Análisis: South Park – La vara de la verdad

No soy un fan acérrimo de South Park, pero reconozco que el juego que han creado los chicos de Obsidian es muy divertido.

Este es otro de esos juegos que me he comprado por las crítricas tan entusiastas de muchos medios, que lo ponían como uno de los mejores juegos de rol y demás frases rimbombantes. Una vez acabado debo decir que tampoco es para tanto, pero el juego tiene algo que no te permite despegarte del mando. Para empezar, el sistema de juego es el clásico del rol por turnos, aunque hay que participar en los combates pulsando el botón oportuno, ya sea para atacar o para defendernos. Aquí no vale quedarse a mirar porque no pulsar el botón a tiempo conlleva no hacer daño o no defenderse y, ciertamente, es determinante. Tampoco es que el juego sea muy difícil, de hecho, siempre podemos usar una poción y atacar en un mismo turno, lo que lo hace más accesible, pero, desde luego, no es ningún paseo. Además, con nosotros irá otro personaje que nos dará apoyo y que también manejaremos, aunque no podremos cambiarle el equipamiento, cosa que si podremos hacer con nuestro personaje y que haremos muy a menudo, pues hay gran cantidad de armas y armaduras que afectarán a nuestos parámetros, pero también nuestra imagen. Los combates son muy ágiles y fluidos y no se hacen pesados, además están bastante espaciados entre sí, de manera que no agobian cada dos por tres.

El mundo de South Park está perfectamente reflejado y, como ya habréis leido por ahí, es el mejor juego que se haya hecho sobre esta serie. Dicho esto, tenemos todos los pros y contras que tiene la serie. La irreverencia del título queda patente en todos sus rincones y nos harán estallar en carcajadas en más de una vez. Pero si algo es este juego es una parodia del mundo de los videojuegos, al mismo tiempo que un homenaje. Sí, para mi es las dos cosas. Porque se ríe de los topicazos de este mundillo, (por ejemplo, los combates por turnos en el juego están justificados porque Cartman dice que es "como se hacía antiguamente " y porque a él le sale de los cojones)pero, al mismo tiempo, esa risa se transforma en homenaje (como cuando hacemos la magnífica y sorprendente visita a Canadá)

Por supuesto, también es un grato paseo por las calles de South Park, que ocultan muchos secretos, personajes, tesoros y un trabajado argumento que nos sumerje en un episodio más de la serie ( de hecho, los personajes van disfrazados igual que los capítulos de las guerras de las consolas) y que seguiremos hasta el final para ver que nueva salvajada nos depara el futuro. Eso sí, en Ps3 con una inexplicable censura, donde nos han colado unas pantallas con la explicación de lo que teníamos que estar viendo y unos molestos tirones cuando se activa el autoguardado.

En el apartado sonoro destacan las melodías épicas mezcladas con otras de la propia serie. Sorprende que las músicas creadas para el juego estén al nivel de cualquier título AAA. El tono de las músicas es serio y suenan como un juego serio. Si cerraramos los ojos y tan solo escucharamos las músicas no adivinaríamos que son de este juego, de buenas que son. Lo que falla es el doblaje, que está en inglés.

En definitiva, todo lo que hace, lo hace muy bien. Te engancha, el argumento divierte y te hace reir y el sistema de turnos es ágil y se deja jugar, consiguiendo un título que se hace corto. Si hubiera sido más largo y hubiera estado doblado a nuestro idioma hubiera sido la puta hostia, pero se ha quedado en jodidamente bueno, que tampoco está mal.

Gráficos     80

Sonido       90

Duración     80

Diversión    90

Total           85

Análisis: Borderlands 2

Mejor acompañados. Este debería ser el lema de Borderlands 2 porque es un juego que gana muchísimo jugando con otros jugadores.

Y es que los chicos de 2K Games no han creado otros FPS de esos clónicos que tanto abundan hoy día, sino que han hecho un juego en el que mezclan sabiamente pequeños toques de los shooters con una pizca de rol, todo agitado en un mundo enorme y peligroso, donde será necesaria, o al menos, muy conveniente,la ayuda de otros jugadores para poder salir airosos de los cientos de misiones que se nos ofrecen.

