de permanecer inconsciente tres semanas.

–Gritabas mientras dormías, Abel, ¿era el mismo sueño que has tenido últimamente?
–Sí, era ése. Creo que quien aparece en él es Ayperos, pero no logro verlo claramente. Nadie más pudo haberme exiliado de esa forma.
–Hoy es el día, joven demonio, debes abandonar el refugio de este sitio y continuar con tu misión. Has obtenido ya una de las dos esencias del Origen, pero debes encontrar la otra por ti mismo; no puedo ayudarte esta vez.
–Estuve a salvo del invierno aquí, Ayperos debe haber conseguido reunir ya todo su ejército en este tiempo… ¿no puedes decirme cuál es mi destino? ¿Cómo puedo hallar algo que ni siquiera conozco?
–Ambas esencias son dos mitades del todo; sólo el mal puede permitir que exista el bien, así como la injusticia da sentido a la justicia y la muerte asegura la vida. Tú posees una, debes buscar la otra mitad, aquel objeto que la complete. Y nunca olvides estas palabras, caballero: “Sólo en la más profunda oscuridad, puede apreciarse la verdadera intensidad de un rayo de luz.”
–¿Qué significa eso…?

Antes de que Abel pudiera comprender la situación, Callidora se había desvanecido. El joven demonio alistó su armadura y provisiones. Su viaje debería continuar hacia algún lugar que desconocía. Quizá el camino más adecuado sería hacia los dominios de Ayperos, debería enfrentarlo por fin y el destino le revelaría la ubicación de la otra esencia del Origen para vencerlo.

Abel emprendió su viaje hacia el suroeste, hacia la fortaleza de Ayperos, donde encontraría finalmente su destino y podría enfrentar las sombras de su pasado. Los días transcurrían lentamente para el joven guerrero que avanzaba sin reparar mucho tiempo en sitio alguno.

Tras dos semanas de viaje, Abel estaba en las fronteras de los dominios de su enemigo; la luz del día se extinguía a lontananza mientras Abel continuaba con su misión. Al llegar a un claro entre los árboles, el joven demonio divisó a un numeroso ejército de demonios que parecía estar torturando a alguien. Los gritos que provenían de la prisionera le parecían muy familiares.

Abel se ocultó tras unos árboles y avanzó sigilosamente para acercarse a los demonios; al estar frente a ellos, pudo ver que Ayperos tenía presa a Callidora. La hermosa joven se hallaba inmovilizada con delgadas cadenas negras.

–Tú sabes quién robó La Espada del Destino, Callidora… ¡Dímelo!
–El fin de tu destino está cerca, Ayperos II. Un joven, elegido desde el inicio de los tiempos, vendrá para restaurar la armonía del Origen, así está escrito y así será hecho. Él asegurará la vida y la paz para la humanidad.
–¿Alguien está buscando la otra mitad de las esencias del Origen…? ¡Es imposible, sólo yo conozco su naturaleza! ¡Quién! ¡Dime quién, bruja maldita!

Iracundo por el silencio de Callidora, el demonio empuñó con ímpetu su espada dorada y, con un golpe limpio, la cabeza de la hermosa hechicera se desprendió del resto de su cuerpo rodando a los pies de su verdugo.

Abel, conmocionado por el súbito acto de Ayperos, fue incapaz de reaccionar por unos instantes. Al tomar conciencia de lo sucedido, una lágrima recorrió su rostro; el joven guerrero, cegado por el odio, abandonó su escondite y se colocó frente a Ayperos, sin reparar en el hecho de que casi una centena de abominables demonios los rodeaba.

Abel empuñó rápidamente la espada que había obtenido a través de su travesía y se dispuso a combatir a muerte; sin embargo, en su mente se formó el vívido recuerdo de Callidora mientras le decía sus últimas palabras en el templo: “la muerte asegura la vida.”

Consciente de su inminente derrota, Abel supo qué debía hacer sin realmente conocer la razón de tal acto. Sujetó firmemente y, con ímpetu, se la enterró en el vientre. Su sacrificio debería ayudar a que el destino escrito en los inicios del tiempo se cumpliera, o eso pensó segundos antes de llevarlo a cabo.

La oscuridad se apoderaba lentamente de él, mientras escuchaba el ruido de las burlas del ejército de demonios que lo rodeaba en su lecho de muerte. Su misión había terminado, la humanidad se salvaría gracias a él.


 

Para aquellos que se quejaban de la falta de sorpresas en la historia, espero que éste capítulo haya saciado su sed de "imprevisibilidad" Very Happy.

 

Y un punto y a parte. Ayer, sábado 5 de septiembre, se celebró el día del Scout, por conmemoración al principal promovedor del scoutismo en Argentina: Francisco Pascacio Moreno. Si por casualidad tú eres Scout y no conocías la existencia de éste día, no te preocupes, es que este día sólo es celebrado en Argentina Wink.

 

 

Siempre Listo!

El especial de hoy. Como no celebre las 15000, RECOMENDACIONES PARA LAS 20000!!!

Lista de regalos que debes darme por leer esta entrada:

-PS3

-PC de verdad

-Viaje con todo a pago a Silent Hill

Inserte regalo aquí

 

 Coñas aparte, hoy es un día feliz para el blog, ya que luego de meses sin actividad (propia), por fin hemos llegado a las 20000 visitas. Y es que para variar un poco, las he logrado sin casi ningún esfuerzo (por mi parte al menos). Porque no es que este blog se caracterice precisamente por tener períodos de vagancia extrema sin actualizaciones durante los cuales las visitas aumentan (potencialmente) por obra y gracia del Espíritu Santo, ¿no?

 

 Pero ya basta de autocríticas irónicas-destructivas!!  Que esto es un fieshta!! Y como fieshta que es, tenemos a invitados de lujo de la talla de:

Dream Avatar El surrealisticamente idiota feliz de fabri (avatarizado)

Dream Avatar Devil…

Y uno que ncontramos tirado por ahí pero como se parecía a los otros lo incluímos en la fiesta.

 

Pero bueno, ¿qué clase de celebración sería esta si no pusiéramos recomendaciones de páginas que a nadie le importan?

 

Recomendación: Si a rikku le gusta ver a Leggy, yo prefiero a Xarity

 

Creo que el título lo resume bastante bien, ¿no?

Xarity es un youtubero que, como shadowleggy, se dedica a hacer animaciones-parodia a varios survivals. Sus videos son muy divertidos y altamente recomendables (y en mi opinión, mejores que los de leggy).

 Sus videos se caracterizan por:

-Tener un gran dibujado

-Contar ridícula cómica historia

-Parodiar a los más icónicos survivals, tales como Resident Evil, Silent Hill o Fatal Frame 2 (esos viejos recuerdos)

 

 Aquí les dejo uno de mis videos favoritos de Xarity:

 

Pueden ver más de sus videos aquí

 

 

Bueno, y ahora que ya he terminado con la recomendación ha terminado la entrada, ¿no? ¡¡NO!!

Todavía tengo dos avisos mas con los que torturarlos:

 

Aviso N°1: Tengo libro de visitas

 Y desde hace bastante tiempo. Es más, mi libro de visitas es mi primera entrada de todo el blog. Es sólo que nunca le he dedicado un bloque lateral, y siempre olvido actualizar los "capítulos". Es que siendo la persona activa y siempre actualizante que soy algo se me tenía que pasar, ¿no? (léase la ironía)

 

 Aviso N°2: Hay un concurso en mi blog al que nadie jamás volvió a prestar atención

 Pues sí, es ni más ni menos que mi concurso de resolver el caso, un concurso que lleva en mi blog desde mayo de este año y que todavía nadie ha podido resolver. ¿Piensas resolverlo o dejarás que el misterio quede escondido en las tinieblas por siempre?

