Cántigos de la vida (1×00)

 

 

Hoy iniciaré una nueva serie de historias originarias de un relato que escribí y publiqué en una página web que me gustaría reeditarlo y compartirlo con vosotros.

Esta historia se llamará Canticos de la vida y colgaré el prólogo, el relato original que escribí y me dió la idea de hacer una secuela más extensa que irá colgada en forma de serie!!!

Espero que os guste. Y si os gusta, publicaré la continuación!!! Muchas gracias!!!

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 MARS 01 (Prólogo a cánticos de la vida)

 

La música de Chopin sonaba por la nave a un volumenexcesivamente alto por los compartimentos de la estación espacial. Era el díanúmero doce desde que atracaron en aquella extraña estación espacial queencontraron.

                La Mars01 salió de los astilleros espaciales de la tierra, el 5 de junio del 2049 endirección Marte, con el objetivo de fundar una pequeña colonia de seishabitantes. Sus tripulantes sabían perfectamente que no iban a volver a latierra, ya que ellos eran los encargados de preparar el asentamiento parafuturas nuevas naves que traerían más colonos. Sobre todo para la Mars 02, quehabía partido una semana después de ellos, pero que llegaría al final de sudestino con una diferencia de tres meses, lo suficiente para tener preparado elasentamiento para los cien nuevos huéspedes. En sí, la nave era un enormecilindro de trescientos metros de longitud por cincuenta de altura, del cual sepodía dividir en cuatro secciones. La primera correspondería a los tanques decombustible y propulsores, se encontraban encajados en la estructura sinrecubrimiento alguno. Era la única sección en que no pueden entrar losastronautas, salvo que salgan al exterior. En cambio era la zona que mas ocupala nave, siendo de ciento cincuenta metro de longitud. La segunda sección era losalmacenes, los cuales están provistos por algunos rovers para dos personas ynumerosas piezas de construcción para ir montando algunas casas y generadoresde energía, aparte de numerosos utensilios de minería. Esta correspondería a untercio de la nave. En tercer lugar, se encontraba el anillo, que se sujetaba apor tres largos toros de veinte metro de longitud que servían como hogardurante el espacio. Además era la única zona donde podían andar, pues, al encontrarsegirando sobre el eje de la nave, esta generaba una fuerza centrípeta suficientepara emular la gravedad marciana. Y por último la cabina de mando, que teníaespacio suficiente para tres personas.

                En eldía setenta y dos de su viaje, los seis tripulantes se encontraron con unaumento de radiación que golpeó a la nave. Estos se refugiaron en la cabina demandos, bien apretujados, pues estaba recubierto por un escudo térmico paraaguantar cuotas superiores 200 r.e.m de radiación. Pero la radiación no veníasola. Inicialmente pensaron que era debido a una erupción solar, pero losgráficos y el ordenador no habían localizado ninguna erupción solar en laúltima hora. Y perdieron la dirección. La nave se desvió del vector dedirección hacia Marte y cayó a una especie de agujero que lo absorbió.

                Aquelagujero de gusano hizo que la nave convulsionara, y que sufriera una fuerteatracción gravitatoria durante algunos segundos, hasta que este agujero lesescupió en otro lugar, en otro sitio. Cuando la situación se normalizó, cuandoel ordenador de abordo dejó de emitir aquel taladrador agudo sonido de alarma,y comprobaron que los niveles de radiación habían disminuido considerablemente,entonces observaron en qué posición se encontraban. Ninguna constelación queellos pudieran reconocer, solo un astro a lo lejos, de tono amarillento quedaba su luz con cariño a un planeta rocoso con un satélite natural a escasoscinco días de distancia a la velocidad actual. Pero había algo más en esa roca.Una estación en forma de cruz. Eran seis cubos perfectos unidos por unaestructura cilíndrica central. Con desconocimiento alguno del lugar, decidieronatracar en aquella solitaria estación espacial de dibujos de estilo gótico.

