eternamente muera (2)

Proseguimos con la historia exactamente donde se quedó.

2—————————————————————————————————————————-

Añosatrás, cuando en esas tierras aun no había llegado laguerra -o mejor aun, en uno de esos escasos periodos sinenfrentamientos bélicos en esa tierra- en esa tierra un hombrey su familia podían haber sido felices. La felicidad es laausencia de miedo, quizás unido en definición a losrepentinos momentos de euforía que una ligera tonteria puedaprovocarnos, y por tanto no tiene tanto que ver con ser un miserableo un hombre pudiente, como con poder serlo comodamente. Quizáspor eso la gente es capaz de llegar a aceptar la vida en condicionesrealmente degradantes, siempre y cuando no le cueste demasiadotrabajo.

Aunqueexisten excepciones, claro; personas que, hagan lo que hagan, nuncapodrán ser felices del todo, ni tampoco del todo infelices;personas que se acuestan por las noches preguntandose como se originóel universo y se despiertan preguntandose cuanto de aquello que seimaginan es imaginado pero es real, y cuanto es imaginado pero esmentira, intentando encontrar una frontera palpable entre el sueñoy la realidad.

AWaebur Longinus siempre le asaltaban, en las villas pequeñasque afloraban en las tranquilas tierras de los ducados de Hylbur yHanmaral, multitid de chiquillos con cientos de preguntas; “¿puedesmatar un osos con un gesto?” “¿Puedes transformarme en ungigante?” “Si un niño es malo…¿te lo comes?”(esa, en particular, era una de las que mas le repetían, y lehacía creer que algo en nuestro interior nos dice, hasta quela sociedad lo desmiente, que aquello que te comes es lo que estápor debajo en el orden social y lo que te come es lo que estápor encima)

Perohabía una niña, una de la que nunca se olvidaba, y quesiempre, siempre, siempre, aparecía si estaba el, quénunca le preguntaba ese tipo de cosas. Y tampoco le pedía sersu aprendiz, como lo habían echo muchas otras personas, niños,y no tan niños, dese hacia mucho tiempo atrás. Lepreguntaba, por ejemplo, por que el sol brillaba tanto, y si era muypequeño o es que estaba muy lejos. Le preguntaba por quéla hierba se deja comer, si crece, o le preguntaba quien poníalos niños en las barrigas de las mujeres (esa últimahabía sido complicada), entre muchas otras cosas.

Cuandohabía sido más joven, había tenido esa sensaciónintrinseca a la juventud que te obliga a sacrificar lo que sea contal de conseguir tus objetivos, y conseguirlos muy rápido, yno quería que nadie fuese una carga para ello. Pero ahora quese hacía viejo, tenía poco que conseguir y mucho queconservar,

asíque sabía que debía tomar un aprendiz, aunque quizásya se había echo algo viejo para ello. Y aunque no creíaque hubiese nadie capacitado para ello, o que no tendríatiempo, decidió que en realidad, ya había alguiencapacitado para ello. Ya había alguien a quien habíaenseñado casi todo lo que sabía. Se fue en busca de laniña (que ya era casi una mujer) y le dijo a sus padres que sela llevaría de allí, y sería su aprendiz. Alpadre no le hacía gracia perder una dote así como así,y quizás por eso, no medía demasiado bíen suspalabras, insinuando al mago que se aprovechaba de la situaciónpara atropellarle, Pero el mago puso 3 monedas de oro encima de lamesa.

“Jamássacarás una dote como esta por ella. Para mí, es solouna parte mínima de lo qué vale. La verdaderadiferencia entre tu y yo no está ni en el bastón ni enel tamaño de la bolsa; Esta en lo que cada uno sabe sacar delo que tiene”

Cuandose la llevó de allí, la chica le preguntó a sunuevo maestro;

“¿novolveré a ver a mis padres?”

“volverássi tu quieres, pero no aun; ahora eres mi aprendiz?”

“¿Vasa enseñarme más cosas sobre el sol?”

“voya enseñarte magia”

Másaños atrás aun, si cabe, esa misma niña habíasido tenida por una niña muy rara.

Jugabasola, o al menos, a eso le parecía a todo el mundo menos aella. Tenía montones de amigos imaginarios. Y mascotasimaginarias. Y ejercitos imaginarios. A sus padres les costómuchísimo “devolverla al buen camino”, o, al menos,conseguir que lo hiciese para dentro, para que la gente dejase demurmurar. Y aun así, de vez en cuando, de su boca asomabaalguna idea estúpida, o una de esas ideas extrañas queno se hacen porque…las cosas no se hacen de ese modo. Lo cierto esqué, casi todo el mundo pensaba que estaba loca.

