De Blob

Salpicados por la obsesión de colorear

Antes de iniciar este análisis, me parece importante presentar los antecedentes de un título difícilmente catalogable dentro de un género concreto -aunque sin duda es un plataformas de pura cepa-, pero cuyas características jugables lo distinguen como algo único en el ya saturado mundo de los videojuegos.
De Blob se inspira en un juego para PC de idéntico nombre, fruto del trabajo de un grupo de 9 estudiantes de la Escuela de Artes de la Universidad de Utrecht, que gozó de un gran éxito de público y crítica dado su original desarrollo. Se trataba de una demo gratuita -de una única fase- en la que, a grandes rasgos, manejábamos una bola de color que rodaba a través de una ciudad gris con la misión de pintar de diversos colores ciertos edificios. Parece que a THQ y Blue Tongue les atrajo poderosamente la idea planteada, y se hicieron con los derechos de un concepto que han sabido desarrollar con maestría, convirtiéndolo en un juego absolutamente sorprendente e innovador del que nosotros -los usuarios- somos los directos beneficiarios.

Imagen del De Blob original para PC, que podéis descargar gratuitamente pinchando aquí (en inglés) o visitar su página mediante este enlace.

En Wii, de Blob despliega un imaginativo mundo constituido en una enorme ciudad poblada por los radiantinos, diminutas y simpáticas criaturas multicolor que han sido cruelmente sometidas por la Corporación Inkt (recordad que en inglés INK significa tinta). Esta malvada organización, regida por un inflexible sistema militar que lidera el camarada Black, está compuesta por oscuros seres que se nutren del color de los radiantinos para producir una tóxica y contaminante tinta negra, que les da forma. De este modo han convertido la ciudad de Cromaburgo, en su día llena de vida, en una desoladora y lúgubre urbe, sumida en la monotonía del blanco y negro. El inicio del juego se enmarca en este desesperanzador momento, cuando nuestro protagonista pone en marcha una revolución que de alcanzar su objetivo liberará de una vez por todas a los radiantinos del yugo de sus opresores.
El héroe es en esta ocasión una bola viscosa y transparente capaz de absorber, combinar y acumular el color que almacenan los pintarrobots, engendros mecánicos creados por la corporación INKT que se ocupan, cual sanguijuelas, de vampirizar el color de Cromaburgo. Ayudado por sus compañeros revolucionarios, Color Clandestino, Blob deberá devolver el color y la alegría a un mundo sumido en el aburrimiento.

Esta es la original trama de este sorprendente juego, que se desarrolla mediante humorísticas secuencias de vídeo tremendamente divertidas. El diseño gráfico del universo de de Blob, desde la pantalla de presentación hasta su última animación, transmite con inigualable maestría el fondo de su mensaje: hay que luchar contra la amenaza del aburrimiento y saber disfrutar de la diversión abiertamente, recuperando la inocencia y la alegría. Sin hacer grandes filigranas, de Blob ofrece unos gráficos en 3D nítidos y muy fluidos a pantalla completa y a 16:9, cuya fuerza reside en la brillantez de su diseño, y con animaciones simples pero tan graciosas como conseguidas. A ello debemos sumar detalles de calidad que surgen por doquier: las salpicaduras de pintura sobre las paredes, el rastro que deja Blob allá por donde pasa, sus gestos, el desvanecimiento del color cuando caemos sobre el agua…

Los tiempos de carga para cada fase quedan disimulados por escenas introductorias en forma de viñetas interactivas que nos presentan la situación, pero en cuanto Blob salta de la alcantarilla que llega a la ciudad, sabemos que ya no habrá que esperar más. Toda la fase, en la que podemos pasarnos bastante más de una hora, no sufrirá más demoras de carga. Este es un factor esencial, porque así la urbe se convierte en un todo, dando una imponente sensación de inmensidad. Lamentablemente, y para potenciar esta sensación, los desarrolladores han optado por no dejarnos guardar partida mientras estamos jugando una fase. Así pues planificad bien la tarde, y pensad que os puede llevar casi dos horas completar al 100% los niveles más complejos. En más de una ocasión he tenido que dejar la consola unas cuantas horas con la partida en pausa, para retomarla tiempo después tras un encuentro no programado con los amigos. No estaba dispuesto a apagar la consola y perder todo lo conseguido en una hora y pico de juego…

