Profesor Layton y la Villa Misteriosa

Un Sherlock Holmes de bolsillo
Por chouza

Hacía algún tiempo que venía oyendo hablar de un juego para DS que maravillaba tanto a la crítica como al público que lo iban probando, un juego muy bien hecho, con una tónica fuera de lo común, que aúnaba un planteamiento entretenido y desafiante a la vez… Hablo de Profesor Layton y la Villa Misteriosa, título lanzado hace más de un año en Japón pero que aún acaba de llegar este mes a Europa. A pesar de la buena calidad de la que goza la obra, muy pocas son las personas que se la han acabado comprando. Es pasmosa la poca publicidad que se le ha hecho en nuestras tierras a un juego que ha llegado al número uno de ventas en Japón. Uno de los más grandes “sleepers” de los últimos tiempos, un verdadero “must have”.

La preciosa secuencia de introducción nos muestra un precioso día soleado en una campiña. El sol baña la escena, el viento mece las hojas, los pájaros trinan y los insectos revolotean a placer. Un coche colorado de aspecto antiguo avanza a través del camino de pies levantando polvo a su paso. En su interior mantienen un diálogo un hombre y un chico, Layton y Luke respectivamente. Se nos pone en antecedentes: Lady Dahlia, viuda del Barón Reinhold, le ha escrito una carta a Layton pidiéndole por favor que acuda a Saint Mystère. Según dice la carta, antes de morir el barón Reinhold escondió en el pueblo un tesoro que pertenecerá a la primera persona que lo encuentre, tesoro que recibe el nombre en clave de “la manzana dorada”.

Su viuda y todos los demás habitantes del pueblo andan ahora como locos buscando pistas o indicios acerca del paradero de la manzana dorada. Lady Dahlia le escribe entonces a Layton con la intención de que éste le ayude a encontrar el preciado tesoro que se haya en alguna parte de tan peculiar pueblo. En el sobre de la carta, aparte del escrito, se encuentra un plano que muestra el camino correcto para acceder a Saint Mystère, pero, como todo en este juego, no podía ser tan simple. En realidad es un mero pretexto para involucrarnos en la resolución del primer puzle (la mayoría son acertijos, puzles como tal por ahora no he visto ninguno…). En la pantalla superior se nos detalla la información necesaria, que permanece ahí en todo momento. Resulta muy útil porque hay puzles que son bastante enrevesados y conviene leer el enunciado un par de veces o más para entenderlos. Además, se nos muestran las monedas que tenemos (explicaré su función más adelante), el número del problema y los picarats, que son una especie de guía de la complejidad del puzle. Si un puzle presenta una dificultad baja tendrá una puntuación de 10 picarats y según aumente ésta el número de picarats irá en aumento a su vez.

Ahora ha llegado el momento de hablar de la utilidad de las monedas. Los que no hayáis probado el título instintivamente pensaréis que sirven para comprar artículos u objetos. Pues no, se usan para comprar pistas, ni más ni menos. Estas monedas se obtienen tocando en lugares específicos de cada pantalla (estos lugares cambian de posición). Cada puzle cuenta con la posibilidad de que compremos hasta tres pistas, cada una a cambio de una moneda (da igual que el puzle sea de una dificultad u otra o que la pista sea más aclaratoria que las demás), la primera pista que se compra nos invita a reflexionar un poco, la segunda ya nos aporta algún dato interesante y la tercera prácticamente nos sirve la resolución al enigma en bandeja de plata (aunque servidor todavía tiene puzles sin resolver a pesar de haber comprado todas las pistas…). Los acertijos que se nos plantean a lo largo del juego son de varios tipos, siendo mis favoritos los de mover piezas para sacar una bola por un agujero y los de deducción lógica, y mis mayores quebraderos de cabeza los que se resuelven mediante ecuaciones u operaciones matemáticas.

