Freedom Force

La fuerza del cómic clásico

Llevamos unos años en los que el cine se va nutriendo cada vez más de los mundos, historias y personajes del cómic. En ausencia de guiones e ideas originales, el cine bebe especialmente del mundo literario, pero también es cada vez más frecuente que se aproveche de las grandes aventuras desarrolladas en los videojuegos y los cómics. Últimamente hemos recibido una amplia oleada de largometrajes protagonizados por los más conocidos y carismáticos superhéroes, una tendencia que continuará en los próximos meses con adaptaciones de la sublime obra de Alan Moore, Watchmen, o el interesante y crudo Wanted (Alá nos proteja de lo que pueda salir de estas dos películas). A nivel de crítica estas obras adaptadas suelen tener una pésima valoración. A su vez, suelen ser películas malas en general, y aún peores entrando en detalles. La simplificación de los guiones da lugar a productos clónicos, sumergidos en un proceso de “hollywoodización” que nos mete el patriotismo y los valores estadounidenses por los ojos.

En mi opinión, solo consiguen defraudar expectativas y esperanzas de seguidores que buscan una versión fílmica de sus historias favoritas, no solo siendo imposible superar las obras en las que se inspiran, salvo contadas excepciones, sino ofreciéndonos a cambio unos bodrios infumables. Yo le ofrezco a la industria y al usuario una opción diferente (en efecto, tengo delirios de grandeza), un auténtico homenaje al cómic, un soplo de aire fresco para el mundo del videojuego, una traslación perfecta del universo de los superhéroes impresos que ahora estará bajo el control de nuestro ratón.

En 2002 nos llegó de la mano de Irrational Games (desarrolladores de System Shock 2, SWAT 4 o el reciente BioShock) el sueño de todo jugón ansioso por sumergirse en un mundo de superhéroes. Freedom Force es un título que sorprende en su concepción y originalidad al crear su propio mundo de superhéroes con el marcado estilo de las historietas americanas de los años 60. Nuestras aventuras comenzarán con el envío por parte de alienígenas de la Energía X de un producto que otorgará poderes sobrehumanos a los terrícolas malvados, con lo que pretenden que los humanos se destruyan a sí mismos facilitándoles sus labores de conquista. Pero no todo saldrá como planearon, ya que los increíbles poderes que otorga el extraterrestre elixir no siempre se utilizarán para el mal, y nuestros superhéroes lucharán por defendernos de la amenaza que se cierne sobre nuestro planeta.

Poco a poco, iremos conociendo los "superpersonajes" e irá desarrollándose la trama, recorriendo clásicas situaciones y estereotipos de las mejores viñetas. Iremos pasando por muy diversas situaciones y misiones que nos llevarán desde el frío soviético hasta la más frondosa de las selvas. Nuestros poderoso grupo irá conformándose con multitud de justicieros, todos ellos con una personalidad definida y mostrando tanto los clásicos estereotipos de héroe como los de persona. Desde el patriotismo y la pesadez de Minuteman ( ¡Qué pesado es este hombre!, parece el líder del Partido Republicano), el misterio alienígena y el psiquismo de Mentor o la atractiva fogosidad latinoamericana de El Diablo. No quiero ir descubriendo más personajes ya que son uno de los principales atractivos del juego, junto a las cinemáticas que nos presentarán los orígenes de cada uno de ellos.

Toda la ambientación es claramente cómic, comenzando por las pantallas de carga (amenizadas con las portadas de una ficticia publicación en papel de las aventuras de Freedom Force) y siguiendo por la estética usada para representar a los personajes (héroes o villanos), los trajes e indumentarias, las ciudades y las clásicas onomatopeyas y bocadillos encargadas de transmitir emociones. Las viejas páginas de aventuras cobran una nueva y colorida vida de la mano de Irrational Games, que nos ofrece una conversión fidedigna, detallada, completa en opciones y más que notable del mundo del cómic al del videojuego.