Cada uno de los 10 barrios de Cromaburgo que visitaremos comienzan siendo anodinos y lúgubres, tanto por la ausencia de color como de sonido, la mustia vegetación y las aguas contaminadas de tinta negra. Pero a medida que Blob absorba el color que contienen los pintarrobots que pasean por las calles desiertas, será capaz de devolver la vida y la alegría perdidas, ya que sólo con tocar cualquier objeto de su entorno éste recuperará el color e incluso el movimiento. No sólo eso, sino que en función del color con que los pintemos, dichos objetos responderán con un sonido determinado, acumulando ritmos sobre una música que irá aumentando de intensidad a medida que el mundo se dinamice. El cielo se tornará azul poco a poco, y la ciudad volverá a la vida al son de destacables melodías de diferentes estilos -que podremos elegir al inicio de la fase-, cada vez más animadas.
De este modo el jugador va quedando hechizado por el juego sin darse cuenta, se contagia de su espíritu alegre, y es salpicado por su simpatía, al tiempo que siente la obsesiva necesidad de llenar de color hasta el último rincón de Cromaburgo.
Pero no todo será un camino de rosas. Blob correrá algunos peligros, ya que los agentes de INKT -en sus múltiples y variadas formas- pueden infectarlo con tinta negra. Cuando eso ocurra Blob se oscurecerá, contaminará el paisaje, y perderá gradualmente sus puntos de color, hasta estallar como una burbuja (a menos que encuentre agua con la que lavarse). Para colmo, el tiempo del que disponemos para superar una fase es muy limitado, so pena de morir en el intento. Estos dos factores complicarán la aventura, y son clave para asimilar el desarrollo del juego.

Afortunadamente, diseminados por la ciudad hallaremos ítems diversos que nos servirán de ayuda, entre los que destacan vidas extra y relojes que nos darán más segundos para completar la misión. También existen otras fórmulas para ganar tiempo, siendo las principales liberar a los grisianos prisioneros, superar los diferentes desafíos que nos planteará Color Clandestino a lo largo de la fase, eliminar a escuadrones enemigos o abrir las compuertas que dividen la ciudad en diferentes áreas.

A los grisianos los encontraremos sólo cuando pintemos un conjunto muy concreto de edificios, entonces se nos dará aviso de su liberación y tendremos que darles color de nuevo para convertirlos en alegres y bailarines radiantinos. Recibiremos así 60 segundos de tiempo extra. Los desafíos, que deben cumplirse en un tiempo limitado, son de diferentes tipos, y en función de sus características los presentará uno u otro miembro de Color Clandestino. Los hay de habilidad y velocidad, en otros se nos exigirá que pintemos de diversos colores algunos edificios, a veces se nos pedirá que eliminemos a enemigos, y en otras ocasiones se nos plantearán tareas más específicas. No todos los desafíos están disponibles al inicio de la fase, y algunos se desbloquerán sólo si superamos otros con anterioridad.

Es importante destacar que un contador de 0 a 100 nos indica en todo momento cuánta pintura queda en el cuerpo de Blob, que se hincha como un globo en función de cuánto color transporte. Dicho contador disminuye a medida que vamos pintando el mundo que nos rodea, así que es importante ir destruyendo pintarrobots cada cierto tiempo para mantener siempre un nivel razonable de pintura -los pintarrobots nos darán 10 o 30 puntos de pintado rojo, azul o amarillo dependiendo de su color y tamaño. Blob podrá combinar también los colores, de tal modo que -por poner un ejemplo- se tornará verde si destruye un pintarrobot amarillo y otro azul de forma consecutiva.