 

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                Y lamúsica sonaba, mientras cada uno de los seis tripulantes, realizaban diferentesactividades. La encargada médico, una mujer cercana a los cuarenta añospelirroja y delgada, de origen londinense llamada Rose Jones, analizaba aquelextraño cuerpo que habían encontrado en la estación. El capitán George Bauer,de aspecto sureño y ya canoso, cercano de los cincuenta años se encontraba enla sala de ejercicio de la Mars 01, acoplada a la vacía estación por unlateral, junto a la primera oficial, Jane Gerildafno de cincuenta años ycaliforniana, de pelo corto y rostro aguileño, cuya estatura era curiosamentesuperior en casi media cabeza del capitán, que resultaba ser su marido. Elcuarto tripulante, un Japonés, Hiro Sakaguchi, intentaba estudiar, con unordenador de pantalla táctil, la estructura de la nave. Era inmensa, coninnumerables pasillos interconectados. El color era de un blanco impoluto,perfecto, sin que se pudiera ver las diferencias entresuelo pared y techo.Había recorrido todo los pasillos haciendo un plano de la nave, pero solo habíaencontrado tres habitaciones. Una enorme cabina automatizada justo en la partesuperior de aquella enorme cruz de cubos góticos. En el cubo central unaenfermería con un cuerpo humano en coma, y en la parte inferior, una sala demáquinas automatizada, por ello estaba realizando un plano, con un ordenadorcon cámara tridimensional. Era geólogo, y sería el encargado de organizar unapartida de minería en el momento en que llegaría la segunda expedición, concerca de cien tripulantes que servían para apoyar la expansión de la colonia.

                Elquinto Erik Vutton, el biólogo, un enfermizo hombre de veintiocho años,solitario y con cierta propensión a la hosquedad analizaba, en el almacén de lanave, las muestras de ADN y los cultivos para iniciar el proceso de terraformaciónde Marte. El último de ellos, el ingeniero Español Guillermo Enjuto, un albinocuyos ojos negros atemorizarían a cualquiera de sus tripulantes si no fuera porsu afable y alegre forma de ser.

Todo ellos, realizando sufunción, sus labores, para entretenerse en el tedio de aquella nave mientrasintentaban descubrir en qué lugar del universo se encontraban perdidos.

 

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-¿Cómo te va?-Preguntó Hiro aGuillermo, quien salía de debajo de un gran cúmulo de tuberías entrelazadasentre sí.

Este se volvió sorprendido por lavoz del japonés clavándole aquella negra mirada que contrastaba con su pielblanca como la leche.

-Estoy haciendo comprobacionesdel sistema de refrigeración de la estación. He encontrado el conductopero  pasa como con todas estas tuberías.Se adentran a esa pared, y no sé lo que hay en ella.-

-Puedo intentar cartografiar todala zona contrincante a la sala de máquinas. He terminado ya con el cubo tres yme iba a poner con los cubos laterales.-

-Estaría bien. Me gusta la idea,pero no hay prisa. Hasta que el ordenador de la Mars, o consiga yo adentrarmeen el sistema informático de la nave, lo veo muy peliagudo.-

-¿Cuál es el problema?-

-Nada, simplemente que tengo queterminar la conexión para los puertos de red del puente de mando.-DijoGuillermo observando con cariño aquellas tuberías impolutas.-Y bueno, ¿Qué tetrae por aquí?-

-Hora de la cena.-

 

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Jane entró en la sala de mandos yobservó el impoluto blanco que le cegaba los ojos. Siempre se sorprendía alobservar la cabina de mando. En aquella sala solo había una especie de bloquenegro que salía del suelo con dos ranuras circulares cerradas y un acceso dered, y un panel etéreo enfrente de él. Aunque con la llegada a la vacíaestación, lo utilizaban como comedor, con una mesa y sillas de aluminio y unas cajasde raciones.

De las cajas de raciones sacó unabolsa hermética provista de la ración con proteínas, glúcidos y lípidos.Durante el viaje debían de comer tres raciones diarias en un intervalo de ochohoras de alimentos para no perder masa muscular. Había sacado una bolsa desabor a Tomate natural.

-¿Hoy de tomate?-Dijo su maridodetrás de ella mientras rebuscaba una bolsa de alimentos.

Acto seguido, apareció el restode la tripulación, el taciturno Erik, que sacó una bolsa de alimentos sin tansiquiera saludar y se sentó en la mesa, inmenso en sus pensamientos. Guillermoy Hiro entrando riéndose sobre un chiste de almacenaje contado por el albino.

