Rarezas: Hybrid Heaven (Nintendo 64)

 
 
Hoy comienzo otra nueva sección del blog (no se cuantas habré empezado ya) denomiada "Rarezas". Rarezas que me gustan por supuesto. La empiezo porque hace unos dias en algun podcast o en alguna web o en algun sitio de tantos que visito nombraron un juego de Nintendo 64 que ha recibido muchisimos palos y que particularmente me había gustado bastante: Hybrid Heaven. Así que tirando de Google para refrescar un poco mi memoria me he decidido a hacer un pequeño "remember" de este juego.
 
 
Desarrollado por Konami, este juego fue víctima del desaforado "hype" que se hizo por parte de la compañía japonesa y de muchas revistas especialzadas (especialmente las de Nintendo), ya que se llegó a decir nada más y nada menos que se trataría del Metal Gear Solid de Nintendo 64. Y claro, ante tal declaración, la crítica y el público no hicieron más que mirar este juego con ojos "asesinos" intentado explotar y exagerar los, por otra parte evidentes, fallos del juego. Quizás en otro contexto, con otras expectativas y sin este prejuicio, las críticas habrían sido mucho más benévolas. En general los análisis de este juego lo valoraron entre el aprobado raspado y el notable bajo.
 
Uno de los puntos fuertes del juego es una historia que, aunque con una base aparentemente recurrida, se cuenta de una manera bastante interesante y, a medida que el juego avanza, nos va sumergiendo más y más en una trama bien desarrollada, con unos giros de guion muy interesantes, y que nos invita a seguir jugando hasta descubrir como se desenlaza. En Hybrid Heaven asumimos el papel del señor Diaz, un humano sintético híbrido creado por los alienígenas. Una larga intro nos pone al tanto de todos los detalles, en la que vemos como nuestro personaje asesina "inconscientemente" a otro híbrido creado por los alienígenas para suplantar al guardaspaldas del Presidente de los Estados Unidos. Tras esto recorremos las enormes instalaciones que los alienígenas tiene bajo el barrio de Manhattan, en Nueva York, tratando de descubrir quienes somos realmente y en qué consiste toda la trama de la que de alguna manera formamos parte.
El otro punto distinguible del juego era su mecánica jugable, bastante original por aquel entonces aunque no del todo bien tratada, pues consistía en una mezcla de juego de aventura, acción y RPG. La parte de acción es bastante simple: recorremos entornos 3D llenos de pasillos y habitaciones, con una simple arma que nos permite eliminar a los enemigos más débiles. Podemos correr, saltar, subir escaleras y cajas, hablar con otros personajes, examinar y recoger objetos, abrir puertas, disparar, etc. Realmente las acciones que podiamos llevar a cabo si parecían inspiradas en Metal Gear Solid. 
La parte fuerte de la jugabilidad (y la razón de que este juego me enganchará, además de por su historia) eran los combates. Cuando encontrábamos a un enemigo, que podían ser humanos, robots o criaturas mutantes, la vista de juego pasaba a la clásica vista de un juego de lucha. En esta fase, podíamos mover a nuestro personaje de manera similar a un juego de este tipo y mientras nuestra barra de energía se iba llenando y, cuando llegaba a un cierto punto de carga, ya podíamos realizar un ataque. Obviamente cuanto más esperábamos que se llenara la barra, más poderoso sería nuestro ataque. Una vez iniciábamos el ataque, una serie de menus nos permitía escoger el tipo de ataque (puño, patada, combo, etc) que causaría diferentes daños en base a la distancia con el enemigo, nuestra características propias como fuerza, energía, etc o nuestro estado actual, en definitiva como cualquier RPG que se precie. Además podíamos esquivar, contraatacar o bloquear ataques del enemigo, y usar items o realizar combos (que podíamos personalizar a nuestro gusto).
Había muchos otros factores que influían en nuestros ataques, como nuestra posición relativa al enemigo, que determinaría el tipo de ataques disponibles o la posibilidad de usar objetos contra ellos. Si golpeábamos muchas veces una misma zona del enemigo (pues podíamos escoger sobre qué parte del cuerpo ejecutar el ataque), esa zona se debilitaría y por tanto sería más susceptible a nuestros posteriores ataques. Por supuesto, mientras nosotros llenábamos nuestra barra y pensábamos nuestro próximo movimiento, el enemigo podía ejecutar sus propios movimientos, lo que nos obligaba a hacer un buen balance del tiempo que esperábamos para atacar o ejecutar alguna acción.
Por supuesto el resultado de un combate victorioso era una recompensa a base de puntos que podíamos usar para potenciar diversas cualidades de nuestro personaje (siempre orientadas al combate) que nos permitiría personalizarlo a nuestro gusto: hacerlo más rápido o más poderoso, potenciar una de sus piernas o brazos o hacerlo equilibrado, etc. Otra interesante característica que aumentaba enormemente el interés de los combates era que podíamos aprender cada uno de los golpes ejecutados por nuestros adversarios, siempre que permitiésemos que nos lo hicieran al menos una vez. Esto nos animaba a conseguir más y más golpes diferentes para añadir a nuestros combos y crear un personaje totalmente a nuestra medida.
Como se puede ver el apartado de combate esta realmente muy cuidado en este juego, con una gran amplia gama de posibilidades que sin duda lo convertían en el aspecto más atractivo del juego y que le daban un aspecto diferenciador respecto a cualquier otra obra de la época.
 
 
Técnicamente el juego cumplía. A nivel gráfico destacaban los efectos de iluminación y un buen diseño general de objetos, pero contrastaba con las pobres texturas que cubrian todos los escenarios. El sonido cumplia excelentemente salvo excepciones en algunos efectos de sonido, pero la música hacían un excelente trabajo a la hora de crear el aura de misterio de la que el juego hacía gala. 
¿Qué fue entonces lo que fallaba en Hybrid Heaven? Os estareis preguntando. En mi opinión uno de sus mayores problemas, y que es algun común en muchos otros juegos maltratados, es que estaba mal "vendido". Se quiso vender como un juego de acción cuando las partes de acción se hacían aburridas y repetitivas, pues se limitaban a avanzar de pasillo en pasillo y habitación en habitación, inspeccionando alguna caja y acabando con algun enemigo débil con nuestra extraña arma. Apenas había acciones a realizar en este apartado del juego. El punto fuerte era sin duda su apartado de combate, que basado en un formato RPG nos daba a los amantes de este género una considerable gama de posibilidades para mejorar, personalizar y potenciar el personaje a nuestro gusto, aprender nuevos ataques y perfeccionar nuevas técnicas.
 
 
Los que afrontaban este juego esperando un juego de acción y exploración (ya no digamos si se esperaban un MGS) se encontrarían con un juego pausado, oscuro y repleto de escenarios tristes y vacíos que no aportaba grandes dosis de adrenalina. En conjunto, Hybrid Heaven resultaba un juego que se tornaba aburrido y repetitivo, y donde teniamos la sensación de recorrer una y otra vez el mismo escenario. Sólo los que pudieran engancharse con su historia, comprender el ambiente oscuro y depresivo del juego, y/o se sintieran suficientemente entretenidos con su sistema de combate encontrarían en la obra de Konami un digno ocupante de la ranura de juegos de su Nintendo 64. De otra manera se convertiría en un juego aburrido, monótono y triste que, por encima, era bastante corto.
Aun así, si disfrutais con esos juegos diferentes que tienen aspectos destacados a pesar de sus errores, Hybrid Heaven es un gran juego para mi gusto.