Para efectuar determinadas tareas se nos pedirán cantidades de color muy concretas. Algunos enemigos, por ejemplo, sólo podrán ser eliminados si Blob es de un color determinado y otros le supondrán un coste de 1, 4, 10 o hasta 50 puntos de pintura que perderemos cuando les ataquemos. Si entonces somos contaminados por la tinta tóxica de otro agente enemigo y nuestro nivel de pintura es muy bajo, difícilmente tendremos tiempo de alcanzar esas aguas salvadoras antes de que el contador llegue a 0. Debemos tener en cuenta que nuestro número de vidas es limitado, y si las consumimos todas tendremos que empezar desde cero la fase entera. Os puedo asegurar que no querréis que eso ocurra, porque pintar por completo algunas fases puede llevar bastante más de una hora.

El agua tiene también otros efectos sobre Blob. Básicamente le quita la pintura -y no sólo la tinta tóxica-, y en ocasiones eso puede ser un problema. Pero otra de las ventajas que ofrece el agua es que reduce los puntos de pintado de Blob, disminuyendo así su tamaño y haciéndolo más rápido y manejable. Y es que en ocasiones Blob sólo podrá atravesar algunos pasajes si no supera ciertas dimensiones, así que no siempre es bueno cargar a nuestro héroe con demasiada pintura, ya que se hará gordo, lento y torpe. En esos casos será mucho más difícil de manejar y se enganchará a las paredes incluso cuando no lo deseemos, afectando de forma decisiva al control.

Para guiar en cierta medida el juego, al inicio de fase y en algunos desafíos se nos describen ciertos aspectos fundamentales del escenario, al tiempo que la cámara se desplaza en largos travelings que nos dan pistas sobre lo que debemos hacer a continuación. De igual modo, también facilita la orientación del jugador el hecho de que cada fase se subdivida en diversas áreas bloqueadas por compuertas que sólo se abrirán cuando hayamos conseguido cierta cantidad de puntos. Estos puntos nada tienen que ver con los puntos de pintado, y se obtienen realizando tareas diversas -como las comentadas anteriormente- pero sobre todo dando color a la ciudad, pintando manzanas del mismo tono, o manchando de diferentes colores a los edificios que las conforman. Alcanzado ese objetivo, podremos abrir la compuerta, hacernos con 180 segundos de tiempo extra y acceder a nuevas zonas, hasta llegar a la meta.

Cuando finalicemos la fase, dependiendo de los puntos acumulados y el tiempo empleado para completarla, se nos recompensará con una medalla de bronce, plata u oro. También podremos recibir 10 premios diferentes, en caso de que hayamos alcanzado ciertos objetivos. Estos premios son los que dan una rejugabilidad esencial a de Blob, ya que superar las fases es relativamente sencillo, pero hacerse con todos los premios es harina de otro costal, y exigirá dedicación, exploración, habilidad y estrategia. Obviar la obtención de estos premios es dejar a medias el juego, y no podrás decir que lo has acabado hasta hacerte con todos ellos. Algunos premios se obtienen cuando pintamos el 100% de la ciudad, o cuando coloreamos todos sus árboles o las vallas publicitarias, cuando rescatamos a todos los radiantinos o si finalizamos la fase en un tiempo determinado…

Para conocer las ciudades al dedillo y entrenarnos un poco, existe la zona de pintura libre, que nos permite visitar cada fase superada, pero sin un límite de tiempo, sin enemigos ni desafíos, y con todas las puertas desbloqueadas. Recomiendo esta modalidad de juego sólo a los más pequeños de la casa, ya que puede resultar un tanto sosa para los jugones más experimentados.

Al acabar cada fase también desbloquearemos extras -vídeos, diseños artísticos o melodías- así como dos breves fases, similares a los desafíos, pero algo más complejas. Viendo lo divertidas que resultan (hay que conseguir ciertos objetivos y superarlas en un tiempo determinado), uno se lamenta de que los programadores no hayan incorporado más fases de este tipo a lo largo del juego.

Así pues, la duración del título es más que notable. En este sentido le ocurre como a Wario Land: The Shake Dimension. Llegar al final no llevará más que un puñado de horas, pero conseguir todos los premios y las medallas de oro puede llevar mucho tiempo. No hacerlo sería desaprovechar el juego.

