Vade Retro: «Dragon Ball GT Final Bout» (sigh)


Nada como la foto de un engaño para ilustrar este juego.

Como comentamos en el primer Vade Retro, esta sección nació con la intención de hablar de juegos que nos impactaron y, aunque tanto el Garou como el Majora’s Mask son juegazos que idolatramos, no significa que todos los que analicemos aquí sean buenos, es decir, que también hay muchos que nos impresionaron… pero para mal.

El primero de ellos es uno que tanto Fhig como yo estamos de acuerdo en que es una de las mayores bazofias  mediocridades que tuvo el catálogo de Psx, que ya es decir, además, para más inri, fue mi primer juego para esta consola. (malditas intros que ponían una y otra vez en los televisores de los Centro Mail). Esta nefasta obra no es otra que… Dragon Ball Final Bout.

Ponernos a hablar a estas alturas de dicha serie es, quizás, redundante. Creada en 1984 por el maestro Akira Toriyama, Dragon Ball es posiblemente el anime más famoso de la historia. Ganadora de varios premios y emitida en centenares de países, la fama de la serie hace que aún en la actualidad se sigan sacando nuevos productos sobre ella. Sin ir más lejos, este año, con la conmemoración de los 25 años de su creación, han salido dos nuevos infames productos. En primer lugar la indefinible obra llamada Dragon Ball Evolution, de la que no pienso hablar ya que ni eso se merece. Por otro lado tenemos está Dragon Ball Kai, anime que me produce rabia, frustración e indignación a partes iguales.

Estos dos ejemplos me sirven de muestra para explicar que los productos que se han sacado sobre la serie no siempre han sido de buena calidad, como si lo fueron algunos de los numerosos juegos que han salido, a saber, los Tenkaichi o el grandioso Dragon Ball Advance Adventure de Game Boy Advance.

Para nuestra desgracia, Final Bout no se encuentra en ese selecto grupo, ya que, aunque sobre Dragon Ball se han hecho juegos mejores y peores, el que nos ocupa es el cabecilla de los monstruitos que podemos encontrar sobre esta saga (imaginémonos que es Stripe de los Gremlins y le echamos al agua para que surjan muchos como él pero no tan malos). En mi opinión, Dragon Ball Final Bout es a Dragon Ball lo que Final Fantasy X-2  a la saga Final Fantasy, juegos que compartiendo el nombre con la idea original no merecen ser relacionadas por nada más.

Una vez puestos en situación, empecemos el degollamiento análisis

Para empezar, me gustaría hablaros acerca del efecto que puede producir sobre un fan de Dragon Ball de 11 años el hecho de ver este video como unas 10 veces seguidas mientras su  madre le está comprando la Play Station. Por allá a finales del año 97 ni internet era lo que es ahora, ni el que os escribe tenía la llamada red de redes, por lo que toda la información que poseía sobre videojuegos era lo que leía en la Hobby Consolas, lo que comentaba con los amigos o los videos que ponían en los televisores de los Centro Mail; es decir, era escasa, sesgada y poco fiable.  Ante esta situación no es de extrañar que cuando mi madre me preguntó qué juego quería comprarme junto a la Play Station, mi dedo se levantase solo señalando la pantalla en la que sonaba una y otra vez el Biggest Fight de Kageyama mientras Goku lanzaba a Freezer por los aires y Piccolo lanzaba el Makankosappo a Cell. No sería la última vez que los monitores del Centro Mail me gastasen esta mala pasada, pero este es un tema que trataremos en otra ocasión (o no). Volviendo al caso que nos ocupa, por fin tenía en mis manos “la gris de Sony” y el Final Bout, era el momento de degustar las maravillas de las que me habían hablado mis compañeros y, como no podía ser de otra manera, me volví a tragar el opening…la primera vez y el 90% de las veces que ponía el juego ya que era lo mejor de este, diciendo muy poco del resto.

Después de secarnos la baba empezaba el verdadero infierno. Un menú poco prometedor nos estaba aguardando, con sólo tres modos de juego, la típica sección de opciones donde podíamos modificar los ajustes de batalla, sonido, video… y, por si fuera poco, después de la maravillosa música de la introducción, nos topamos con una espectacular banda sonora de 16 bits que, por suerte, mi infantil y fanática mente pasaba por alto detalles como este. Pero, atentos, aún no es tiempo de desesperarse porque lo peor está por llegar. Empecemos analizando los personajes disponibles.

