Kingdom Hearts

De patos y fantasías

26 de junio del 2001. Ese día, Square anuncia un nuevo juego que no se verá enmarcado dentro de su gran saga, Final Fantasy. Pero lo que causa revuelo es su objetivo: mezclar los personajes tan conocidos de Disney con el género del rol y los personajes de Final Fantasy. Este anuncio fue recibido con pocas expectativas en un principio, siendo visto como un mero producto comercial, a la espera del próximo gran juego de la compañía. Después de todo, ¿quién podía imaginarse que podría funcionar el ver a Cloud y al Pato Donald en la misma habitación?

Pero poco a poco, las expectativas empezaron a crecer. A medida que Square desvelaba imágenes de este juego, se revelaba como un producto muy cuidado, que parecía estar a la altura de cualquier otro juego de la compañía. Para cuando llegó a España, el 22 de noviembre del 2002, el juego ya era de los más esperados, después de ser un éxito de ventas en Japón. Y es que Square había conseguido lo que parecía imposible: mezclar estos dos universos tan diferentes a la perfección.


Kingdom Hearts nos cuenta la historia de un chico de 12 años llamado Sora. Sora vive con sus dos amigos, Riku y Kairi, en las Islas del Destino. Los tres amigos, hartos de su aburrida vida, deciden construir una balsa e irse a recorrer otros mundos. Pero unos días antes, Sora empieza a tener pesadillas donde se enfrenta a unos seres oscuros. Y justo la víspera de iniciar el viaje con la balsa, su pesadilla se hace realidad: la isla está siendo atacada por las mismas criaturas que vio en sus sueños.

En medio de toda la confusión, aparecerá una misteriosa arma en su mano: la llave-espada. Con ella por fin podrá enfrentarse a las criaturas, pero aun así se verá separado de sus amigos y aparecerá en un mundo conocido como Ciudad de Paso. Allí conocerá a Donald y Goofy, dos enviados por el Rey Mickey, del Castillo Disney, que tienen órdenes de acompañarle en su viaje. Estos le explicarán que las criaturas a las que se enfrentó se llaman los sincorazón, y que su objetivo es destruir los distintos mundos, como ya han hecho con el suyo. Él resulta ser el elegido de la llave espada, el único que puede derrotarlos. Sora partirá entonces junto con Donald y Goofy a buscar a sus amigos y salvar los distintos mundos.


El argumento de este juego no tiene nada que envidiarle al de un Final Fantasy, y aunque puede que parezca más infantil debido a la presencia de personajes Disney en la historia, se va haciendo cada vez más y más oscuro, sin llegar al nivel de algunos juegos de Square, pero aun así alejándose del aspecto extremadamente infantil que puede sugerir el primer contacto. Se nos presenta un argumento enrevesado y complejo, que agradará a los fans del género y a los de las películas de Disney por igual.

Jugando a este Kingdom Hearts es prácticamente imposible no sentir nostalgia, ya sea recordando las historias detrás de los magníficos personajes de Square (Cloud, Squall, Aeris y compañía) que están presentes el juego o las de los personajes de Disney, conocidas por todos pero adaptadas ahora para encajar con el argumento del juego, algo que se consigue a la perfección y demuestra el gran trabajo realizado por parte de los guionistas.


Square decidió alejar el sistema de juego de su entonces habitual sistema de combate por turnos, convirtiéndolo en un RPG de acción. Disponemos de una lista en la esquina inferior izquierda de la pantalla. En ella tenemos cuatro comandos: atacar, magia, objeto y un comando variable. Durante las peleas, tenemos que desplazarnos por esta lista y usar X para elegir el comando. Esto hace que a la hora de atacar el juego parezca más un juego de acción, pero a la hora de usar magias y objetos se sienta ahí presente cierto componente rolero. Como es habitual en los RPG, los enemigos nos darán experiencia que nos permitirá subir el nivel de nuestros tres personajes.

Y es que siempre estaremos acompañados (salvo en momentos puntuales) por Donald y Goofy, que se revelarán como una gran ayuda, siendo unos compañeros muy eficientes a los que apenas hay que dar órdenes. Al subir de nivel podremos comprar habilidades para cada personaje. También dispondremos de los denominados ataques trío, ataques devastadores donde los tres personajes combinan sus fuerzas. Al avanzar en el juego, aprenderemos nuevas magias, que seguramente ya serán conocidas por todos los aficionados de Final Fantasy, como Piro, Hielo o Electro. Los ítems de curación o potenciadores también serán los clásicos de la veterana saga de rol: así, nos encontramos con pociones, elixires, colas de fénix y demás.