 Por cierto, también hay una medalla para el ganador.El primero en adivinar que fue Desmodius el que la diseñó ganará un jugoso premio sorpresa (y no, no es el secreto sobre cómo dominar al mundo Very Surprised)

http://i149.photobucket.com/albums/s62/Galford1/Otros/Medalla-DdSH.png

 

Aviso N°3: Se acabó la entrada

 

Ya pueden dejar sus comentarios…

El Origen by Desmodius – Capítulo 3: «Encuentro»

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Bueno, aquí estamos de nuevo con un nuevo capítulo de "El Origen", una gran historia escrita por Desmodius para el blog.

Abel por fin llegó al templo blanco que había visto en sus sueños. ¿Pero qué le espera allí? ¿Por qué le han traído hasta ese lugar? y más importante, ¿podrá resolver los misterios de su paado? Para averiguarlo, sólo hay una solución: leer el resto de la entrada.

Perdonen todos el pequeño retraso que sufró esta entrada, pero tuve algunos asuntos personales que resolver primero ^^.


 

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Capítulo III
Encuentro

Abel atravesó un pequeño bosque que tenía frente a sí y encontró, al fin, lo que había estado buscando vehementemente desde hacía tanto tiempo: el imponente templo blanco donde se le sería revelado su destino y, quizá, la verdad sobre su pasado.

El joven demonio corrió velozmente hacia el templo, seguramente dentro se hallaría la enigmática joven que había visto meses atrás en sus sueños. En el interior, el edificio transmitía una indescriptible sensación de paz y tranquilidad. Despojándose de su casco, Abel contempló los diversos corredores y se dispuso a buscar a la joven en cada rincón de aquel lugar.

Tras unos minutos de recorrer un amplio pasillo, escuchó el sonido agua fluyendo; el joven demonio se aproximó cautelosamente hacia la fuente de aquel misterioso murmullo: una delgada puerta de madera adornada con diversos grabados finamente hechos. Abel abrió la puerta cuidadosamente y halló una delgada silueta frente a sí.

-Abel, no creí que llegaras tan pronto. Por favor, siéntate a mi lado.
-¿Eres… eres la joven que me pidió venir a este lugar en mis sueños…?
-Sí, soy yo. Me llamo Callidora, soy una hechicera de la naturaleza. Pertenezco a la Noble Casta del Viento.
-Parece que no necesito presentarme, Callidora. Eres más bonita de lo que recordaba en mis sueños.
-Muchas gracias, joven demonio; aunque ésta es sólo mi apariencia humana, realmente puedo lucir muchas y diversas formas, así como la que tú viste en tus sueños.

Abel observó lo que Callidora, una hermosa joven, con delicadas facciones, ojos de color ámbar y una larga rojiza, se hallaba haciendo: manipulaba mágicamente una esfera de agua que tenía entre las manos.

-¿Te asombra mi habilidad con el agua, joven demonio? Soy una hechicera del bosque, por lo que puedo controlar fácilmente los cuatro elementos de la naturaleza; sin embargo, mi mayor poder se concentra en la magia del aire. Dime, Abel, ¿a qué has venido realmente a este lugar? Yo te llamé, pero fuiste tú quien decidió venir.
-He viajado mucho desde mi hogar, he sorteado diversos peligros y obstáculos, derroté a un monstruo invencible… sólo deseo conocer mi pasado.
-Yo puedo ayudarte con tu destino, joven demonio, pero tú debes descubrir tu pasado por ti mismo. Es un hecho innegable que quien desconoce su pasado no puede aceptar la encomienda de su destino. Infinidad de milenios atrás, mucho tiempo antes del que ser vivo alguno pueda recordar, se supo que alguien amenazaría el orden natural del Universo; asimismo, se decidió que alguien debería evitarlo: tú.
-¿Fui elegido para enfrentar a Ayperos mucho antes de que cualquiera de los dos hubiera nacido?
-Así es, joven guerrero. Tu pasado es un arma fundamental para vencerlo, pero lamento decirte que lo desconozco; puede asegurarte que eres un semidemonio, porque tu sangre no es puramente negra (como la de los demonios), y que fuiste exiliado por motivos muy importantes. ¿Conoces el significado del símbolo que llevas en la frente?
-¿De qué símbolo estás hablando?
-Tienes grabado un símbolo especial en la frente, entre los huecos donde deberías tener los cuernos. Significa que ningún demonio puede matarte o herirte, debes ser llevado ante Ayperos si eres capturado. Este símbolo es exclusivo de los demonios exiliados por pertenecer a las familias de los comandantes, príncipes o reyes del Inframundo; o, en ciertos casos, por conocer secretos muy importantes de tales familias.
-¿Crees que pertenezco a una familia muy importante del Inframundo y que por eso me exiliaron?
-Es probable es que seas pariente de Ayperos I, ya que Ayperos II te mutiló las alas y los cuernos; eso, para los demonios, significa la mayor deshonra posible.
-¿Por qué no puedo recordar mi pasado…? Lo he intentado cientos de veces, pero no logró ver más allá del momento en que conocí a mi amigo Gerhard.
-Tienes un “sello de olvido”. Es magia negra muy poderosa que no puedo deshacer, pero sí debilitar. Quítate el peto y extiende los brazos. No puedo revelarte tu pasado, pero sí puedo ayudarte a descubrirlo.

Abel cumplió las órdenes de la hechicera y ésta le colocó una mano sobre la espalda, mientras musitaba velozmente un hechizo ininteligible. En pocos momentos, el demonio comenzó a sentir que la espalda le ardía; sus pensamientos se volvían oscuros y confusos. Todo se volvió oscuro, no hubo sonido ni luz que lo guiara.

El demonio abrió lentamente los ojos, se hallaba recostado en una amplia y reconfortante cama en medio de una majestuosa habitación blanca. Estaba empapado en sudor y la espalda continuaba ardiéndole; se puso en pie y abandonó la calidez de aquel recinto. La joven hechicera se hallaba en el pasillo, contemplando el cielo nocturno desde una ventana con una mano vendada.

-Veo que por fin has despertado, por un momento temí que te hubiera pasado algo peor.
-¿Qué te ocurrió en la mano, Callidora?
-No le des importancia, joven demonio, la magia negra es difícil de combatir y siempre tiene sus consecuencias. Afortunadamente, pude mermar la fuerza del sello que aprisiona tus recuerdos. Espero que esta noche puedas soñar con parte de tu pasado. Regresa a tus aposentos, es tarde y mañana tendrás que enfrentar una importante prueba.

Pese a estar dictando órdenes, la voz de la joven hechicera nunca perdía su dulzura. Abel la contempló por unos instantes y regresó a su cama. El joven cerró los ojos y deseó con tus fuerzas descubrir parte de su pasado esa noche.

La oscuridad se rompió bruscamente por un débil rayo de luz… “Abel, Abel…” alguien lo llamaba, era una suave voz…

-Despierta Abel, es casi mediodía y tu prueba se acerca.
-¿Qué…? ¿Ya amaneció? Pero… no tuve sueños, sólo dormí…
-El sello era muy poderoso, quizá tardes unos días en comenzar a tener recuerdos.