-Veo que sois puntuales todos ala hora de cenar.- Dijo el capitán.- ¿Estamos todos?-

-Falta Rose.-Dijo secamenteErik.-Estará con el individuo ese.-

-Se ha encerrado demasiado en él,estudiándolo a fondo.-Dijo Guillermo- Creo que le gusta-

-Guillermo, cállate. Ese tío latiene demasiada encerrada en sí mismo. Bien que hayamos encontrado una nuevaespecie, pero tenemos que buscar la forma de volver a nuestra ruta. Déjala quese distraiga con esa especie.-

-Hombre no es para encariñarsecon aquel ser, después de ver el pedazo de bulbo que le cuelga de la cabeza.Dios, me recuerda a un capullo carnoso de una planta.-Dijo la primera oficial

-¿No es eso?-Dijo sentándose eintroduciendo una pajita en la bolsa.- Sencillamente es lo que parece, como siel capullo de una inmensa planta se introdujera con las raíces en su cabeza. Esalgo escalofriante.-

Y continuaron hablando,debatiendo sobre la posibilidad de un origen remoto con el ser humano de aquelextraño ser, cuando de repente, la luz se fue. Las paredes se tornaron negras.

-Qué coño pasa- Dijo Guillermo

-Rose-Gritó Jane levantándose ytirando la comida al suelo para salir corriendo por el pasillo.

-Espera voy contigo. El restoquedaros aquí.-Gritó persiguiendo a su mujer

 

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Rose Jones se acercó lentamente aaquel cuerpo. Era un hombre normal, sin ningún rasgo extraño, que dormíaplácidamente. Pero lo característico, lo que le hacía único eran aquellostallos carnosos que salían de la bóveda craneal, atravesando la piel, que sejuntaban en un enorme capullo, del mismo tamaño de la cabeza del hombre quedescansaba, a la derecha de la cabeza, debido a que el tallo central se doblabapor el peso del amasijo de carne.

Le tocó la mano y comprobó queseguía fría. Pese a llevar unos guantes térmicos, sentía aquel lacerante fríoatravesarlo. Era normal, pues el cuerpo de aquel ser rondaba cerca de los 0ªkelvin. Pero esta, el frío no era tan intenso, casi no lo notaba. Asustada, sequitó un guante para acariciarle la mano. No le quemaba la mano, si, seguíafrío, pero aquel hombre estaba recobrando calor rápidamente. Se volvió a ver elrostro de aquel hombre y se asustó. La estaba mirando fijamente con aquellosojos amarillentos.

Quiso gritar del miedo y empezara correr, pero no pudo. Aquel hombre, mientras se incorporaba empezó a cantar.Era una canción intensa, preciosa y terrorífica al mismo tiempo, una melodíaque le desgarraba emocionalmente, un cántico que la hizo ver lo horrible de lahumanidad, lo cruel y dañino que era. En su mente las imágenes eran de demonios,de fuego y de sangre. De tormentos inimaginables que la hizo sacarse los ojoscon sus propias manos y aplastarlos con la hormas de los zapatos. Pero lasimágenes no se iban, seguían proyectándose al ritmo de la canción. Gimiendo dedolor, se arrastró por el suelo en busca de la bandeja de escarpelos. Palpó aciegas hasta que dio con dos de ellos agarrándolos con ambas manos. Lloraba,por sus cuencas oculares vacías, sangre y lágrimas que penetraban por su bocaque gimoteaba dándole un sabor ferroso y salado.

Pero no podía, no podía aguantaraquellas imágenes proyectadas por la canción, por lo que, con ambos escarpelos,se atravesó los oídos repetidamente hasta que se reventó los tímpanos de cadauno de ellos desplazando los huesos Martillo, Yunque y Estribo de su posición.Mientras gritaba de dolor al intentar borrar aquellas imágenes, el oído internose rasgó expulsando su líquido a través del odio externo. Las cuchillasrompieron la sien de cada lado hasta llegar al cerebro ocasionando hemorragiasmasivas. Al final, el cuerpo cayó inerte al suelo.

En ese preciso instante, en queRose dejó escapar su vida, el extraño ser dejó que cantar.

 

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George se deslizó por el suelo ytomó el pasillo que daba a la enfermería. Su mujer Jane se adentró, junto a él,encontrándose en la antecámara médica, que se encontraba separada de la zona decamillas por una enorme cristalera blindada.

Allí no estaba Rose, así que Janese adentró en la zona de camillas. Ahí estaba el cadáver de Rose en un charcode sangre. Le entró ganas de vomitar pero se contuvo

-Está aquí.-Le dijo al capitán.

George se adentró al lugar parapoder estudiar el cadáver de Rose. En cada oreja tenía unos escarpelosclavados. No tenía ojos y sus dedos estaban manchados de sangre.

-No está.-Dijo Jane.

