Ficha Fatal Frame 2: Crimson Butterfly – Historia

Historia  

 

 Esta es la historia del Fatal Frame 2. He decidido que para narrarla, lo mejor sería escribirla en primera persona, para comprometernos más con el personaje de Mio, y para una mayor inmersión en la trama. Obviamente, ésta sección está llena de spoilers, léela bajo tu propio riesgo.

 

  Prólogo 

 

 Mi nombre es Mio Amakura. Aquel día, en el que ocurrió todo, me encontraba allí, junto a mi hermana, Mayu. En el bosque donde ella y yo solíamos jugar. Era de día, un hermoso día de verano. Ese bosque ya no existe, han construido una presa en donde se encontraba…

 

 Todavía recuerdo cuando éramos pequeñas, y corríamos por el bosque… Mayu quedó coja ese día… Su pierna jamás se repuso a aquella caída…

 

 Estábamos jugando en el bosque, y yo… Yo la dejé atrás… Ella no pudo seguirme y cayó por un lado del sendero de la montaña… Estaba inconsciente cuando la encontré…

 

 Desde ese día nos prometimos estar siempre juntas, nos prometimos que jamás nos separaríamos… Pero yo sólo quiero decirle que lo siento…

 

-Mayu, sobre ese día…

 

 ¿Mayu?… ¿Dónde estás?… ¿Hacia dónde vas?… Pero Mayu no me contestaba, seguía a una mariposa carmesí… Parecía hipnotizada… Corrí detrás de ella, gritándole para que no se vaya sola, pero ella no respondía… No podía ver por donde íbamos,  sólo estaba preocupada por alcanzar a Mayu… Debía mantener mi promesa…

 

 En un momento, llegamos hasta donde se encontraba una pequeña estatua de Dioses Gemelos. Al poner un pie junto a ella, todo comenzó a ponerse oscuro… La niebla lo cubría todo… Estaba asustada. Mayu seguía caminando tras la mariposa, yo apresuré la marcha, corrí tras de ella, pero cuando alcancé a poner mi mano sobre su hombro… era como si no fuera realmente mi hermana… Era fría… Su ropa había cambiado a unos antiguos kimonos blancos…

 

 Durante una fracción de segundo perdí la noción del tiempo, y cuando volví en mí misma, Mayu ya no estaba conmigo… En el cielo veo la luz de la luna, ¿pero cómo? ¿Si hace unos momentos el sol nos iluminaba plenamente? A lo lejos veo una especia de colina, parece que está amaneciendo, no estoy segura… Debo ir allí…

 

 

 Fue un camino largo, gritaba el nombre de Mayu pero ella no respondía… Al llegar a la colina encontré una vieja verja Shinto, ¿quizás la entrada a algún pueblo? Sobre ella había una mujer llorando, similar a la chica que había aparecido cuando tomé a Mayu por los hombros… “Lo siento. ¡Cuánto lo siento!” decía… Al acercarme más, una mariposa carmesí como la que seguía Mayu se cruzó delante de mí. La seguí y me condujo hasta donde se encontraba Mayu…

 

 Cuando volteó para verme, muchas más mariposas aparecieron a su alrededor… Murmuró algunas cosas sobre el Pueblo Perdido, un pueblo que desapareció durante unas fiestas, y esa noche se revive eternamente… La gente que se pierde en el bosque queda atrapada en ese pueblo por siempre…

 

 Y ahora nosotras estamos atrapadas… El camino por el que vinimos ya no existe… Debemos encontrar otra forma de salir del pueblo…

 

 

  Capítulo  1: El pueblo Perdido 

 

 Teníamos que encontrar una manera de salir del pueblo… No quería quedarme a presenciar si los rumores sobre el pueblo eran ciertos… Había dos caminos por la colina, por uno, había un pequeño puente, pero era inestable y no soportaría el peso de dos personas, así que fuimos por el otro lado.

 

 Estaba todo oscuro así que nos costaba ver más allá de dos pasos de distancia. Pronto, encontramos una pequeña casa donde resguardarnos… Prefería estar encerrada dentro de una pequeña casa y no dar vueltas en círculos allí afuera…

 

 Pero cuando cruzamos la puerta de entrada Mayu comenzó a temblar de miedo, como si estuviera viendo algo realmente espeluznante… La tomé de la mano, y entonces comencé a compartir las visiones con ella… Una mujer, buscando a un hombre… Masumi lo llamó… Lo seguía, y se internaba cada vez más dentro de la casa… Y luego… El hombre… La mató… Y esa niña… Manchada de sangre, y riendo… Yo…

 

 Volví en mí. “¿Qué fue eso?” “No lo sé…” respondió Mayu…

 

 

 Comenzamos a explorar la casa. Había una mujer, que nos guiaba, nosotras la seguimos. Pero cuando llegamos donde estaba ella, ya se había ido… En su lugar encontramos unan nota de ayuda… ¿Podría haber sido ella? Salimos de la habitación y volvimos a verla. La seguimos. Había una habitación al otro lado del pasillo, antes estaba cerrada, pero ahora estaba entreabierta… ¿Lo habría hecho la mujer? Entramos, y, de nuevo ella no se encontraba allí…

 

 Sobre la mesa había una linterna, aún tenía pilas. También había unas notas que mencionaban a una especie de Cámara Oscura, con la cual se podrían capturar fantasmas… Sentí una voz detrás de mí, así que volteé, pero lo único que pude ver fue una cámara… ¿Sería la misma que habían mencionado en la nota? Me acerqué a tomarla, pero en cuanto la toqué, volví a tener visiones…

 

 Un hombre, sostenía esa misma cámara en sus manos al tiempo que explicaba las cosas que podía hacer con ella… Se encontraba cerca de una especie de pilar, o altar… No estoy segura… Sólo sé que cuando estaba por tomar la fotografía, unos brazos salieron de la misma e intentaron cogerlo, pero él disparó el flash justo a tiempo… “Esta cosa es demasiado peligrosa…”

 

 Cuando volví a mí misma, alguien estaba tocando la puerta. Estábamos asustadas.

 

 

 Tomé la cámara y me acerqué allí, pero cuando intenté abrir la puerta ésta sólo se deslizó unos centímetros, suficiente para ver a la chica que me había guiado hasta allí… Sólo que ahora era un fantasma, e intentaba atacarme… La fotografié y desapareció. Mayu estaba asustada y decidimos irnos, pero cuando intentamos abrir la puerta por la que entramos, ésta estaba siendo retenida por una fuerte presencia…

 

 La chica volvió a aparecer, y la seguimos, con la cámara en mano, preparadas por si algo ocurría… Subimos al piso de arriba, era una gran habitación dividida en cuatro partes. Nos adentramos cada vez más, pero la chica nos cerró la puerta detrás de nosotras. Estábamos atrapadas…

 

 En el suelo pudimos encontrar la última parte de los diarios de toda la casa… Mayu estaba muy asustada, miraba en mi dirección con cara de espanto… No entendía que le sucedía, pero luego… “¿Por qué? Dijo una voz a mi lado, volteé, sólo para encontrar a la mujer que me estuvo guiando…

 

 

 Traté de huir, asustada, pero estaba atrapada dentro de la casa… No tuve más remedio que luchar con ella. Hacerla desaparecer tomó muchas fotos, pero en el disparo final… Comencé a tener esa visión otra vez… a la chica, siendo estrangulada por su novio… No recuerdo cuanto tiempo estuve inconsciente, pero cuando desperté, Mayu ya no estaba conmigo…

 

  Capítulo 2: Santuario de Gemelas 

 

 Me levanté apresurada, pero pronto noté que donde antes estaba el fantasma, ahora había una bella piedra azul, y sobre la mesa había una radio… ¿Pero esa mesa no estaba vacía antes? Cogí la radio, y junto a ésta había unas notas explicando que con ella podría escuchar los pensamientos de cualquier fantasma…

 

 Salí de la habitación y la vi… Mayu se iba de la casa sola, sin mí… Intenté llamarla pero ella sólo respondió “Lo siento Mio… Pero ellas me llaman…” Y se fue. ¿Quiénes la llamaban? Bajé inmediatamente para irme de la casa, y encontré el amuleto que Mayu llevaba… Probé en utilizarlo con la radio que había encontrado antes… ¡Y funcionó! Según Mayu, la llamaban la mariposas… ¿¡Mi hermana me cambiaba por una mariposas!?