Abel acompañó a la joven hasta un amplio y lujoso comedor ubicado en la parte posterior del templo. La joven hechicera había preparado viandas que lucían muy apetitosas para Abel. El joven demonio degustó sus alimentos en poco tiempo y se dirigió a la joven hechicera, que intentaba ocultar su mano herida.

-Debí haberme disculpado ayer por la herida de tu mano, lamento haberte causado este problema.
-No es culpa tuya, sino de quien te colocó el sello. Soy una hechicera mucho más poderosa de lo que crees, sabía que podía ocurrirme cuando decidí ayudarte; no le des importancia, joven guerrero. Ahora, descansa. Tu prueba comenzara en dos horas. Este templo es seguro, aquí nadie podrá hacerte daño. Yo debo atender algunos problemas del bosque, por lo no volveré hasta el momento de tu prueba.

La joven se desvaneció al instante. Abel recorrió el templo varias veces mientras ella regresaba; el lugar era enorme, la fachada sugería que el templo era muy amplio y sus interiores confirmaban que era realmente vasto. Después del tiempo acordado, la hechicera apareció nuevamente ante Abel, quien ya había preparado nuevamente su armadura.

-¿Estás preparado, joven guerrero?
-No sé cuál será mi prueba, pero tengo confianza en que podré superarla. Sí, estoy preparado.
-Muy bien, acompáñame.

Callidora condujo al joven demonio a una trampilla fuera del templo. Descendieron a un lugar que parecía haber estado enterrado por décadas. Una columna central era el único adorno, aparte de las antorchas, en la estructura de aquella empolvada cueva. La hechicera apuntó con un dedo hacia el fondo del lugar y el polvo desapareció relevando un círculo labrado en el suelo con símbolos mágicos.

La hechicera le ordenó pararse en medio del círculo a Abel, iría a una mazmorra en el Inframundo donde se escondía un tesoro de gran valor. Callidora pronunció un veloz hechizo y el joven demonio se desvaneció produciendo una ráfaga de viento.

Abel se halló al instante frente a una imponente puerta de piedra con grabados de hombres siendo torturados; como la hechicera le había indicado, Abel colocó su espada frente a la puerta como un tributo. Un demonio de los grabados cobró vida y extendió los brazos para tomar la espada, se la colocó en el cinto y el arma se convirtió en parte del grabado.

La puerta se abrió pesadamente y el joven demonio avanzó hacia la oscuridad de su prueba. La grisácea estatua de un fornido demonio se hallaba en el centro de aquel lugar en ruinas, con una espada atravesada en el abdomen: era un demonio de piedra; la prueba de Abel consistía en obtener esa espada.

El joven demonio se abalanzó sobre la estatua, pero ésta cobró vida súbitamente y lo repelió con un potente golpe. Con una velocidad inesperada, la estatua se arrojó hacia Abel y lo golpeó frenéticamente contra el suelo; después lo tomó por un brazo y lo arrojó violentamente contra un muro.

Abel estaba malherido y había sido derrotado en un par de minutos. La estatua se arrojó nuevamente hacia él y lo tomó por una pierna para comenzar a azotarlo impetuosamente, nuevamente, contra el suelo. Después de una feroz golpiza, el demonio de piedra lanzó a su enemigo contra un muro y comenzó a golpearle enérgicamente la cabeza.

Con un violento impacto, Abel sintió que tenía roto el brazo izquierdo. Estaba gravemente herido y la sangre de sus heridas no le permitía ver con claridad. Ante una pequeña oportunidad, el joven demonio se tendió en el suelo y, haciendo uso de toda su fuerza, se deslizó ágilmente detrás de su oponente.

Tomó firmemente la empuñadura de la espada y la extrajo del cuerpo de su oponente. El demonio de piedra se desplomó al instante y dejó a Abel confundido en medio de aquel reciento débilmente iluminado por algunas antorchas. Conciente de su estado, el joven guerrero corrió tan veloz como sus heridas se lo permitieron hacia el mismo lugar que había utilizado para entrar.

Débilmente, pronunció: “Por favor, sácame de aquí.” Al instante, apareció nuevamente en la empolvada cueva donde Callidora lo esperaba. El joven demonio se desplomó, malherido, con la espada a su lado.

-¿Y qué es esto, Callidora?
-Es una de las dos esencias del Origen. Debes saber que el primero que existió dividió su esencia en dos partes y de ellas provienen el caos y el equilibrio. Ambas han prevalecido en este mundo para asegurar que la armonía prevalezca eternamente; en caso de que hubiera algún problema, la persona que reuniera las dos esencias del Origen obtendría el poder para restaurar la armonía…

Abel, malherido y exhausto, no pudo seguir escuchando las palabras de Callidora. Todo se volvió oscuro y confuso. Un débil rayo de luz iluminaba un paraje delante.

-Abel, tu padre forjó esta espada para ti. Está hecha con “metal negro”, un material especial del Inframundo. Tiene grabado tu nombre para que te proteja en todo momento.
-Entonces… ¿esta espada es mía? ¡Pero es muy pesada y no sé cómo usarla!
-Aprenderás con el tiempo, mi querido hijo. Aun eres muy joven, pero pronto comprenderás que debes conocer las artes de combate muy bien para poder sobrevivir en este mundo. La oscuridad comienza a adueñarse de todo.
-Claro, mamá.
-Mira, allá está tu hermano…

“Abel, Abel, ¡abre lo ojos…!” El joven demonio despertó súbitamente, se hallaba nuevamente en sus aposentos, sobre el regazo de Callidora, quien tenía un gesto de profunda angustia. Al ver que el joven demonio reaccionaba, la hechicera lo abrazó cálidamente y unas pequeñas lágrimas recorrieron su rostro.

 


Otro gran capítulo, otro gran final. ¿Cuándo dejará de sorprendernos Desmodius? Espero que nunca ^^

 

Por cierto, para los interesados, el PDF ya está en fase de producción. Pero todavía queda bastante que esperar para poder verlo (no menos que tres capítulos de la historia, para ser más precisos)…

 

*Esta es la parte de la entrada en la que Devil debería criticar todo lo escrito, pero está tan ofendido con lo que le han hecho a su persona que decidió no aparecer. Esperamos que no lo extrañen demasiado (aunque a él no le importa en absoluto)

El Origen by Desmodius – Capítulo 2: «Profecía»

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Bienvenidos a otra espectacular colaboración por parte de Desmodius.

Ésta vez, continuando con la historia de El Origen, seremos testigos del comienzo del viaje de Abel. Pruebas, desafíos y contratiempos se interponen con su destino. ¿Será capaz de superarlos? ¿O caerá en el olvido, al igual que el resto de guerreros que desean la gloria y la fama para sí mismos? Leed y comprovadlo vosotros mismos (rima Very Happy).


 

El Origen

Capítulo II
Profecía

Había transcurrido cerca de tres semanas desde que Abel había abandonado el resguardo de su pueblo; pese a sus numerosas precauciones, en un par de ocasiones había sido detenido e interrogado, pero su disfraz le había bastado para eludir a los guardias demoníacos y continuar con su andanza.

En todo ese tiempo, las palabras que había dicho aquella misteriosa joven en sus sueños habían invadido por completo sus pensamientos, las repetía para sí mismo en todo momento. ¿Tendría ella las respuestas a sus tormentos? ¿Conocería la verdad sobre su pasado? ¿Era realmente su destino enfrentar a Ayperos? Tales dudas agobiaban al demonio en su viaje.