-¿Quién?-

-El ser extraño. No está aquelhombre con el capullo en la cabeza. Ha desaparecido-

-Genial.-Dijo agarrándose el arcode la nariz.-Cogió la radio de la muñeca para llamar a sus amigos. -Guillermo,Hiro estad atento, el “hombre dormido” anda suelto.-

-¿Suelto?-Respondió Hiro. -¿Quéha pasado? ¿Cómo está Rose?-

-Rose está muerta, creemos que hapodido ser el “hombre dormido” ya que ha desaparecido. No está y vigilar laentrada. Nosotros vamos para allá.-

De repente, de la muñequera de suropaje empezó a sonar una alarma. Era la nave. La nave se alejaba de ellos.

-Oh, mierda…-Dijo

-¿Qué pasa?-Preguntó Jane

-Hijo de puta.-Blasfemó.-Haseparado la nave, el muy cerdo ha desacoplado la nave.-Gritó saliendo corriendode la enfermería perseguido por Jane.

 

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Estampó su cara en el cristal dela exclusa de acceso a la Mars 01. Estaba cerrada, y la nave lentamente seseparaba y caía hacia el planeta. Podía ver aquella estructura cada vez máspequeña mientras se alejaba a gran velocidad.

George gritó enfadado y golpeandoa la cristalera hasta deslizarse al suelo repletos de latas de comida yembalajes.

-George, tranquilízate.-Le gritóJane.

-Ese hijo de puta ha separada lanave. Nos ha dejado aquí encerrado. No podremos volver, si le veo le….-

Se cayó al ver al “hombredurmiente” enfrente de ellos. Se incorporó y apretó los puños para abalanzarsesobre él. Pero algo le detuvo. El hombre empezó a cantar.

Poco a poco, George y Janeempezaron a sentir un inmenso calor. Se miraron mutuamente para abalanzarsemutuamente. Sus bocas se juntaban apasionadamente mientras se quitaban la ropasalvajemente. Ya desnudos, mostrando su piel blanquecina empezaron a realizarel acto sexual, pero no era suficiente. No llegaban al clímax. Cambiaron depostura varias veces, se removían pero no llegaba. Realizaron el acto oral, elrectal, pero ninguno les hacía llegar al orgasmo así que pasaron a los objetos,a las latas oxidadas, cristales rotos que utilizaron para hacerse daño y ayudaral momento. A introducirlos por sus orificios haciéndoles sangrar yocasionándoles fuertes hemorragias internas en el recto y en los órganos reproductores.Y llegó. Llegó el orgasmo, el clímax definitivo. Fue en el preciso instante enque soltaron su último suspiro de vida. Un suspiro de placer.

 

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-¿George?-Dijo por el comunicadorHiro sin respuesta alguna.-Joder no responde.-

-Y no responderá.-Dijo Erikapoyando los pies sobre la mesa y recostándose sobre la silla.-Está muerto.-

-¿Y tu como coño losabes?-Intervino furioso Hiro acercándose hacia él.

-No entendieron la canción. Solohay una forma de sobrevivir a esto y es entender la canción.-

-¿Qué está pasando?-PreguntóGuillermo.

-Lo que está pasando es lo quedebe pasar, es que el “hombre durmiente” se ha despertado y está cantando sucanción. El problema es entender la canción. Si no la llegamos a entender,olvídate de vivir-

Hiro se abalanzó sobre él y loestampó en la pared.

-¿Qué cojones sabes?-

-No hace falta que seas tanviolento.-Dijo con una sonrisa cínica.- ¿Escuchasteis la canción al menoscuando llegasteis? ¿Pudisteis escucharla?-

-¿Qué canción?-Dijo Guillermo.

-Tampoco escuché ningunacanción.-Respondió Hiro soltando a Erik.

-Pues estaréis bastante jodidos.-Añadiómirando hacia la puerta, hacia la figura que la traspasaba como si fueraniebla, al hombre durmiente.-Porqué acaba de llegar.

Guillermo se abalanzó sobre elhombre durmiente quien, sin apartar la vista volvió a entonar su canción.Aquella melodía hizo detener a Guillermo quien empezó a reírse alocadamente.Mientras Hiro lloró de tristeza. Cayó al suelo haciéndose un ovillo mientraslas lágrimas le empapaban las mejillas. Todas aquella imágenes tristes de lavida de aquel hombre, toda esa tonalidad de tristeza de deseo de dejar devivir, de soledad le hizo hacerse un ovillo en el suelo.