El control en de Blob es muy intuitivo y en general funciona a las mil maravillas. Nuestro héroe se "arrastra" a través de las calles con el stick análogico y puede saltar y rebotar en las paredes con una sacudida del wiimote. Considero importante este punto, ya que forma parte del eterno dilema sobre la implementación del wiimote. En opinión de este analista, y de nuevo como también ocurría en el antes mencionado Wario Land: The Shake Dimension, pasar del botón al gesto le sienta de maravilla a nuestro personaje. Aporta frescura y dinamismo, cosa que va en total concordancia con el juego, y transmite con gracia la sensación de estar salpicando y esparciendo pintura por todos lados. En determinadas situaciones, agitando el nunchaku y el wiimote a la vez podremos descargar pintura sobre algunos edificios, al ritmo de unas maracas. Otro buen ejemplo de cómo sumergir al jugador en ese mundo dinámico, y empaparlo de su filosofía.

Como ente viscoso que es, Blob también puede deslizarse sobre las paredes durante unos segundos, aunque no podrá ascender por ellas (comprender este punto es fundamental para pillarle el "truco" al juego). El botón B se utiliza para detener el salto o para despegarse de las paredes y presionando el botón Z, al más puro estilo Zelda, fijaremos ciertos objetivos -tales como enemigos- sobre los que Blob podrá echarse encima a golpe de wiimote. Éste es con toda probabilidad el punto menos conseguido del juego, ya que ante situaciones en las que nos encontremos rodeados de enemigos y objetos, en ocasiones la azarosa selección del objetivo nos dará más de un problema. No es grave, pero tampoco es algo que pase inadvertido.

El botón + pausa el juego y nos permite conocer el progreso de nuestra misión, y el control de la cámara queda relegado a la cruceta y al botón C (que la centra). Es muy recomendable ajustar los parámetros de la cámara en el menú de opciones, para que podáis graduar a vuestro gusto su control. Yo tuve que hacerlo, ya que al principio me resultaba muy lenta. También invertí los controles. En cuanto hice eso todo funcionó como la seda.

Dejo para el final la importante función del botón A, que se utiliza como una brújula que señaliza la dirección en la que se encuentran los elementos más próximos. Así pues, nos indica dónde encontrar pintarrobots de diferentes colores y la fuente de agua más cercana, dónde está el siguiente desafío y dónde su objetivo concreto cuando lo estamos desarrollando. Una vez superados todos los desafíos de una ciudad, el botón A también nos mostrará en qué dirección se encuentran los lugares que nos quedan por pintar.

Antes de finalizar, me parece importante mencionar que de Blob ofrece también una interesante -aunque no tan excelente- opción multijugador. Su naturaleza es sin duda la de un juego individual, pero se agradece la adición de dicha posibilidad. Hasta cuatro jugadores pueden competir entre ellos por llenar de color la ciudad, en tres tipos de juego con diferentes reglas. Sin embargo, esta modalidad competitiva no resulta tan satisfactoria y queda reducida a un simpático extra que podremos tener en cuenta pero que difícilmente robará horas al juego principal. La implementación de funciones on line también podría haber resultado interesante, especialmente a la hora de compartir los mejores tiempos en la resolución de las fases secundarias.

De Blob, en cualquier caso, es un título redondo que de forma asombrosa nunca se hace repetitivo. Una obrita maestra cuyos defectos se olvidan en favor de su originalidad, su carisma y la imaginación que despliega. Es un canto a la diversión y a la felicidad, y todos los elementos del juego apuntan siempre en esa dirección, contagiando irremediablemente al jugador de cualquier edad. Blue Tongue ha sido capaz de crear un universo nuevo y fascinante, tanto en lo argumental como en lo jugable, que funciona a las mil maravillas y comunica con intensidad un mar de sensaciones, un "buen rollo", que muy pocos juegos son capaces de transmitir.

Wii fue concebida para albergar títulos como éste, aptos para toda la familia, diferentes, simples y adictivos. De Blob es un juego imprescindible, fantástico en todos los sentidos de la palabra, al que muy probablemente sólo se le haga justicia con el paso de los años, cuando su originalidad brille como un faro luminoso, como un referente de imaginación y artesanía que salpicó de color a la cada vez más gris industria del videojuego.