Esetipo de cosas siempre le acomplejan a una. Alessia (qué asíse llamaba la niña) no podía creer que alguien a quíenno le funcionase bíen la cabeza pudiese ser una hechizera. Sialgo hizo que su educación mágica fuese complicada fueesa idea. Y unicamente esa idea, alimentada por la ignorancia, claro,porque para hacer magia hay que estar un poco loco. A los ignorantesles encanta especular sobre cosas de las que, en realidad, no sabennada.

Asíque el proceso fue lento. Waebur empezó por enseñarle aleer. La niña tenía un metodo rudimentaria de lectura,obtenido por la experimentación propia, la lógica y unaferrea cabezonería. Pero aprender a leer de verdad fue otracosa.

Losegundo que tuvo qué hacer fue contarle historias. Montones deellas. Montones que la niña nunca se creería, pero queeran verdad. Lo primero, como en todo, era la teoria; criaturas,leyendas, poderes…

Y apartir de allí, el resto se hizo más facil; la mentevolatil de la niña surgió de nuevo, y enseguida pudoproponerle que mirase en las esquinas, que buscase los monstruos ylas criaturas de las leyendas. Que intentase verlas. Que rebuscase.

Y undía, decidió que ya estaba preparada para superar laprimera prueba;

– Elproceso de aprendizaje de la magia es muy similar a la locura; en elmomento en que eres capaz de ver lo que nadie ve y de oir lo quenadie oye, careces de ningun tipo de referencia que te diga sirealmente eso existe o no existe. Si te lo estás imaginando oestá allí, porque, en principio, no existe ningunadiferencia.

-¿ninguna,de verdad?

– No,Alessia…la magia es el triunfo de la voluntad del hechizero sobrela voluntad de las fuerzas de la esencia; nada de lo que creasexiste antes de que tu lo imagines; lo sueñas y se hace real,pero debes soñarlo antes; debes saber que será realantes de hacerlo. Así las cosas, ¿como sabras si esreal, o si no lo es?

– Nolo se

– Debesentender que en este mundo hay cosas obvias; cosas que son reales ytodo el mundo sabe que son reales; y cosas que son falsas y todo elmundo sabe que son falsas; y cosas que son reales pero no loparecen, que no lo son hasta que alguien las imagina, las sueña,y las lleva a cabo; La esencia de la magia se comunica con nosotrosde muchísimas formas diferentes, chiquilla, y debes deaprender a separar las voces con que te llama de las fantasias quetu misma creas; Eso es lo que llamamos “la visión del mago

-¿ycomo haré eso?

– Tehe llevado a este sitio por una razón en especial; porque lamagia aquí es intensa. La mayoría de la gente puedesentirlo. Quizás un escalofrio, o un respingo, o unasensación de deja vú. Pero tú debes de ir másalla. Tú debes de verlo, sentirlo, y entenderlo. Y tienes quehacerlo sola. Yo volveré por la mañana. Y paraentonces, tú debes de haber separado las cosas que imaginasde las cosas que solo tú puedes ver.

Alessiaafirmó con la cabeza. Vió a su maestro alejarse ydespues se quedó allí, sentada, y aburrida. Alprincipio mantuvo cierta tensión, a la espera de poder veralgo. Pero allí nada se movía. A la vez., intentabadisipar toda fantasia de su cabeza, pero eso era casi imposible. Ypor último, intentó imaginarse algo, por si latraducción de toda esa críptica de su maestro veníaa ser “inventate algo y ese algo será una realidad”; alfin y al cabo, mucha gente escucha tonterias en sueños y luegopasa dias enteros intentando convertirlo en un mensaje que puedasolucionar sus problemas.

Asíque intento inventarse que la rama de un árbol se movíay comenzaba a caminar. Y hasta que le hablaba. Pero, desde luego, eracomplicado. Cuando era pequeña sus padres creian que laspersonas que estaban locas lo estaban porque algun tipo de hada, oalgo así, había envenenado su alma. Su maestro le habíaexplicado que se trataba de personas que se habían defendidode algun mal inventandose la realidad, en lugar de vivirla. Si eraasí, realmente les admiraba; es increible lo dificil queresulta inventar lo que no existe y creerselo.

Y esole llevó a la clave del asunto; ¿y si pasaba lo mismocon lo que existía, pero no crees? Al fin y al cabo, lo que sumaestro le decía siempre es que las personas tenían unsexto sentido, pero que no estaba unido a la cabeza como lo estabantodos los demás, así que lo trasmitía todotraduciendolo a traves de los otros; escalofrios, sombras enmovimientos, sonidos extraños.