Mientras Guillermo se reía. Lacanción le hacía gracia, era divertida, intensa. Todas aquellas imágeneshumorísticas, de chistes, de alegría, le hizo caerse al suelo mientrasaumentaban la fuerza de la risa. Esta le hizo que su mandíbula se desencajarseocasionándole un inmenso dolor, pero no podía detener su risa. Era divertido,intenso, hasta que su corazón, por las intensas pulsaciones que sobrepasabanlas 200 por minutos, explotó en su caja torácica dejándole con una sonrisagrotesca por la mandíbula desencajada. Había muerto.

En cambió Hiro, su corazón empezóa ralentizarse. Su cerebro deseaba la muerte, no quería vivir y su corazónobedecía. Poco a poco fue deteniéndose hasta que se paró, dejándole muerto enel suelo, en un baño de lágrimas en posición fetal.

En cambio Erik pasó por encima delos dos cadáveres sin apartar la vista del extraño. Lloraba de tristeza, deplacer, de amor, de odio, de terror, de ira y de diversión. Aquella canción lotenía todo. Le acarició la cara con la mano derecha mientras sonreía.

-Oh, la canción era tan hermosa.-Dijo-Lo he entendido y estoy listo. Estoy preparado para ello.-

El “hombre durmiente” le miró.Del capullo que le colgaba en el lado derecho salió una raíz que se clavó en lasien de Erik, quien cayó al suelo inconsciente. El gélido hombre del capullosonrió al ver el cuerpo del inglés y continuó hacía el panel de control. Secolocó enfrente de él y metió las manos, atravesando la protección, dentro deaquellos orificios.

La pantalla se iluminó mostrandodatos que el leía con detenimiento. Realizó algunos cálculos y la etéreapantalla cambió hasta volverse amarilla. Sobre aquel amarillento fondoaparecieron unos caracteres que ponían “Program Pizquita Loaded”

 

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La estación perdió su órbita ydescendió lentamente, en un ángulo de 3 grados rodeando el planeta para entraren la atmósfera.

Al mismo tiempo, la Mars 01contactó con las primeras capas de aquella atmósfera, llena de CO2 y Nitrógeno,entrando en combustión al entrar en un ángulo cercano a los noventa grados conla horizontal. Las placas de cerámica que rodeaba la zona habitable de la naveno aguantaron y empezaron a derretirse, mientras, los tanques de combustibles ylos motores, al no estar preparados para una reentrada en la atmósfera, serompieron haciendo arder el combustible que aún quedaba en estado líquido. Estohizo que, debido a la enorme presión de la atmósfera de los tanques decombustible, explotaran desperdigando piezas que atravesaron el motor defisión. Una esfera de tres kilómetros de radio desapareció al instante por lainmensa energía liberada al entrar en fisión los reactores. Solo quedó cenizasde la primera nave de colonos.

En cambio la estación en forma decruz entró en la atmósfera, atravesó las naves de CO2 y se posó cerca de unpequeño lago de agua levantando una fina capa de polvo.

 

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“El hombre durmiente” se alejódel panel de mandos y recogió, con los dos brazos, a Erik, quien se lo llevó alo largo de pasillos y recodos a una cámara oculta cerca de la enfermería.Atravesó la pared adentrándose en una enorme sala. El resplandor blanco eracegador, que obligaba al ser con el bulbo en la cabeza cerrar los ojos paraadaptarse al brillo. Lentamente su vista se adaptó y pudo ver la maravilla quese abría ante él. Miles de cuerpos, con el mismo capullo en su cabeza, estabanmetidos en esferas de hielo que flotaban. Se acercó a una vacía y colocó elcuerpo de Erik. Esta se cerró sobre el inglés, protegiéndole del exteriormientras se incubaba.

 

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Se volvió para ver como laestación se alejaba de aquel páramo hostil y seco. Ya, cuando la nave se perdióentre el remolino de nubes de CO2 y vapor de agua, se volvió hacia un enormelago que tenía adelante. Lentamente se sumergió en él hasta llegar a lacintura. Levantó la vista hacía el astro rey que calentaba aquella roca ocultadetrás de las nubes de CO2 dando un brillo anaranjado apagado. Sonrió mientrasextendía las manos absorbiendo aquella radiación solar.

Y de pronto vinieron lostemblores. El dolor que le recorrió la columna vertebral y que llegó a cada unade sus terminaciones nerviosas. Sintió aquella descarga de electricidad en cadamilímetro de su cuerpo. El sufrimiento era insoportable por lo que soltó unenorme alarido mientras, poco a poco, su cuerpo se iba desintegrándose.

