Imagina Ser Mamá

Maternidad con sabor a “must have”
Parece que fue ayer cuando los videojuegos (también conocidos como “matamarcianos”) eran cosa de cuatro adolescentes con problemas de comunicación y adictos al cigarro de la risa. Pero afortunadamente para nosotros (adolescentes de que aquel entonces, adultos de hoy en día), cada década que pasa este mundillo gana más y más terreno. Tras la fuerte expansión de la mano de NES a mediados de los 80 y de la mano de PlayStation a finales de los 90, los primeros años de este siglo XXI recién comenzado han vuelto a suponer otro salto para la cada vez mejor considerada industria del videojuego.
Nintendo DS y su pantalla táctil abrieron un nuevo mundo de posibilidades que pronto todas la compañías empezaron a exprimir. ¿Un abuelo resolviendo ecuaciones en una consola para acabar obteniendo una “edad mental” de cuarenta y pico años con el único objetivo de fardar ante los amigos de su nieto? ¿Nicole Kidman saboreando la punta de un… ¿stylus?. Todo era posible. Tras dos décadas de juegos y más juegos que, salvo ocasiones puntuales, acababan convergiendo siempre en los mismos patrones, una nueva oleada de títulos empezaron a ver la luz y a llamar la atención tanto de esa gente que se empezaba aburrir de rescatar princesas o pegar tiros, como esos que nunca habían jugado a una consola.
Y entonces llego ella. Y no hablo de la mediocre película de Ben Stiller y Jennifer Aniston, sino de Ubisoft. La desarrolladora de recientes bombazos como Assassin’s Creed o Far Cry 2, aun sabiendo que su lugar estaba detrás de esta clase de superproducciones, se arriesgó a meterse en una línea de nuevos juegos que aprovecharan las características de la portátil de Nintendo. El resultado ya lo sabemos: la revolución de la industria de la mano de los populares (aunque por muchos criticados) y soberbios “Imagina Ser”, que dejaron en bragas a toda superproducción viviente de esta u otra compañía.
Estando como ha estado este blog enfocado siempre a los juegos más “tradicionales”, dicha afirmación seguramente puede haber pillado a algunos por sorpresa. A pesar de su éxito de ventas, esta nueva franquicia nunca ha cosechado buenas críticas a nivel de prensa ni, por extensión, a nivel de la autodenominada masa hardcore (que por norma succiona las ideas de cuatro analistas y las identifican como propias. Quizás el cigarrillo de la risa siga más presente de lo que creía). No obstante, la realidad es muy distinta. Pocos han jugado realmente a esta serie de juegos, y los que lo han hecho posiblemente no lo hayan hecho en profundidad. Porque sí, amigos, tras esa cuidada campaña de marketing y tras esas críticas poco constructivas se esconden algunos de los MEJORES títulos de los últimos años (así como os lo digo).
Para no hacer el análisis tan genérico, he decidido enfocarlo concretamente a Imagina Ser Mamá, uno de los primeros títulos lanzados de esta serie y el que personalmente mejor sabor de boca me ha dejado. Al contrario de lo que sugiere el título, en este juego NO seremos madre, al menos en principio (el nombre original, Imagine Babies, es sin duda más acertado. Me pregunto donde contratará Ubisoft a los encargados de las localizaciones a otros idiomas). En realidad controlamos a una estudiante que se va a vivir al pueblo de su abuela, donde ayudando a los vecinos con sus hijos descubrirá su verdadera pasión: ¿convertirse marine y enfrentarse a hordas Locust? Noooo, ser canguro. Durante el juego tendremos que cuidar hasta un total de seis bebés diferentes (siete si no tomamos precauciones con nuestro novio, donde el nombre sí ya empezaría a cobrar más sentido), cada uno con sus propios gustos, vicios y berrinches característicos (tras unos momentos oyendo estos últimos añoraremos la horda Locust).
