The Secret of Monkey Island

Los auténticos piratas del Caribe

Antes de comenzar, para crear un ambiente adecuado os dejo la poderosa introducción del juego (seguida de una selección de algunos de los temas más representativos de esta obra). Notad la explosión del nacimiento de la noche caribeña y dejad que su ritmo tropical os acompañe durante el resto de este análisis.
¿Qué pasaría si sustituyésemos al capitán Jack Sparrow por un joven que ansía ser pirata? Se perdería la esencia de una gran trilogía cinematográfica. Pero… ¿y si lo sustituyésemos por un intrépido aventurero, de impronunciable nombre, armado con su ingenio, un pollo de goma con una polea y su habilidad con la espada y el insulto? Surgiría una aventura de tronchantes consecuencias.

En el año 1990 de nuestro señor nacía una obra maestra del videojuego y la diversión. ¿Quién no jugó o escuchó hablar de este inmortal clásico en alguna que otra ocasión? En el seno de LucasArts un elenco de ahora afamados creadores (capitaneados por Ron Gilbert) daría lugar a una de las obras cumbres de la edad de oro de las aventuras gráficas. En la misma empresa donde años atrás habían salido otros grandes clásicos de este género como Maniac Mansion o Loom (juego del que un pirata hace una más que descarada publicidad) surgió esta primera aventura que daría lugar a una de las sagas de más renombre del PC.

El juego se basaba en el motor SCUMM (motor creado para el Maniac Mansion, antes citado). Esta interfaz disponía en pantalla las posibles acciones a realizar (coger, empujar, usar) que permitía una amplía interacción desde combinar objetos hasta mirar hacia el sol (si aún no lo pasasteis recordad esto). La narración durante el juego se realiza mediante hilarantes textos. En las conversaciones se nos da a elegir nuestra respuesta en una serie de contestaciones posibles. Todo un clásico funcional que, hoy en día, sigue siendo el emblema de una generación y un estilo de juego.

La versión original del juego nació en 1990 con gráficos EGA y en formato de cuatro disquetes. Posteriormente saldría una versión con gráficos VGA y una versión en formato CD en el 92.

Todo el juego destila aroma al Caribe del siglo XVII: piratería (nada que ver con copias de seguridad), tabernas, pendencias, vudú y el grog (la bebida favorita de todo pirata, tan corrosiva que no se puede servir en jarras, ya que las descompone en cuestión de minutos. Realmente esto da que pensar), cuya receta nos desvelaran durante el juego.

The Secret of Monkey Island narra las aventuras y desventuras de un joven llamado Guybrush Threepwood, que con el sueño de ser pirata se embarca en una aventura de proporciones tan épicas como absurdas. Una historia muy original, donde destaca sobremanera el humor que impregna de forma hilarante todas las situaciones. Sin duda, es la seña de identidad de esta saga, sus curiosas situaciones y la divertida forma de avanzar por la aventura. El protagonista se caracteriza por el ingenio de sus observaciones y comentarios que lo convierten en uno de los más queridos y carismáticos personajes de la historia de los videojuegos en particular y de la raza humana en general. A su vez, todos los personajes que nos iremos encontrando a lo largo de esta tropical aventura serán de todo menos comunes o estereotipados. La originalidad, marca de la casa, vuelve aflorar: desde el perro del bar (y su habilidad para conversar), al desconfiado tendero, el curioso Meathook o la seductora gobernadora Marley y sus terribles caniches piraña asesinos.

La historia comienza en la cima de Melée Island, donde el “lince” del vigía nos encamina al comienzo de nuestra carrera de pirata, en el bar Scumm. Allí nos encontramos con los piratas importantes , que nos encomendaran las 3 Pruebas (que dan nombre al primer capítulo), donde comienzan los primeros puzzles y acertijos que serán la tónica habitual del juego.

Estos puzles sencillos y divertidos tienen soluciones lógicas aunque no suelen ser las más evidentes (es aconsejable el uso de vuestras facultades para el razonamiento extravagante y absurdo). El estilo de juego pausado, característico de este género, se notará más vivo que en otros títulos pero sin perder el componente reflexivo que nos permitirá avanzar de forma "fluida", dándole unas cuantas vueltas a cada situación (absténganse descerebrados de gatillo fácil. Y esto no es una broma de carácter sexual. Bueno, quizá sí).

Cabe destacar también la gran variedad de escenarios y situaciones, que nunca dejará de sorprendernos ni de incitarnos a avanzar. Será un placer visitar y revisitar (normalmente en busca de objetos y soluciones) todos los bonitos parajes de esta isla y el resto del Caribe que tenemos por descubrir. La ambientación, perfectamente recreada, nos sumerge de lleno en un detallado y colorista apartado gráfico (con nada que envidiar a muchos motores fotorrealistas y efectos de luces en tiempo real) que nos transporta fantásticamente al lugar más divertido al Sur del Trópico de Cáncer.

De lo dicho hasta ahora podríamos deducir que es una obra sobresaliente (en efecto lo es), pero no bastando con eso, sus creadores sumergieron nuestra aventura de piratas, en una de las mejores banda sonoras de la historia de los vídeojuegos (subjetiva y objetivamente hablando) Como ya veríais al principio del análisis la música de la introducción es una explosión de sonido isleño, una melodía que nos quedará grabada mucho tiempo, como la mayoría de los temas de este juego. Un tema musical para cada escenario, todos diferentes y característicos, retratando la esencia del momento que nos rodea y estamos viviendo. La música, en líneas generales, nos transmite la sensación de la aventura y la épica (el bar Scumm por ejemplo). En otros cortes, notaremos la tensión y el misterio (la tienda de Vudú) o el característico sonido de esta época caribeña (Melée Island). La versión en CD del 92, también incluiría una nueva versión de la banda sonora, de mucha más calidad, que perfeccionaría las sensaciones transmitidas en el 90.

Con referencia al título (como algunos quizás ya sepáis) fue muy comentado el parecido de los juegos Monkey Island con las películas de Piratas del Caribe. En teoría, ambos se basaron en lo mismo para confeccionar su obra, una atracción de Disney World de mismo nombre que la película (Ron Gilbert dice que también tomó como referencia el libro En Costas Extrañas de Tim Powers). Por lo tanto, la relación parece lógica aún siendo la película bastante más reciente. No habiendo leído el libro (¿cuándo llegarán las vacaciones…?) ni visto la atracción, dejo a vuestro propio criterio el juicio del posible plagio en la película de Gore Verbinsky y Johnny Depp.

Lo que está claro es que este juego es una obra selecta que os recomiendo personalmente. Imprescindible jugarlo (y rejugarlo) para rememorar una brillante aventura de humor que ya casi pertenece a otra época, pero que a día de hoy pocas veces fue igualada. Si por algún casual nunca lo has probado, no pierdas la oportunidad. Después de tantos años el juego sigue siendo tan genuinamente divertido como en su época. Su apartado técnico puede haberse resentido por el inevitable paso del tiempo, pero no así su ingenio y su nivel de calidad en todos los aspectos. Es lo que tienen las obras maestras.

Hoy en día se puede emular gracias al ScummVM, un proyecto de software libre compatible con los más recientes sistemas operativos de Windows, así como otras plataformas como Linux, Pocketpc e incluso consolas como DS y PSP. Gracias a este programa podremos revivir tanto este gran clásico como otras grandes obras con motor SCUMM como Indiana Jones and the Fate of Atlantis y Full Throttle (espero que llegue el día en el que veais como los analizo).