Retroanálisis: SimCity, juguemos a ser alcaldes

En los tiempos en los que los ordenadores comenzaban a poblar los hogares de muchos de nosotros, multitud de juegos míticos salieron a la luz. Estoy hablando de los finales de los 80 y principio de los 90, época en la que ver un simple muñequito en color moverse por una pantalla era todo un acontecimiento. En un principio, tenía como objetivo hablar de Monkey Island, juego que marcó en gran manera mi experiencia con los videojuegos. Tras visitar algunos de los blogs, he podido comprobar que existen excelentes entradas sobre este juego (que os invito a que visitéis), por lo que finalmente he decidido hacer un retro análisis de Sim City. Como ya he comentado al principio, en aquella época no existían los alardes tecnológicos de los que disfrutamos hoy en día. Nos conformábamos con ver personajes exageradamente pixelados que se movían en entornos de 2-D, siempre y cuando la jugabilidad fuera buena o la historia del juego nos mantuviese enganchados. Fue entonces cuando tuve la oportunidad de convertirme en alcalde de una ciudad con tan sólo ocho años. 

Sim City salió a la luz en el año 1989, pero no fue hasta pasado un tiempo cuando pude jugar a él. Probablemente, lo que más me llamó la atención fue que se presentaba ante mí un concepto de videojuego distinto: la estrategia. El objetivo de este juego era bastante simple, pero al mismo tiempo tremendamente adictivo: crear, expandir y mantener tu propia ciudad. Cuando mi vecino me comentó de qué iba el juego, no me convenció demasiado, pero tras teclear aquella maravillosa ruta en MS-DOS (cd simcity/city) mi opinión cambiaría por completo. Sin enrollarme más sobre opiniones personales, pasaré a comentar un poco cómo era este primer Sim City y citaré brevemente sus secuelas posteriores. Comenzamos.

 

 

                        

  Portada de SimCity  

Efectivamente, el objetivo de este juego era crear una ciudad. Para ello, contábamos con una extensión de tierra baldía que nosotros debíamos recalificar con distintos tipos de terrenos como eran zonas residenciales, comercios, industrias, aeropuerto y puerto marítimo (puede que deje alguna atrás). Dichas zonas debían ser colocadas con cierta coherencia para que todos los habitantes de nuestro pueblo se sintieran cómodos. También disponíamos de otros elementos completamente necesarios para el correcto crecimiento y desarrollo de la ciudad tales como las centrales eléctricas, jefatura de policía y de bomberos, los tendidos con los que distribuíamos la luz hacia todas las zonas del pueblo, las carreteras y el ferrocarril.

 

  Primer SimCity            

      Pantalla de juego del primer SimCity 

Todas estas zonas ocupaban un espacio determinado en el plano. La única manera de hacerlas más grandes era colocar varias de ellas juntas, aunque siempre teníamos que acatar el emplazamiento mínimo que el sistema nos obligaba. En posteriores ediciones de este juego, este elemento fue modificado, pudiendo alargar o acotar los distintos tipos de terreno a nuestro antojo. La misión más importante del juego, lógicamente, era la de atraer a cuantos más habitantes pudiéramos a nuestra ciudad, siempre teniendo en cuenta nuestra tesorería. Todas las mejoras y realización de construcciones no nos salían gratis, todas tenían un coste. Nuestra misión como buenos alcaldes era la de realizar una buena gestión de los recursos económicos invirtiendo en aquellas necesidades que nos reportaran mayor recaudación mediante los impuestos. Claro que todo tenía que tener un equilibrio: la aplicación de unos impuestos muy altos podían hacer que tanto los residentes, comerciantes o industriales optaran por dejar nuestra ciudad. También teníamos el riesgo de que ocurriera todo lo contrario: un impuesto muy bajo podría hacernos caer en números rojos tras el transcurso de varios años. El dinamismo de este juego era bastante elevado, es decir, siempre había cosas que incorporar o que mejorar, y cuando pesabas que ya estaba todo solucionado… llegaban los desastres. Los desastres eran sucesos que se encargaban de sembrar el caos en tu ciudad y ocasionar graves destrozos a tus construcciones. Teníamos la opción de configurar su frecuencia aunque también podían ser generados intencionadamente. Por último, existía una modalidad diferente de juego que eran los llamados escenarios. En ellos nos poníamos al frente de ciudades ya creadas en las que teníamos misiones diferentes como por ejemplo, recuperarnos de algún desastre, mejorar la seguridad ciudadana, alcanzar una población determinada en un tiempo establecido… En definitiva, este SimCity fue una idea tremendamente original que me mantuvo varias horas frente la pantalla de aquel viejo ordenador con el que pasé tan buenos momentos. 