Tendremos que hacerles la comida (calculando las cantidades) y darles el biberón, además de comprar todo lo que necesiten para estar bien cuidados (habrá que darles medicinas cuando las necesiten). Básicamente viene a ser algo así como uno de esos Tamagotchi elevado a la enésima potencia. Incluso se puede experimentar algún pequeño deja vu con otro de los populares títulos de la consola, Nintendogs (bastante más parco en opciones que la obra de Ubisoft, todo sea dicho). Mecerlos en la cuna para que se duerman, darles juguetes, ponerles la radio o música para que bailen (incluso podemos tocar algunos instrumentos gracias a la pantalla táctil), cambiarles los pañales, bañarlos… Mil y una tareas que debemos aprender a desempeñar con soltura para que estén sanos y felices (casi tanto como nuestra cartera al final de cada día).
Por supuesto también podemos vestirlos a nuestro gusto: pijamas, petos, vestidos, calcetines, zapatillas, tangas, fustas… Una vez completado el juego podemos empezar una segunda vuelta en la que seremos también recompensados con trajes para nuestra atractiva niñera, en función de nuestras dotes con los niños en la primera partida (para el conjunto de cuero con tachuelas tenéis que sacar puntuaciones óptimas). Al final del día, los padres de los bebés volverán y seremosrecompensados en función de lo bien o mal que hayamos tratado a su churumbel (podremos incluso flirtear con el progenitor masculino en busca de una paga extra). Al día siguiente, nuestros servicios podrán volver a ser solicitados por ellos o por otros padres ávidos de tiempo libre para sus cosillas (guarradas por lo que se deduce de algunos diálogos).
Pero no todo se limita al cuidado de los niños. Nuestra canguro ha salido la mar de completa y a través de divertidos minijuegos podrá ocuparse también de la casa para transformarla en el hogar perfecto para los bebés. Podemos limpiar los platos y poner la mesa, ordenar las habitaciones, usar la aspiradora, cortar el césped, arreglar el jardín para luego sacarlos a jugar en los columpios u otros juegos infantiles. Incluso tenemos a nuestra disposición una tienda donde comprar diferentes objetos para los niños, redecorar la casa o simplemente pintarla. En los últimos compases (tras cuidar al menos una vez a cuatro de los seis niños), aparecerá en escena el novio de nuestra protagonista, que nos hará alguna que otra visita y debemos ocultar en algún lugar de la casa si aparecen los padres antes de tiempo (amén de evitar/lograr un bombo y desbloquear el séptimo bebé).
Argumentalmente no es demasiado complejo, no esperes que en un intrincado giro de guión nuestra niñera resulte ser la elegida para buscar los siete cristales sagrados que nos permitan encerrar al malvado villano de turno (un catedrático conocido por beber sangre de infantes y alargar así indefinidamente su juventud y torturar con exámenes imposibles de aprobar a sus alumnos, entre los que casualmente se encuentra nuestra protagonista). Al igual que los juegos clásicos, Imagina Ser Mamá apuesta por una jugabilidad fresca, rápida y directa, con constantes novedades en el desarrollo y un ritmo de juego a la altura de los más grandes.
Gracias a la originalidad de su planteamiento, lo bien que funciona la pantalla táctil para cada uno de los divertidos minijuegos, la completa personalización, las características únicas de cada bebé y, en definitiva, lo adorable que resulta cuidar de tan tiernas criaturas (no veas lo graciosos que resultan cuando bailan), Imagina Ser Mamá pasa de ser una excentridad más de la industria a un juego verdaderamente recomendable para cualquier usuario de Nintendo DS. Un título muy digno de llevar consigo la etiqueta de “must have”. Eso sí, mentes cerradas abstenerse. Desgraciadamente no todos podrán apreciar su grandeza y el soplo de aire fresco que supone. Por el bien de la industria esperemos que Ubisoft deje de apoyar propuestas del pasado y nos deslumbre con más joyas como esta.