Max Payne

La venganza nunca se sirvió tan fría

Estamos en Nueva York, inmersos en una temible ola de frío que marcará el desesperanzador relato que viviremos en nuestras pantallas. En las calles infestadas de nieve, crimen y narcotráfico, la venganza tiene nombre propio, Max Payne. Todo iba bien en la vida de Max: “Una casa junto al río, en la orilla de Jersey. Una hermosa mujer y una niña. El sueño americano hecho realidad”, en palabras de nuestro protagonista. Un sueño que se convirtió en una pesadilla que lo atormentaría para siempre. Así comienza la aventura tres años atrás. De regreso a su casa, en un día normal como pudiera haber sido otro cualquiera. Cuando su tranquila vida fue arruinada por yonquis colocados por una nueva droga, el Valkyr, en una impactante escena que viviremos en primera persona y que nos marcará para siempre (tanto a Max como a nosotros).

Una vez perdido lo que más quería en la vida, Max se convierte en un infiltrado de la DEA en lucha contra la mafia que distribuye la temible Valkyr, la familia Punchinello. Convertidos en una sombra del jovial policía que éramos, la aventura comienza en la estación de la calle Roscoe (cuántas veces habré jugado la primera misión…). Uno de nuestros compañeros de la DEA nos ha dicho que tenemos que encontrarnos allí con nuestro viejo amigo y también compañero de oficio Alex. Todo comenzará a torcerse cuando encontramos un reguero de sangre y un guardia de seguridad muerto. Así, a golpe de pistola, comienza el cruel y oscuro camino de Max Payne a través de nuestras pantallas.