Son Goku en 6 formas distintas (demasiadas para mi gusto siendo yo un fan de Vegeta),
Trunks en 3, Pan, Vegeta, Piccolo, Buu, Cell, Freezer, Son Gohan y Vegetto suman un total de 17 luchadores. No es un mal número, pero si tenemos en cuenta que el Dragon Ball Z: Ultimate Battle 22, hecho 2 años antes (apuntar que es mucho mejor), tenía 27, la cantidad ya no nos parece tan bueno. Si hubiera tenido constancia de la existencia del U.B. 22, el Final Bout se hubiera ido a la basura en ese mismo momento, pero el hecho de que no lo conociera hasta dos años después y que se estaba emitiendo Dragon Ball GT por la tele permitió su supervivencia. Bendita inocencia mía, cuanto dinero dio a videojuegos que no se lo merecían…

Una música magnífica (cof), un plantel de luchadores inmenso (cof, cof), la próxima sorpresa llegaba de la mano de su diseño: Un impresionante 3D (cof, cof cof).

Awesomizante ristra de chorizos
Awesomizante ristra de chorizos

Teniendo en cuenta la época del juego, la calidad de los modelos era aceptable, los personajes se reconocían, que visto el resto del producto, ya era mucho; el problema llegaba a la hora de hacer mover los luchadores, ya que la animación era desesperadamente lenta, forzada y con total ausencia de detalle. Y por si todo esto parecía poco aún faltaba por llegarnos el último revés de la obra: su jugabilidad. Oh si! Señores/as, si por algo es recordado este juego es por su horrible, asquerosa, aburrida y sobretodo LENTA jugabilidad. No creo que exista otro juego de lucha tan falto de dinamismo como este, todos los que hemos tenido la desgracia de jugarlo nos hemos sentido desquiciados ante su lentitud de respuesta, llegando a hacernos creer que nuestro mando se había estropeado ya que le dábamos al botón y el muñeco tardaba como medio segundo en llevar a cabo la acción. Además, la mecánica de ejecución de técnicas (basada en la combinación de pad + botón)  no ayudaba a mejorar este aspecto. Y como una imagen vale más que mil palabras…

 

 

Ni si quiera el hecho de poder llevar a mi adorado Vegeta compensaba para seguir jugando porque a cada partida que jugaba, la indignación iba en aumento. Como puntilla final a este espléndido apartado hay que hacer referencia a los choques de ondas. Estos duelos de energía fueron los primeros causantes del destrozo de mis mandos de Psx a causa del martilleo.

Bien, tenemos un opening que induce falsas esperanzas, una música propia de Super Nintendo/Mega Drive, una jugabilidad más lenta que el Fatal Fury 1 y la rotura de accesorios de la consola; parece imposible encontrar algo que lo empeore, ¿eh? Pues lo hay,el Build Up. En este modo elegíamos un personaje y teníamos que hacerle mejorar y ganar habilidades a base de ganar combates, las mejoras de este luchador se guardaban en la memory card para poder usar en los duelos versus. Aparentemente parece una opción buena, que le da vida al juego, pero nada más lejos de la realidad. La mejoría se basaba en las acciones realizadas durante el combate, por lo que si usábamos la misma técnica una y otra vez, esta se acababa convirtiendo en un movimiento que podía acabar con todas las barras de vida del rival de un simple golpe, por lo que un duelo entre dos adversarios bien entrenados muchas veces se reducía a quien conseguía golpear primero. Eso sí, debido a la lentitud innata del juego, incluso ese tipo de combates requerían su tiempo.

En conclusión, una obra que jamás debería haber visto la luz del sol y que por desgracia fue durante aproximadamente 5 años el juego de lucha más nuevo de Dragon Ball (hasta la llegada del también infame Budokai). Ni gráficamente, ni a nivel de sonido, ni por jugabilidad ni por nada suponía un avance respecto a su predecesor, el Ultimate Battle 22, es más, podríamos considerarlo una involución. Aún con todo esto, es un juego al que muchos echamos demasiadas horas y que causó cabreos y alegrías por partes iguales. En mi caso más de lo primero que de lo segundo.

Nota: Según mi yo actual: 2/100
Según mi yo cuando se obtuvo el juego: 7/10

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