Primero desapareció la pielmostrando los músculos. Estos lentamente se desintegraban dejando a la luz loshuesos y órganos interiores. Y al final no quedó nada. Las últimas partículasde su cuerpo cayeron a aquel mar en el intenso rugido de dolor que emitía el“hombre dormido”.

En el preciso instante que sucuerpo se desintegró y se convirtió en partículas que enriquecieron a aquellago, apareció el primer grupo de seres unicelulares del tercer planeta deaquella estrella que llamarían Sol.

 

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Sórdidos saludos!!!!!!

 

Especies del suburbano (O metro)

Hoy toca entrada sórdida. Iniciaré una nueva sección llamada Grandes personajes, que hablaré sobre todas aquellas personalidades que habitan en nuestro mundo y demás calaña que sale en la televisión. Hoy iniciaré con las especie que encuentras en el transporte "Púbico" llamado suburbano o metro (En bilbao nos gusta llamarlo kilómetro Very HappyVery Happy, chiste malo bilbaíno). Empezamos!!

 

"El discotecas": Dícese de aquel ser (Que anda entre laadolescencia, o en su defecto cani) que para animar a los pobres ocupantes delmetro, deciden ser tremendamente serviciales y gastar batería de su móvil paraponer "Músicota to wapa" (Flamenco, gitanadas, reggeaton o aquelcausante de tantas depresiones y suicidios colectivos llamado Bumping) Estosseres que habitan los vagones de cualquier tren se les localiza a tres vagonesde distancia (E incluso se han dado casos de hasta cuatro vagones)

 

"Los amig@s cotorr@s: Si, queridos amigos, estos seres que suelen serla gran mayoría de origen cani e incluso pijomotos (Una variante de la pijeríamas "surfera" con moto, viva la originalidad), suelen mostrarregistros de voz inalcanzables para la mente humana. Su regulador de volumen escapaz de llegar a los 150 Decibelios sin despeinarse. Estos seres, cuyovozarrón rivalidad incluso a los grandes tenores, suelen "alegrar" ala gente que les rodean con temas de lo más absolutamente interesante y transcendentalpara la metafísica humana (¿¿??), Eh aquí, unos "Jrandes" ejemplos deellos:

"Pues sí tía, te digo que fue muy fuerte, le dije a Susaeta quemal había jugado el último partido y me miró con una cara extraña. En serio fueal único que le eché la culpa" (Frase verídica en el metro. Mis pobresoidos la sufrieron)

"Pues a la Jenni, le entró el Jonathan too pedo, y se fueron tooalegres al callejón de la disco." (Conversación figurada pero posiblementela más escuchada)

Estos seres, suele reunirse en camada, e incluso se han descubierto ciertasmezclas entre la primera especie y la segunda dando lugar al"Discotorra"

Imáginese, esta especie cada vez que habla y no escucha "la musiquitatoo wapa", eleva el volumen del "Movil too tuneao". Pero estocrea un nuevo problema. Su compañera, compañero o animal que le acompaña no lallega a escuchar, por lo que sube el registro de su voz, iniciando otra vez elproceso y entrando en una espiral ascendente "too destroyer"

 

"L@s ancian@s": Otra "Jran" especie donde lo haya.Esta especie que habita en el metro es conocida por su gran velocidad ydestreza a la hora de encontrar asiento libre. Estos atletas, son capaces derecorrer un vagón entero repleto de gente mientras tu das dos míseros pasos(Vivido en mis propias carnes) Además hay que añadir dos habilidades mas enesta especie. Su don para criticar a la juventud de hoy en día ("En miépoca pico y pala") y la capacidad de conseguir desplazar al mare magnumde gente con su bolsa de playa. También cabe la posibilidad de añadir unsegunda sub-especie que está ligada con el siguiente grupo de gente, losllamados……………………………..

 

"Borrachos": Si chavales, los conocidos borrachos. Nuestrosqueridísimos amigos que dan tantas alegrías en las madrugadas del viernes ysábado. Aquellos seres simpáticos agradables que se dividen en tres clases:

Los cantautores: Aquellas personas que al entrar en el metro te alegran tusfosas auditivas con cánticos, desde canciones de borrachos, hasta bilbaínadas,todas ellas con cierta deficiencia en la pronunciación y una tonalidaddesgarradora para nuestros oídos.