Durante sus diversas incursiones en tabernas y posadas, había escuchado numerosas noticias sobre el caos sembrado por Ayperos y sus legiones; parecía que el demonio había logrado aliarse con otros comandantes y su poderío era devastador. Afortunadamente, su asedio se concentraba en un lejano reino de occidente.

Las noches eran crueles para Abel bajo el frío manto de la noche y el constante acecho de las feroces criaturas de la oscuridad. La única vez que el joven viajero había decidido resguardarse en una posada, se vio forzado a huir furtivamente a medianoche, perdiendo la mitad de sus provisiones, a causa de la sorpresiva llegada de algunos guardias demoníacos.

Conforme el tiempo avanzaba, el otoño azotaba con mayor intensidad los paisajes que Abel recorría. El Sol se ocultaba más frecuentemente tras espesas nubes, mientras el joven demonio marchaba a través de caminos cubiertos por follaje amarronado.

Al llegar a una pequeña aldea protegida por altos árboles desnudos, Abel se acercó a una pequeña posada para descansar un momento antes de proseguir su recorrido; el demonio se dispuso a abastecerse de víveres suficientes para los siguientes días, pero las pocas monedas de oro que le quedaban no le eran suficientes.

El impetuoso viento de la tarde hacía que Abel pensara en diversas soluciones para sus predicamentos, hasta que oyó la lejana conversación de otros dos viajeros, ataviados con pesadas armaduras de guerra y diversas armas.

-…No, claro que no. Si lo hacemos así tendríamos que perder parte de la recompensa.- decía un hombre de baja estatura, corpulento y con diversas cicatrices en el rostro.
-Pero esta aldea ha sufrido durante tanto tiempo, si contratamos a esos mercenarios lo lograríamos sin duda.- le respondió un hombre de estatura media, más corpulento que su amigo, pelirrojo y con gesto adusto.
-¡Sólo son tres mil…! -bajó un poco la voz, pero Abel seguía escuchándolos- sólo son tres mil monedas de oro y los mercenarios nos piden más de mil por sus servicios.
-Dos mil monedas de oro y una aldea segura no son suficiente recompensa, ¿eh?
-Como sea, ellos nos piden el pago por adelantado y no tenemos…

Con un gesto, uno de los dos viajeros le indicó al otro que Abel los estaba observando y ambos decidieron marcharse del sitio sin decir una palabra más. El demonio lamentó no enterarse del resto de la historia, ya que esa recompensa le hubiera servido de sobremanera en su viaje al norte.

Abel se acercó silenciosamente al dueño del lugar y aspiró profundamente antes de suavizar su voz:

-Oiga, soy nuevo en este lugar, me dirijo al norte; pero ya no tengo dinero. Escuché a dos tipos hablando sobre una buena recompensa por hacer algo peligroso, ¿sabe usted de qué se trata?
-Claro, forastero, en unas cuevas al norte de aquí habita una peligrosa criatura que ha destruido varios pueblos en los alrededores. Por las noches, abandona su guarida y ataca ferozmente a todo pueblo que encuentra su paso; lo llamamos “Eriagnea”. Por ahora está empeñada en traspasar los muros de Dakhoris, la ciudad al noreste de aquí; le han dado batalla durante una semana, pero el monstruo es demasiado poderoso para vencerlo, así que el rey ha ofrecido una recompensa de tres mil monedas de oro a quien lo derrote y lleve su cadáver ante él.
-Suena muy interesante.
-¿Interesante? ¡Es una locura! No creo que alguien esté lo suficientemente loco como para poder arriesgar su vida por tan poco dinero. De todas formas, Dakhoris caerá muy pronto.
-No si yo puedo evitarlo, gracias por la información.

El joven demonio había tomado la decisión de vencer a aquella criatura y así ayudar a las ciudades que eran asediadas; claro, sin despreciar la recompensa que se ofrecía por su cadáver. Tomó el último sorbo de hidromiel de su copa y se dispuso a buscar a aquella criatura antes del anochecer, ya que el monstruo tendría ventaja en la oscuridad.

Estaba convencido de que podría vencer a aquella bestia sin grandes dificultades, su actitud heroica había incrementado notablemente en los últimos días. Derrotar a Eriagnea sería una importante prueba para saber si sería capaz de afrontar los retos que el destino le deparaba.

Durante un par de horas, Abel avanzó sin saber exactamente cuál era el camino indicado, sólo guiado por su instinto. Al llegar a un pequeño claro entre los árboles, pudo divisar algunos cadáveres y evidentes signos de batalla, el ambiente estaba impregnado de la inconfundible fetidez de la muerte; el escondite de la bestia debía estar cerca.

Al avanzar entre algunos árboles, Abel observó enormes entradas a las profundas cuevas donde seguramente habitaba el monstruo que buscaba; una de ellas se hallaba marcada por diversos rastros de sangre. El demonio desenvainó su espada, recordando cómo Gerhard le había enseñado a usarla años atrás, por si algún día se hallaba en graves dificultades.

Abel empuñó con fuerza su arma y avanzó sigilosamente a través de la espesa oscuridad del túnel subterráneo. Pocos minutos después, el demonio hurgó entre las cosas que llevaba consigo y encontró una antorcha envuelta en tela; desenvolvió la antorcha y la hizo arder con unas pequeñas piedras.

El cauto demonio aguzó sus sentidos y sucedió a su fuente de luz durante varios minutos, antes de escuchar el estrepitoso sonido de cuerpos siendo devorados por una criatura aparentemente enorme; Abel dedujo que la criatura se hallaba detrás de una prominente estalagmita.

Con un ágil movimiento, el demonio rodeó el obstáculo y empuñó firmemente su espada ante su enemigo, iluminado débilmente por su antorcha… pero no había algo ahí. Abel observó velozmente a su alrededor, pero no pudo encontrar a criatura alguna; el ruido había cesado repentinamente. Un fuerte impacto en el suelo alertó al joven demonio que, sobresaltado, apuntó sus armas hacia tal sitio.

Se acercó lentamente, pero no pudo ver monstruo alguno nuevamente; lo que había causado el ruido anterior había sido un cadáver mutilado que yacía en el suelo. Abel reaccionó ante aquella escena y levantó la vista, iluminando el techo de la caverna con su antorcha.

Una enorme araña negra con afilados colmillos ensangrentados lo observaba con un gesto aterrador en aquella desfigurada cara que hizo proferir un desgarrador grito al demonio. El joven guerrero se apartó de un salto segundos antes de que Eriagnea pretendiera aplastarlo. En medio de la oscuridad, Abel estaba en completa desventaja, por lo que decidió atraer al monstruo hacia el exterior.

El veloz demonio corrió con ímpetu por el camino que recordaba, una ruta lineal, hasta vislumbrar débilmente los rayos de la luz exterior. Podía escuchar los rugidos de su cazador detrás de él, sabía que el monstruo estaba a escasos metros de poder atraparlo y devorarlo vivo.

Con un ágil y veloz movimiento, Abel se abalanzó hacia la salida del oscuro túnel; el monstruo emergió segundos después que él. A la luz del exterior, la apariencia de la enorme araña era espantosa: sus ocho patas eran largas y anchas, con algunas púas rojizas al final de cada una; sus diminutos ojos, amarillentos, transmitían un miedo irracional; su cuerpo entero era negro, salvo algunas marcas rojas cerca de su cabeza.