Puedes dar el número de soluciones que quieras en un mismo puzle, pero si fallas una vez se restarán picarats al valor de éste, y si fallas otra vez, lo mismo. Pero a la tercera vez ya no restan picarats, por lo que hay algunos acertijos que se pueden averiguar a base del manido método de ensayo y error, siempre a cambio de la pérdida de la obtención de menos puntos de picardía (picarats) que van a parar a tu contador global. Variedad para todos los gustos y puzles de gran nivel. Por poner un ejemplo: “Los ratones son famosos para multiplicarse a velocidades de vértigo. El tipo de ratón que tenemos aquí pare 12 bebés una vez al mes. Las crías de ratón, a su vez, pueden tener sus propias crías dos meses después de haber nacido. Has comprado una ratoncita en una tienda y te la has llevado a casa el mismo día que ha nacido. ¿Cuántos ratones tendrás dentro de 10 meses?.” ¿Parece fácil, verdad? Pues os aseguro que no lo es tanto como aparenta. Y así podría seguir relatándoos decenas de problemas que me han conseguido sacar una sonrisa y hecho que me esfuerce para resolverlos.

Retomando la introducción, nos encontramos ya a las puertas de Saint Mystère (si hemos resuelto el acertijo), teniendo una pintoresca charla con el encargado de subir el puente de acceso al pueblo, que está rodeado por un foso (tranquilos que no tiene cocodrilos…). El hombre nos sorprende con su barriobajera forma de hablar después de que en la introducción, tanto el profesor como su acompañante, hablen muy cordial y educadamente. Cómo no, para pasar al interior de la villa deberemos resolver otro puzle; se le ha perdido la pieza que encajaba en el mecanismo de la palanca y necesita que le digamos cuál de las tres que nos muestra es la adecuada. Tras hacer uso de nuestras dotes y resolver el enigma adecuadamente, el puente se baja y Saint Mystère se abre ante nosotros como una bella y encantadora villa que esconde más de un secreto. Los habitantes de Saint Mystère son de lo más peculiar, cada vez que nos vean lo más probable es que estén atascados en la resolución de un problema y nos pidan ayuda o nos digan que han creado uno nuevo y que quieren que lo resolvamos.

El pequeño pueblo se divide en: puente de acceso a la villa, entrada a la ciudad, plaza central, parque de atracciones, mansión de los Reinhold, el mercado, La Torre, las alcantarillas y los correspondientes caminos entre cada emplazamiento. A su vez la villa consta de un hotel, un ayuntamiento, un restaurante, un bar, la casa de Enigmina y las viviendas de algunos vecinos, algunas abiertas y otras cerradas… La exploración por el pueblo se lleva a cabo de una forma que puede parecer poco disfrutable pero enseguida nos hace comprender que es mucho mejor así: mediante una primera persona estática tocamos a los personajes, abrimos puertas y buscamos monedas y puzles. Para desplazarnos tendremos que tocar el icono de un zapato, al hacer esto nos aparecen unas flechas amarillas indicando las diferentes rutas que podemos elegir. Cada flecha nos lleva a otro emplazamiento diferente, pero siempre siguiendo el esquema del pueblo que aparece en la pantalla superior y en el que se marca nuestra posición mediante la cabeza de Layton portando su característico sombrero. Aclaro que el tiempo de transición entre cada pantalla es muy bajo y en ningún momento se hace molesto.

En la parte superior derecha de la pantalla táctil se encuentra el icono del baúl, desde el cual podremos hacer acciones tales como guardar la partida, revisar nuestro avance en la aventura, completar un cuadro a base de unir fragmentos que se nos dan al resolver determinados puzles, construir un perro robótico mediante la unión de los chismes (una especie de piezas que, como en el caso de los fragmentos de cuadro, obtenemos al resolver puzles), comprobar los misterios que han surgido a lo largo de la aventura y a los que aún no hemos encontrado solución, mirar la lista de puzles encontrados (desde la cual podremos volver a resolver los ya superados o simplemente mirar los que nos quedan por resolver) y por último un añadido algo peculiar; al poco de entrar en la villa los protagonistas deciden alojarse en el hotel. Entonces recae en nuestra mano la decoración y adecuación de sus respectivas habitaciones mediante la colocación de objetos (se obtienen al resolver puzles, cómo no) que, según la afinidad que tenga un personaje por cierto estilo o complemento, influirá en su opinión respecto al habitáculo. Un medidor de felicidad nos muestra lo contento que está cada uno con su habitación y al cambiar objetos nos comentan si les gusta el cambio o si no…


