National Cactuarphic Magazine: Un Día con Cactilio

 

Cactilió echó dos piernas en vez de raíces y dos brazos en lugar de ramas. Su día a día difiere mucho del de las plantas corrientes. Pasamos un día con él. Clickeando en las fotos se pueden ver a mayor tamaño.

 

El día de Cactilio empieza a las 7.16. Bueno, en teoría a las 6.30, pero es un poco remolón y terminó por poner el despertador 45 minutos más tarde. No le culpo, a todos nos cuesta levantarnos a esas horas.

De seguido, empieza una carrera por llegar al lavabo, que suele acabar con Cactilio estampado contra la pared. No sufre ningún daño, ya que está monísimamente acolchado Kitten. En ocasiones se ha vengado llenando el suelo de espinas. No sé que hará en el lavabo, ya que nunca deja entrar a nadie.

El desayuno de Cactilio suele consistir en leche y galletas, sobre todo galletas. Le encantan, lo que podría explicar por qué no ganamos para galletas en esta santa casa.

Mientras un servidor roba al estado haciendo uso de las semi en ruinas instalaciones didácticas universitarias que tiene por facultad, Cactilio como buena planta realiza la fotosíntesis.

No hace un día perfecto para ello, pero no deja de haber luz solar. Como es una tarea lenta, larga y, en especial aburrida, Cactilio se entretiene escuchando música. Me tiene el MP3 (bueno, Zen MicroPhoto siendo exactos) lleno de las bandas sonoras de Final Fantasy, supongo que añora un poco su lugar de nacimiento en los lejanos desiertos creados cuando Square aún tenía calidad.

Tras una mañana y media tarde de recarga de energías en la ventana, hace un poco de ejercicio jugando con el gato.

Suelen cabalgar por la casa saltando las sillas y taburetes y echar carreras por el pasillo, que muchas veces acaba con alguien tropezando con ellos.

Como ser responsable que es, tras un rato de juego se pone a estudiar duramente. Está estudiando Ingeniería Técnica Aeronáutica, pero no aparece nunca por clase salvo para las prácticas desde que el primer día de clases lo secuestraron pensando que era un peluche abandonado en el tren. El rescate costó lo suyo…

Tras el estudio, llega la hora de relajarse, y nada mejor que aplastar unos cuantos Kurzicks en Guild Wars para ello.

Una señora victoria, pero le dije que no se emocionase que sabe que esa mapa beneficiaba a su grupo por mucho.

Se va acercando la noche, y llega la hora de alimentarse. Como planta que es, necesita unos determinados nutrientes. Al no tener raíces para extraerlos del suelo (de hecho ni está enraizado) debe usar otros métodos para extraerlos. Ha llegado a acuerdos con otras plantas que tenemos en casa y comparte con ellas los nutrientes.

Debe tomar los nutrientes con pajita puesto que, como ya he dicho un par de veces, no tiene raíces para extraerlos por sí solo.

Volviendo del gimnasio, me encontré con una estampa que se me quedará grabada para siempre en la memoria. ¡Cactilio estaba viendo porno!

Y lo peor es que en el ordenador había varios vídeos sobre la reproducción de las plantas. Y parecía material educativo cuando lo daban por la 2, ya entiendo por qué dice que es su canal favorito.

Ya es tarde, y antes de dormir Cactilio lee un rato.

No es para nada tonto, y lee en el puff. Le gusta bastante la ciencia ficción, devora todo lo referente al tema que encuentra.

Ya es hora de dormir, y Cactilio se acuesta.

Hace frío, así que se tapa bien. Mañana será otro duro día, esperemos que duerma bien… ¡y que no deje ninguna espina por la almohada!