 

 

 Salí del edificio. Afuera era muy difícil distinguir nada, aún con la luz de la linterna… Seguí derecho por la calle y al primer desvío a la derecha la vi. Corrí tras de ella rogándole que me esperara, pero ella no me hizo caso, y siguió caminando por una puerta grande… Corrí tras de ella, pero cuando estaba a unos pocos pasos, la puerta se cerró en mi cara.

 

 La puerta estaba cerrada y necesitaba de dos llaves especiales para ser abierta… Tomé una foto de la puerta y en ella aparecieron unas mariposas carmesíes… Volteé y vi que esas mismas mariposas estaban detrás de mí… Las seguí, y eventualmente me condujeron a un almacén…

 

 La puerta del almacén estaba cerrada con candado, sin embargo, a un costado había una pequeña puerta con una especie de símbolo. La crucé y llegué al otro lado del almacén… Allí, por una pequeña ventana con rejas, podía ver a un niño con el cabello blanco. Él, al notar mi presencia, me llamó Yae, y me pidió que yo y Sae escapáramos del pueblo antes de que empezase el Ritual. Le pregunté quién era, pero el no respondió… ¿Qué es un Yae? ¿Con Sae se refería a Mayu? ¿Qué clase de Ritual se celebraba en el pueblo?… Luego de esto, me pidió que revisara las estatuas de gemelos en el pueblo para encontrar la llave a la puerta grande por la que pasó Mayu. Cuando me fui de allí, el niño me dijo que si necesitaba ayuda, que lo buscara y él me ayudaría. ¿Quién podría hacerle eso a un pobre niño?

 

 

 Salí de allí y comencé a buscar las estatuas. No fue muy difícil encontrar las llaves, ya que las dos estatuas en las que estaban las llaves estaban rodeadas de mariposas. La primera de ellas estaba a un lado de la casa Tachibana. Cuando recogí la llave, vi pasar a unos Monjes con Velo, los seguí y llegué a la puerta de un pequeño santuario… Al entrar uno de los Monjes me atacó, pero pude vencerle fácilmente. Había muchas mariposas representadas… ¿Qué significarían?

 

 La segunda llave se encontraba en una de las estatuas de Misono Hill… Recogerla fue fácil, pero cuando me dirigía de vuelta hacia el puente para usarlas, al llegar a la puerta de la casa Osaka, comencé a sentir una fuerte presencia, como si mucha gente del pueblo me rodeara, pero cuando volteé, ya no había nada…

 

 Me dirigí hacia la puerta grande, y usé las llaves. Pronto me encontré en un largo puente… Al otro lado había una casa. Corrí hacia allí para rescatar a Mayu, pero a mitad de camino comencé a sentir una extraña presencia sobre mí… Al mirar… Una mujer estaba flotando sobre mí, como nadando… Me atacó, pero yo no tuve tiempo y en lugar de fotografiarla, decidí correr.

 

 Al llegar al otro lado del puente, me encontré en una gran casa, probablemente la más grande del pueblo… Cuando entré, la puerta se cerró violentamente tras de mí… Intenté abrirla pero me fue imposible hacerlo… Luego, la linterna comenzó a fallar… ¿Qué ocurría en esa casa? Estaba atrapada, y no podía ver nada porque no tenía linterna… Debía encontrar a Mayu, y rápido…

 

 

  Capítulo 3: La penitencia 

 

 Corrí dentro de la casa, debía encontrar a Mayu, y rápido. No importaba lo asustada que estaba…

 

 Corrí y corrí por los pasillos de la casa, pero al llegar al Gran Hall… De pronto, la habitación, que antes estaba completamente vacía, quedó repleta de cadáveres… Los ríos de sangre eran indescriptibles… Frente a la chimenea, una niña con un kimono blanco, manchado de sangre, se reía frenéticamente… ¿Ella había hecho eso? Junto a la niña, un hombre grande apareció, pero estaba severamente herido, se podía decir que carecía de piel… El hombre, al verme se acercó hacia mi… ¡Quería matarme! Huí deprisa de esa habitación, y seguí mi camino…

 

 

 Ahora me encontraba en un pequeño patio… Miré al piso de arriba, y vi a Mayu siguiendo a las mariposas… Corrí tras de ella, pero cuando llegué, ya había desaparecido… Sin embargo, sólo había un camino que podría haber tomado… Seguí el pasillo que había tras la puerta, y tras cruzar varias habitaciones, me encontré con una puerta que estaba siendo bloqueada por un extraño espíritu… Entonces se me ocurrió fotografiar la puerta para que la presencia se vaya, pero en lugar de eso,  me reveló otro lugar, una especie de pared manchada en sangre… Sabía donde era, así que me dirigí hacia allí…

 

 Pero al llegar… era una habitación pequeña, pero estaba todo manchado en sangre… Seguramente allí había ocurrido la masacre que presencié en la otra sala… Tomé la fotografía a la presencia que supuse, mantenía cerrada la puerta donde Mayu se encontraba. Pero cuando intenté escapar, los espíritus de la masacre comenzaron a rodearme… y… Me habían encerrado…

 

 Comencé a fotografiarlos, pero eran demasiados… No sé como pude sobrevivir, sola, en esa habitación… Pero lo logré… Salí ilesa de allí y volví a la puerta que antes estaba bloqueada. Sin embargo, en el camino me crucé con el fantasma de un hombre… Parecía un folclorista… No parecía tener intenciones de lastimarme, así que me acerqué… Cuando mi cuerpo rozó su gélida piel, por un instante pude ver unos recuerdos suyos…

 

 El hombre llegaba al pueblo de All God, estaba siendo acompañado por un chico de menor edad… El hombre pensaba para sí mismo “El Ritual no puede ser visto, no se puede hablar de él”… La imagen cambió por un segundo… Un templo con sogas y un hombre atado en ellas, en el aire… “Si le tomara una fotografía, podría revelar sus misterios…” El hombre se presentaba ante el jefe del pueblo, y sus hijas… Unas gemelas… Eran como… No, no era posible…

 

 

 Volví en mí, y vi que el hombre había desaparecido… ¿Qué era eso que había visto?… Fui a por Mayu, estaba asustada… Cuando me pare frente a la puerta, noté que la presencia había desaparecido… Estaba abierta…

 

 Entré, me encontraba en la habitación de una niña, a juzgar por todas las muñecas que había en un pequeño altar… Volteé, y vi una sombra tras una red… ¿Era Mayu? No podía ser… A juzgar por lo que veía, sostenía una especie de cráneo entre sus manos… ¿Una cabeza humana? ¿Que era esa cosa? Me acerqué lentamente… Tenía miedo… Tomé mi cámara, estaba lista para lo que sea que ocurriese… Me asomé rápidamente y… ¿Mayu? ¿Mayu eres tú?