Las mangueras: Son aquellos seres que anda más ver entrar por la puerta delmetro y ver su estado blanquecino y su mano sobre su barriga mientras hacemuecas raras, presientes el desenlace. Como aquellas pésimas pelícuals de lossábados y domingos por la tarde de Antena 3. Eres capaz de deducir el inicio,el nudo, como poco a poco se va encorvando, agarrándose la cabeza y cierra losojos. Y acto seguido, con un espasmo, ya acercándose al clímax final, se une elvillano de turno, el doctor Vómito. (Idea maquiavélica. Júntese uno de estosindividuos con unas niñas remilgadas y tendrás espectáculo hasta tu estación Very HappyVery HappyVery Happy)

Y por último, L@s bell@s durmientes: Esta sub-especie es conocida por tenerla habilidad de dormirse en cualquier lugar y en cualquier postura. Son capacesde dormirse sobre un barra horizontal, apoyándo la cabeza en la ventanilla,sobre el hombro de un desconocido e incluso sobre las partes más ejem…ejem…Estos seres pueden deleitarnos con posturas que ningún contorsionista es capazde realizar. Posturas que desafían la gravedad y las leyes de la física.

Por último, me gustaría añadir cuando se mezcla la especie "L@sancian@s" con "Borrachos", dando una amalgama de situacionescómicas y vergonzosas (Sobre todo cuando empiezan con la grandísima retahíla dela juventud y su época. Ay, que grandes momentos he pasado con esa verborreacontra nosotros, los jóvenes.

 

Y aquí termina la retahíla de hoy. Espero que haya dibujado una leve sonrisaen vuestra boca y hayáis pasado una inolvidable velada.  Solo puedo añadirque, nos veremos en la siguiente entrada y espero meter fotos con estilo,llenas de sordideces. Agur

 

So long and thanks for all the fish!!!!

Un mundo de color de rosa

Y para iniciar este blog, para poder saborear por todos los sentidos este blog que roza lo politicamente incorrecto y se hunde en la escatología para gran satisfacción de todos, os publicaré una pequeña narración publicada con cariño y odio. Y sobre todo para los amantes de lo paranóico y sórdido. Para ustedes, pues este blog lo único que desea es satisfacer vuestros miedos y dibujar una sonrisa en vuestra cara, pues en estos tiempos las sonrisas estan muy demandadas, os dejo con una historia corta, de las primera que escribí. Espero que la disfruteis y ameis.

 

Un mundo de color deRosa

Luz tenebrosa. Es la única descripción. Una neblinafantasmagórica se despliega delante de mí, ocultándome lo que hay delante demis ojos. Los rayos de luz atraviesan la niebla difuminándose y haciendo quesea más terrorífica. Observó el camino pedregoso que hay debajo de mis pies. Habla con el elefante rosa. Estraicionero. Con piedras sueltas y resbaladizas. Doy varios pasos con cuidadoen dirección a la niebla que me rodead, sin ver lo que me depara mi caminata.

Oigo gritos, gritos desgarradores, de dolor, de sufrimientos.Oigo sollozos a mí alrededor, pero los ignoro cómo puedo cerrando mi mente aellos. Prosigo con mi asustadizo andar por este pasaje, con el corazón en unpuño. Estoy en alerta, intentado mirar a todas las direcciones. Habla con el elefante rosa. Encuentro,ya por fin un claro, para poder descansar de esta visita al Oblivion. Cojo airey reanudo mi caminar.

Tiemblo de miedo pero esa voz en mi cabeza, que me vuelveloco, me arrastra a seguir atravesándola y dejar el claro allí donde loencontré. En medio del camino. Recorro lentamente el trayecto intentandocontrolar mi sollozo provocado por aquellos lejanos griteríos. Avanzo cabizbajoy en silencio a través de la densa niebla hasta que veo algo que de verdad meeriza el vello corporal.

Diviso una sombra humana oculta por los fluidos. Susmovimientos, oh dios, sus movimientos son demoníacos, oscuros y tenebrosos. Suvelocidad es abrumadora y se dirige hacia mí. Busca al elefante rosa. Mi corazón late deprisa, cada vez másrápido. Estoy asustado, acongojado. La sombra se acerca más a mí hasta quepuedo ver su rostro. Su rostro de Belcebú, de vileza, de culto a la violencia.Esa cara, llena de heridas autoinfrígidas, de clavos saliendo de su retorcida ydeformada cara y esa sonrisa, tan llena de odio, de maldad de odio y de amor.Amor al sufrimiento, al dolor.