Posteriormente, se realizaron versiones actualizadas: SimCity 2000, 3000, SimCity 4 hasta llegar al reciente SimCity Societies. En cada nueva entrega, las posibilidades se fueron aumentando así como las mejoras gráficas y el paso de las dos dimensiones a la era tridimensional. Os dejo con algunas capturas de ellos.

 

 

  

Y nada más hasta aquí. Esta es mi segunda entrada en el blog y por lo que veo hay gente que se para a leer lo que escribo, lo cual me satisface. Un saludo a todos y como siempre, no dudéis en dejar vuestros comentarios.

Game & Watch: portátiles para la historia

Durante principios de los años 80, surgieron unas “maquinitas” bastante curiosas creadas por una compañía japonesa… una tal Nintendo. Por aquel entonces, casi no había nacido pero gracias a mis hermanos llegarían a mi poder allá por los finales de aquella década. Con tan sólo cuatro años, me decidí a entrar en el mundillo de los videojuegos de la mano de estos aparatos que causaban sensación durante la época.

Estoy hablando de las Game & Watch de Nintendo que fueron las primeras consolas portátiles con repercusión de la historia. Hablo de ellas en plural ya que cada una de ellas contenía un juego por separado. Para aquellos que no las conozcáis daré algunas nociones sobre estas consolas (para mayor profundidad, consultad a San Google o a Santa Wikipedia donde encontraréis numerosas entradas sobre estos sistemas) se trataban de unas portátiles similares a lo que hoy en día es una Nintendo DS. Su pantalla era de un solo color y funcionaban de la misma manera que una calculadora. Podíamos encontrar Game & Watch de una o dos pantallas aunque también se llegaron a comercializar algunos modelos más extraños que nunca llegué a ver (o quizás era lo demasiado pequeño como para recordarlas). Estas consolas funcionaban con dos pilas de botón que solían proporcionar una autonomía bastante duradera. 

Recuerdo con bastante cariño cada una de ellas con las que jugué (y que todavía conservo en perfecto estado en mi baúl particular “retroconsolero”). Mi favorita era la Donkey Kong, de color naranja. En este videojuego, Mario tenía la misión de rescatar a la princesa de las garras de Donkey Kong, que la había secuestrado en una especie de edificio en construcción. Nuestro objetivo era conducir a Mario hasta cada uno de los anclajes que sostenían el andamio sobre el cual Donkey Kong nos lanzaba barriles que dificultaban nuestra tarea. Finalmente, cuando conseguíamos eliminar todos los anclajes, Donkey Kong caía al suelo y nosotros, como en las buenas películas,  nos quedábamos con la chica. Una vez hecho esto, tocaba repetir la operación tantas veces como pudiésemos.  

 

 

También me gustaba mucho la G&W de Zelda. En ella, manejábamos a Link (¿a quén si no?) con el que teníamos que lidiar con esqueletos y otras criaturas hasta llegar al enfrentamiento con el dragón que custodiaba cada uno de los “triforces”. Cuando los recolectábamos todos, salvábamos a la princesa.  Otras Game & Watch con las que pasé bastante tiempo juegando fueron la Super Mario Bross, en la que teníamos que cargar un camión con cajas con la ayuda de Luigi, Gold Cliff, Donkey Kong II, Squish, en la que manejábamos a un personaje que intentaba evitar los bloques para no ser aplastado y Life Boat, en la que nuestra misión era salvar a las personas que se lanzaban de un barco en llamas y llevarlos sanos y salvos a cada uno de los extremos.  

Con todas ellas pasé muy buenos ratos y, en cierto modo, son las responsables de mi actual pasión por los videojuegos en general. Desde muy temprano, Nintendo se hacía presente en el mundo de las consolas, es por ello por lo que me causa mucha tristeza escuchar comentarios ofensivos por parte de muchos foreros hacia esta empresa en la actualidad cuando tratan de defender a alguna consola particular en esta estúpida “Guerra de consolas”, aunque de este tema espero hablar muy pronto.

 

 

Algunos links interesantes:

 

http://www.ionlitio.com/2006/07/11/game-watch/

http://en.wikipedia.org/wiki/Game_%26_Watch

 

  Espero haber podido haceros recordar tiempos pasados a todos aquellos que jugasteis con alguna de estas portátiles. Para todos aquellos que no las conozcáis, espero que mi artículo os haya servido para conocer un poco más de la historia de las consolas. Esto es todo por hoy, en mis próximas entradas tengo pensado escribir sobre mi siguiente paso en cuanto a consolas se refiere: la Game Boy. 

Gracias por visitar mi blog y por supuesto, no dudéis en escribir comentarios. 

Un saludo.