 

 Estaba dormida… o inconsciente… La desperté, y me abrazó, muy asustada… “De saber que esto pasaría, habría realizado el Ritual”… ¿Un Ritual?… “Nunca me abandones” suplicaba, llorando.  Le respondí que jamás lo haría… Lo habíamos prometido… “Venga, vayámonos de aquí”…

 

 

  Capítulo 4: El Ritual Prohibido 

 

 Ayudé a Mayu a levantarse. Estaba débil. Cuando se repuso por completo, seguimos nuestra marcha. La entrada principal de la casa Kurosawa estaba cerrado, y era imposible de abrir. Sólo había una cosa que podíamos hacer: Buscar otra salida.

 

 Regresamos de vuelta a la entrada principal de la casa para buscar otro camino. Pero pronto me encontré con un gran dilema: Para llegar al otro lado de la casa Kurosawa, debíamos pasar por la habitación de la masacre… Pero no era sólo eso, el fantasma de aquel hombre intentaba matarnos como lo hizo con todos los demás de la habitación. Yo podría correr de un lado de la habitación al otro sin problema, ¿pero Mayu?

 

 Estaba frente a la puerta, pero no me atrevía a abrirla… Mayu era muy sensible, no se qué pasaría si viera eso… De pronto, Mayu abrió la puerta y comenzó a correr, sin mí… No otra vez. “¿Adónde vas?” No hubo respuesta. Corrí dentro de la habitación, y allí estaba, parada frente a la chimenea… Igual que la chica que reía enloquecida… Por momentos, creí que todo volvería a repetirse… Pero nada pasó. “¿Qué ocurre?”. Mayu estaba confundida, no sabía lo que pasaba…

 

 

 Seguimos avanzando. Pronto llegamos a la puerta de entrada. Seguía cerrada. Pero esta vez noté algo que no había visto antes, había otra puerta más pequeña, que conducía a otra parte de la casa. No me gustaba la idea de seguir atrapada allí, pero no tenía más opción que seguir ese camino.

 

 Fui por allí. En algunos momentos, me sentía observada, en otros escuchaba la voz de un niño riendo… Pronto me encontré en una pequeña habitación que tenía una prisión dentro de ella. Allí, pude ver al fantasma del mismo hombre de antes. El folclorista. Desapareció, pero logré ver el destello de un objeto de metal pequeño… ¿Una llave que me sacaría de allí? Intente entrar para tomarla, pero la celda estaba cerrada por otras dos llaves más pequeñas. Debía buscarlas por donde pudiera.

 

 Salí de la habitación, y pude ver al fantasma del maestro de de ceremonias, entrando a una habitación que antes estaba cerrada… Entré, era un oratorio familiar. Había muchas escaleras allí, ¿para qué necesitaba un oratorio familiar escaleras hacia los pisos superiores e inferiores? Mayu y yo decidimos que lo mejor sería subir. Allí, encontramos un diario que mencionaba donde escondían las dos llaves. Una estaba en la antesala de la ceremonia, la otra, en la habitación del Maestro de Ceremonias.

 

 Y así lo hice. Primero, volvimos al oratorio familiar, y de allí, bajamos la escalera y, por un largo pasillo, llegamos a la antesala de la sala de ceremonias. La puerta tenía un extraño mecanismo: para abrirse, debíamos pararnos sobre dos interruptores, cada uno a un lado de un largo pasillo. Dije a Mayu que se parara en uno, y yo fui hasta el otro. Llegamos a la sala donde posiblemente se celebrara una especia de ritual, ya que había un pequeño altar en el suelo, y del techo colgaban extrañas sogas. Al otro lado del altar, había una gran puerta de la que provenía un frío y pesado aire… Por algún motivo, no sentía curiosidad de saber qué había al otro lado de la puerta… En esa habitación pudimos encontrar una de las llaves.

 

 Para encontrar la otra, tuvimos que volver a la habitación del Maestro de Ceremonias. La llave estaba protegida por un extraño mecanismo: Para poder tomar la llave, había que colocar cinco libros en un orden específico, sólo así se liberaría la llave. Así lo hice, y conseguí la segunda y última llave. Ahora por fin, podríamos escapar de la casa Kurosawa.

 

 Regresamos a la celda y la abrimos. El folclorista ya no estaba. Y la llave tampoco. Dentro de la celda había una pequeña biblioteca, donde había muchos libros sobre el folclore del pueblo. Revisando las tapas de los libros, encontré un libro que era relativamente nuevo, comparado con los demás. Lo tomé, pero se deshizo en mis manos. Sin embargo, detrás de él se escondían un mapa de la casa Osaka, y una pequeña llave. ¡Por fin podríamos salir del pueblo! La tomé y me fui deprisa de la habitación, pero olvidé a Mayu detrás. De pronto, sentí un ruido en mis espaldas. Volteé y encontré que la puerta que daba a la habitación de la celda se cerraba, lentamente, dejando atrapada a Mayu.

 

 “¿Y ahora qué hacemos?” No la había visto tan asustada desde hacía mucho tiempo. Le respondí que se quedara allí, que buscaría la llave y se la traería, que volvería muy deprisa, pero ella estaba demasiado asustada… No quería que me fuera de su lado, pero si no lo hacía, jamás podría liberarla. Me fui rápido de allí, temía que si escuchaba un poco más los ruegos de Mayu, sería incapaz de abandonar la habitación. Pero una voz, que no era la de Mayu, me detuvo en seco… “Querida hermana, ¿vas a abandonarme otra vez?”.

 

 Me estremecí en ese momento… Todavía podía ver la escena del bosque… Jamás olvidaré aquel día. Mayu y yo corríamos por el bosque. Era un día como cualquier otro, estábamos jugando. Yo corría más aprisa que Mayu, ella no podía alcanzarme, me rogaba que la esperara, pero yo sólo le respondía “¡Apresúrate o te dejaré atrás!”… Mayu lo intentaba, pero no podía… Yo era mucho más rápida… No sé en qué momento ocurrió, pero cuando quise darme cuenta, Mayu ya no estaba conmigo… La busqué por todo el bosque, la llamaba, pero no respondía… Cuando llegué al camino por el que corríamos, Mayu estaba allí… Se había resbalado y había caído varios metros… Estaba inconsciente… Temía lo peor…

 

 Volví en mí… Mayu ya no me rogaba, estaba callada, con la cabeza gacha, como arrepentida y apenada por algo… Intenté hablarle, pero no respondía… No podía entender lo que decía tampoco…

 

 “Volveré, lo prometo.”

 

 

  Capítulo 5: El Sacrificio 

 

 Salí de la habitación, y bajé por unas escaleras que me condujeron a un sótano. Allí pude encontrar una puerta que estaba cerrada con llave. Probé a usar la llave que había encontrado en la biblioteca de la prisión, ¡y encajaba! La puerta daba al exterior de la casa. La crucé, y cuando lo hice, una luz se encendió y me iluminó la cara, pero no provenía del interior de la casa. Revisé mis bolsillos, y era la linterna, que ahora funcionaba…

 

 Crucé la puerta grande, la misma que daba al Puente del Susurro. Allí, me esperaba la Mujer Ahogada de la que había huido antes. La fotografié y se desvaneció. Seguí avanzando.