Abel recobró el aliento y envainó su espada nuevamente; la criatura centró toda su atención en su presa y se arrojó ferozmente hacia él. Abel se deslizó por debajo del fétido monstruo e intentó cortarle una pata, pero su espada fue incapaz de atravesar la piel de la bestia. Con diestros movimientos, Abel atacó a la invulnerable criatura sin poder herirla.

Al forcejear contra una de las patas del monstruo, Abel terminó montado sobre su deforme cabeza; el joven guerrero no dudó por un instante en atacar el posible punto débil de la bestia: sus aterradores ojos. Tomó con decisión su espada y, haciendo gala de su naturaleza demoníaca, la clavó con todas sus fuerzas en uno de los dos ojos más grandes de la enorme araña.

El monstruo rugió ferozmente de dolor mientras Abel enterraba con mayor ímpetu su espada; al sobresalir únicamente la empuñadura del arma, el intrépido demonio comenzó a mover la espada y destrozarle el cráneo a la bestia; tras un exhausto forcejeo, Eriagnea cayó vencida. Abel desenterró su espada y observó el cadáver de aquella malévola criatura.

Durante un par de horas, Abel no hizo algo más que descansar y pensar en cómo podría llevar el gigantesco cadáver de Eriagnea a la ciudad de Dakhoris. Tras hurgar nuevamente entre sus pertenencias, encontró varios cuerdas gruesas; ató a la bestia por las patas y los otros extremos de las cuerdas, a su cintura.

Cerca del anochecer, Abel pudo ver una imponente muralla con un pequeño boquete en el extremo izquierdo; Eriagnea debía haber provocado ese daño y esa noche pretendería, por fin, adentrarse en la ciudad. Al entrar por las puertas de la ciudad, fue recibido con gritos de júbilo y sonoras ovaciones. Fue ayudado y escoltado por la guardia real hasta el palacio.

En presencia del monarca, Abel desató las cuerdas que lo unían al monstruo y señaló las heridas mortales que habían causado su muerte.

-Bendito seas, noble caballero; te agradezco, en nombre de esta ciudad y mi reino completo, que hayas vencido a este abominable monstruo y nos hayas librado de su tormento. Cualquier servicio que requieras será atendido de inmediato… ¿cuál es tu nombre, osado caballero?
-Abel, mi señor, nombrado así en honor a la espada que empuño en batalla.
-Que curioso, creía que la espada llevaba el nombre de su dueño, no al revés. No dudes, Abel, que serás recompensado por esta magnífica hazaña. Por favor, acepta mi invitación al banquete real que oficiaré por la muerte de este engendro y, por supuesto, en honor a ti.
-Su Majestad, sería incapaz de rechazar tan generosa invitación.

Abel cenó espléndidamente esa noche, deleitado por los bufones y artistas al servicio del rey. Exhortado a pasar la noche en el palacio, por fin descansó plácidamente en unos lujosos aposentos. Al amanecer, el rey le entregó personalmente la recompensa al joven guerrero e insistió en su permanencia en tal lugar, asegurando que sería atendido día y noche por cualquier necesidad que presentara.

Lamentablemente, Abel se vio forzado a declinar tan dadivosa oferta y únicamente pidió un medio de transporte para avanzar de forma segura hacia el norte; el rey comprendió la negativa del joven y le ofreció uno de los mejores carruajes reales, junto con una escolta de veinte guardias. Abel no pudo negarse en aquella ocasión y partió hacia su destino en su nuevo carruaje, colmado de provisiones.

Varios días después, el joven demonio reconoció el paisaje de los alrededores, se hallaban cerca del templo blanco. Hizo señas al guardia que conducía el carruaje y la caravana entera se detuvo. Abel tomó diversas provisiones, guardando algunas debajo de su amplia armadura, y salió del carruaje; agradeció los servicios de su escolta y les dio la orden de regresar a Dakhoris, alegando que el resto del viaje sólo le correspondía a él.

Su escolta lo despidió y deseó suerte antes de marcharse de vuelta a su hogar. Abel contempló su entorno, los árboles desnudos bajo el nublado cielo de un atardecer particularmente frío anunciaban que el invierno estaba muy próximo. Una fuerte brisa le transmitió un mensaje al demonio, que reconoció de inmediato la dulce voz:

“Y al derrotar al monstruo, el guerrero habrá probado su valía y su derecho a buscar las dos esencias de El Origen. Tentado por la avaricia, él demostrará que su corazón es puro y noble al rechazar los vanos tesoros de los humanos Así estaba escrito, Abel, y así se ha cumplido. Es tu profecía.”

 


 

 

Hay que felicitar a Desmodius por otro capítulo tan genial de esta magnífica historia. Un final genial que nos deja con ganas de más es el broche de oro para terminar con el segundo capítulo.

Y ahora un poco de hype publicitario, ya que aquí les mostraré la portada del PDF de la historia:

http://i149.photobucket.com/albums/s62/Galford1/Otros/ElOrigen-Portada.png

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Dream Avatar ¡Qué capítulo tan genial! ¿No Devil?

….

Dream Avatar ¿Devil?…

Dream Avatar ¡Se supone que soy malvado, no un héroe!

El Origen by Desmodius – Capítulo 1: Destino

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¡Bienvenidos todos!

Por favor, perdonen el retraso que sufrió la historia ayer, pero es que tuve un pequeño imprevisto y no pude publicar este capítulo ayer. Así que, ahora sí, pasen y lean el primer capítulo de El Origen, la primera colaboración de este blog, escrita por Desmodius


El Origen

Capítulo I
Destino

La armonía que había regido a la humanidad desde el comienzo de los tiempos se había visto amenazada desde hacía varios años por la ambición de un demonio, Ayperos II, que había expandido el territorio que regía su estirpe. Ayperos nació siendo un semidemonio, hijo de una súcubo exiliada y un humilde pastor.

Tras enterarse de su pasado y legado, Ayperos reclamó su derecho de volver al mundo de los demonios; pero estos le exigieron un sacrificio para permitirle regresar: asesinar a su familia para demostrar que tenía la maldad necesaria en sus venas. El demonio aceptó sin miramientos; después de realizar su cometido, siempre fue conocido como el “asesino de Abrahel”, su madre y la súcubo que decidió renunciar al legado de su sangre para poder amar a un pastor humano.

Al ser bienvenido en las oscuras tierras de los demonios, el cruel asesino maldijo el nombre bajo el cual su madre lo había criado y decidió obtener uno nuevo; siendo un joven semidemonio, retó al gran príncipe Ayperos por el derecho a mandar sobre sus treinta y seis legiones de demonios.

El duelo fue intenso y duró tres días completos; al final de la tercera noche, ambos seres de la oscuridad se hallaban exhaustos y malheridos. El semidemonio hizo una diestra estocada directo al pecho de su oponente, del cual comenzó a brotar sangre negra y espesa. Al final, el joven asesino reclamó el nombre y las legiones de su rival vencido: ahora sería conocido como Ayperos II, el comandante de treinta y seis legiones y asesino de Abrahel.

Conforme los años avanzaron, Ayperos se hizo de un gran renombre entre los demonios. Se decía que era un general cruel con sus legiones, pero que ningún imperio humano había logrado resistir sus devastadores asedios. Siendo bastante joven, Ayperos había conseguido algunas hazañas que otros comandantes del Inframundo nunca habían siquiera intentado.

