Primera entrada. Reflexión. Por qué creo que Skyward Sword va a tener más éxito que Ocarina of Time 3DS.

¡Saludos de nuevo a todos los lectores! Hoy os hablaré de mi saga de videojuegos favorita, la que marcó mi infancia y todavía hoy me sigue proporcionando maravillosas e inolvidables experiencias. Por si no lo habéis adivinado ya, esa saga es The Legend of Zelda. (posibles spoilers)

Para poneros en situación, descubrí Zelda hará ya unos 10 años con los juegos gemelos de Game Boy Color, Oracle of Ages y Oracle of Seasons. ¿Qué os imagináis que piensa un niño de 8 años al que le encantan las historias de magia y fantasía cuando ve un juego protagonizado por un elfo espadachín que se enfrenta a hechiceros y dragones? Pues, evidentemente, ¡QUE COSA TAN GENIAL!

 

Así que disfruté de mis primeras aventuras con Link con una versión prestada de Oracle of Ages (que no llegué a terminar hasta que recuperé la oportunidad devolver a jugar hará unos pocos meses, por cierto). Por supuesto, me encantó.Pero el juego que me enamoró por completo fue la reedición de A Link to the Past, para GBA, con el magistral multijugador Four Swords. En serio, ese cartucho lo tenía todo, TODO. Me pase horas y horas frente a la pantalla disfrutando como un enano, descubrí absolutamente todos los secretos del juego,incluída la Mazmorra de la Espada Cuádruple, con su épico combate final. Para entonces ya estaba totalmente enamorado de la saga.

Entonces llegó. El mito. La leyenda. La obra maestra. El mejor juego de todos los tiempos. The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Fui muy afortunado de que mi hermanastro conservara la N64. Más tarde disfrutaría de su reedición en laedición especial de Gamecube con The Wind Waker y Master Quest. El caso es que sólo tenía 10 años cuando por primera vez disfruté de esta maravilla. Y que maravilla. La recuerdo como la mejor experiencia videojueguil de mi vida. Durante el mes y medio que tardé en acabarme el juego, fui Link. Atravesé Hyrule, viajé por el tiempo, me enfrenté a terribles monstruos. Me volví loco en el Templo del Agua, tuve pesadillas por las noches cada vez que jugaba en el Templo de la Sombra. El nivel de dificultad era perfecto, lo bastante alto como para que resultase un desafío que te hacía sentir orgulloso de ti mismo, pero no tan difícil que resultara frustrante y dañase la experiencia de juego (ejem, ejem… Majora’s Mask…). En definitiva, el mejor juego jamás creado.

Hoy por fin se cumple el sueño de todos los fans de esta saga. Por fin tenemos un remake de Ocarina of Time. Gráficos mejorados, un Master Quest aún más difícilsi cabe, y otras pequeñas novedades para evitar que sea exactamente la misma experiencia que en el 98. Pero ahora que por fin tenemos lo que tanto ansiábamos, miro al futuro de este juego y lo hago con preocupación.

Seamos sinceros, este es un juego para los nostálgicos como yo, que se van a hartar de llorar encima de la consola. Pero no creo que a los nuevos fans les vaya a gustar tanto como a nosotros nos gustó en su día. ¿Por qué? Porque, no me matéis, a nivel técnico está completamente desfasado.

Con nuevos fans me refiero a aquellos que nunca llegaron a jugar a Ocarina of Time originalmente y para los que el gran juego de la saga es Twilight Princess. Cualquier fan de toda la vida de Zelda me dirá, "pero por favor, Twilight Princes fue excelente, pero no llegó al nivel de Ocarina of Time". Es cierto, le faltaba "algo". Quizás fuera la falta de personajes secundarios entrañables. Quizás fuera el nivel de dificultad, muy bajo en comparación con anteriores juegos de la saga. Pero el caso es que le faltaba ese "algo" que convierte a un videojuego en una obra maestra. Pero tenemos que admitir que técnicamente hablando fue el juego más espectacular de la saga. Nos presentó el Hyrule más grande y variado que habíamos visto hasta ahora, un mundo que parecía real. ¿Y los diseños de las mazmorras? Los escenarios eran magníficos. Campos, bosques, montañas, volcanes, ¡incluso una ciudad voladora! Los combates eran impresionantes, llenos de acción, y además nunca era el mismo combate, gracias a la enorme variedad de movimientos de Link. ¿Y las batallas contra los jefes? Son las mejores que se han visto en un juego de Zelda. ¿O me vais a decir que el duelo al atardecer en el Puente de Eldin, o el choque final de espadas entre Link y Ganondorf, no fueron algunos de los momentos más épicos de la saga?

¿Y qué va a pasar? Que cuando los chavales que disfrutaron de todo esto jueguen al Ocarina of Time, van a estar continuamente con la sensación de que el juego es técnicamente muy inferior al Twilight Princess. Y es que lo es. Eso estropeará su experiencia de juego e impedirá que lo disfruten como lo disfrutamos nosotros en su día (yo es que con 10 años no entendía de gráficos). Y lo peor es que cogerán el Ocarina of Time llenos de expectación y grandes esperanzas, alentados por todas las cosas que han oído, lo que aumentará el sentimiento de decepción. Además, los suaves niveles de dificultad de las últimas entregas de Zelda los hacían ideales para los nuevos jugadores, especialmente para los más peques de la casa. Estos jugadores (que ya no serán tan peques) podrían sentirse frustrados al toparse con un nivel de dificultad mucho más elevado en Ocarina of Time, lo que les impediría disfrutar del juego el 100%.

Sin embargo, estos mismos chavales están ahora mismo mirando al Skyward Sword con el mismo escepticismo con el que nosotros miramos en su día al The Wind Waker. ¿Os acordáis? Cuando veíamos a ese Link cabezón que parecía salido de una película de Disney, pensábamos: "Dios, esto es la decadencia final de la saga". Jugamos a ese juego sin esperar nada bueno, y sin embargo nos llevamos una más que grata sorpresa. Gracias a eso The Wind Waker acabó convirtiéndose en uno de los favoritos de los fans, un juego del que no se esperaba nada y que lo dio todo. Eso es exactamente lo mismo que les está pasando ahora a los nuevos seguidores de la saga. Ven el nuevo diseño "infantil" del juego y piensan que va a suponer un retroceso. Luego comprarán el juego y se llevarán la mayor sorpresa de su vida, se les olvidarán todos sus prejuicios y lo disfrutarán como enanos (a día de hoy Zelda es una de las sagas que ha mantenido mayor calidad a lo largo de todos sus títulos y no hay ningún motivo para pensar que el próximo no se mantendrá en la línea). Nosotros ya aprendimos la lección con The Wind Waker, así que no tenemos problemas. Es más, creo que Skyward Sword puede ser la unión perfecta entre The Wind Waker y Twilight Princess y desvelarse como un juego de 10.

Bueno, perdonad por haceros tragar esta exageradamente enorme entrada. Prometo intentar contenerme de ahora en adelante. 

 P.D.: ¡Soy un blog destacado! ¡No me lo puedo creer! Ya puedo morir feliz :P.