 

 Terminé de cruzar el puente, y me dirigí a la casa Osaka. Pero en mi camino, pude ver al fantasma de la chica con el kimono sangriento, pero, ésta vez ni siquiera notó mi presencia… Seguía a las Mariposas. La seguí y me llevó hasta el almacén. Estaba llorando… Cuando me acerqué un poco más, desapareció…

 

 Fui por la puerta trasera del almacén, y allí volví a encontrarme con el chico de pelo blanco… Le conté lo que ocurría, y él me respondió diciéndome que debía ir a la casa Kiryu, y allí encontraría la llave de la celda de Mayu. No es que esa información no me fuera útil, pero ya lo sabía. Sin embargo, no quise decirle nada… Su triste mirada me rompía el corazón… Si tan sólo pudiera hacer algo para sacarlo de allí…

 

 Me dirigí a la casa Osaka. Al entrar, noté algo extraño… Sentía un ruido proveniente de algún lugar de la casa… Fui en dirección a aquel, sonido… No me daba buenos sentimientos, pero aún así lo hice. Entré en la habitación del Tatami de Lujo, y… Fue horrible… Un hombre, estaba estrangulando a una mujer… El hombre estaba herido, cortado… Cuando notó mi presencia, se levantó y comenzó a atacarme… Y también se levantó la chica a la que estaba ahorcando… La reconocí rápidamente, era la misma chica que me había guiado por toda la casa antes… Comencé a tomarles fotos… Podía escuchar sus voces, se llamaban mutuamente “Miyako”… “Masumi…” Eran el geólogo y su novia…

 

 

 Logré vencerles, no fue fácil, pero lo hice. Huí de esa habitación. ¿Cómo podía aquel hombre hacerle eso a la mujer que amaba? Si ella había ido a buscarlo al pueblo cuando él desapareció…

 

 Miré el mapa que había conseguido en la prisión. La pared que estaba señalada… Era imposible entrar allí, no había ninguna puerta que me dejara pasar… ¿O sí?

 

 Me dirigí al oratorio familiar, y comencé a registrar las paredes. Debajo de una pequeña porción de pared, podía sentir una brisa fresca. La moví a un lado, y reveló unas escaleras que conducían al sótano de la casa. Las bajé, pero no encontré ningún sótano. Más bien, era como una cueva subterránea.

 

 Había muchas cajas allí. Las comprobé, pero sólo podía abrirse, y así lo hice. Estaba vacía. Sin embargo, comencé a sentir una presencia detrás de mí… Volteé y vi a una persona herida, con la piel putrefacta y los ojos vendados. Y detrás de él había más. Me tapé la boca para contener el grito que estaba a punto de largar. No podía verme, así que estiró una mano hacia mí, pero logré esquivarla. Luego, ambos se fueron. Uno de ellos dejó caer una llave.

 

 Me acerqué a cogerla, pero accidentalmente pateé la caja, por lo que no tuve más opción que luchar con él.

 

 

 Luego de fotografiarle, tomé la llave y me fui de la casa. Pero antes de ir a la Casa Kurosawa, decidí ir al almacén, quería darle las gracias al niño del pelo blanco… Me acerqué a él, pero me dijo que luego de rescatar a Sae ya no me preocupe por él, que había oído que Ryozo estaba cerca y debería reunirme con él…

 

 Me fui de allí. Me dirigí a la Casa Kurosawa para sacar a Mayu de allí. Pero cuando llegué a su celda, ya no podía verla por la ventana… Pensé que estaría en la parte de atrás de la misma, y por eso no la veía, así que entre, pero allí tampoco la vi. Entonces noté que Mayu me había dejado algunas cosas. Había una nota escrita por ella, en la que le decía a un tal Itsuki que sentía mucho lo que había pasado, que la perdonara, y que también sentía lo de Chitose. Junto a la carta, había una foto del niño de pelo blanco del almacén… ¿Sería él Itsuki? ¿Cómo podía Mayu conocerle? Noté que también había unas palabras escritas en la pared en antiguo japonés, que decían “Corre” y “¿Vas a dejarme otra vez?”

 

 En cuanto terminé de leer esto, comencé a sentirme mal… Sentía un gran dolor de cabeza, y comencé a recordar cosas… Dos niñas se ocultaban de los aldeanos… En cuanto terminaron de pasar, el niño de pelo blanco les dijo que corrieran y que no miraran atrás. Luego… No podía ser… Eran dos niñas, corriendo por el bosque… Una de ellas, corrí más rápido que la otra… La que quedaba atrás le rogaba que la esperara, pero ella sólo le respondía que se apresurara… Ella intentó apresurarse, pero no pudo mantener el ritmo y tropezó, cayéndose por la ladera de la montaña… La otra hermana no lo notó… Los aldeanos capturaron a la niña que había caído, y murmuraban que no había podido encontrar a la otra, mientras que la niña pensaba para sí “Yae volverá… Sé que lo hará”…

 

 

 Yae… Sae… ¿Quiénes somos realmente Mayu y yo? ¿Por qué todos en el pueblo nos confunden con ellas? ¿Seremos… ellas?…

 

 Volví a ver la carta. Itsuki… Si realmente era el niño del almacén… Debía verlo. Mayu debía de estar con él…

 

Volví a cruzar el Puente del Susurro, pero cuando terminé de hacerlo, vi a Mayu cruzando un puente sobre las casas Kiryu y Tachibana… Le grité, pero no me escuchaba… Detrás de ella, estaba una mujer… Una mujer con el cuello roto… Entré a la casa por la puerta más cercana, y me subí al puente, pero cuando intenté abrir la puerta por la que había ido Mayu, estaba cerrada… ¿Mayu realmente había pasado por allí?

 

 Fui a ver al niño de la prisión. Le conté lo que había pasado, y él me dijo que probablemente había ido a su casa, la cual estaba cerrada para la ceremonia de purificación, y la única forma de entrar era por el puente bajo tierra de la casa Kiryu. También dijo que debía darme prisa, o de lo contrario perdería a un ser querido, como él… También dijo que con sus manos había pecado, y merecía estar allí encerrado… Estuve a punto de preguntarle si él realmente era Itsuki… Itsuki Tachibana… Pero esa mirada… Sea lo que sea que le hubiese ocurrido, no quería rememorárselo, así que me fui de allí…

 

 Me dirigí a la puerta principal de la Casa Kiryu, y allí vi entrar al geólogo… Por un momento creí que me atacaría, pero ni siquiera notó mi presencia… Luego de eso, entré a la Casa Kiryu yo misma… Debía encontrar a Mayu, y debía hacerlo pronto…

 

  Capítulo 6: Lo Que Queda 

 

 Ya estaba dentro. Era consciente de que una vez allí, no podría salir hasta recuperar a Mayu, pero no tenía miedo. Entré a una habitación que estaba repleta de muñecas colgadas… Estranguladas… Dos niñas gemelas corrieron delante de mis ojos, y desparecieron… Debía tener cuidado. Mientras más me adentraba en la casa, más veces veía a esas niñas… Era como si me guiaran.

