Mario Kart Wii

De nuevo al volante, y nunca mejor dicho
Se dice pronto, pero ya hace 16 años desde que los personajes del universo Mario empezaron a competir montados en sus karts. Lanzado para SNES en 1992 (1993 en Europa), Super Mario Kart sorprendió a propios y a extraños con un juego de carreras adictivo y lleno de diversión. La prueba la tenemos en que hasta el día de hoy se han lanzado al mercado un total de cinco entregas (tres en sobremesa y dos en portátiles) de esta ya veterana franquicia, que nos brinda ahora en Wii la sexta oportunidad de recorrer los más disparatados circuitos ambientados en el colorido Reino Champiñón.

Sin embargo hay algo distinto en Mario Kart Wii. Probablemente sea una de las entregas de la saga que ha venido con más polémica detrás. En las primeras liberaciones de imágenes no fueron pocos los que se lamentaron de que las diferencias con Mario Kart Double Dash!! (GameCube) eran mínimas, que se notaba dejadez en el trabajo con este juego e incluso se afirmó que se debía al empeño y recursos que Nintendo tenía puestos en Super Smash Bros Brawl.

Llega entonces a nosotros un juego con no pocas dudas acerca de su calidad, y eso a pesar de que su carta de presentación es bastante apetitosa: un nuevo sistema de control que utiliza el sensor de movimiento del mando de Wii (de hecho, con el juego se nos regala un periférico donde encajarlo para que tome forma de volante); un más que competente modo online por primera vez en sobremesa; un total de ocho trofeos, donde cuatro son completamente nuevos (lo normal en la saga) mientras que la otra mitad está compuesta por una selección de algunos de los mejores circuitos de los anteriores Mario Kart (con gráficos actualizados para la ocasión, faltaría más); y el interesante añadido de las piruetas al más puro estilo Tony Hawk’s Pro Skater. Ah, se me olvidaba, además se añade una agradable novedad al ya amplio abanico de karts: las motos.

¿Es entonces Mario Kart un “refrito”, un juego que no aporta demasiado a la saga como no poca gente ha comentado por ahí? Vaya, pues no hay que hacer mucho más que leer el anterior párrafo para darse cuenta de que no. Es evidente que sigue un mismo patrón, pero si Mario Kart Wii es un juego poco innovador, Mario Kart 64 o Mario Kart Double Dash!! también lo eran. Y es que no nos engañemos, por suerte o por desgracia (yo diría que más bien lo segundo) vivimos en una época en la que se entiende por evolución o mejora prácticamente solo a aquel juego que presente una importante actualización gráfica. Es evidente que aquí no se da el caso, ya que como todos sabemos Wii es una consola que no tiene la potencia suficiente como para dejar completamente atrás el nivel técnico de GameCube. Por eso lo segundo que apreciaremos al ponernos a los mandos de Mario Kart Wii es que la mejoría técnica respecto a Double Dash!! es mínima.

Sí, he dicho “lo segundo”, ya que lo primero que nos llamará la atención nada más arrancar será lo genial que se ha implementado el control en el mando de Wii. Lo moveremos cual volante (encajándolo o no en el periférico que nos trae, eso a gusto del consumidor) y la detección será perfecta. Con el botón 2 aceleramos, con el 1 frenamos, con la cruceta o el botón B lanzaremos los ítems y, por último, el botón A nos servirá para echar un vistazo atrás, muy útil para obstaculizar el paso de nuestros rivales o esquivar objetos. El juego nos deja la opción, al igual que en Super Smash Bros Brawl, de utilizar el pad de GameCube o el mando de Wii con el nunchaku, pero en esta ocasión sí que recomiendo probar con el mando solo y pasarse un par de trofeos para hacerse con el magnífico control, ya que dota al juego de nuevas sensaciones. Su uso está prácticamente obligado para entender parte del por qué este juego se agradece en Wii más que nunca.

Por más curvas que haya, dirigir nuestro kart hacia la meta es lo más sencillo posible. Además, en esta ocasión se ha eliminado (o al menos corregido bastante) el molesto “snaking” de Mario Kart DS, que permitía enlazar turbos sin fin y basar toda la carrera en ver quien lo usaba más. Pero para compensar contaremos con una especie de miniturbos que se limitarán a zonas concretas, rampas donde nuestro kart o nuestra moto saltará por el aire. Justo en ese momento solo tendremos que agitar el mando de Wii, nuestro personaje realizará una pirueta y al aterrizar cogerá un potente impulso (algo parecido a lo que sucedía en Excite Truck cuando aterrizábamos sobre las cuatro ruedas).