Los amplios escenarios se pueden destruir prácticamente en su totalidad. Nuestros superhéroes podrán levantar y arrojar coches, arrancar farolas para utilizarlas como armas, demoler edificios… La posibilidad de interactuar y destruir el entorno nos ofrecerá multitud de opciones tácticas para ir desarrollando las misiones. ¿Por qué subir volando a la cima de un edificio para matar a un enemigo si podemos derribar el rascacielos, y con él nuestro rival? Esto nos abre un amplio abanico de acciones, como el hecho de tener personajes que vuelan o que saltan mucho, que aumentarán el espectro de posibles campos de batalla.

Aunque de dificultad asequible, el componente táctico se hace imprescindible, puesto que podríamos decir que el juego se engloba en el género de estrategia táctica. Técnicamente hablando, porque el componente RPG es el que tiene un mayor peso en el desarrollo y se muestra como la faceta más divertida del mismo. Comenzando por la evolución de nuestros personajes mediante la experiencia conseguida durante las misiones, que nos permitirá desarrollar sus poderes y capacidades. Podemos, a su vez, ir adquiriendo nuevos superhéroes para nuestra "Freedom Force" gracias a unos puntos de prestigio, configurando según nuestro criterio el supergrupo que capitanearemos.

Las opciones de personalización en lo referente a poderes es increíble. Podremos personalizar hasta el más mínimo detalle: el tipo de ataque, el daño, el gasto de energía, la capacidad para aturdir, la fuerza del impacto… incluso las animaciones que veremos en pantalla. El abanico de poderes disponibles es simplemente acongojante. Baste decir que hay poderes que incluso a día de hoy, después de pasármelo un par de veces, aún desconozco.

Y por si no fuera suficiente con poder moldear a nuestro antojo los personajes disponibles, este título nos ofrece también la posibilidad de crear nuestro propio alter ego virtual, bien mediante unos modelos predefinidos, bien utilizando los de todos los personajes del juego, o bien permitiendo la introducción de nuestros propios modelados y texturas en el juego. También podremos proporcionarle los atributos físicos que deseemos, convirtiéndolo en una roca indestructible o tal vez un poderoso Hércules. Podríamos incluso crear al ser vivo definitivo, pero todo esto a un precio, cada punto que le atribuyamos y cada nuevo poder irá sumando a la cifra de prestigio que nos costará contratarlo, haciendo más difícil y más tardío su ingreso en nuestras filas.

En lo referente a un potencial multijugador que hiciese de esta una de las experiencias jugables más completas que pudiésemos imaginar, nos queda poca cosa. Solo tenemos un corriente deathmatch entre héroes que no nos abre excesivas opciones más allá de la simple confrontación entre nuestros guerreros. Podríamos decir que cumple la misión de comparar luchadores, pero no añade mucho a la ya larga y personalizable vida del juego.

La sensación de poder a mandos de vuestro ejército de superhéroes es indescriptible. Podremos sembrar de destrucción todo a nuestro paso, de hecho muchos ya lo hicimos. Si seleccionáis cuidadosamente a vuestros superhéroes, especialmente los de creación propia, podremos encadenar una sucesión de muerte, explosiones y edificios en pedazos que nos llenarán de euforia por unos segundos. ¡Que alguien intente enfrentarse a la Freedom Force!

Desafortunadamente, el juego llegó a nosotros en un perfecto inglés. Pero no os preocupéis, si a día de hoy os apetece rescatar del olvido a esta gran obra, el siempre eficiente Clan DLAN nos pone en bandeja la pertinente traducción al castellano.

En definitiva, con un aspecto visual cuidado, un apartado sonoro totalmente adecuado a la estética cómic, un guión de amplio espectro, unos personajes tremendamente atractivos y un sistema de juego completo, Freedom Force adquiere por méritos propios un lugar preferente en la estantería de todo buen aficionado al PC, a los juegos de rol y sobre todo, a aquellos que ansían una buena adaptación del espíritu de los cómics de superhéroes al mundo de los videojuegos.