Empezando bien el día.

Para empezar el día (y sobre todo el blog) con buen pie, oremos al Señor.

 

 

Dios

 

Cactilio es mi pastor, nada me falta;
en onduladas dunas me hace reposar y hacia esplendorosos oasis me conduce para recuperar mis fuerzas.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto;
así, aunque camine entre violentas tormenas de arena, nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.
Tus púas y tu agilidad me dan seguridad. Tu mismo me das el sol, a despecho de las sombras;
me unges la cabeza con clorofila y llenas mi copa hasta los bordes.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor por años sin término.