Con unos gráficos en cell shading y un mapeado titánico, el juego ofrece un esquema sencillo: aceptar una misión, ir al punto de la misión (a pie o, preferiblemente, en un vehículo), acribillando a balazos a todo enemigo que ose interponerse en nuestro camino. Llegar al punto donde acabe la misión, ya sea consiguiendo un objeto o matando a un enemigo concreto y volver a por la recompensa. Por el medio hay un argumento y las misiones pretenden tener un sentido, pero ¡¡¿A quién le importa?!! La gracia está en que en los cadáveres enemigos u ocultos en los escenarios ( ¿he dicho ya que son enormes?) hay poderosas armas esperándonos, algunas con poderes especiales, como efectos elementales, recarga rápida o explosión al recargar, lo que hace que te vayas picando por conseguir un mejor armamento y por subir de nivel, cosa que no es fácil, por lo que se ha habilitado el llamado "nivel de cabronazo", que nos otorga bonificaciones según matemos más enemigos de un tipo, con determinada arma, ayudemos a alguien, y un largísimo etc… Todo ello, como ya he dicho, siendo más divertido con colegas que nos puedan cubrir de ataques enemigos o resucitarnos si acaban con nuestras barras de escudos, primero y vida, después.

Añadir al conjunto un correcto doblaje al castellano, con un gran humor negro en los mensajes del malo de turno y una banda sonora correcta, aunque pase desapercibida ante el abrumador ruido de tiroteos y explosiones, y tendremos un juego de merecida categoría.

Gráficos     86

Sonido       89

Duración    91

Diversión    94

Total          90

Recordando Shadow of the Colossus

Hay personas que ponen en entredicho que los videojuegos sean un arte tan válido como la pintura o la literatura,  descalificándolos como mero entretenimiento, sin ningún tipo de mérito, ni creativo ni artísitico. A estos que no creen en la capacidad de un juego como obra de arte, los pondría yo a jugar a varios títulos, pero si solo pudiera elegir uno, no lo dudaría, sería Shadow of the Colossus.

Una obra de arte se define por aquello que conmueve nuestros sentimientos. Si esto es así, la obra del Team Ico es, sin ningún género de dudas, una auténtica obra de arte. Cuando el juego comienza sentimos el desconcierto de no saber muy bien hacia dónde nos lleva, con una música bellísima y lenta, nos sumergimos en un mundo desconocido, de la mano de un personaje más desconocido aún. Nada parece claro en este contexto.Pero lo que parece seguro es que la amada de nuestro protagonista ha muerto y solo hay una manera de resucitarla. La sensación de soledad es abrumadora (años después la volví a sentir jugando al Demon’s Souls) y un vasto mundo, extrañamente desértico, se abre para nosotros como si estuviera expectante ante nuestras decisiones. El silencio se impone y solo los cascos de Agro lo quiebran con su trote. El sol nos guía hacia nuestra primera víctima. Escalamos un pequeño desfiladero y nos encontramos con nuestro primer coloso, que pasea de espladas a nosotros, inocente, majestuoso. Un escalofrío de emoción contenida conmueve nuestra espina dorsal y le lanzamos una flecha para llamar su atención. Inmediatamente la música explota en un ritmo de amenaza arrolladora y el coloso se gira lentamente y nos enviste con su pesado y arquitectónico cuerpo. Escalamos su cuerpo, mitad animal, mitad edificio y lo acuchillamos sin piedad en los puntos vitales que nos marca nuestra espada mágica, mientras nos agarramos a su piel cuando se debate y forcejea para evitar su fatal desenlace. Finalmente, la mole cae desfallecida y, poco después, nuestro anónimo personaje también se desvanece para recobrar el sentido delante del altar dónde reposa su amada.

Esta será la primera de doce muertes: algunos por agua, otros voladores, la mayoría por tierra, pero todos diferentes e inocentes. La música, las imágenes y el mismo silencio son una obra de arte incomensurable, a la altura de la Quinta Sinfonía o de Las Meninas, del Taj Mahjal o del David. Quién tenga ojos, que vea.