Desde hacia siglos, los comandantes de las miles de legiones demoníacas había estado separados y enemistados por sus intereses personales; sin embargo, Ayperos se propuso lo imposible: reunirlos a todos y dirigirlos hacia la victoria: la completa devastación de la humanidad bajo el eterno reinado del caso en el mundo. La Tierra sería un lugar oscuro, envuelto en las tinieblas, en el cual ningún humano volvería a ser libre.

Su misión era casi imposible, pero la recompensa y esperanza de ver realizados sus planes, motivó a Ayperos a recorrer los más inhóspitos lugares del planeta para encontrar y convencer a los comandantes del Infierno de unirse a su causa.

En medio de la oscuridad de la noche, Abel se despertó súbitamente; su corazón latía furiosamente contra su pecho, parecía que quería abandonar su cuerpo. Se hallaba empapado en sudor y confundido ante aquel intenso temor que lo obligó a despertar. Jadeando, se percató de que media docena de guerreros lo rodeaban; todos se hallaban contemplándolo con incertidumbre e intriga.

-Lamento haberlos despertado, amigos. Fue sólo… una pesadilla.- dijo débilmente.
-Tus lamentos sonaban a algo más que una simple pesadilla. Estos hechos se están volviendo cada vez más frecuentes, Abel, debes descubrir qué es lo que sucede o empeorará.- sentenció con una voz ronca un guerrero delgaducho, con una larga cabellera rojiza y diversas cicatrices en el torso.
-Sí… gracias, Gerhard, lo tendré en cuenta. Ahora, saldré a ver la luna un momento… necesito aire fresco.
-Si ves cualquier movimiento sospechoso o escuchas el galope de los guardias, vuelve de inmediato; sabes que ellos hacen rondas nocturnas por aquí a estas horas.

Abel, un demonio con apariencia semejante a la de un humano con piel azulada, cruzó el umbral del humilde hogar en donde los guerreros habían decidido resguardarlo los últimos diez años. Inmerso en el silencio de aquel paraje, contempló la luna mientras su corazón se tranquilizaba lentamente. Inevitablemente, se llevó una mano a la espalda y comenzó a tocarse los muñones que tenía en lugar de alas.

Aquellos que lo habían encontrado y adoptado hacía tantos años, le habían explicado que le habían mutilado las alas antes de que ellos lo hubieren encontrado, moribundo, en un río cercano a su pueblo. Seguramente, él había sido una de las primeras víctimas de los destierros masivos de Ayperos II. Cuando el gran demonio ascendió al poder, mandó a desterrar a cualquier demonio que pareciera débil o incapaz de seguir sus rigurosos mandatos.

Abel sabía que había sido rescatado de la muerte por una afortunada coincidencia del destino. Gerhard había salido a pescar ese día y, después de algunas horas, encontró el cuerpo moribundo de Abel. Por su aspecto, el guerrero decidió en primera instancia abandonarlo en el río, ya que debía ser un demonio que se había revelado en contra de los mandatos de Ayperos.

Sin embargo, algo inexplicable hizo cambiar de opinión al caballero y revisó el cuerpo del demonio. Descubrió que seguía con vida, pero era simplemente un delgado hilo el que lo ataba al mundo de los vivos. Gerhard lo llevó con los demás guerreros del pequeño pueblo y los animó a intentar curar al malherido demonio. Lo primero fue desenterrarle una delgada espada dorada de la espalda; el filo del arma rezaba “Abel, fruto de la redención.” Gerhard decidió llamarlo de esa forma: Abel.

Tardó cerca de dos semanas, pero el demonio comenzó a dar señales de mejoría. Su aspecto, aunque demoníaco, transmitía seguridad y confianza. Tras un mes de intensos cuidados, Abel pudo abrir los ojos. Se hallaba débil y hambriento. Fue alimentado con algunos animales vivos, para que recuperara la fuerza necesaria para sanar por completo.

Un par de meses después, el demonio se hallaba recuperado por completo. Pronto, quienes lo rodeaban pudieron comprobar que, pese a su aspecto, no era un ser maligno. Aun con todos los cuidados, y el milagro de haber sido rescatado, Abel no podía recordar hecho alguno de su pasado: todo se veía envuelto en una densa oscuridad que le impedía evocar cualquier imagen sobre su verdadera identidad.

Durante los últimos diez años, el demonio había vivido en completa armonía con los habitantes del pueblo. Debía ser cuidadoso con los guardias demoníacos que patrullaban el pueblo, ya que si lo encontraban, seguramente lo llevarían de vuelta ante Ayperos, donde no correría con la excepcional suerte que la vez anterior. Los habitantes del pequeño pueblo habían aprendido a alertar discretamente al demonio cuando los guardias se aproximaban.

Era complicado explicar por qué, durante todo ese tiempo, jamás habían intentado llevarlo a un lugar más seguro. Quizá, una de las razones era porque habían pocos lugares seguros ya en los alrededores; además, transportar a un demonio sin ser detectados por los guardias de Ayperos, parecía una empresa imposible.

Abel abandonó sus recuerdos, al ver que el cielo comenzaba a iluminarse con la lejana luz del Sol. El demonio suspiró al comprobar que su corazón latía con normalidad y regresó a sus aposentos, donde concilió el sueño sin mayores dificultades.

El entorno volvía a ser completamente oscuro: no podía verse nada más allá de la densa niebla que rodeaba a Abel. El demonio gritó con todas sus fuerzas, pero un eco sordo fue su única respuesta. Repentinamente, un débil rayo de luz alumbró un camino frente a él. El demonio lo siguió y, lentamente, se percató de que se hallaba en un bosque, pisando una manta de hojas rojizas, frente a un imponente templo blanco.

Una hermosa joven le susurró desde unos árboles cercanos. El demonio se acercó y pudo percatarse que la silueta de la joven se hallaba compuesta por las ramas de dos grandes árboles sin hojas. La joven lo vio con una mirada dulce y compasiva.

-Sabes por que estás aquí.- dijo ella, con un tono gentil y amable, casi maternal.
-No, realmente no.- respondió Abel, absorto en la confusión.
-Tú lo sabes, es la única forma.
-¿De qué hablas? ¿Qué es esto? ¿Quién eres tú?
-Tú lo sabes, siempre lo has sabido; pero temes que deba ser así.
-No te entiendo, ¿conoces mi pasado?
-Sólo así podrás redimirte y hacer justicia por lo inocentes.
-¡No sé de qué estás hablando…! ¡Quiero conocer mi pasado! ¡Quiero saber por qué siempre tengo visiones que no entiendo sobre momentos que no recuerdo en mis sueños!
-Sólo hazlo, forja tu destino y resuelvo tus dudas por ti mismo.
-¿De qué hablas?
-Búscame y lo comprenderás.
-Pero, ¿Dónde…?

Abel abrió los ojos repentinamente. La luz del Sol le estaba llegando directamente al rostro, ya era tarde. Su corazón se hallaba tranquilo, aquella no había sido una pesadilla más; por el contrario, aquel extraño sueño había sido muy agradable y acogedor. Sin pensarlo, menos entenderlo, el joven demonio comenzó a alistar su armadura. Gerhard y sus amigos habían preparado de forma especial tal armadura para intentar ocultar la mayor cantidad de rasgos que pudieran delatar su verdadera naturaleza.