 

 Llegué a una habitación en la que todo estaba duplicado… Allí, volví a encontrarme con las gemelas… Estaban rezando… Me fui de allí, y fui a dar a un largo pasillo. Las gemelas me esperaban. Una vez más, pero ésta vez no tenía muy buenas intenciones… No tuve más remedio que luchar contra ellas. En un momento, una me tomó del brazo. Me lastimó eso, pero noté algo muy extraño: Su piel era de cera… No era un fantasma… Era una muñeca. Traté a fotografiarla con la cámara, pero no le ocurrió nada… Su hermana se acercaba por el otro lado para matarme… No podía librarme de la muñeca… Me dolía… Cuando la otra hermana estaba por aferrarse a mi cuello, le tomé una foto… Y ambas desaparecieron…

 

 Avancé con precaución por el resto de la casa. Llegué a una habitación donde las susodichas gemelas estaban paradas. Tomé mi cámara pero ninguna movió ni un dedo. Pronto noté que ambas eran muñecas inanimadas… Y que a una le faltaban los brazos y la cabeza. La cámara se disparó sola, y en la foto que se reveló pude ver como, en lugar donde la incompleta muñeca se encontraba, aparecía una especie de altar familiar…

 

 Fui al altar de los Kiryu, pero allí no encontré nada. Cuando me disponía a largarme, sentí una voz al otro lado de la pared. Noté que había un pequeño agujero en la misma, así que observé por él y vi a un hombre rezando y lamentándose al otro lado… Le fotografié y abandonó la habitación. Sentí como una puerta se abría, entonces entré a aquella habitación…

 

 Había muchas muñecas a medio hacer, entre sus partes, pude tomar una nota que decía que su hija había escondido las partes de la muñeca y debía buscarlas. Y así lo hice. Encontré la cabeza en un armario del pasillo donde antes había tenido el enfrentamiento con las gemelas. Luego encontré un brazo en un almacén cerca de la sala del proyector. La última pieza, un brazo, la encontré en una larga habitación, junto la cual había una gran escalera, un poco derruida. Ahora que ya lo tenía todo, bajé las escaleras para ir a la habitación de las muñecas. Pero a medio camino, una mujer cayó por la barandilla. Era el único camino que podía tomar, así que tuve que bajar y luchar con ella de todas formas. Suplicaba por ayuda, pero yo no podía dársela. Al ver que no podía vencerla, huí de la habitación y cerré la puerta para que no me siguiera.

 

 Cuando llegué a la habitación, le coloqué los brazos y la cabeza a la muñeca, pero nada pasó. Pensé que si conseguía los planos maestros podría hacerlo funcionar, por lo que me dirigí a la habitación de hacer muñecas. Pero cuando estaba por entrar allí, volví a sentir a voz de aquel hombre… Venía de la habitación de al lado, de la entrada principal…

 

 Crucé la puerta, pero esta se cerró detrás de mí, entonces, el hombre comenzó a hacer flotar las muñecas y éstas comenzaron a atacarme. La cámara no lograba hacerles nada. Intenté huir pero la puerta no abría. Esquivando a las muñecas, tuve que fotografiar al hombre que las controlaba, y cuando logré hacerle desparecer, éste dejó caer un par de ojos de cristal… Ahora podría completar la muñeca…

 

 Corrí a la habitación, le coloqué los ojos a la muñeca, y activé el mecanismo, pero en lugar de que se abriera alguna puerta, las muñecas saltaron del altar y comenzaron a atacarme… Ésta vez fue mucho más difícil vencerlas, pero lo logré. Al hacerlo, el espacio entre las dos muñecas se levantó, revelando un pasaje subterráneo. Lo había logrado.

 

 Corrí. Ahora estaba un paso más cerca de Mayu. Allí debajo era como una especie de cueva, al igual que en la casa Osaka. Pero, a mitad de camino, volví a escuchar esa voz… “¿Vas a dejarme otra vez?” Volteé, y era la chica que había visto en la casa Kurosawa, sólo que esta vez, en lugar de reír como una desquiciada, comenzó a caminar hacia donde yo me encontraba… Le apunté con la cámara, pero cuando lo hice, no podía verla a través del visor, aunque aún podía escuchar su voz. Bajé la cámara, y allí estaba… A tan sólo unos pasos de mí… Traté de huir, pero en mi descuido se cayeron la cámara y mi linterna… Intenté cogerlas, pero ya era demasiado tarde… Ella estaba demasiado cerca… Mientras subía la escalera que me llevaría a la casa Tachibana pensé… ¿Por qué, esa chica, me era tan familiar?…

 

 

  Capítulo 7: Sae 

 

 Subí la escalera, y logré entrar a la casa Tachibana. Una tapa cerró la escalera, por lo que ya no podría volver a buscar la cámara… Al menos, no desde este lado…

 

 Desde esa habitación sólo había una puerta por la que podría salir, por lo que fui por allí. Seguí el camino, y pronto llegué a la entrada principal. Intenté abrir la puerta, pero fue inútil, estaba cerrada con maderas y hoces… Detrás de mí, sentí una presencia, y contemplé cómo los aldeanos del pueblo se acercaban a mí para atacarme… Cómo no tenía la cámara, luchar no era una opción, así que lo único que pude hacer fue huir… No recuerdo bien por dónde fui, pero lo importante es que pronto llegué al segundo piso. Allí pude ver a Mayu, la llamé, pero no respondió. De pronto, cuando volteó, ya no era Mayu… Era la chica del Kimono manchado de Sangre…

 

 

 Corrí y corrí, y llegué a una habitación donde pude escuchar a Mayu rogando por ayuda. Intenté abrirle, pero la puerta estaba rota, y la única forma de alcanzarla era dando una gran vuelta alrededor de un conjunto de habitaciones, donde se encontraba la chica del kimono manchado de sangre.

 

 Sólo podía seguir avanzando entre las habitaciones, así que al entrar a la habitación contigua, pude ver como la puerta se abría y la chica del kimono con sangre entraba… Me escondí en un armario y recé porque no me haya visto… Cuando salí de allí, ya no estaba…

 

 Había una puerta al otro lado de la habitación, cerrada con un mecanismo similar al que encontré en la casa Kiryu. Hice que las muñecas se miraran, y cuando lo hice, esa chica volvió a aparecer, y me rogó porque esta vez me quedara con ella, pero yo tenía otros planes, y crucé el puente entre las casa Kiryu y Tachibana…

 

 Ahora que estaba por fin en la casa Kiryu, volví a la habitación de las muñecas y crucé el puente bajo tierra, y en el camino recogí la cámara y la linterna. Luego, volví a la casa Tachibana. La chica con el kimono en sangre ya no estaba por ninguna parte… Noté que algunas puertas estaban cerradas por extrañas presencias, pero en cuanto las fotografiaba, éstas desaparecían.

