Jade Empire

Kung Fu occidental

Vivía yo tranquilo y feliz siendo mucho más joven (aunque bastante menos atractivo e interesante). El alcohol me evadía de cualquier preocupación y mi vida yacía feliz sin nada que hacer aparte de no hacer nada. Ya por aquel idílico entonces era un fiel seguidor del rol en todas sus facetas (como alguno ya sabrá. Y si no, se entera ahora). Pocas noticias recibí en el panorama del entretenimiento con tanto subjetivo entusiasmo como la de que Bioware estaba desarrollando una nueva licencia. ¡Genial!, no me llegaba con soberbias obras ambientadas en el sistema D&D y en los mundos de la Antigua República. Un nuevo horizonte que se me antojaba necesario y atractivo esperando una línea de calidad conforme a sus mejores títulos precedentes. Pronto me hice con más información aunque esta no fue todo lo buena que hubiese deseado. Jade Empire, ambientado en lo más fantástico de la mitología china, ofrecía un escaparate perfecto para desarrollar un gran título: el mito y la leyenda fusionados con las artes marciales, la magia y la filosofía oriental. A su vez, también me enteré de que la plataforma en la que salía era Xbox… Solo Xbox (¡oh, no! Microsoft me la ha vuelto a jugar, una nueva traición después de Windows 98 SE). A pesar de este primer contratiempo, confié en que algún día saldría para otras plataformas y así fue. Un par de años después, salió a la venta para PC, versión que recientemente he tenido oportunidad de jugar y voy a comentar a continuación.
Todo comienza seleccionando nuestro personaje, ya sea uno de los predefinidos o una creación nuestra mezclando la imagen, estilos de lucha y los atributos (vitalidad, chi y concentración). Terminado y bautizado nuestro personaje (Zaishi, mano de sombra fue el azote del mal en mi partida), comenzaremos la aventura con un clásico asiático en lo que a la introducción y comienzo de historias se refiere. Seremos alumnos de la escuela de artes marciales de Dos Ríos, el pueblo alrededor del cual se produce el primer capítulo de la trama. No seremos un alumno cualquiera, sino el mejor discípulo de nuestro maestro Li. Todos procesan una gran admiración por nuestras capacidades salvo Gao el menor, que parece guardarnos cierto recelo. Pronto iremos descubriendo la bondad y sabiduría de nuestro anciano maestro, nuestra gran amistad con Estrella del Alba, nuestro trato con los alumnos. Visitaremos la escuela, entrenaremos con nuestros compañeros… pero nuestra tranquila rutina de vida se verá repentinamente truncada por un misterioso ataque. La alarma salta en la escuela al descubrir que desde la playa desembarca un enemigo que avanza sobre el pueblo.
Así comienza el engranaje de sucesos que nos llevarán a vivir una épica aventura asiática. La trama, muy atractiva, nos irá llevando por variados itinerarios a una historia de continuos giros que irá desplazándose por muy variadas temáticas, cambiando mucho desde el inicio hasta al final, aunque siguiendo un fino hilo conductor continuista. Una trama que sin duda cumplió con mis altas expectativas, especialmente en lo referente a personajes. Muchos, variados y característicos serán nuestros aliados y enemigos a lo largo de esta historia. Iremos haciéndonos con un gran elenco de compañeros y seguidores, de los que podremos seleccionar uno para que combata con nosotros o nos ofrezca apoyo (curándonos, fortaleciéndonos o tirándonos botellas de alcohol). La interacción con los aliados será muy importante, en la línea de los títulos de Bioware, así como también con los personajes no jugables que abren un abanico de situaciones y diálogos dignos de elogio. Por citar algún ejemplo, los dos maestros de estilos opuestos que dirimen sus diferencias sobre un tablero, el caballero extranjero que reta a un duelo tanto mental como físico a cualquier asiático o el ultrajado director teatral ofendido por la reedición de sus obras.
Una ambientación que cuida mucho los detalles nos deja unos escenarios genuinamente asiáticos que en seguida nos sumergirá de lleno en el imperio de Jade. Los pueblos y ciudades serán de una excelente factura, haciendo una excelente recreación de esa remota época oriental. Sobre todo destacaría la capital imperial, que nos producirá una gran impresión de inicio. Preciosa. Gráficamente el título se ve prácticamente igual que en el 2005, cuando salió su homónimo para Xbox, aunque ligeramente mejorado. Pueden resultar un poco anticuados para el 2007 (fecha del lanzamiento para PC) pero su despliegue artístico me sigue encantando más allá de su carga poligonal, que cumple con creces con las necesidades gráficas de un juego que basa su atractivo en la ambientación, la trama y el combate. Fuertemente impregnadas de la mitología china, las situaciones darán peso a la magia y los espíritus, monjes y dragones, amistad y traición. Nada es lo que aparenta en esta historia de lucha y de honor. En el papel del soberbio luchador que encarnamos será un placer ir descubriendo el trasfondo que guarda el título y vivir una poderosa aventura en Oriente.

De entrada nos encontramos con un RPG claramente orientado a consolas, simplista en cuanto a linealidad (abre un par de itinerarios para escoger pero todas son un camino recto a seguir, apartándonos muy poco de un desarrollo totalmente lineal) y el planteamiento tanto de subtramas como de misiones secundarias, pero logra implantar correctamente un sistema de combate en tiempo real que permite que una parte de la victoria se deba a nuestra habilidad (a diferencia de en ambos Caballeros de la Antigua República, lo que dinamiza mucho la experiencia de juego) y no solo a las estadísticas.

