Punch-Out!!

Little Mac golpea de nuevo
Generación tras generación, si algo ha caracterizado a Nintendo es ese sano hábito de nutrir sus consolas con una serie de franquicias de gran calidad. Es más que posible que cualquier persona interesada por este mundillo esté ya cansada de oír nombres como Mario, Donkey Kong, Zelda, Metroid o Star Fox. Sin embargo, más allá de estas sagas estrella, la compañía nipona ha contado desde sus inicios con un montón de títulos que, por el motivo que sea, no llegaron a nuestros días a pesar de dejar un grato recuerdo a los usuarios de 8 y 16 bits. En el recuerdo quedan nombres como Kid Icarus, Ice Climber, Earthbound (re-popularizados en la actualidad gracias a la saga Super Smash Bros) o, por supuesto, Punch-Out!!

Nacido en 1984 para recreativas, esta peculiar saga de boxeo con fuerte aroma arcade tuvo un total de cinco entregas en sus diez primeros años de vida, destacando entre ellas las míticas versiones de NES (Mike Tyson’s Punch-Out!!, 1987) y SNES (Super Punch-Out!!, 1994). Pero entonces, desapareció del panorama. Nintendo 64, GameBoy Advance, GameCube, Nintendo DS… Las nuevas consolas se sucedían una detrás de otra, y Punch-Out!! parecía negarse a visitarlas. Hasta el mes pasado. No en vano, si había una consola que pedía a gritos el regreso de la clásica saga de boxeo, esa era Wii. Y así, desarrollado por la canadiense Next Level Games, es como Punch-Out!! ha decidido volver al ring quince años después de su último asalto.

Nada más introducir el disco en nuestra Wii, comprobaremos que, a pesar del espléndido lavado de cara que luce esta nueva entrega (no podía ser de otra forma tras tantos años de espera), la estructura que sustenta el título es prácticamente la misma que la del Punch-Out!! de NES (con quien incluso comparte más similitudes que la versión de SNES, por cierto). El juego nos vuelve a poner en la piel (y los guantes) de Little Mac, un joven púgil neoyorquino de tan solo diecisiete años que aspira a convertirse en el campeón del circuito mundial de boxeo. Solo hay un problema, o mejor dicho, trece. Porque trece (repartidos en tres campeonatos distintos) son los oponentes que nos plantarán cara en nuestro duro camino hacia el número uno. Así que vamos a abofeteárselas.

Hablando de nuestros rivales, prácticamente todos repiten respecto a las entregas de NES (Glass Joe, Don Flamenco, King Hippo…) y SNES (como Bear Hugger o Aran Ryan), dejando sitio para tan solo dos nuevas incorporaciones: Disco Kid y un curioso personaje oculto que deberemos desbloquear (sumando así el plantel un total de catorce boxeadores). Si bien es todo un placer tener de vuelta a tan emblemáticos personajes (que bien seguro ya forman parte de la infancia, incluso adolescencia, de muchos jugones), también es verdad que se echan de menos más incorporaciones inéditas para la ocasión. No obstante, ya sea por el factor nostalgia de los seguidores de la serie o por el factor sorpresa de los recién llegados, es una pequeña queja que en seguida se perdona.

En cuanto a los combates, de nuevo una placentera sensación de deja vu asaltará a los fieles aficionados a la saga. Al igual que en Super Punch-Out!!, la cámara se sitúa justo detrás de la espalda de nuestro personaje, que se vuelve semitransparente para que podamos ver a través de él sin problemas. Desde esta perspectiva, tendremos que encarar a nuestros rivales e intentar tumbarlos antes de que seamos nosotros quienes probemos el amargo sabor de la lona. Para ello, tendremos que dominar tanto la faceta defensiva como la ofensiva. En cuanto a la primera, no nos podemos mover del sitio, pero por supuesto existe la posibilidad de esquivar los golpes rivales, ya sea cubriéndonos, agachándonos o ladeando el cuerpo hacia derecha e izquierda. Eso sí, nuestros pies siempre estarán fijos en un punto.

En cuanto a nuestras habilidades ofensivas, volvemos a disponer de varios tipos de ataque. Concretamente tres: golpes normales al cuerpo (ganchos), golpes normales a la cara (directos) y los especiales (golpes estrella). Los dos primeros no tienen misterio, pues simplemente consisten en lanzar un ataque simple o lanzarlo con el analógico del nunchaku inclinado hacia arriba (o con la cruz de control si jugamos con el mando en posición horizontal). En cuanto a los especiales, solo los podemos realizar si contamos al menos con una estrella en nuestro haber. Estas se consiguen golpeando al rival en momentos muy concretos (cuando hacen una burla o con rápidos contraataques) y podemos reunir un máximo de tres (lo que desencadenaría en un ataque especial muy poderoso).