 

 Al fotografiar una de ellas, llegué a unas escaleras que me condujeron arriba… Allí, tras una ventana con rejas, pude ver a Mayu… La llamé, pero no respondía, estaba rezando, y no me escuchaba… Nunca antes la había visto rezar…

 

 Una chica pasó a mi lado… “Devuélveme a mi hermano” me dijo, y se fue corriendo… Yo la seguí, pero desapareció… Me encontraba ahora en una gran habitación… Había muchos armarios… Al entrar a un pequeño cubículo separado del resto de la habitación, pude sentir, un sentido, parecía que venía de debajo de mí… Salí del cubículo y pude ver una especie de armario bajo el suelo, lo revisé, y pude ver un pequeño diario carmesí. Pero cuando intenté tomarlo, el fantasma de la niña que había visto antes, intentó atacarme. Lloraba mucho, y parecía asustada, pero aún así, tuve que fotografiarla, y al hacerlo, dejó el diario en el suelo… Su nombre era Chitose Tachibana… Y era la hermana de Itsuki…

 

 Al parecer, ella tenía la llave para la celda de Mayu, y siempre se ocultaba en los armarios cuando estaba asustada… Debía revisar toda la casa en busca de la chica para poder encontrar la llave de la celda de Mayu… Seguí inspeccionando la casa, pero sólo la encontré una vez que llegué a la planta baja… Allí, al igual que la primera vez, me dijo que le devolviera a su hermano, y luego corrió a ocultarse…

 

 La seguí, pero me llevó a la habitación donde antes me habían atacado los aldeanos… No tuve más remedio que fotografiar a éstos primero y luego a la chica, pero cuando lo hice, dejó en mis manos la llave de Mayu…

 

 Volví a su celda, pero ella ya no se encontraba allí… No otra vez… Abrí la puerta, y donde ella se encontraba antes, ahora había un diario que decía que para escapar, la única forma posible era juntando los blasones de las cuatro familias de sacerdotes de All God, y luego usarlas para abrir un pasadizo bajo el Viejo Árbol… Junto a la nota, encontré el blasón de la familia Tachibana…

 

 No podríamos escapar por ésta casa… Y había vuelto a perder a Mayu… Volteé, y pude ver de nuevo a la chica del kimono manchado de sangre yendo por el pasillo… Pasó de mí, pero no pude sentirme aliviada, porque de pronto, la puerta comenzó a abrirse sola… Se abrió de golpe, y vino… Sentí sus manos alrededor mío y… “Mio, no sé lo que me está pasando…” ¿Mayu? ¿Realmente era Mayu?…  “Nunca me abandones…” “Por supuesto que no, lo prometimos…”

 

 Ya era hora de abandonar éste maldito pueblo… “Ahora, vayámonos de aquí…”

 

 

  Capítulo 8: Media Luna 

 

 Ahora estaba con Mayu. Juramos que jamás nos separaríamos, y mantendré esa promesa hasta el final. Pero, antes de irme del pueblo, había una última cosa que quería hacer… Fui con Mayu hasta el almacén, quería aclarar algunas cosas con Itsuki… Y sobre todo, quería agradecerle y sacarle de allí…

 

 La puerta del almacén seguía cerrada, así que fuimos por la parte de atrás del mismo… Pero, al ir por allí, no pude escuchar su voz. Y cuando crucé la esquina, vi que la ventana por la que antes me había estado hablando, ahora estaba fuertemente cerrada. Intenté abrirla, pero fue inútil… ¿Adónde había ido? Quería pensar que había encontrado la forma de escapar… Realmente, esperaba que estuviera bien…

 

 Luego de esto, fuimos al Viejo Árbol, ya sólo quedaba escapar. Bajamos por un hueco en la base del árbol… Allí abajo, era todo muy extraño… Era como una especie de cementerio especial… Pequeñas estatuas de gemelos se encontraban a lo largo y ancho del árbol, iluminadas a la luz de una tenue vela, y delante de cada una de ellas, un pequeño molino rojo giraba con el viento que venía del hueco en la base del árbol, produciendo un triste y rasposo sonido… Mayu se desplomó en el suelo. Intenté despertarla, pero me pidió que la dejara descansar.

 

 

 Examiné el altar que había allí cerca. Había una llave. En cuanto la cogí, comencé a sentir una extraña presencia en Mayu. La fotografié, y allí apareció una foto del almacén… Y una mujer llorando… Mayu empezó a hablar dormida, decía cosas confusas, y sin sentido aparente. Intenté despertarla, pero al tocarla…

 

 Estaba bajando unas largas escaleras… Me encontraba bajo una gran cueva… Al llegar al fondo, me esperaba uno de esos hombres con los ojos cosidos esperándome frente a una gran fosa… Le pregunté donde estaba mi hermana, pero él sólo señaló a la fosa con un dedo… Me acerqué allí, y miré al fondo del pozo… Y entonces… Me encontraba de vuelta en el Viejo Árbol… ¿Sólo fue un sueño? ¿Qué significaba?

 

 

 Salí del Viejo Árbol y me dirigí al almacén. En el camino, volví a ver a la chica que había visto en la foto de Mayu… Caminaba hacia el almacén, y al llegar a la puerta del mismo, se largó a llorar… Pero al acercarme, desapareció…

 

 Abrí la puerta del almacén… Y… Todo se volvió oscuro… Pude ver a Itsuki, pero… Estaba muerto… Se había colgado a sí mismo… Allí, a mi lado, estaba la chica a la que había visto llorar antes… Sae… Volteó para ver a los aldeanos, quienes le dijeron que el ritual se aproximaba… Estaba triste…

 

 Cuando salí del trance, el fantasma del chico de pelo blanco estaba delante de mí… Me dijo, que si lograba salvarme a mi, a Yae, quizás su hermano Mutsuki podría perdonarlo… En ningún momento intentó atacarme, simplemente desapareció… Y me di cuenta que, a pesar de todo lo que hizo por mí, ya no podría agradecérselo… Ya nunca podría sacarlo de su prisión… Sólo era otro fantasma en All God… Y eso me apenaba mucho…

 

 

 Entré  su celda, allí pude encontrar un mapa del pueblo, señalado en tres lugares diferentes: La casa Kiryu, la casa Osaka, y el cementerio. Encontré también unas notas que decían que allí encontraría los blasones restantes para poder abrir el pasadizo bajo el Viejo Árbol…

 

 Primero, fui a la casa Kiryu. Allí, en la habitación que conducía al puente de las casas gemelas, se me apareció la muñeca de la gemela. Estaba totalmente quieta. La fotografié, y allí apareció una foto de la misma gemela contra una pared, y parte de ella estaba abierta. Esa pared estaba en la misma habitación en la que yo me encontraba, así que la moví, y me encontré en un cuarto secreto. Allí estaba la otra gemela, y enfrente de ella estaba el blasón Kiryu, lo tomé, pero cuando intenté irme… La pared se había sellado… Volteé y vi que la muñeca había tomado vida, y se movía hacia mí… Tuve que luchar contra las gemelas Kiryu una vez más, y cuando las vencí, me largué de allí…

 

 Mi siguiente parada era la casa Osaka. Entre a la casa… En la habitación junto a la entrada principal, encontré una caja de kimonos vacía. Pensé que tal vez allí estaría el blasón Osaka, así que abrí la caja y metí la mano en ella… Pero, de pronto, sentí una fría mano tomándome y jalándome hacia adentro… Instintivamente, quité la mano de allí, y al hacerlo, una mujer comenzó a abrir el resto de la caja… Y salió, lentamente… Y me atacó… Al vencerla, dejó caer el blasón Osaka…

 

 Tenía dos, faltaba uno. Así que me dirigí al cementerio. Allí, pude encontrar una especie de altar… Pero una extraña presencia lo bloqueaba… Lo fotografié, y en la foto se reveló la tumba Tsuchibara. Busqué por todo el cementerio la lápida de dicha familia, la encontré y la fotografié… Y justo después de esto, la Mujer del Cuello Roto apareció detrás de mí… La misma que había seguido a Mayu por el puente… La fotografié antes de que tuviera oportunidad de atacarme, y al hacerlo, pude escuchar un sonido proveniente del altar. Me dirigí al mismo, y allí encontré el blasón Tsuchibara…

