Uncharted: El Tesoro de Drake

“Gears of Raider”

Pese a los malos inicios de la última consola de Sony, hoy en día ya no hace falta que tengas un Metal Gear Solid o un Final Fantasy para que te sientas orgulloso de ella. Si todavía no has encontrado una joya que colme todas tus expectativas con PlayStation 3, obviamente no has descubierto esta pequeña maravilla llamada Uncharted: Drake’s Fortune (El Tesoro de Drake en español). Siendo desarrollado por Naughty Dog, que venía de haber dejado huella en las anteriores consolas de Sony con series tan aclamadas como Jak & Daxter o Crash Bandicoot (PS), ya era de esperarse algo muy bueno.
Y puede ser que Uncharted: El Tesoro de Drake no sea un juego que explore nuevas ideas, pero han logrado un desarrollo que mezcla sabiamente un poco de Gears of War con Tomb Raider, sumando al mismo tiempo una historia digna de cualquier película de Hollywood, con algo que puede ser una "influencia", pero nunca una "copia" de Indiana Jones. El desarrollo que le dio Naughty Dog al juego demuestra que se trabajó mucho para lograr una aventura de acción, que está llena de emociones y secretos, junto con una historia verdaderamente cinematográfica y algunos de los paisajes más bellos que puedas haber visto en un videojuego.
Si lo primero que esperas en el juego es una espectacular escena cinematográfica, acertaste. Y no solo eso, ya puedes imaginarte explorando frondosos parajes selváticos o cunas de civilizaciones desaparecidas, con mercenarios por doquier, piratas modernos, escalada de ruinas y barriles explosivos. Conforme juegas a Uncharted, que no te sorprenda estar en una aventura isleña familiar. Y bueno, como ya dije, se trata de un mezcla que coge de todo un poco, como tener que ponerse a disparar cubriéndose al más puro estilo Gears of War, atravesar sitios exóticos como bien seguro la mayoría ya hicimos con la esbelta arqueóloga Lara Croft, o tener que hacer acrobacias cada dos por tres, trepando muros cual príncipe persa. Si hasta el mismo protagonista del juego, Nathan Drake (o simplemente Nate), guarda cierto parecido con el archiconocido Jones, revelándose como una especie de versión rejuvenecida del mismo, pero cuyos chascarrillos le dotan al instante de una personalidad propia.
Sin embargo, aún dicho esto, ni se te ocurra pensar que es una copia de todo con una calidad inferior. Hasta el mismo Evan Wells (copresidente de Naughty Dog) afirmó que todo su grupo jugó a Gears of War y les encantó el sistema de juego que este planteaba, unido al estándar visual con el que ya se sabía que querían competir, lo cual sin duda fue una gran ayuda para el desarrollo de este juego. Pero bueno, los chicos de Naughty Dog se lo pensaron bien y reunieron todas estas piezas para crear una búsqueda irresistible que define a la perfección el término "aventura" a lo largo y ancho de sus aproximadamente diez horas de juego.

