Jet Force Gemini

Una colorida hecatombe de insectos
Por Markov

Echando la vista atrás, recuerdo que en la cajade Nintendo 64 figuraba un título que rezaba “la máquina de ladiversión”. Como todo mozalbete en su total exultación al recibir unade las consolas del momento, no presté demasiada atención a aquella afirmación de la que alardeaba de manera muy comercial la máquina de Nintendo.Pero lo cierto es que luego descubrí que dicha afirmación estaría soportadapor un gran historial de títulos de soberbia calidad, sobre todo sitenemos en cuenta que entre ellos figuran obras del calibre delrevolucionario Super Mario 64 o el gran Ocarina of Time. Aunque no tanconocido, otro de los que soportaban sus hombros los cimientos de aquellaaserción era Jet Force Gemini, una de las piezas clave que convirtióla frase “la máquina de la diversión” de un mero ademán ideado por eldepartamento de mercadotecnia a una verdad absoluta.

La empresa británica Rareware (o simplemente Rare), en su época másprolija y dorada, nos trajo a nuestra consola de sobremesa unaemocionante e inolvidable aventura interplanetaria al estilo de laciencia ficción pura y dura. Un colorido y trepidante shooter entercera persona, amenizado con las sublimes, épicas y dramáticascomposiciones de Robin Beanland y Graeme Norgate. Jet force Gemininarra la historia del tirano Mizar, malvado líder de una raza deartrópodos alienígenas que intenta dominar la galaxia. Su primerobjetivo es Goldwood, un planeta de frondosos bosques donde logranesclavizar a unos pacíficos mamíferos denominados “tribals” (una razade tecnología simple y no demasiado brillante que recuerda a losentrañables Ewoks de Star Wars).

Tiempo después, nuestros protagonistas, elequipo Jet Force (conformado por dos hermanos gemelos, Juno y Vela, yun perro adiestrado, Lupus -chistes sobre el Dr. House aparte-) sehayan en su nave cuando una señal de emergencia los previene delpeligro inminente que los acecha. Tras rechazar el abordaje de loshostiles súbditos de Mizar (llamados “Drones”), el equipo Jet Force sepone en marcha, pero no sin pocos problemas: el súbito ataque de losDrones separa a Juno de Vela y Lupus. Juno logra aniquilar al pelotónde Drones y a bordo de su pequeña nave personal pone rumbo al silvestreplaneta Goldwood. Así, en busca de sus ahora perdidos compañeros, seinicia este trepidante periplo que nos llevará a poner fin a la tiraníade Mizar.

Ya en la piel de nuestro personaje, Juno, empezamos a escudriñarel control para conocer los patrones de movimiento y disparo. En losprimeros compases notaremos la evidente incomodidad del control, quizásla lacra más criticable del juego, al que deberemos acostumbrarnos ydominar, dado que Jet Force Gemini no es un juego para nada sencillo(especialmente en la recta final). El salto está asignado a uno de losbotones C, mientras que el cambio de armas está asignado a el A y el B. Es un control sumamente atípico y, aunque te acostumbres a sus patrones, es normal confundir a veces losbotones, ya que no se parece en nada a los esquemas de control de otrosjuegos de Nintendo 64 a los cuales estábamos cómodamente adaptados.


L
a precisión manual (presionando el botón R)carece de efectividad y comodidad. Es por ello que se compensa con unauto apuntado que solo se puede utilizar para enemigos frontales, ydifícilmente para enemigos a mayores alturas, por lo que dispararfrenéticamente no es algo recomendable en una situación tandesfavorable.

Dejando de lado su control un tanto irregular, durante lasaventuras de Juno, Vela y Lupus a través de las diferentesinmediaciones de cada nivel, nos toparemos con aliados, y como es de esperar, algunos nos relatarán su versión de la historia mediantetexto o cinemáticas, desvelándonos e hilvanando los puntos sustancialesde la trama. También nos proporcionarán llaves u otros objetos,obviamente para abrir puertas bloqueadas. Otras veces estamos obligadosa ayudarlos en búsquedas de ítems, en forma de miniquests que debemoscumplir. Los únicos aliados que nos podrán ayudar directamente eindirectamente son dos personajes artificiales: el que ayudadirectamente es Floyd, un dispositivo robótico que tuvo la suficienteinteligencia artificial para diferenciar los valores morales de cadabando. Siguiendo su propio criterio, decidió renegar de los designiosde Mizar, evitando que un pelotón de Drones fusilaran a unos tribalsesclavos. Pero esta buena obra terminó por castigarle, ya que trasalcanzarle un proyectil de láser permanece despedazado en el lóbrego ypantanoso planeta Tawfret.

Controlando a Juno deberemos buscar las trespiezas que lo componen y conseguir así un inestimable aliado que puedeser manejado por el segundo jugador para investigar sitios inaccesiblespara todo ser ajenos a Mizar. El segundo jugador que controle a Floydpuede contribuir a la causa, ya sea porque, a pesar de que susmovimientos y radio de acción dependen del primer personaje, puededisparar proyectiles láser a los enemigos (doblando así nuestrasposibilidades de éxito, a menos que el segundo jugador tenga el pulsode un maraquero). Después, al llegar a unas plataformas con la siluetade nuestro pequeño amigo, podremos participar en una carreracontrarreloj viajando a través de conductos para así cumplir unobjetivo específico, que por lo general no varía de la colección de undeterminado número de ítems o la destrucción de una arquitectura omódulo.