Al abandonar sus aposentos y sorprender a sus amigos, un caballero de baja altura, corpulento y larga cabellera dorada le dirigió la palabra:

-Abel, ¿qué haces con la armadura…? La ronda de los guardias será al atardecer, como siempre, y no hay necesidad de que ocultes de esa forma, por ahora.
-No me ocultaré esta vez, Oriol. Planeo abandonar el pueblo y forjar mi propio destino, ya es hora.
-¿De qué estás hablando? ¿Acaso te volviste loco? No, no, debe ser que no dormiste lo suficiente… anda, quítate la armadura y duerme un par de horas más, lo necesitas.- dijo un hombre delgado y alto, con facciones ásperas y un espesa barba negra en contraste con su calvicie; que se hallaba al lado de Oriol.
-No, no he enloquecido. No sé cómo explicarlo, pero ahora veo las cosas más claras: siempre lo he sabido. Yo debo hacer cara a Ayperos, debo enfrentarlo y vencerlo. Sí, sé que suena a un suicidio seguro; pero sé que es mi destino. Iré al templo abandonado en el bosque del norte, ahí descubriré más sobre mí mismo.

Atónitos, todos los presentes observaban al joven sin dar crédito a las palabras que había pronunciado. Antes de que pudieran reaccionar para detenerlo, el joven salió del lugar y comenzó a andar hacia el norte. Comería en alguna posada en el camino, porque si se detenía a comer con sus amigos, estos nunca permitirían que realizara su recién adquirida misión.

-¡Espera, espera! ¡Abel, espera!- gritaba Gerhard, al tiempo que extendía una mano para detener al demonio por el hombro -olvidas esto.
-¿Mi espada? ¿No me dirás que esto es una locura y que debo desistir?
-No tiene sentido que intente detenerte. Siempre supimos que estaba destinado a hacer algo más allá de nuestro entendimiento; si te rescatamos y cuidamos todo este tiempo, fue bajo el pleno conocimiento de que no sería para siempre. Eres especial, Abel; no sé por qué o cuál sea realmente tu destino, pero sé que tienes una gran misión por cumplir y que lo lograrás.
-Gracias. Ayperos ha llegado demasiado lejos y, si los rumores son ciertos, en breve tendrá a su disposición todas las legiones del Inframundo. Si nosotros no lo enfrentamos, entonces le habríamos entregado el mundo sin mayores dificultades. No si pueda lograrlo, pero quiero pensar que habrán otros si yo desisto.
-Claro que sí, no lo dudes.

Con un simple gesto, ambos amigos sedespidieron; ninguno de los dos sabía si se volverían a ver o si tenía sentidooponerse a Ayperos, pero la esperanza de ver un nuevo mundo regido por laarmonía, como otrora, era lo suficiente alentador como para dejar de lado talesdudas. Abel envainó su espada dorada y siguió su camino hacia el norte, haciasu destino. 


Y así comienza esta historia. Ya hemos conocido a los personajes principales, ¿pero qué pasará después? ¿Cuál es esa misión de Abel? ¿Será Ayperos derrotado? Bueno, dado que éste es sólo el primer capítulo de la historia, es difícil responder a todas esas preguntas.

Pero paciencia, ahora sólo queda esperar al próximo sábado para ver el próximo capítulo.

 

Dream Avatar  ¿Por qué deben hacer a Abel exactamente igual a mí? Y mi piel es VIOLETA, no AZUL.

El Origen by Desmodius – Índice

El Origen

 

¡Bienvenidos!

Es un placer para mí presentarles la primera colaboración del blog, escrita por Desmodius y traída en exclusiva para ustedes.

 

De la mano de Desmodius, conoceremos la historia de Ayperos II, el más grande de los emperadores demoníacos, quien planea conquistar el mundo de los humanos y extender el Inframundo hasta el último rincón del universo. ¿Pero lo logrará? ¿O por el contrario, será derrotado y vencidas por siempre las hordas del mal? Bueno, eso es algo que sólo nuestro amigo Desmodius puede responder….


El Origen
por Desmodius


Índice:

 

Prólogo: Creación

 

Capítulo 1: Destino

 


Capítulo 2: Profecía

 


Capítulo 3:
Encuentro

 

Capítulo 4: Sacrificio

 


Capítulo 5:
Redención

 


Epílogo: Eternidad

 

 


No os olvidéis de leer el primer capítulo, que será publicado ésta misma noche (para la gente de la península ibérica será mañana por una diferencia horaria, lo siento)

 

Y por último, sólo queda felicitar el gran trabajo que Desmodius está invirtiendo en esta historia, y que de no ser por él, ustedes no estarían leyendo esta entrada.

Gracias especiales al Duende por hacer el banner de la historia.

 

*El índice está dispuesto a cualquier modificación por parte del autor de su historia.

El Origen, nueva historia del blog by Desmodius – encuesta

Buenas noches compañeros gamefilianos. Hace no mucho tiempo, Desmodius escribió una entrada enseñándonos el prólogo de su próxima historia: "El Origen", la cual iba a ser una colaboración para el blog "el Inframundo", blog que si os tomáis la molestia de ver el título de ésta página veréis que es éste (a pesar de no llevar el artículo "el").

 

Pues bien, antes de dar paso a tan magnífica historia, hay algo muy importante que hacer antes…

 

A pedido de su autor, he abierto esta simple encuesta para fijar el día en que se publicarán los relatos.

 

Ya todo lo necesario ha sido dicho, así que solo queda una cosa por hacer: VOTAD, VOTAD MALDITOS

¿Es éste el fin del Inframundo?

Lamentamos informarles a nuestros habituales lectores que por motivos relacionados a la falta de creatividad del autor del blog y la poca actividad del mismo, el blog quedará cerrado por tiempo indefinido (o lo que es lo mismo, por siempre)

Dream Avatar ¡Si! Hasta que la gente se dio cuenta de lo patético que era…

QUE NO!! QUE ERA UN CHISTE!!

Dream Avatar ¿QUÉ?

Ahora enserio, es innegable el hecho de que éste blog esté más inactivo de lo deseado (por citar un ejemplo, no he celebrado ni mis 15000 visitas ni mi primer año en gamefilia).

Por lo que, para evitar tener otro período de inactividad de seis meses similar a lo que ocurrió el año anterior, he decidido tomar una drástica medida…

http://www.ranger25.com/Ranger25Photos/I%20WANT%20YOU.jpg

A partir de ahora, el blog queda abierto a cualquier colaboración de otros foreros (blogueros en realidad) que deseen que el Inframundo siga con su actividad normal (aunque pensándolo bien, en ese caso debería tener muchos más meses de inactividad Shocked).

Sé lo que estás pensando "¿Y qué se supone que deba escribir para que mi simple entrada quepa dentro de tan magnífico blog?". Pues, a resumidas cuentas, cualquier cosa. Teorías conspiratorias (que encajarían bien en el blog), recomendaciones, relatos, etc. No te dejes fiar por la mentirosa sección de Tema, jamás sigo lo que dice allí.

 

Así que ya sabes… ¿Dejarás que el Inframundo arda en las llamas del olvido que se encuentran en el…. Inframundo?

Dream Avatar Y no olviden visitar mi concurso de "Resolver el Caso"

Concurso: Resuelve el caso

Editado por última vez el 6 de Junio de 2009

Pues bien, hoy estoy aquí con una nueva iniciativa totalmente original e ideada por mí. Pues resulta que, como no podía ser menos, Desmodius me dio la idea para crear este nuevo concurso/iniciativa. ¿Y de qué trata? Pues ni más ni menos que de resolver el caso que les plantearé, si el título no lo había dejado muy claro.

Intenté que el caso se viera como una noticia del diario, sin embargo, lo único importante es que ustedes puedan entenderlo con claridad.