Dicho sea de paso, las motos se controlan muy bien y su inclusión es todo un acierto. Entre ellas y los karts tenemos un amplio abanico de vehículos entre los que elegir (la mayoría de ellos ocultos al principio), cada uno con sus propias estadísticas y tamaño para ajustarse al conductor (evidentemente, Bowser y Bebé Mario no van a correr en los mismos coches), o incluso a los Miis. ¿Los Miis? Pues sí, ya que, por si no lo sabías, podemos elegir a nuestro personajillo y ponerlo a los mandos del kart (o la moto). Eso sí, esta opción no estará disponible desde el principio, por lo que debemos ponernos a pasar copas si queremos desbloquearla. Lo cierto es que tienen su gracia, sobre todo porque así nos podemos distinguir de los demás en el online (aún recuerdo en una carrera coincidir hasta cuatro Yoshis al mismo tiempo).

Y es que si dispones de internet (supongo que es el caso, salvo que estés leyendo esto desde un ciber) y wi-fi, el online será probablemente el modo que más tiempo te robe. En este aspecto, se revela como el mejor de la consola, por encima de Mario Strikers, Battalion Wars 2 o incluso Smash Bros Brawl. Podemos acoplarnos a carreras o batallas de hasta 12 jugadores, todas ellas muy divertidas, contra gente de Europa o todo el mundo (hasta se nos marca en un mapamundi su nick y su localización). También sigue aquí el sistema de intercambio de códigos de amigo, pero en esta ocasión se ha aligerado un poco el trámite permitiendo enviar un mensaje a las personas que tengamos ya agregadas a la Wii, que solo deben aceptar sin pasar por los códigos. Es una de las prácticas opciones que nos brinda el canal que trae el juego, que también nos permite ver clasificaciones mundiales o descargar fantasmas de otros corredores para intentar batirlos en la contrarreloj. También están los concursos, un modo de juego muy similar a las misiones de Mario Kart DS pero que en lugar de venir en el propio juego, se nos proponen a través de internet.

Sin embargo, vuelven los fantasmas (del pasado, no de la contrarreloj) y volvemos a encontrarnos con la carencia más recurrente en todos los modos online de Nintento: la ausencia del chat de voz. Han intentado subsanarlo parcialmente con unos pequeños mensajes de texto predefinidos que podemos elegir en la antesala de las carreras, pero durante las mismas la comunicación es nula. Y este es un juego donde se echa mucho (muchísimo) de menos esta opción, porque los piques en las carreras pueden alcanzar momentos intensos que se verán irremediablemente enfriados porque la sensación a veces es casi la misma que estar jugando contra la máquina. Puedes gritarle a la tele para desahogarte, pero lo cierto es que nunca será lo mismo. A ver si Nintendo se decide de una vez a poner remedio a esto, porque sería una pena tener que esperar a la siguiente generación para tener un online 100% satisfaciente.

Pero bueno, a pesar de que dicho online es probablemente la mayor novedad (al menos en sobremesa) del título, no penséis que todo se reduce a él, ya que los otros modos mantienen la calidad y aumentan en cantidad, gracias al mayor número de circuitos, personajes y vehículos. Por un lado es otro Mario Kart, pero por otro es el más completo y lleno de posibilidades.

En definitiva, se trata de un juego que bien seguro agradará a los fans de la saga, así como captará la atención de los novatos. Si no sois demasiado quisquillosos con el apartado técnico (que en ningún momento es malo, ojo, solo que apenas presenta evolución respecto a Double Dash!!) este es un juego que puede aportar diversión en un sentido que otros grandes títulos como Zelda, Metroid o Mario no pueden. Tiene una gran duración gracias al completo modo para un jugador, con ocho trofeos que debemos pasar hasta cuatro veces cada uno: 50cc (solo karts), 100cc (solo motos), 150cc (todo vale) y el desbloqueable modo espejo. Amén del típico y eternamente divertido multijugador offline, y la ya comentada inclusión de un competente online.

Para ir poniendo fin al análisis, reiterar también que, si bien es cierta la evidencia de que el juego que hoy nos ocupa se levanta sobre las típicas bases de la saga, aprovechando más su virtudes que intentando crear unas propias, tampoco hay que negar que la sensación que nos quedará cuando apaguemos la consola después de una intensa partida (solos o en compañía) será la de habernos puesto a los mandos de un juego que, a pesar de dar quizás solo un paso hacia adelante, lo da en la dirección correcta. Con Mario Kart Wii, esta saga vuelve a demostrar porque hasta la llegada de Super Smash Bros Melee era la reina indiscutible del multijugador en consolas Nintendo (y también en las otras plataformas en general). En esta ocasión quizá vuelve a quedar en un honroso segundo puesto, pero que a nadie le eche esto para atrás. Si alguna vez habéis disfrutado, aunque solo sea un poco, con cualquier entrega de esta franquicia, no dejéis pasar la oportunidad de probarlo al menos. Mario Kart Wii esconde en su corazoncito mucha más diversión de la que nos dice a la cara.