Primal

Bienvenidos a Oblivion

En 2003, el estudio europeo de Sony, el SCE Cambridge, luego transformado en London Studio, sorprendía a propios y extraños con un juego que brillaba por su particular concepción e historia. Enfocado a medio camino entre un beat’em up y un juego de rol, Primal se convirtió en uno de esos tapados exclusivos para la consola de Sony, que llegó sin hacer mucho ruido pero que pronto destacó de entre todo el catálogo de la negrita.

La historia

Jen es una muchacha normal y corriente, huérfana, que vive junto a su novio Lewis, cantante de rock y también huérfano. Su vida transcurre sin sobresaltos hasta que un día, Jen presencia como su novio es atacado por una criatura monstruosa tras un concierto, y al tratar de defenderlo, ella también resulta herida quedando en estado de coma. Estando postrada en una cama, recibe la extraña visita de un ser, una pequeña gárgola para ser exactos, llamada Scree que le pide que le acompañe hasta Oblivion.

Allí, descubrirá que el mundo que ella conoce en realidad sólo es uno de los múltiples mundos que forman parte de ese todo que es Oblivion. Conocerá también el Nexus y la forma de viajar entre los diferentes mundos, así como la lucha que existe entre las fuerzas del bien, personificadas por Arella y Scree, y las del Caos, que están detrás de la desaparición de Lewis. También descubrirá que ella es especial, una especie de híbrido con parte de cada uno de los mundos que componen Oblivion, así como el mismo Lewis, ahora en manos del Caos.

Según le explica Scree, el equilibrio que ambas fuerzas deben mantener se está rompiendo a favor del Caos, que parece estar detrás de los extraños sucesos que están ocurriendo en los diferentes territorios, por lo que sólo Jen, por su ADN especial, podrá viajar a los diferentes mundos para solucionar el problema. Sólo así podrá derrotar al Caos y recuperar a su novio.
Jugabilidad

A pesar de lo complicada y extraña (o manida) que pueda parecer la historia general, enseguida que empecemos a jugar, ésta pasará a un segundo plano, centrándonos más en las diferentes subtramas que Jen y Scree deberán solucionar en cada uno de los cuatro mundos, que junto a Mortalis, nuestra realidad, componen Oblivion. Cada uno de estos mundos tiene su propio carácter y diseño que nos recordarán irremediablemente a otras épocas y culturas, como por ejemplo Solum, inspirado claramente en el mundo greco romano y vikingo, o Aetha, inspirado en la época de la Revolución Francesa. Los cuatro mundos (Solum, Aquis, Aetha y Volca) estarán habitados por cuatro especies bien diferenciadas entre sí, y con las que Jen compartirá poderes. También existe una clara correspondencia entre los cuatro diferentes mundos y los poderes elementales básicos (tierra, agua, aire y fuego).


La principal baza de Primal es que a medida que avancemos en el juego, podremos desbloquear los diferentes poderes de cada una de las especies "demoniacas" que habitan en Oblivion, que como en el caso de Folklore, serán asignados esta vez a la cruceta del mando. Cada transformación ofrece poderes diferentes que deben ser usados sabiamente, como una mayor fuerza y agilidad, poder respirar bajo el agua, capacidad de parar el tiempo,… lo que no significa que no podamos jugar con nuestra forma humana, que puede recargar vitalidad rápidamente tras un combate, pero siempre con cuidado, ya que morir en nuestra forma humana supondrá el fin de la partida.

A diferencia de la salud cuando estemos en nuestra forma humana, cuando Jen se transforme, su barra de vida que contabiliza el poder demoníaco irá descendiendo a medida que nos hieran. Para recuperarlo, sólo deberemos absorber dicho poder de los enemigos caídos. Este sistema sólo funciona cuando manejemos a Jen, mientras que con Scree, nos veremos obligados a coleccionar unas piedras especiales que necesitaremos para abrir algunas cerraduras, activar mecanismos o poseer estatuas mayores. Esto último será de vital importancia en el juego, ya que, manejando a la pequeña gárgola, podremos luchar de tú a tú con uno de los secuaces de Caos.

Los controles de este beat’em up, a diferencia de lo que estamos acostumbrados a ver en el género, radican en los gatillos del mando, con los que podremos hacer ganchos de izquierda y de derecha o protegernos, mientras que los botones habituales quedarán reservados para acciones especiales como saltar o alterar el tiempo, propios de cada transformación.