Ver esa imagen, fue suficiente. Huí sollozando. Corrí, ycorrí adentrándome más en le niebla, sin echar la vista atrás. Como alma quelleva el diablo, sin dirección ni rumbo. Huí, huí hasta que mis piernas dijeronbasta y me hicieron caer al suelo. Apoyé en el descenso las manos en el húmedoy frío pavimento mientras. Encuentra elelefante rosa. Estaba llorando, con el corazón a punto de explotar,asustado, muerto de frío. No sabía qué hacer.

No sé como cogí el valor para echar la vista hacia atrás, enbusca del demoníaco hombre. No estaba allí. Lo había dejado atrás. Cerré losojos y cogí aire mientras me tranquilizaba un poco. Poco a poco, conteniendo,el ya extinto sollozo, me levanté. Cogí aire. Me hable a mí mismo. Dialogué conmí ser atormentado de mi interior. No es nada, es una pesadilla, si eso es, unasimple pesadilla. Ahora aparecerán mis amigos, mis compañeros de trabajo, unelefante rosa y mis padres. Si es eso. Una pesadilla. Solo tengo que cerrar losojos y me despertaré.

No surtía efecto, así que los abrí y allí estaba otra vez. Enesa tenebrosa y blanquecina niebla. Oh dios mío. No podía ser. Volví a retomarel paso, asustado como antes, pero no avancé mucho más. Golpeé con algo quehabía en el suelo obligándome a detenerme. Y de repente, la niebla desapareció.Y allí estaba, el elefante rosa sobre una fuente de brillos dorados opacos ysucios.Levantó su trompa. Habla con el elefanterosa. Me acerqué a él, tembloroso. Pero cada vez que me acercaba, meirradiaba una calma, una tranquilidad. Me daba seguridad. Ya no tenía miedo,incluso me reía del miedo. Me acerqué a su trompa para acariciarla. La toquécon dulzura, parecía terciopelo rosado y sentía que le gustaba. Sonreía ylevanté la vista hacía sus ojos. Pero lo que vi, me volvió a encoger elcorazón. No podía ser, era imposible. Allí estaba. En ese cuerpo de elefanteincrustado en un cuello, como si de un relato de bajo presupuesto de terrorfuera, estaba aquella cara que provenía de las mismísimas entrañas delinfierno. Aquella demoníaca cara, la cual me había topado en el camino, teníaincrustada, entre los mare mágnum de clavos de su cara, aquella rosada trompa.Esa vileza con vida, que me miraba a través de sus acongojadores e hipnóticosojos. Y se reía, el condenado se reía. El elefante rosa se reía.

Me desperté bañado en un lago de mi propio sudor frío. No podía ser. Respiré hondo mientras observabamí alrededor. Mi habitación, mi humilde morada, con la ventana abierta por elintenso calor del verano. Había pasado. La asfixiante brisa se colaba por laventana mientras yo me recuperaba de esta terrible pesadilla. Había pasadotodo. Acaricié mi peluche, con el cuál dormía todas las noches. El elefanterosa que me regalaron en mi juventud. Era él elefante.

Pero un gélido escalofrío recorrió mi cuerpo entumeciéndome.La ventana se cerró de golpe dando un portazo y asustándome. La cortina habíadejado de realizar su fantasmagórico vuelo hasta posarse en la ventana. Suspirétranquilo. Y me volví a tumbar en la cama. Giré para observar al elefante rosa,a mi peluche. Pero allí no estaba. Su cara. Su rostro era aquél demonio que meobservaba sonriente analizando mis entrañas para devorarlas en el mundo real.

Había sido un horrible sueño, pedía no podía ocurrir eso. Eraimprobable, irreal y terrorífico. No podía estar ocurriendo. Era imposible quesea tan real, no podía ser cierto, o tal vez sí.

 

 

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Y he aquí, si os encontrais en este punto, solo puedo dar las gracias como un humilde tahúr que soy.

Nos leeremos en sórdidos lugares.

 

Inicio de una nueva etapa

Eh aquí en un mundo nuevo, una nueva etapa se abre ante mis ojos. He aquí la historia de las sordideces mayores del mundo. Del deseo de la sociedad por destacar. He aquí un blog para todos, para el padre, para la madre, para el nene psicópata. Todo ello esta permitido aquí y antes de nada, este blog no se hace responsable de la opinión de su creador (Pues todo irá con humor y sin ánimo de ofender a nadie). Así que señoras, señores y churumbeles, espero que este blog os divierta, os emocione, os haga llorar, y que lo disfruteis.

Y como dijo aquel "Jran" escritor: Thanks you and thanks for all the fish"

 

Se despide un humilde tahúr.