 

 Tenía los cuatro blasones… Fui al Viejo Árbol y entré allí. Coloqué los cuatro blasones en el altar que había allí. Cuando terminé de ajustar los molinillos para que los cuatro colores coincidan, los molinos rojos comenzaron a girar rápidamente… Pude sentir una corriente de aire frío proveniente del Santuario Kureha… Lo habíamos logrado…

 

 Desperté a Mayu… Todavía decía algunas cosas raras… “Sin importar lo que pase… Te perdonaré”… La ayudé a pararse, le dije que no se rindiera todavía… “Ya casi hemos llegado a casa"…

 

 

  Capítulo Final: Mariposa Carmesí 

 

 “Tenemos que llegar al Santuario Kureha” Mientras avanzábamos a nuestra salida, me repetía esto a mí misma una y otra vez… Llegamos a las escaleras que nos llevarían a nuestra libertad… Por fin… Avanzamos, pero a mitad de camino, comencé a sentir una presencia, más fuerte de lo que había estado sintiendo hasta ahora… “¡Mio, detrás de nosotras!” Volteé y vi a una multitud de aldeanos persiguiéndonos… Le dije a Mayu que corriera, no podíamos perder nuestra única oportunidad de escapar del pueblo… A cada paso, me acercaba más a mi salida… Y me alejaba más de Mayu… De pronto, escuché su grito de auxilio… La rodeaban los aldeanos… Me acerqué e intenté ayudarla, pero otros tres aldeanos se acercaron a mí para atacarme… Los vencí, pero cuando lo hice, Mayu ya no estaba por ninguna parte…

 

 

 Frente a mí, se encontraba el Santuario Kureha, la salida al pueblo… Podría irme por fin, y dejar atrás toda ésta horrible pesadilla… Pero Mayu… No podía dejarla atrás… Después de todo, sólo me sacrifiqué en todo el pueblo por ella… ¿Qué debía hacer?…

  

Final: Dejar Atrás

 

 

 Entré al Santuario Kureha… Perdón Mayu… Miré atrás, pensé que quizás, Mayu estaría allí, detrás de mí, pero inútil… Ella ya no volvería… Y yo no podría seguir más tiempo en el pueblo… Crucé la valla rota junto al altar… Lo siento, pero no puedo seguir con nuestra promesa… Debo romperla… Me acerqué a la puerta detrás del Santuario… Conducía a un gran pasadizo de cueva subterránea… Bajé la escalera… Mayu dijo que pase lo que pase, me perdonaría… Corrí por el túnel, ya no podría volver atrás… Lo siento… “¿Vas a dejarme otra vez?” Esa voz otra vez… Me torturaba… Quise voltear, pero la voz de Itsuki me dijo que no lo haga… No debía mirar atrás, o no podría escapar del pueblo… “Mio, lo prometimos… juntas para siempre…” Mayu, ¿realmente eres tú?… No puedo creer que estuve apunto de abandonarte… Volteé, pero… No era Mayu… Era la Sae… Iba a matarme… Lo merecía…

 

 Desperté en un claro del bosque… El mismo donde hablábamos antes de entrar en la aldea… Entonces, ¿todo fue un sueño? Busqué a mi alrededor, pero Mayu no estaba por ninguna parte. La llamé, pero no contestó… No estaba por ninguna parte…

 

 Ella sigue atrapada en el pueblo… Junto a Sae… Me esperará, me esperará por siempre… Pero jamás me encontrará… Sólo… Sólo espero, que pueda perdonarme algún día… Mayu… Sae… Lo siento…

 

 

  Continuación

 

 

 Dejé atrás el Santuario. No podía dejar a Mayu atrás. Lo habíamos prometido…

 

 Pero, ¿adónde podría haber ido? El ritual… ¿Y si se dirigía a la casa Kurosawa? Corrí allí, necesitaba encontrar a Mayu. Crucé la puerta hacia el Puente del Susurro. Y allí estaba… O, mejor dicho, Mayu y Sae estaban allí… Sólo que compartían un solo cuerpo… “Los dos niños elegidos, se dirigirán al cielo en las alas de una mariposa… Una mariposa que salvará al pueblo… Así es como debió ser…” Estaban siendo escoltadas por los Monjes con Velo…

 

 

 Entré a la casa, pero Mayu ya no estaba allí… La puerta principal estaba abierta ahora… Avancé por la casa, y me dirigí a la sala del Templo con Sogas… Mayu debía estar tras la puerta cerrada con la llave de mariposa…

 

 Pero, el mecanismo sólo podría ser abierto si dos personas se paraban a cada lado del pasillo… Jamás podría entrar… ¿O sí? Una chica apareció al otro lado del pasillo… “Esperé, y esperé…” Sae…

 

 Entré a la habitación, pero al hacerlo… Muchos monjes estaban allí, reunidos en torno al altar… En el techo, atado con sogas, el folclorista era retenido contra su voluntad… Sufriendo… Luego, lo llevaron a un gran abismo… Y lo arrojaron allí… Vivo…

 

 Los monjes notaron mi presencia… El jefe de ceremonias volteó, y se transformó… Ya no era un hombre… No tenía piel, y su vestimenta envejeció varios años… El combate comenzó…

 

 

 Cuando logré vencerle, dejó caer la llave de mariposa. Al fin, pude abrir la puerta. Allí, había un gran pasillo que descendía cada vez más. A medida que avanzaba, podía escuchar la voz de Mayu… Me pedía que no fuera, que no habría vuelta atrás una vez que haya llegado tan lejos… Al mismo tiempo, la voz de Sae me decía que me apresurara, que al fin, había vuelto con ella… Yae…

 

 Me encontraba en una gran cueva natural, que me llevaba hacia una sola dirección… El ritual… Me encontraba rodeada de esos hombres con los ojos vendados… Intentaban atacarme, pero no me detuve por ellos… Debía llegar con Mayu…

 

 Llegué a una gran cueva… Llena de velas, y detrás de ellas, unas escaleras, enmarcadas en grandes verjas Shinto rojas… Sobre una marca especial en el suelo, las gemelas Kiryu aparecieron… Pero ni siquiera notaron mi presencia… Una, estaba ahorcando a la otra… ¿Era éste el ritual del que tanto había escuchado en el pueblo?