A partir de estas premisas básicas, el título construye una experiencia tan simple como adictiva. Y es que, lejos de obras como los recientes Fight Night Round, Punch-Out!! no solo no reniega de sus orígenes arcade, sino que presume de ellos y los porta cual estandarte hasta las últimas consecuencias. En su camino hacia la diversión más directa deja de lado florituras innecesarias. Con una curva de aprendizaje que se reduce a los primeros diez minutos de juego, coger los mandos y empezar a disfrutar es todo uno. Ahora bien, que esto no dé lugar a equívocos: Punch-Out!! pone sobre la mesa uno de los mayores retos que han pasado por las consolas de esta generación.

Glass Joe (el primer contrincante) en seguida besará la lona. Von Kaiser seguramente le siga en cuestión de minutos. Incluso Disco Kid no debería suponer mayores problemas. Pero una vez derrotados, tocará hacer frente al enorme King Hippo en la lucha final que decide el primer campeonato. Y ahí es precisamente donde uno se da cuenta de que Punch-Out!! tiene más “chicha” de la que aparenta en el primer acercamiento (sensación que luego se ve acentuada en los dos siguientes campeonatos). Pronto los combates dejarán de ser un mero intercambio de golpes y se convertirán en auténticos minipuzles. Tendremos que observar atentamente sus patrones, buscar puntos flacos en sus estrategias y, sobre todo, poner a prueba nuestros reflejos.

Incluso, además de contar cada luchador con sus propios movimientos, los irán cambiando durante el propio combate, por lo que memorizar sus rutinas de ataque no nos suele lleva a ningún sitio. Solo adaptándonos sobre la marcha y demostrando una muy buena capacidad de reacción tendremos alguna posibilidad de vencer a los últimos contrincantes. Aun con eso, los más hábiles (y por supuesto los veteranos de la saga) seguramente no tarden en alzarse con el campeonato mundial. ¿Fin del juego? En absoluto, pues un nuevo modo se abrirá entonces ante nosotros: como vigente campeón, nos tocará defender el título que tanto nos ha costado conseguir.

De nuevo nos tocará enfrentarnos a todos nuestros contrincantes, pero esta vez las cosas han cambiado, y mucho. Sedientos de revancha por haber sido derrotados, volverán con nuevas técnicas e incluso protecciones para sus puntos débiles, por lo que será necesario replantearnos los combates desde el principio. Un gran añadido que, además de alargar notablemente el juego, hará las delicias de aquellos que disfruten enfrentándose a verdaderos retos (no exagero al decir que en más de una ocasión seguramente os entrarán ganas de apagar la consola y dejar de jugar por la frustración).

Sin embargo, en todo momento quedará patente una de las mayores virtudes del juego: cada vez que seamos derrotados (algo que seguramente ocurra con bastante frecuencia una vez bien avanzado el juego), será por culpa nuestra y solo nuestra. No existe posible queja sobre el control o la mecánica (salvo que utilicemos la Wii Balance Board, que sin llegar a funcionar mal, no es todo lo precisa que el juego exige). Si Little Mac recibe un KO será bien porque no hayamos dado con la estrategia adecuada (a veces cuesta encontrarla) o bien porque nos hayan traicionado los reflejos en algún momento clave. Pero a base de práctica, un poco de ensayo-error y, cómo no, mucha paciencia, poco a poco iremos viendo (con gran satisfacción) como uno a uno caen a nuestras manos.

De entre los dos tipos de control disponibles, mando con nunchaku o mando solo en horizontal, recomiendo encarecidamente optar por el primero. En líneas generales funcionan igual, pero hay una importante diferencia que, en mi opinión, cambia sustancialmente la experiencia de juego. Mientras que con el mando en solitario el juego se maneja de forma idéntica al Punch-Out!! de NES (los botones 1 y 2 sirven para golpear con el puño izquierdo y derecho respectivamente), el combo con nunchaku se encarga de trasladar nuestros movimientos a la pantalla. Lejos de la “complejidad” del boxeo de Wii Sports, aquí cada sacudida equivale a un golpe normal (no mide la intensidad ni ningún tipo de inclinación). ¿Es algo de lo que quejarse? Para nada, pues una vez cogida la dinámica, este sistema se revela como mucho más eficaz y satisfactorio.