Si hay algo que es para aplaudir a Amy Hennig (directora del juego), es que estudió muy bien el género de cazadores de tesoros, donde uno tiene que conocer muy bien las convenciones y luego recrearlas con cariño dentro del propio contexto. Es la cuestionable historia de Sir Francis Drake la que proporciona el contexto. En el juego encarnamos a Nathan Drake, quien dice ser descendiente del citado e ilustre explorador Sir Francis Drake (cuyo diario sirve de guía en toda la aventura) y parte en busca de El Dorado (al igual que otros cazadores de tesoros más sombríos), en un viaje-documental que se complica y termina lleno de tiroteos, puñetazos y plataformas. A esta aventura se suma Elena Fisher, quien acompaña a Nathan en su periplo para registrar un documental con éxito asegurado. También reciben la ayuda de un viejo amigo de Nathan, Víctor "Sully" Sullivan. El guión es tan coherente como el de cualquiera otro juego de este tipo, práctico y completo. Sin duda no es un inicio extremadamente original, pero Uncharted sí tiene un buen ritmo, haciendo avanzar continuamente la trama entre los distintos lugares y la mecánica de juego
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Con un vistazo al protagonista de Uncharted (ropa sencilla, físico delgado, corte de cabello decente) cuesta trabajo no pensar en él como un tipo ordinario. Pero es justo lo que Naughty Dog quiere que pienses de él. Lo que llama la atención en esta industria es que casi siempre se centra en esa fantasía aspiracional de los superhéroes: los personajes son lo más fornidos o lo más listos posible. Si hay algo que caracteriza muy bien a Nathan es que en medio del peligro y la amenaza es capaz de hacer comentarios graciosos. Y a diferencia de la mayoría de los juegos, el realismo de Uncharted se extiende más allá del héroe que suelta comentarios ingeniosos en una escena intermedia. Pues en verdad se nota mucho en el sistema de juego: apenas alcanza a sujetarse de una saliente luego de dar un gran salto, hace muecas de dolor, se agacha cuando corre y está bajo fuego y tropieza por un segundo cuando se abalanza a buscar donde cubrirse. Además, gracias al gran abanico de animaciones del juego, Nathan se siente muy bien cuando actúa… bueno, se ve ordinario. Sino, intentad compararlo con Master Chief, Marcus Fénix o Lara Croft, que en verdad son superhéroes y acróbatas, capaces de hacer saltos perfectos. Bueno Nathan no es nada de eso, y aun así, es un héroe.


Lo mejor de todo es que no solo las escenas cinematográficas lucen bien. Gran parte del juego se lleva a cabo en entornos de una selva tupida y una buena variedad de ruinas antiguas, unos paisajes estupendamente recreados que te hacen sentir como si estuvieras ahí, viviendo lo que vive Nathan. El gran trabajo con las texturas influye mucho, desde en el mínimo detalle de cada hoja de un árbol, hasta el agua o cualquier otra cosa que nos rodee. Sin duda alguna podemos decir que es muy fácil apreciar los gráficos. Naughty Dog creó un mundo sensacional, con efectos de iluminación impactantes que te dejarán con la boca abierta mientras avanzas con una antorcha a través de laberintos derruidos y demás cosas citadas anteriormente. Las vistas de Uncharted te van a dejar sin aliento en más de una ocasión, por lo que seguramente le darás un buen uso al stick analógico derecho (con el que controlas libremente la cámara).

La misma atención que le podemos dar a los gráficos, se puede también prestar al gran trabajo realizado con el sonido. Las armas de fuego se sienten tan reales que es para aplaudir cada vez que disparamos. O las voces de los personajes, que rallan a un gran nivel y sirven para caracterizarlos muy bien. Hay un montón de pequeños detalles que dejan muy bien parado al juego, por lo que podemos decir que el apartado sonoro es otro de sus mayores logros.


Tampoco podía faltar un gran sistema de combate para los momentos de acción. Uncharted emplea un mecanismo para cubrirse no muy distinto al de Gears of War. Puedes "pegar" a Nathan a casi todo tipo de refugio de un botonazo, desde donde puedes efectuar fuego ciego o asomarte y utilizar una retícula para apuntar (aunque con ello te expongas parcialmente al fuego enemigo). Funciona muy bien, y es un recurso excelente, pues el avance del juego en general implica que llegues a sitios con enemigos llenos de refugios. En verdad, sorprende descubrir que el combate es tan profundo (algo inesperado en un título que se trata más de explorar que de causar explosiones). El juego te anima a combinar disparos y puñetazos, pues puedes dañar a un rival con unos pocos tiros y luego noquearlo de un golpe (también funciona al revés). El entorno también afecta la manera en que se desarrolla la pelea. Por ejemplo, si golpeas a un enemigo y se desploma de espaldas contra un muro, tu golpe final será distinto del que harías si estuviese de pie frente a ti. Sin embargo, también le podemos achacar un pequeño defectillo: los enemigos no se agachan del todo al cubrirse, ofreciendo lo bastante para pegarles un tiro en la cabeza. Se descubren y gatean a nuevos refugios, buscando rodearte, pero en realidad sólo se mantienen en la misma galería de disparos llena de blancos móviles. Pero eso no perjudica la gran experiencia que en general supone este sistema de combate (tanta como conseguir que un enemigo suelte involuntariamente la granada que iba a arrojar y verla estallar a sus pies).

