Mis condolencias

Hoy me levanté con un mensaje en mi móvil en el que se me comentaba que era el momento de vender las acciones de una determinada compañía. Medio dormido, revisé las últimas publicciones de twitter y descubrí que Steve Jobs había fallecido.
 
En este correo no quiero apuntarme tantos que no me corresponden. No he sido jamás un fanático de Apple, más bien lo contrario. Nunca le he dado una oportunidad a sus productos, de probarlos de primera mano. Siempre he pensado (sigo pensando) que son cerrados y que una vez que te atrapa en su manzana, comienzas a sentir la necesidad de adquirir todo lo que sacan.
En estos días estoy en proceso de adquirir mi primer portátil Mac con varias esperanzas: estabilidad, facilidad de uso, pasión por aprender una cosa nueva… Curiosamente, no estará el señor Jobs para verlo.
 
Pero si bien es cierto, al enterarme de esta noticia, un sentimiento de pena me invadió de repente. Pese a no ser fan, pese a que no poseo nada de su compañía, a pesar de que he sido un gran crítico de cada aparato nuevo que sacaban, debo reconocer lo siguiente: mi vida no hubiera sido igual sin sus ideas. Esto es innegable. Las pantallas interactivas, el multitouch, la conectividad, el llevar música donde quieras y mil aplicaciones más, todo eso ha sido posible por la pasión y dedicación de este hombre que siempre estuvo convencido de ello.
 
Desde el punto empresarial, como dirección que está tomando mi vida, no puedo hacer otra cosa que sorprenderme y descubrirme. Él es el referente en lo que a CEO se refiere. Hacer las cosas porque ese es el destino que quieres que tu compañía tome, mostrar al mundo que existen alternativas a lo que todo el mundo hace o tiene. Sobrevivir a la vorágine Microsoft y mantenerse firme y hacerle frente en un panoráma en el que parecía no existir otra cosa es simplemente increíble. Pero lo que es más sorprendente es demostrar, poco a poco, que las cosas no tienen que ser siempre de la forma en la que todo el mundo te dice que sea. Ese es el mensaje con el que me quedo.
 
He vivido en la revolución de las descargas de música, en la era de la revolución digital y del smartphone y las comunicaciones al instante. Siento que este hombre, cuando los años pasen y seamos viejos, miraremos atrás y recordaremos cómo fue el iPod, la sensación de tocar una pantalla y agrandar una foto y al mismo instante mandársela a alguien por correo para que la viera. Todo eso lo potenció Jobs, revolucionario y visionario al mismo tiempo que luchó contra todo un imperio para mostrar al mundo que no era plano, sino con forma de manzana mordida.
 
Descanse en paz.