Los 5 estados de la pérdida

La entrada de esta semana es bastante más personal que las anteriores, incluso que las que hablo sobre mis problemas para poder publicar mi libro.

Voy a escribir sobre un tema espinoso a la par que doloroso para mí, y es raro que me cueste tanto porque he hablado en muchas ocasiones, pero al ponerme a escribir me cuesta horrores expresar lo que siento sobre este asunto.

 

Hace un par de años (este verano los cumple) sufrí la pérdida de un amigo… No voy a entrar en detalles sobre él, ni en nuestra amistad ni en como sucedió el terrible desenlace que vivimos… Sólo diré que era mi amigo y era bastante joven…

 

Cuando una persona es mayor y fallece siempre nos duele pero no sé, es algo más “normal”, no nos choca tanto y cuando alguien muere repentinamente nos duele más aún porque no nos lo esperamos… Es cierto que cuando sabes que una persona cercana padece una enfermedad terminal, tu vida es una agonía constante pero tienes más tiempo para aceptar el terrible presente… En el caso de mi amigo fue repentino, ocurrió nada más volver yo de Alemania donde había estado de vacaciones… Recibí una llamada de su padre…

 

Desde entonces se me abrieron los ojos con respecto de la vida y la muerte y no digo que haya alcanzado una sabiduría universal sobre el tema pero si se te quita ese sentimiento que solemos tener todos por defecto de “Eso a mí no me va a pasar” cuando vemos una desgracia…. Tampoco diga que viva con miedo, porque eso sería traicionar el recuerdo de mi amigo… Aprendes a disfrutar de cada segundo que vives y no sólo haciendo locuras, bebiendo, haciendo rafting o otros deportes extremos… Hablo de levantarte por la mañana y pensar que es un día nuevo y que tienes que “vivirlo” ya estés trabajando, aburrido o saliendo con tus amigos…

 

Nunca he creído demasiado en la psicología. Siempre me ha parecido un rollo que nos cuentan para buscarle sentido a todo pero desde que ocurrió esto dejé de ser tan escéptico.

Según aprendí viendo los cómics en los que el Capitán America muere (es Friki pero es cierto), existen cinco estados psicológicos que sufren las personas ante una pérdida de tal calibre… Me pareció tonto, pero racionalizando todos me dí cuenta de que yo los había sufrido todos y cada uno cuando me sucedió lo que os estoy relatando.

 

El guionista de la muerte del Capi América era Jeph Loeb, un semidios en este mundillo que ha trabajado en todas las grandes series, y estudiando un poco más sobre el tema descubrí que Loeb se había basado en lo que el había sufrido con la muerte de su hijo para dar empaque a la historia… Los cinco tomos de Fallen Son (os la recomiendo encarecidamente), que así se llama la miniserie, son contundentes y representan en cada uno a un héroe Marvel que sufre uno de estos cinco estados que os voy a relatar y os voy a explicar como los viví yo…

 

Yo creo que los viví en este orden pero si os digo la verdad esos días los tengo un poco “nublados” y recuerdo cosas sueltas ante la ausencia de mi lucidez…

 

Negación:

El estado que mejor recuerdo, sobretodo porque fue el que más me extrañó sentir. Al día siguiente de recibir la noticia de la defunción, me levante pensando que todo tenía que ser una broma macabra… No podía haber ocurrido de verdad… Cuando entré en la web del Tanatorio, no pude soportar la realidad… Su nombre aparecía en la lista de defunciones…

 

Ira:

Es extraño que cuando leí su nombre en la lista, no me inundó la pena… Una rabia bestial salió de mi interior… Estaba enfadado con todo, odiaba todo… Nunca he sido muy católico, pero en esos días os he de confesar que si hubiera creído en dios, le hubiera odiado con todo mi alma… En esta fase sólo se intenta buscar un culpable.

 

Negociación:

A priori el estado más difícil de entender y el que creí en su momento que no había sufrido pero pensándolo fríamente si que lo pasé. Cuando la ira se terminó, mi cerebro se llenó de ideas de what if? de los que hablé hace poco… Mi cabeza sólo era capaz de buscar soluciones de cómo podría haber salvado a mi amigo… y es cierto que muchas de ellas podrían haber funcionado porque lo que le pasó a mi amigo suena a “broma” cuando se cuenta… Nadie cree que eso pueda pasar en un país occidental… Upss que me voy con los detalles, la negociación es eso, intentar buscar soluciones que podrían haber evitado a tu pérdida e incluso venírsete a la cabeza la típica idea de “¿Por qué él y no yo?”

 

Depresión:

Cuando te das cuenta de que la negociación no lleva a ningún lado, entras en la verdadera fase de agonía, la depresión. Es un estado muy avanzado en el que ya te das cuenta perfectamente de lo que ha ocurrido, no intentas buscar culpables o soluciones tan sólo te ahogas en el dolor, en el lamento en la idea de que vas a hacer sin esa persona a tu lado… Mucha gente se queda anclada en este sentimiento y no llega a superar nunca esta pérdida.

 

Aceptación:

El final de este infausto recorrido. Un día te despiertas y tu cerebro está por fin lúcido. Sigues teniendo pena y dolor por lo que ya no tienes, pero te das cuenta que la vida sigue y que no puedes anclarte en el dolor… Mi manera de conseguir la aceptación fue darme cuenta de que la muerte es como un enorme bombo con bolas de lotería y que en cualquier momento puede salir tu número, además anclarme en el pasado no sería nada más que traicionar el recuerdo de mi amigo y que ahora “vivía por dos”.

  

Podría contaros muchas más cosas y detalles pero no creo que sirva de nada y tampoco viene a cuento darlos ahora… En definitiva, he visto que muchos de vosotros estáis escribiendo en vuestros Blogs cosas sobre vosotros mismos que nadie en este mundillo conoce, yo quise unirme a vuestra propuesta de una manera personal y con un tema bastante peliagudo.

 

Espero que mi experiencia os sea interesante y que muchas personas que también han perdido a un ser querido puedan verse un poco reflejados en los que os he contado.

 

Un saludo!