El título fue lanzado por la finlandesa Remedy en el año 2001 y supuso todo un soplo de aire fresco. Llegó a nosotros envuelto en una acción frenética y el popular bullet time o tiempo bala (heredado del cine de acción), por lo que prometía espectaculares luchas. Pero detrás de esta tarjeta de presentación se escondía más, mucho más en uno de los grandes títulos (y saga) de videojuegos para PC.
Sin lugar a dudas, las premisas de acción fueron cumplidas con creces, en una jugabilidad dinámica, adictiva y cuidada. Haciendo una fina mezcla entre frenetismo, realismo, emoción, sorpresas y un avance a lo largo del juego muy homogéneo (sin altibajos, nos mantendrá enganchados en su ritmo de juego vivo). Entre ráfagas, coberturas, alocadas maniobras suicidas y un desproporcionado gasto en plomo se manejará el peso del desarrollo jugable. La historia de Max se vivirá a través de un punto de mira y un gatillo, en lo que veremos que se convierte en un claro referente en el género de acción en tercera persona.
Una dificultad que se ajusta hacia arriba, nos impedirá tomarnos los enfrentamientos a la ligera, ofreciendo un continuo reto en nuestro vengativo avance. La correcta planificación de los enfrentamientos, así como de las armas, serán nuestras bazas para enfrentarnos a la multitud de enemigos que nos iremos ganando a golpe de pistola.
Pocos quedarán a salvo de la ira de este hombre desesperado, que no es precisamente un héroe de cómic. Pronto nos daremos cuenta de que las balas hacen rápida mella en el bueno de Max. Los escasos analgésicos que consigamos robar en nuestro viaje serán muy leve alivio para esta cruzada contra todo un submundo de mafia, corrupción e ilegalidad. Vista la dinámica en la que una situación mal enfocada (por ejemplo, abalanzarse sobre una decena de enemigos con las armas descargadas o empuñando una barra de hierro) acabará con una cara de dolor y el torso perforado, se nos hará casi imprescindible grabar a menudo. Tan a menudo que el guardado rápido se convertirá en nuestro fiel amigo en este viaje sin retorno salpicado de muerte, un combate que Max difícilmente podrá ganar.
Por suerte, contamos con algo que los demás no cuentan, el tiempo bala, que será nuestro mejor aliado. Un indicador en forma de reloj de arena nos marcará nuestra capacidad (que se regenerará lentamente con el paso de los segundos) para ralentizar el tiempo y sacar ventaja en una situación que nunca nos favorece. Con el tiempo a ralentí y el sonido de nuestros latidos de corazón de fondo, tendremos más tiempo para apuntar y disparar, así como nos ofrecerá unos momentos de pausa táctica para pensar fríamente nuestro próximo ataque. Podremos combinarlo con las teclas de movimiento para hacer espectaculares saltos, que nos ofrecerán posiciones inmejorables para distribuir lluvias de plomo.
Este elemento no solo servirá como nuestra mejor arma contra enfrentamientos, de otra manera imposibles, sino que ofrece también una encandiladora belleza estética (incluyendo algunos planos ralentizados de la muerte de ciertos enemigos, generalmente los más importantes para la trama, para delicia de nuestra victoria). Abre una nueva forma de disfrutar de los combates (ahora muy común), haciendo un énfasis casi cinematográfico en las escenas y movimientos del combate, dándonos tiempo a saborear la acción y los resultados de nuestra habilidad con el ratón. Por supuesto, sobra decir que tendremos un amplio abanico de armas a nuestra disposición desde cuerpo a cuerpo, pistolas, sub-ametralladoras, rifles, explosivos… Tendremos que ir aprovechando el arsenal confiscado al enemigo y seleccionar adecuadamente el arma que más nos conviene empuñar. Un inciso especial a la doble Ingram, el dúo más letal y breve que nos podemos echar a la cara. Contando con la principal característica del arma: su capacidad para salpicar plomo a una velocidad pasmosa, que rápidamente puede hacer de una habitación un colador, tan rápido que en cuanto las usamos cuatro veces seguidas habremos gastado toda su munición.
Queda patente el hecho de que nos encontramos ante un gran juego de acción pero, ¿nada más que adictiva acción es lo que nos ofrece este clásico? Aunque su frenético desarrollo ya ofrece mucho más de lo que encontramos en la mayoría de títulos del género, este juego destaca también en los demás apartados. Especialmente, y en concreto para mí, lo que marca diferencias en este título es su trama. Como ya adelanté en la introducción, nos veremos inmersos en una trama de venganza, drogas, mafia, crimen, enemistad, odio, muerte y caos. Un estremecedor recorrido por lo más bajo de la sociedad, donde un solo hombre busca seguir adelante y sobrevivir un poco más ante en la peor de las situaciones posibles, dejando tras de sí un reguero de muerte. En nuestra aventura iremos conociendo, y como no luchando, contra los más variados, oscuros y a la vez humanizados personajes del cruel mundo del crimen. La trama elaborada y compleja, irá desarrollándose en un par de días, llevándonos a muy variados escenarios en la ciudad, así como en momentos de viajes introspectivos a través de la mente y los recuerdos de Max. De contenido simbólico y referencial, iremos viviendo la historia de este atormentado protagonista con gran interés, especialmente gracias a su magnífica forma de ser narrada y presentada.
Las escenas vendrán en un fresco formato cómic, a través del cual irán relatándose los encuentros, diálogos y escenas. De una excelente factura, las voces de cada uno de los distintos personajes, irán haciendo sus intervenciones. Perfectamente dobladas, las viñetas cobrarán una inusual viveza y fácilmente transmitirán a nuestra imaginación los sucesos como si fueran reales. La intrigante voz de Max, por lo menos en su versión española, será, como no, la referencia en la narración. Aparte de sus propios diálogos será también el narrador en su aventura. Una voz oscura en una trama oscura que aunará a la perfección las viñetas y bocadillos con la emoción que pretende transmitir la narración.
Estas escenas, que llevarán el principal peso de la trama, irán acompañadas de escenas ingame que crearán encuentros y fases de transición. A su vez, una voz en off también irá transmitiéndonos los pensamientos de Max a lo largo del juego, ofreciendo un último enfoque narrativo y explicativo a los sucesos que ocurren y que experimenta nuestro protagonista.
La narración mediante cómics con voces es una elegante evitación de la realización de largas cinemáticas, ofreciendo un resultado idéntico o incluso mejor, mucho más ambientado en las oscuras viñetas. Por supuesto, este hecho no tiene nada que ver con el lucimiento gráfico del título. Como ya hemos dicho, desde un control en tercera persona, iremos moviéndonos por entornos variados y caracterizados. A pesar de cierto contraste entre la calidad de los distintos tipos de texturas, notamos un nivel general alto en la calidad gráfica (siempre en el contexto de su época, claro está): animaciones, personajes, escenarios, así como las emotivas caras de Max (que transmiten sensaciones que a veces no están muy claras).
También cabe mencionar la interactividad con el entorno, que a día de hoy podría parecernos limitada pero de gran peso para su época. Será importante ir registrando los escenarios (taquillas, armarios, estanterías, cajas…) en busca de armas, munición y los tan valiosos como escasos analgésicos. También podremos romper candados a balazos, utilizar lavabos, extintores, así como usar bombonas con propósitos explosivos (¿Quién me iba a decir que "inflamable" significa "flamable"?). Comentaré, por cierto, la belleza visual de las explosiones (especialmente las ralentizadas al tiempo bala), así como su peligrosidad.
En lo referente al sonido, de calidad notable, acompaña con acierto nuestra aventura. Por lo tanto tendremos cortes oscuros, profundos, de tensión en una situación incierta. Aportarán mucho para crear la ambientación de supervivencia y continua lucha que iremos llevando a lo largo de la aventura. Su tema principal, muy característico, es claro ejemplo de cómo una melodía puede transmitir tristeza, soledad y el cruel frío de la venganza.
Un análisis de cuestiones más generales nos ofrece un juego breve en su desarrollo (8-10 horas así a ojo de buen cubero) pero cuya vida se alarga notablemente con varios modos de dificultad, así como nuevos modos de juego una vez acabado el principal. Contamos también con multitud de mods elaborados por la comunidad de seguidores del título, algunos francamente buenos (como el que añadía peleas de kung fu al más puro estilo Matrix). Sin duda, hacen de la experiencia Max Payne algo mucho más completo y variado, llegando incluso a realizar juegos muy distintos de la temática original, aunque siempre partiendo de la calidad que puede ofrecer este juego como soporte.
Hemos desmenuzado los principales apartados de este título para darnos cuenta de la enorme calidad en todos destacando trama y jugabilidad. La diversión elaborada que puede ofrecernos este título y que sin duda nos enganchará. No podremos abandonar al bueno de Max en el infernal atolladero en el que está. No podremos salir al escritorio dejándolo a su propia suerte. Tenemos tanto por descubrir: ¿Qué y quién se esconde detrás del mercado de muerte del Valkyr? ¿Qué encontrará Max en su viaje por el cieno del crimen y su propia alma destrozada? El sobrio olor a mitología nórdica, el redentor satanismo, la personificación del mal y las vidas descarriadas que se encuentran en las cloacas de nuestra civilización. ¿De quién recibimos las llamadas de teléfono? ¿Qué se esconde tras la helada tormenta que azota Nueva York? ¿ Cómo saldrá Max de la espiral de muerte en la que se ha sumergido? ¿Puede un hombre solo vencer la influencia de una droga? ¿De qué será capaz un hombre que solo empuña venganza?
El hombre desesperado solo oirá el sonido de sus latidos y el silbar de sus balas.