 

 Seguí caminado, bajé las escaleras, pero a medio camino, Sae apareció donde yo estaba… Bajaba las escaleras, acompañada de los monjes… Ellos la obligaron a realizar el ritual, pero… No fue su hermana quien la mató, se ahorcó ella misma… Luego los hombres ciegos la arrojaron al Abismo…

 

 Un terremoto sacudió el terreno, y casi pierdo el equilibrio… Muchos monjes huían, trataban de escapar… Los que se quedaron, vieron a Sae, resurgiendo como un espíritu vengativo… Y luego, la oscuridad se apoderó de todo… Y comenzó a expandirse por todo el pueblo, liberando a las almas del Infierno con ella…

 

 

 El hombre al que habían atado con las sogas entonces vino a por mí… Comenzó a atacarme… Junto a él… Muchas otras almas lo acompañaban. ¿El folclorista se había convertido en esa cosa? Luego de mucho esfuerzo, lo vencí. Los terremotos seguían… Una mariposa apareció allí para indicarme el camino. Bajé de nuevo las escaleras, había una nota de Sae… Para Yae… “Apresúrate”…

 

 Mientras bajaba por las escaleras, pensaba, que éste lugar era muy similar al que había visto en el sueño de Mayu… ¿Qué me esperaba allí abajo?…

 

  Capítulo Cero: El Abismo Infernal

 

 

 Final: Mariposa Carmesí

 

 

 Mayu me esperaba junto al Abismo. En cuanto me vio, dos voces me llamaron al mismo tiempo… “Mio” “Yae”… Los Monjes con Velo aparecieron entonces… Me acerqué a Mayu. Ella comenzó a hablar “Nacimos juntas… Pero viviremos a y moriremos separadas”… Intenté convencerla de que estaríamos juntas… Lo habíamos prometido, pero fue inútil… Los monjes comenzaron a hacer sonar sus varas contra el suelo… Cuando estuve a su lado, me pidió que la matara… “Con esto, seremos una”…

 

 Colocó mis manos sobre su cuello… Los monjes hicieron sonar aún más estridentemente sus varas contra el suelo… Comencé a apretar el cuello de Mayu, aunque no me daba cuenta de lo que hacía… Así podríamos salvar al pueblo… Además, era lo que ella quería… Toda mi vida junto a ella pasó delante de mis ojos… Aquel día en el bosque… Y podía escuchar su voz… “Todo este tiempo estuve esperando”… Fue todo tan rápido… Mayu, yo… De pronto, el sonido de las varas de los monjes no podía ser oído… Miré a Mayu a sus ojos, pero éstos no daban señales de vida… Dos marcas rojas en su cuello eran todo lo que quedaban en Mayu… Y éstas, se transformaron en una mariposa carmesí…

 

 Los monjes celebraban… Dos hombres ciegos tomaron el cuerpo de Mayu y lo arrojaron al Abismo… ¿Qué había hecho? Mayu… Sólo quedé yo, sola… Me acerqué a la fosa… No podía ser… Mayu no podía estar muerta… Una mariposa carmesí salió volando de donde Mayu antes fuera arrojada… “Gracias”

 

  Corrí detrás de la mariposa, la seguí por todo el pueblo… “Lo siento, ¡lo siento!”… No pude evitar largarme a llorar desconsolada… Mayu se había unido a un grupo de mariposas carmesíes… No podía reconocerla… De pronto, una de ellas voló hacia mí, y me tocó con sus alas mi mano… Luego se fue volando, y desapareció… Lloré y lloré, mientras el sol volvía a alumbrar el pueblo de All God después de muchos años de penumbra…

 

 Y ahora, ese bosque ya no existe… Ni tampoco el pueblo… En su lugar han construido una presa… Me siento, sola, a mirar el lago que construyeron allí. Espero que Mayu algún día pueda perdonarme… En mi cuello, una marca que recuerda a la de una mariposa, quedó grabada a fuego aquel día… Mayu… ¿Podré volverte a ver algún día?… ¿Conseguiré tu perdón?…

 

 

  Final: Abismo Infernal

 

 

 Mayu me esperaba al borde del Abismo Infernal… “¿Deberíamos comenzar?” Mayu, no sonaba como si fuera ella misma… De pronto, y a pesar de tener una pierna lastimada, se abalanzó sobre mí para atacarme. Al fotografiarla, Sae apareció en su lugar. Intentó atacarme… “Esperé, y espere”… Pero no se lo permití… Comencé a fotografiarla… Por arrebatarme a Mayu… Por perseguirnos por todo el pueblo… Por lo que hiciste con All God… Cada fotografía, me acercaba más a la venganza… De pronto, estaba al borde del Abismo. Me suplicó que no le disparase, pero yo lo hice de todas maneras… Y luego, se dividió en dos… Sae y Mayu, quedaron por fin separadas. Y ambas cayeron al Abismo…

 

 Solté la cámara. Corrí hasta donde estaba Mayu… Debía tomarla… No podía dejar que cayese al Abismo… Salté, y pude tomar su muñeca justo a tiempo. Mientras Sae volvía a caer al Abismo, sola… No me atrevía a mirar abajo… No sabía que podría pasar. De pronto, escuché la voz de Itsuki: “¡No mires ahí!”… Pero tenía que ver… Necesitaba saber, si realmente era Mayu a quien estaba sujetando… Miré, y… Toda esas caras… Esas almas… Atrapadas allí… Sentí una punzada de dolor en los ojos… No se cómo lo logré, pero hice que Mayu subiera y estuviera a salvo… Pero había perdido la memoria…

 

 Nunca le dije la verdad, sólo le dije que fuimos encontradas en el bosque, inconscientes… Y aquí estoy, en el mismo bosque, con Mayu. Ella dice que ya no hay ningún bosque allí, ahora han construido una presa en el lugar donde antes estaba el bosque. Mayu dice que ya es hora de irnos. Han pasado muchos años desde aquel día, y no soy capaz de ver desde entonces… Pero no importa porque estoy con Mayu, y ella me cuidará a partir de ahora… Juntas, para siempre…

 

 

  Final: Promesa

 

 

 Corría y corría por las escaleras. Necesitaba llegar hasta Mayu. La voz de Sae sonaba en mi cabeza “¿Por qué me dejaste sola? Prometiste que siempre estaríamos juntas”. No iba a dejar que ocurriera con Mayu y yo lo mismo que ocurrió con Sae y Yae. Cuando llegué al fondo, pude ver a los monjes, golpeando sus varas contra el suelo, y a Mayu, caminando hacia el Abismo…

 

 Corrí hacia ella, y de pronto… Los monjes desaparecieron, y de dentro de mí, salió una chica. Era igual a Sae. ¿Podría ser…? Tenía un cordón rojo atado a su cintura, al igual que Sae… Mayu volteó, y se transformó en Sae… Intercambiaron palabras… Luego voltearon en dirección al Abismo Infernal… Y al tomarse de las manos, sus cordones se unieron, y se hicieron uno. “Juntas para siempre…” “Ahora, por fin puedo irme”… Entendí lo que iban a hacer. Corrí hacia ellas… No podía dejar que pasara… Ambas se dejaron caer al Abismo. Tomé a Sae por la cintura, y halé para atrás… Yae y Sae cayeron… Y yo logré tomar a Mayu justo a tiempo…

 

 No cabía en mí misma de alegría. No podía creer que lo había logrado. Mayu estaba junto a mí, sana y salva. Y Sae y Yae, estaban juntas, de nuevo. Una mariposa carmesí salió volando de la fosa. “Gracias” nos dijo, y luego, más y más mariposas comenzaron a salir del Abismo.

 

 Salimos a la superficie. Todos los fantasmas del pueblo comenzaron a salir de sus casas para contemplar a las mariposas. Cientos de miles de mariposas, volando por el pueblo, y liberándolos de su maldición… Luego, comencé a decirle a Mayu lo que sentía… Si aquel día, tan sólo hubiera estado sujetando su mano… Ella me dijo, que algún día viviríamos y moriríamos separadamente, y eso la ponía triste, pero saber que siempre desde aquel día estuve con ella, la hacía sentir mejor…

 

 Y al tiempo que las mariposas se elevaban al cielo, el sol volvía a iluminar All God por primera vez en mucho tiempo, símbolo de que la maldición del pueblo se había roto. Lo habíamos hecho…

 

 “Tal vez, en el futuro, no podremos ser una, pero… Jamás te dejaré ir otra vez, Mayu.”

 

 

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