Los más temerosos os estaréis preguntando qué pasa con los problemas a los que no le has encontrado solución. Depende, algunos se pueden encontrar siempre en el mismo sitio del pueblo y otros, los que más, van a parar a la casa de la antes citada Doña Enigmina, una señora con cierto aspecto de bruja que recolecta todos y cada uno de los puzles que te has dejado en el camino o han podido con tu intelecto. Aunque cada uno de los habitantes de Saint Mystère destaque en particular, uno de los que más me llaman la atención es un explorador que aparece en los lugares más insospechados y que, aparte de proponernos puzles, nos habla en una mezcla de idiomas un tanto confusa. A pesar de ser explorador, no tiene muy desarrollado que se diga el sentido de la orientación…

El apartado técnico del juego nos recordará irremediablemente a los pequeños pueblos del siglo pasado, donde se tendía la ropa de un edificio a otro, la gente se entretenía chismorreando, la noche era sinónimo de peligro y la evolución de las telecomunicaciones apenas empezaba a dar sus primeros pasos. Una época donde las cartas eran el método usual para establecer un vínculo a distancia y donde se respiraba un aire más puro en el mundo.


Los personajes del juego constan de un diseño artístico sensacional: Layton, con su famoso sombrero de copa, su gabardina y la simple pero expresiva forma de su cara; Luke, con su traje en tonos azul pastel , su sombrero, su maletín y su pelo indomable; Flora, con su aire de delicadeza e inocencia y sus ojos grandes como platos que resaltan su feminidad y así con todos los demás conformantes del variado, extravagante y pintoresco elenco de personajes del que hace gala el juego. Los escenarios también están muy bien recreados, plasman una auténtica villa de hace unos siglos gracias al uso de unos colores muy amarronados y pastelosos en todo el acabado artístico. Otro punto fuerte son las secuencias de animación, excelentemente trabajadas, con multitud de efectos, apacibles en unos momentos y fréneticas en otros (mención especial a la huida en el parque de atracciones y la ya descrita secuencia de introducción). Realmente bellas.

El apartado sonoro cumple de sobra lo que cabe esperar en una consola tan limitada con DS. Melodías que concuerdan a la perfección con el aspecto general del juego, que saben meter tensión cuando la tienen que meter y suenan siempre en el momento justo. Efectos sonoros hay pocos: al darle a los diferentes iconos, al tocar a algún personaje (viene acompañado de la aparición en pantalla de un signo de exclamación rojo que me recuerda a una conocida saga…), al recoger una moneda, al sucederse los diálogos y poco más… Por su parte, en las secuencias nos brindan un perfecto doblaje al inglés con subtítulos en castellano (no recuerdo haber visto ninguna falta de ortografía, bravo por los transcriptores). Como detalle curioso, la voz de Luke la interpreta una mujer.


Un argumento en apariencia tan simple como la búsqueda de un tesoro en una villa apartada es en realidad una caja de sorpresas, con inesperados y sorprendentes giros en la trama, narrado de forma fantástica. El juego consta de diez capítulos, más o menos, y aunque el estar estructurado de este forma no agrade a algunos, es algo sin importancia y no corta la historia en ningún momento… Saint Mystère esconde más de un secreto (yo por el tercer capítulo ya había deducido uno de los principales…), secretos que vale la pena revelar por uno mismo.

No quería concluir este análisis sin aportar un dato acerca de la vida útil del título. El juego ronda las doce horas de duración, más o menos, para acabar la historia (mi tiempo, concretamente, es de once horas y treintaiséis minutos), pero la cantidad de puzles que nos habremos dejado sin resolver suele rondar la treintena, por lo que nos incitará a resolverlos todos y ponernos a prueba (hay un total de 120). Además, Nintendo saca cada semana un puzle nuevo vía descarga, una gran labor por parte de la compañía nipona y por Level 5, creadores de esta pedazo de experiencia videojueguil. Recomendable cien por cien, un título fresco y adictivo como pocos, muy bien realizado en todos los aspectos. Simplemente, uno de los juegos imprescindibles para todo poseedor de una DS.