Y a continuación, pasaré a plantearos el caso:

El 17 de Noviembre, un terrible acontecimiento dejó helados a todos los vecinos de San Sebastián de los Reyes. El suceso envolvía a la familia Áres, residentes en dicha ciudad. La familia estaba compuesta por tres miembros: El padre, Guillermo, su esposa María, y el pequeño Esteban, hijo de ambos, quien tenía sólo 5 años.

María era una mujer reservada, no gustaba de salir, porque según palabras de su esposo, “estaba enferma y necesitaba una medicación constante”. Sin embargo, salía en determinadas situaciones de casa junto a su familia, normalmente cuando necesitaba de su medicación.

El día anterior al accidente, la familia entera había salido de casa para buscar la medicación de la mujer. Pero a las pocas cuadras, María comenzó a sentirse mareada, tal vez asfixiada, por lo que la familia no tuvo más opción que volver a casa y cuidar de ella, podrían comprar la medicación otro día. Un vecino nos cuenta que “María, las pocas veces que la he visto, parece una mujer tranquila, sin embargo ese día, parecía muy inquieta, y peleaba con su familia por volver a casa”. También rescata que “parecía como si temiese mirar a la cara a otras personas”.

Al día siguiente, Guillermo se ausentó todo el día por estar en el trabajo, y tuvo que dejar a su esposa y su hijo solos en su departamento. Pero la desgracia estaba por venir. Luego de una larga jornada, el hombre volvía felizmente a su casa, pero, para su sorpresa, la puerta a su departamento estaba abarrotada de gente. Guillermo preguntó qué era lo que pasaba, pero nadie respondía. Por eso, al entrar, se llevó la sorpresa más desagradable de su vida: Su hijo yacía muerto en el suelo, con un cuchillo clavado en su débil pecho, mientras a su lado, su esposa, también muerta, colgaba de una soga…

Bueno, ese es el caso que preparé. ¿Y ahora? Pues ahora siguen las normas:

-Por empezar, el caso deberá ser resuelto a base de preguntas que formulen los usuarios.

-Las únicas respuestas posibles serán “Si”, “No”, o “XX” (irrelevante). Vale aclarar que no existe el “Casi Si” o el "Casi No”, por lo cual, las respuestas sólo pueden ser “Si rotundo” o “No rotundo”.

-Cada usuario puede formular CUATRO preguntas por comentario, y una vez hechas, el comentario no podrá ser editado o las preguntas no se tomarán en cuenta.

-Un usuario no podrá volver a postear comentarios hasta que no se hayan respondido las preguntas de su comentario anterior. Para eso, pondré un listado de las preguntas y las respuestas en la entrada, y mostraré en la parte superior de la entrada la última fecha en la que ésta fue editada.

-El caso no estará totalmente resuelto hasta que no se hayan respondido las siguientes preguntas (relacionadas al caso): “¿Quién?” “¿Cómo?” “¿Por qué?”

-Cuando creas que has resuelto el caso, deberás escribir un mini-resumen que contenga las respuestas a las preguntas del punto de arriba. El primer usuario en hacer tal resumen (y que esté correcto, obviamente), será considerado ganador, y por tanto, será quien elabora la próxima edición del concurso.

Pues eso es todo. Ahora, ¡¡¡ponte a investigar antes de que te roben el caso!!!

 

Preguntas y respuestas:

Desmodius:

  • ¿María se suicidó? Si
  • ¿La muerte del hijo fue provocada por alguna otra persona?  No
  • ¿Hay alguna persona relevante para el caso que no se mencione explícitamente en el texto?  Si
  • ¿La enfermedad de María es relevante para la resolución del caso?  Si
  • ¿María se suicidó por ver a Esteban muerto? No
  • ¿Esteban se suicidó? No
  • ¿Es un familiar de Guillermo la otra persona relevante para el caso? No
  • ¿Es mental la enfermedad de María? Si
  • ¿El comportamiento que describe el vecino sobre María está relacionado con su suicidio?
  • ¿María perdía, eventualmente, el control de sus acciones por su enfermedad? No
  • ¿María asesinó a Esteban? Si
  • ¿Hay un asesino profesional implicado en el caso? No
  • ¿María tenía algún secreto importante que ocultarle a Guillermo?
  • ¿María le era infiel a Guillermo? No
  • ¿Esteban murió por haber descubierto algo que no debía? No
  • ¿La otra persona relevante para el caso es el amante de María? No

El_Rei_Vax:

  •  ¿María tenía algun affaire? XX
  •  ¿La muerte de Esteban estaba planificada? Si
  • ¿María sufre esquizofrenia? No
  • ¿Estaba Guillermo realmente sorprendido por la muerte de su mujer e hijo? XX
  • ¿María mató a Esteban? Si
  • ¿Se suicidó María por causa de su enfermedad? Si
  • ¿Es el vecino la persona no mencionada explícitamente, pero relevante en el caso? No
  • ¿El vecino dice alguna mentira? No
  • ¿La causa del suicidio de María está relacionada con su falta de medicación? Si
  • ¿Mató María a su hijo por causa directa de su enfermedad? No
  • ¿María no quería mirar a la cara a los demás por algun tipo de miedo? Si
  • ¿Es relevante la edad de Esteban para el caso? No
  • ¿María sufría adicción a su medicación? Si
  • ¿María tenía miedo DE los demás? No
  • ¿Esteban provocó de algun modo su muerte? No
  • ¿La persona relevante que no es mencionada, es la que le suministra su medicación? No

Baalard:

  • ¿María sufre de doble personalidad? No
  • ¿El cuchillo y la soga son relevantes para la resolución del caso? No
  • ¿Son relevantes las declaraciones del vecino? Si
  • ¿Guillermo conocía la enfermedad exacta de su mujer?  Si

RikkuInTheMiddle:

  • ¿Padecía Maria esquizofrenia? (o en su defecto cualquier trastorno relacionado que haga tener alucinaciones? No
  • ¿Es el doctor de Maria esa persona relevante para el caso? No
  • ¿El doctor de Maria hacía visitas a domicilio? (no va con segundas) XX
  • ¿Padecía Maria agorafobia? (miedo a los espacios abiertos? Lo pregunto por su reacción ese dia, y porque sólo salía para las visitas).  XX

Melyza:

  • ¿Sufria autismo María? (digo por el tema de que no miraba a los ojos, y conozco muchos casos de autismo en que actuan de una forma un tanto similar a la esquizofrenia) No
  • ¿Esteban saco de quicio a Maria en un comportamiento normal de niño pequeño y ella lo mato por eso mismo? No
  • ¿Al ver lo que le hizo a su hijo, Maria opto por el suicidio?  No
  • ¿Esteban sufria lo mismo que su Madre, y por eso mismo ella opto por matarlo? No

Red_Stalker:

  • ¿Realmente Maria tenia algo que se le pudiera considerar una "enfermedad"? No
  • ¿Maria realmente iba a buscar algun tipo medicacion para una enfermedad cuando salia? No
  • ¿No queria mirar a la cara a sus vecinos por algun tipo de señal o evidencia fisica que quisiera ocultar? No
  • ¿Maria mato a Esteban por amor a su hijo?  No
  • ¿Maria era la autentica madre de Esteban? Si
  • ¿Maria mato a Esteban por odio a Guillermo? No
  • ¿Maria estaba embarazada? No
  • ¿Las salidas de la familia eran realmente por una necesidad de Maria? XX