El otro personaje que ayuda indirectamente es el Diamond Geezer, unrobot mercenario que nos vende salud y munición a cambio de “Mizartokens”. Se suponía que Diamond Geezer era un robot para suministrarrecursos a las tropas de Mizar, pero como sabemos, la avaricia rompe elsaco, y este personaje termina siendo un mercenario que vende susservicios al mejor postor.


C
ada miembro del Jet Force tiene diferenteshabilidades: Juno está ataviado con una robusta armadura pesada, capazde resistir fácilmente el nivel de temperatura de las tórridas lavas;es decir, puede caminar en ellas sin ningún problema. Por su parte,Vela es capaz de bucear sin miedo a ahogarse, ya que su capacidadpulmonar ha sido modificada para soportar la respiración bajo el aguadurante un tiempo indeterminado. Y por último tenemos a Lupus, uncánido que cuenta con propulsores, por lo que puede mantenerseplaneando en el aire durante un tiempo. Todas estas habilidades son lasque les permiten adentrarse por diferentes planetas y sobrevivir en elintento.

El repertorio de armas es más que suficiente para satisfacer lasnecesidades estratégicas de cualquier jugador. Al principio, contaremoscon la pistola estándar, que se podrá disparar con una cadenciamáxima de siete proyectiles continuos. Cuando se sobrepasa ese límite,la cadencia de disparo disminuye drásticamente. La escopeta de plasmasigue los mismos patrones que la pistola estándar, a excepción de quecarga y libera energía. Estas dos armas son las únicas que tienen esedetalle que las discierne del modo del uso de las otras, ya que lasdemás poseen los atributos idiosincrásicos de toda armamentística de unjuego: rifle, ametralladora, lanzallamas, lanzacohetes, minas,granadas… Y hasta incluso comida para peces, uno de los “easter eggs”más inusitados en un videojuego, además de la curiosa y risibleaparición de “Its Mr. Pants”. ¿Se preguntarán por qué doy un énfasis alos diferentes tipos de armas? Porque Jet Force Gemini tiene unrepertorio de armas realmente original, que al dispararlos quizásincluso nos recuerde a los célebres “mata-marcianos” arcade, o alos “run and gun” como Gunstar Heroes, Contra o Metal Slug, entreotros. El ataque continuo de los enemigos, las apariciones en masa y elritmo semifrenético que generalmente debemos llevar nos recordarán mása estos clásicos que a las ofertas de los shooters en tercera personaactuales.


E
l ejército de Mizar está compuesto por unaingente variedad de enemigos, lo que unido al irregular control y unadificultad que aumenta según avanzamos por el juego -y a diferencia deGoldenEye y Perfect Dark aquí no es modificable-, pueden llegar asuponer un incordio para los jugadores menos hábiles que se envuelva en esta épica aventura. Nuestros enemigos son de varias proporciones, asícomo en una colmena existen hormigas con diferentes roles, y cada unaarmada dependiendo de su rango, desde las numerosas y pequeñas hormigasazules con armas de lenta cadencia a los insectoides enormes quemantienen posiciones estratégicas armados con ametralladoras, escopetasy lanzamisiles.

La IA de los enemigos es notable. Por ejemplo están las hormigas,que se mantienen en constante movimiento en un intento de eludir tusdisparos; los que matan a los tribals con tan solo avistarte en lasinmediaciones, o los agobiantes robots centinelas que atacan en gruposmasivos y te rodean de tal manera que pueden dejarte en una situaciónbastante desfavorable. Pero la IA de los tribals no resulta tanespabilada y comedida como sus antagonistas, y aunque se alegran yarrojan sus instrumentos de trabajo forzado al suelo al solo atisbo denuestra salvadora presencia, algunas veces suelen correr hacia tiincluso en un fuego cruzado, detalle que hace tentadora la idea dedecapitar a balazos a uno de estos peludos personajillos. Si por uncasual matamos a un tribal delante de otro, éste nos verá con miedo, ungran detalle por parte de Rare.

Como algunos ya sabrán, una de las misiones principales, aunque note guste, es rescatar a todos tribals esclavizados. Pero como en JetForce Gemini existe el fuego amigo, si se desea se pueden masacrar. Incluso sus cabezas son coleccionables. Por suerte, si más tardevolvemos a esa zona, reaparecerán los que no hayamos rescatado para quesea posible completar el juego con éxito.


L
a colección de cabezas es un detalle muy tétricoy propio de un “cazarecompensas”. El desmembramiento está a la ordendel día: cercenar a los insectos con una escopeta es algo sumamentefácil, y con un lanzamisiles los volaremos en mil pedazos que saltaránentre chorros de gelatinosa sangre verde. Por supuesto, esto se aplicaigualmente a los citados tribals. Armar una hecatombe después dedisparar a diestro y siniestro con la ametralladora es un detalle curioso y divertido. Muchas veces los drones caerán al sueloagonizando, rodeados de moscas qué aparecen repentinamente. Entonces,es tu decisión terminar el trabajo o esperar a que mueran en unintervalo de tiempo breve.