Además de los campeonatos y la defensa del título, el juego pone a nuestra disposición otro interesante par de modos: “exhibición” y “cara a cara”. El primero, como su nombre indica, consiste en la disputa de un único combate contra el contrincante que deseemos (de los que ya hayamos enfrentado en el modo campeonato, eso sí). Incluso podemos enfrentarnos contra un holograma del combate que tengamos pendiente en otro modo, pudiendo practicar cuanto queramos para asimilar las rutinas del rival, ya que este no nos quitará vida al golpearnos. Pero en donde reside la verdadera valía del modo exhibición es en los desafíos.

Los desafíos son una serie de objetivos específicos que debemos cumplir en cada batalla (hay seis por cada luchador, tres en el modo campeonanto estándar y tres para cuando nos toca defender el título) si queremos lograr medallas. Aquí, lo importante ya no es batir a nuestro contrincante, sino hacerlo en determinadas condiciones: noquearlos de un solo golpe (aunque parezca increíble, en algunos casos se puede si lanzamos un gancho en un momento muy concreto), en menos de cierto tiempo, sin cubrirnos en toda la pelea, golpeando solo con la mano derecha… y así un largo etcétera. A veces incluso tendremos que dejarnos ganar de una forma concreta para lograr superar el desafío en cuestión. Un grandísimo añadido para un juego que, a pesar de su espíritu arcade, puede llevarnos bastantes horas completar.

El cara a cara, por su parte, es el modo multijugador que termina de redondear la oferta del título. Por primera vez en la saga (ni la versión de NES ni la de SNES disponían de él), dos jugadores pueden verse las caras a pantalla partida. Aunque es un complemento que se agradece mucho, también se debe reconocer que no demuestra en ningún momento el mimo que sí atesoran los geniales modos para un jugador. Prueba de ello es el hecho de que solo tenemos un luchador a nuestra disposición, el propio Little Mac, y la única variación reside en el color de la ropa y el pelo (una verdadera lástima, porque de utilizarse el amplio abanico de contrincantes al que nos enfrentamos en el modo individual, daría lugar a una gran cantidad de estrategias y formas de combate posibles).

Por lo demás, responde a la misma mecánica que el modo exhibición, salvo por una curiosa característica propia: una vez llenado un indicador (al esquivar golpes y contraatacar), nuestro personaje se convertirá en Giga Mac, una nueva versión, mucho más grande y musculosa, de Little Mac. Aparte del aumento de poder que esto conlleva, mientras estemos en este estado desaparecerá la pantalla partida y el jugador que no se haya transformado intentará evitar los potentes ataques que le lanzará su adversario. Naturalmente, una vez pasado cierto tiempo, Giga Mac dará de nuevo paso a su estado natural y la pantalla volverá a partirse por la mitad. Un añadido interesante que, sin embargo, no logra ocultar la simpleza de este modo.

Por último, hay dos cosas que debo elogiar antes del punto y final. La primera, el apartado técnico. Las animaciones de cada púgil son sencillamente geniales, así como la forma de imprimirles su propia personalidad. Y esto nos lleva a la segunda: el enorme sentido del humor que desborda el título. Punch-Out!!, como ya viene siendo costumbre en la saga, exagera estereotipos hasta resultar tronchantemente esperpéntico (para muestra, el español, torero y ridículamente aflamencado). Además, cada uno habla en el idioma original de su país, aunque lamentablemente sin subtítulos. Y en cuanto a la música, merece también una mención aparte. Las nuevas melodías se mezclan con versiones de los pegadizos temas de la serie, dejando sitio también a alguna que otra referencia musical a los países de cada luchador.

Punch-Out!! ha vuelto, y lo ha hecho por todo lo grande. Tras un colorido y trabajado nuevo aspecto se esconde un juego excelente con un espíritu genuinamente clásico, de los que ya muy pocas veces se ven. Puede que no ofrezca una jugabilidad profunda y enrevesada, o un modo carrera que se alargue durante horas y horas, pero es que Punch-Out!! no va de eso. Nunca ha ido de eso. Mecánica simple pero adictiva, diversión inmediata, personajes carismáticos y un verdadero desafío para los jugadores más exigentes. Como hace quince años. Y como hace veinticinco también. El campeón ha vuelto al cuadrilátero como si nunca se hubiera ido, y todos los aficionados a los buenos arcades debemos dar gracias por ello.