Existe una selección razonable de armas (pistolas, fusiles de asaltos, escopetas, hasta lanzagranadas) -aunque la pistola será tu mejor amiga-, pero el placer real, que es el segundo factor que logra que Uncharted no sea un mero imitador, se encuentra en el ya citado combate cuerpo a cuerpo, muy a lo Indiana Jones. Se incorpora a la lucha de diversas formas: en un combo de cinco puñetazos para acabar con un pistolero o con una patada voladora cuando un enemigo te bloquea la salida que, cuando se usa bien, es un añadido muy valioso y determinante para tu armamento. Es sorprendente ver como lo que parecía una debilidad se vuelve una de las mayores virtudes del juego.

En medio de todos los saltos y disparos, el juego incluye algunos puzles que lo convierten en una diversión fresca, así como algunas seciones con vehículos realmente entretenidas, que te ofrecen es pausa necesaria justo cuando el tiroteo comienza a sentirse repetitivo. Otro aspecto destacable es que los controles responden muy bien, por lo que los errores que den contigo muerto serán solo por tu culpa y no por algo que tenga que ver con el juego. Lástima que la excelente parte de los combates y las plataformas estén muy por encima del nivel medio de los puzles. El pequeño número que nos encontramos requieren ocasionales consultas al diario del viejo Drake para hallar la solución. Y sobre linealidad, pues si bien ninguno de los escenarios de esta aventura ofrece excesiva libertad, los puzles tampoco suelen llegar a ser un reto físico o mental que eche para atrás a nadie.
Otro interesante detalle que nos ofrece el juego es que, curiosamente, utiliza un sistema de recompensas muy similar al de Xbox 360 con sus conocidos logros, desbloqueando en este caso arte conceptual, trajes alternativos y demás cosas por el estilo. Y aunque sea repetirse, uno no puede dejar de fijarse en lo bien que luce este título. Algunos lugares son belleza en movimiento. El mimo puesto en cada detalle es sorprendente. Los embriagadores ocasos en la playa, los arbustos que se mueven al menor contacto cuando pasas frente a ellos, el modo en que Nathan sube las escaleras como una persona real… todo forma un entorno convincente para pasar el tiempo. Todos está muy cuidado, desde las logradas nubes de humo provocadas por las explosiones hasta el modo en que las ropas de los personajes se les pegan después de cruzar a nado un riachuelo; sin embargo, al hacer una comparación con la falta de variedad visual de los enemigos, eso resulta ligeramente decepcionante (el malo de la pistola, el francotirador, etcétera).


Desgraciadamente, aunque Uncharted luce genial, y deja a uno casi completamente convencido, no se quita la sensación de que falta algo. Conforme con ser una mezcla pulida de ideas ya vistas, a veces parece King Kong pero sin el mono; una emocionante aventura isleña a la que le falta un gancho único o una gran revelación. Claro está que Uncharted combina ideas de otros juegos, pero también Naughty Dog toma ideas de los suyos, como el caso del primer Crash Bandicoot, en donde uno se sitúa en un colorido escenario tropical con selvas bellas (pero lineales) a explorar. En unas cuantas partes de Uncharted, también hay que huir del peligro inminente hacia la pantalla, truco que a menudo usaba Crash.

En cuanto a la otra gran serie de Naughty Dog, Jak and Daxter, tiene el viejo paternal que te da instrucciones y el compañero charlatán y sarcástico, igual que en Uncharted (aunque Elena es bonita y carismática, no saca tanto de quicio como ese locuaz Daxter). Sin embargo, la mayor similitud es el tiroteo a gran escala que se convirtió en el tema central de Jak & Daxter conforme avanzó la serie. Tenemos decenas de ideas ya vistas en otros juegos, pero en este caso el todo es mucho más que la suma de las partes, como en God of War. Sin duda estamos ante uno de los juegos de acción en tercera persona más divertido en años, que quizá no lograra aumentar notablemente las ventas de PS3, pero bien seguro es del tipo de títulos que te hacen un poquito más feliz por ser poseedor de la consola.