El combate es una faceta que tiene gran peso en la jugabilidad (así como en el desarrollo de la trama y del personaje). Se basa, como ya he dicho, en peleas en tiempo real contra uno o mas enemigos. Nos moveremos en referencia al enemigo que tengamos seleccionado o apuntado (al más puro estilo de los Zeldas 3D). Para cada una de las técnicas dispondremos de un ataque primario (rápido aunque débil), un ataque secundario (lento pero más poderoso) y un ataque de área (pulsando ambos botones, que afectará a varios enemigos). Estas técnicas serán de lo más variadas (otro de los puntos a favor de este juego), tanto técnicas marciales (con armas o sin armas), de magia y transformación (clásicamente mitológico la posibilidad de metamorfosearse en los enemigos). A su vez, los estilos marciales se dividirán en estilos de ataque (destinados a infringir daño) y estilos de apoyo (servirán de complemento, paralizando, ralentizando, robando maná…). Entre todos ellos saciarán con multitud de posibilidades nuestros gustos y deseos en lo referente a estilos de lucha.
A parte de tres tipos de ataque por cada técnica, también está la posibilidad de cubrirnos (defensa que solo se romperá con el ataque secundario), de utilizar el chi (atributo físico que iremos consumiendo) para curarnos o para conseguir más daño en el ataque y la concentración (otro atributo que se irá gastando) para ralentizar el tiempo, logrando ventaja en los combates.
Pronto nos daremos cuenta de que siempre se desarrollan bajo el mismo patrón. Por ejemplo, una vez te cubras el enemigo hará un ataque secundario (fuerte y lento), nosotros podremos contraatacar con un ataque primario y golpearlo. La IA, lejos de aprender de sus errores, nos permitirá usar esta táctica indefinidamente hasta que venzamos, así como muchas otras mecánicas que nos permitirá aprovecharnos de la limitada respuesta de los rivales para salir victoriosos muy fácilmente. El combate pronto se reducirá a repetir las mismas secuencias. Aun así diremos que los “jefes” y los combates especiales supondrán un reto adecuado, algunos de ellos casi imposible. Diremos también que la IA correlaciona directamente con la dificultad, ofreciéndonos combates desafiantes en niveles más altos pero que a su vez se convierten en dificilísimos cuando a “jefes” se refiere.
Una dificultad poco homogénea , que oscila desde muy fácil hasta muy difícil, lo que crea una cierta sensación frustrante tanto para los que buscan un juego dinámico y asequible, como para los que buscan un reto creciente a sus alturas. Por otro lado, durante el juego también encontraremos una técnica concreta que nos permitirá superar la gran mayoría de combates sin ningún esfuerzo, facilitando hasta límites insultantes el combate normal. Una técnica desproporcionada que nos aligera quizás demasiado nuestro viaje.
En consonancia con los escenarios y personajes que nos llevan directamente al idílico imperio que Bioware creó, la fantástica banda sonora nos traerá unas clarísimas reminescencias orientales. Una selección de temas que ambientan a la perfección el mundo que tenemos ante nuestros ojos, dotándolo de una vitalidad propia y completando la inmersión en este ficticio mundo de leyenda oriental.
Se nos plantea, al igual que ya ocurría en los KOTOR, un baremo que medirá nuestras elecciones y actos. Los creadores decidieron seguir la filosofía oriental para ofrecernos una nueva visión del bien y del mal, mucho más realista a mi buen ver. Para ello utilizan dos vías para enfrentarse a las situaciones: la senda de la palma abierta (donde la bondad, la misericordia y la ayuda a los demás será nuestra forma de contribuir al mundo) y la senda del puño cerrado (donde ayudar a vencer la flaqueza, conseguir la autosuperación y la mejora de los demás ofreciéndoles retos que superar y barreras que vencer). Sin duda, sendas vitales que enfocan desde dos prismas distintos la forma de enfrentarse a los conflictos, aunque en el fondo las dos intenten buscar siempre algo positivo.
Una nueva óptica que me llamó la atención a medida que la ibadescubriendo en los diálogos y libros diseminados por el mundo, peroque a nivel jugable no se llegó a llevar a cabo. Finalmente todo sequedó en el clásico bien (mano abierta) o mal (puño cerrado), dondelas opciones finalmente se deducen a ser una persona normal o unasesino desalmado, sin ningún respeto por nada y donde un planteamientomoral muy atractivo no ofreció ninguna diferencia en el desarrollo dela trama. Además, podremos conseguir la redención de todo una vidade muertes, robos y enriquecimiento ilegal (y viceversa, condenándonospor ser las mejores personas del mundo) en los últimos compases deljuego, lo que deja un mal sabor de boca en lo que a elección de unaguía moral y unos principios para el personaje se refiere.
El título también incluye, a modo de esparcimiento y desconexión durante las transiciones entre ciudades, un minijuego a la usanza de los viejos clásicos de scroll vertical de aviones y naves. Tendremos nuestra nave y nuestros personajes irán dentro. Un auténtico clásico de la historia de los videojuegos que a mi ver no aporta demasiado a la dinámica rolera, sino más bien la corta en una secuencia de juego que podremos interrumpir y proseguir con el desarrollo.
Jade empire resulta ser una notable nueva franquicia, dotada de un mundo vivo, bello y bien ambientado, donde una trama elaborada nos guía en un viaje lleno de combate marcial. Pronto nuestro destino se trenzará con los latidos del imperio de Jade, superada la gran sequía gracias al Emperador. Pero no todo será florecer. Las largas garras de Mano de Muerte se extienden tan lejos que ni los muertos parecen hallar su merecido descanso. Algo raro ocurre en el mundo. Tus puños, armas y compañeros serán el único apoyo con el que contarás para resolver esta epopeya traída del lejado oriente.