El universo de Jet force Gemini nos transportará a remotos planetascon mucha variedad de ambientaciones, que logran esa inmersión épica yde ciencia ficción a la que pertenece este videojuego. Solo hay queobservar con detenimiento niveles como el insondable Cerulean, elfrondoso Goldwood, el yermo gélido de Ichor, los preciosistasescenarios de Rith Essa, la tórrida e inhabitable superficie deEschebone, el aire colonial del palacio de Mizar o las fragatasenemigas que surcan el espacio.


E
l apartado gráfico está muy bien elaborado yrepleto de agradables colores vivos, aunque algunas paredes bajan lamedia por simular fondos con texturas de baja resolución. El diseño delos niveles está dividido en zonas, y las puertas no se suelen abrirhasta que parte de los enemigos de las inmediaciones sean eliminados.Cada planeta, además, está dividido en dos o más subniveles. Cuandollegamos hasta la entrada al próximo subnivel, aparecerá una pantallaque nos enumerará la precisión durante el transcurso del nivel, lasarmas más usadas y los tribals rescatados, como un referente paratomarlo en cuenta en el futuro al adentrarse en el susodicho nivel denuevo (podemos repetirlos cuando queramos). En cada etapa de lahistoria, ya sea de Lupus, Juno o Vela, nos enfrentaremos a un “jefe”,que resulta ser un enorme insectoide con varios patrones de ataque. Alenfrentarse a un jefe, el movimiento de nuestro personaje se limita aser lateral y se apunta manualmente con la mira. Los puntos débiles del jefe brillarán en momentos determinados, y generalmente destruir cada unode ellos los privará de un patrón de ataque. La dificultad de los jefeses elevada, ya que es primordial aprender los puntos ciegos de cadapatrón de ataque o el mínimo fallo de alguna estrategia se pagará caro(disminuyendo nuestra barra de energía significativamente).

Un detalle muy relevante es el esmero que el equipo de Rare quetuvo en los efectos de sonido. El disparo del proyectil láser contrastaperfectamente -o se acerca- al sonido de un arma láser; si un proyectilpasa cercano al personaje, se escucha con claridad el sonido delproyectil viajando a una gran velocidad. Aunque, los personajes aliadosque te encontrarás comparten una voz genérica, semejante al dialecto dealgunos extraterrestres de Star Wars. Por otro lado, los chillidos delos “drones” pertenecen a efectos de sonido utilizados en el mundocinematográfico.


Tampoco faltó a la cita el inestimablemultijugador, y aunque este no resulte tan espectacular como el juegoindividual, existe cierta variedad de minijuegos, como una etapa al estilo delos shooters “on-rails” (como Time Crysis y House of the Dead) o unjuego de carreras. El modo que sí es un tanto decepcionante es elclásico “deathmatch”. Cuenta con hándicaps y demás modos depersonalización, pero es diferente al ritmo del juego y solo puederesultar gratificante con cuatro jugadores. Además, las diferenciasentre personajes en el multijugador son ínfimas, y esa diferenciaprácticamente solo recae en la estética del personaje.

Como datos anecdóticos, mencionar que la primera versión, muchoantes de su lanzamiento, seguía un estilo “superdeformed” semejante alvisto en Final Fantasy VII, pero luego los personajes fueronmodificados para dar lugar a las estilizadas versiones quecontrolaríamos en el juego definitivo. Por otro lado, citar también quees uno de los pocos videojuegos cuya pantalla de título cambia a medida que avanzamos por el mismo,dado que se unen los personajes que vamos desbloqueando.


J
et force Gemini establece un nexo entre losmatices que acostumbra plasmar la compañía Rareware en sus videojuegosy todo el potencial para convertirse en una nueva gran franquicia de dicha compañía. Pero resulta que este juego, a pesar de cincelar sunombre con todo mérito en la superficie marmórea que enumera losmejores títulos de Nintendo 64, quedó como una joya atemporal sincontinuación. Quizá se deba a las políticas que ahora acata deMicrosoft, ya que si siguiera desarrollando videojuegos con Nintendoquizás llegaríamos a ver una nueva entrega, pero lo cierto es que nuncalo sabremos.

Quizás algún día nos den una sorpresa y engrosen el catálogo deXbox 360 (o su sucesora) con una nueva entrega de estos gemelos delespacio y su peculiar mascota-compañero. Pero mientras tanto, que mejorque revivir (o descubrir) la primera y genuina aventura de estepeculiar equipo espacial. Si logras acomodarte a su control y disfrutasdel trepidante estilo de juego, encontrarás aquí una joya con mucha másfuerza de la que su relativamente desconocido título parece trasmitir.Con una grandiosa banda sonora (de lo mejor de la consola), unaoriginal estética, gran variedad de niveles y la espectacularrecreación del conflicto interplanetario, Jet Force Gemini es una obraque no debería dejar de ser probada.