Para progresar en el juego, deberemos efectuar viajes en nuestra nave, la nave Gumi, hacia determinados planetas, y una vez allí, avanzar por ellos hasta completar su historia (en estos mundos encontraremos multitud de combates y exploración, pero no mazmorras, ya que el mundo en sí suele ser la mazmorra). Después, tocará dirigirse a otro planeta y volver a empezar. Existen dos tipos de mundos: los primeros, están ambientados en las películas de Disney y son los más numerosos. Nos encontramos así con Aladín, Alicia en el País de las Maravillas, Tarzán y hasta Pesadilla antes de Navidad, uno de los mundos más memorables. La segunda categoría engloba los mundos que no provienen de algo específico pero que están inspirados de los juegos de Square, y es allí donde solemos encontrarnos con personajes de Final Fantasy.

Llegado a este punto, me veo obligado a elogiar la increíble labor hecha con el diseño de este juego. Se nota en cada mundo, especialmente en los de Disney, que hay un enorme trabajo detrás. Todo está pensado para encajar en el estilo de las películas originales y, a la vez, de la historia que nos están contando. Esto supone además una esfuerzo extra por parte de los desarrolladores, ya que nos encontramos con lugares que no aparecían en las películas y que, sin embargo, podrían haber estado perfectamente en ellas, ya que cada zona añadidamanteniene en todo momento la coherencia respecto al diseño original.


El gran defecto del juego, en mi opinión, son las pequeñas fases que jugamos a bordo de la nave Gumi. Estas fases son un tanto aburridas y monótonas. Se supone que pretenden ser una especie de mata-marcianos, pero lo cierto es que resultan tan fáciles que basta con dejar el mando encima de la mesa y llegaremos a nuestro destino de una pieza. Según he oído, en la reedición del juego que salió en Japón, Final Mix, se mejoraron estas fases, lo que es muy de agradecer, pero no quita que este pequeño borrón empañe la versión original de la obra.

Como buen juego de rol de Square, el numero de misiones secundarias es abrumador. Empezando por el Coliseo del Olimpo, que está ambientando en el mundo de Hércules y nos propone una serie de copas en las que deberemos enfrentarnos a grupos de enemigos, y que nos permitirán desbloquear varios ítems. En este coliseo nos encontraremos con muchos jefes opcionales, llegando al más difícil de todos, el mismísimo Sephiroth de Final Fantasy VII. También disponemos de otras misiones opcionales, desde recolecciones de objetos hasta un mundo completamente opcional. Esto alarga la duración de un título ya larguísimo de por sí, que puede alcanzar las 50 horas de juego o incluso más.


El apartado gráfico también es digno de mención. Cuenta con unos modelados 3D muy buenos para la época y que siguen luciendo muy bien hoy en día. Lo más impresionante es que se ha conseguido convertir personajes de películas en 2D en personajes y mundos tridimensionales sin perder ni un ápice de su esencia original, siendo totalmente reconocibles. Los personajes de Final Fantasy se ven favorecidos algunas veces por este nuevo aspecto gráfico, ya que su primera aparición fue en consolas de menor potencial técnico.

Por último, quiero hablar también del apartado sonoro, que pone la guinda a este magnífico juego. Dispone de canciones de introducción y de final que se te quedan grabadas en el oído y que siempre agrada volver a escuchar. Las melodías del juego en general son fantásticas, disponiendo de las clásicas melodías de combate y de un tema para cada mundo. En cuanto al doblaje, está en ingles con subtítulos en español y la mayoría de las voces son las originales de los personajes, siendo perfectamente reconocibles.

En definitiva, Kingdom Hearts es un auténtico clásico que cualquier poseedor de PlayStation 2 debería tener en su estantería. Es increíble que de la unión de compañías tan distintas como son Square y Disney naciera este título. Una muestra de que con un poco de esfuerzo se puede conseguir todo. A pesar de las posibles dudas iniciales, Square consiguió conjugar a la perfección ambos universos, creando un juego que nos invita a soñar y a sumergirnos en un mundo de fantasía como muy pocos han logrado.