Una de los factores que más resaltan de este juego es precisamente la faceta cooperativa que posee, ya que podremos ir alternando entre el control de Jen, especialmente indicado para los combates, y el de Scree, por su pequeño tamaño e indestructibilidad, dándole un toque más plataformero con "puzzles" para poder acceder a algunas zonas de difícil acceso. En cierto modo, Primal se adelantó en su concepción a juegos tan importantes como Resident Evil 0 y su capacidad para cambiar de uno a otro protagonista según las necesidades, lo que realmente supone un golpe de aire fresco para que no se haga tan monótono.

Banda Sonora y Doblaje

Uno de los aspectos más notables de este Primal es precisamente el cariño con que fueron tratados su doblaje y su banda sonora. Para el primero, se contó con la colaboración de estrellas televisivas para interpretar a ambos personajes, como Hudson Leick (Xena la princesa guerrera) para hacer de Jen y Andreas Katsulas para Scree (Babylon 5), que hacen una excelente labor, que fue respetada en el sobresaliente doblaje al castellano, lo que demuestra que cuando las compañías quieren, pueden. Esto da lugar a algún "chiste" dentro del juego, difícil de entender si desconocemos este dato, ya que la propia Leick (que interpretaba a Calisto en la serie) hace un chiste sobre Xena en uno de los enfrentamientos en el mundo de Aetha. Además, para el doblaje en castellano, se usaron los mismos actores que doblaban a ambos en sus respectivas series.
Pero uno de los puntales básicos de Primal que no podemos olvidar es precisamente su banda sonora, creada exclusivamente para el juego por la banda de rock 16 Volt, que incluso llegaron a hacer un pequeño cameo en el juego, como la banda del novio de Jen. La banda sonora de Primal está compuesta por varios temas de 16 Volts re-mezclados para la ocasión y lanzados posteriormente en la compilación con el nombre de SuperCoolNothing V2.0. Entre ellos, destacan los dedicados a la parte de los combates que se avienen perfectamente con la situación en los que van incluidos. La banda sonora también contiene piezas sinfónicas completamente alejadas de la música de combate, para las partes del juego donde predomina la exploración.

Conclusión

Primal se ha convertido a día de hoy en una auténtica rara avis en el catálogo de PS2. Combinando a la perfección el más puro beat’em up, en el que se nos permite una total exploración de los escenarios 3D, con toques de plataforma, Primal es a día de hoy uno de aquellos juegos que demuestran que incluso un pequeño estudio, con el apoyo adecuado, es capaz de hacer un grandísimo juego, que sin llegar al nivel de obra maestra es imprescindible para todo poseedor de la consola de Sony.

Lamentablemente, como suele suceder en la mayoría de casos, la poca difusión y promoción de este juego hizo que pasara casi desapercibido, pero su indudable calidad le ha convertido en una de esas piezas de culto que ahora sólo se encuentran en las tiendas de segunda mano.


A pesar de los enormes escenarios abiertos, apenas hay cargas y los glitches se componen de un par de errores de clipping que no llegan a perjudicar la partida, pero que se agudizan al llegar al último de los mundos, Volca. En ese sentido, no es un juego perfecto, pero muy pocos de los productos procedentes de los estudios occidentales se salvan de esa mancha, de modo que se le perdona. El control de Jen es sencillo e intuitivo, tanto en los combates, con una cámara libre que nos facilitará enormemente las cosas (y absolutamente necesaria para poder explorar satisfactoriamente y descubrir las pistas), como en las transformaciones, rápidas y sencillas de manejar.

Esto mismo no se puede decir de los combates en los que manejemos a Scree-Abdizur (o lo que es lo mismo, cuando posee a una estatua con su verdadera forma), ya que deberemos pasar la mitad de la pelea bloqueando los golpes del contrincante además de que sus reacciones y ataques son más lentos. Seguramente esto sea a posta (al fin y al cabo es una estatua de piedra), pero es uno de los puntos negativos de este juego, sino el que más.


Pero como ya he dicho anteriormente, Primal no es un beat’em up al uso. La mayor parte del tiempo nos la pasaremos buscando rutas para poder avanzar, así como pistas para resolver las conspiraciones que nos salen al paso en cada mundo. El hecho de poder utilizar el Nexus y viajar a otros mundos en mitad de una misión, e incluso a otros puntos del mismo mundo, le quita cierta linealidad, aunque mínima, que se agradece.


Por otro lado, aunque la historia es a todas luces simple, utilizando la tan manida excusa de la eterna lucha entre el bien y el mal, los personajes están realmente muy bien desarrollados mediante unos excelentes diálogos que los dotan de mucha personalidad, especialmente a Jen.

En resumen, y para acabar, Primal es un juego de culto que sin llegar a la altura de Shadow of the Colossus o ICO, todo poseedor de PS2 debería tener.