Habíaque creer en ello, de la misma, de la identica forma en que habríaque creer en la rama que se mueve para poder verla. Y hay que estarloco para ver una rama que se puede. No puedes lograrlo estandocuerdo, de eso no cabe duda. No llegando a un nivel en que te locrees realmente. Por eso su maestro veía a locura y magia comodos extremos de un mismo puente.

Siconseguía enloquecer lo suficiente como para ver duendecillosbailando…¿conseguiría superar la prueba?

No fuefacil. Su maestro sabía que con drogas suele ser másfacil. La mayoría de iniciadas las usan. Pero luego no superanniveles muy altos. No, tenía que hacerlo por si misma, por elcamino dificil, pero responsable y eficaz. Le llevó horas,hasta que el agotamiento y la inanición la ayudaron. Ladebilidad de su mente la ayudaba en la tarea. La debilidad la hacíafuerte. Tomaba nota.

Y alfinal, pudo inventarselos. Un puñado de duendecillos. ¡hola,duendecillos! Habló con ellos un rato de cosas triviales. Y lefue pareciendo más facil Se inventó a esa puñeterarama que habla. Incluso discutieron sobre como preparar una tarta. Yal final, incluso se inventó una ovejita con un jersey decolores. Puestos a inventarse estupideces…y luego, hasta saludo ala pequeña criatura verdosa y arrugada que le miraba con seispares de ojos diferentes desde la maleza. Lo hizo alegre,sonriente…

Siguiósonriendo hasta que entendió qué esa criatura no se lahabía inventado ella. No había surgido de su mente. Lacriatura se sobresaltó al darse cuenta de que podian verla. Yse retiró a toda prisa. Y Alessia, despues de una nochecargada de emociones, cayó derrengada.

Al díasiguiente, cuando su maestro la recogió, le explicó lovivido, y el le dijo;

– Apartir de ahora, durante los viajes, quiero que prestes másatención a tus escalofrios, a tus intuiciones, a tusinstintos. Y quiero qué intentes colocar tu mente tal y comola has colocado hoy. Poco a poco, no solo serás capaz de vermás de lo que ahora ves, tambíen serás capaz dedelimitar con precisión la parte de tu cabeza que ve lafantasia y la parte de tu cabeza que ve la magia. Entonces estaráspreparada para dar un paso más.

En lareligión Ta´Hari existe la creencia de que los sereshumanos son, en realidad, Ta´Hari que en su díaabandonaron la seguridad de las fuentes Ta´Hari y salieron aexplorar el mundo, siendo sorprendidos por la brutalidad del entornoy los remolinos de la esencia oscura, que les transformó hastareducirlos a la condición de simples humanos.

En lasleyendas humanas, en cambio, se comenta que los Ta´Hari eranhumanos qué coquetearon con las esencias de los remolinos dela esencia oscura, experimentado con ellos en busca de poder, hastaquedar ligados a ellos y convertirse en Ta´Hari.

Si unosaca de esa idea todo aquello basado en suposiciones, ideas sobre lasuperioridad racial y aceptaciones morales implicitas, o sea,practicamente todo, se queda solo con la idea de qué losTa´Hari y los seres humanos se parecen lo suficiente los unos alos otros como para qué ambos crean que, antes, hace mucho,eran “como nosotros”

LosTa´Hari son muy similares a los humanos, aunque tienen unaspecto un poco “de muñeco”, debido a sus pieles, un tantoopacas, a veces incluso de colores extravagantes, y sin mácula.Casi no parece que tengan ni poros.

LosTa´Hari son longevos. Viven cientos de años.Y tienen unatendencia mucho menor a escindirse. Las culturas Ta´Haritienen mucha menor diversidad que las de cualquier otra raza.

En elvocablo humano más popular tienen una forma más mundanade explicarlo; suelen explicarlo diciendo; “que son tos primos,joer”

Da´Radera Ta´Hari, así que los conocía bíen. Yera un capitán, nada menos. Los Ta´Hari, al contrarioque los humanos, que cuando declaran una guerra se dedican a cogergente medio al azar, darles palos afilados (o poco más) yllevarlos a las batallas a ver que pasa, tienen guerreros que lo sondesde que juran lealtad hasta que mueren, que entrenan muy duro y quemantienen la ley y las tradiciones. Da´Rad era un guerrero deSyma, formaba a las ordenes de Tar (tar es un título, algo asícomo “lord”)Ul´Dred “dragón Ta´Hari”,Sobrino del rey de Syma, campeón en la batalla de los lobos. Ael le había sido encomendada la misión de ayudar en ladefensa de la tribu de los bosques del norte, Snivesstred, laestrella de la aurora.

Y ahorala situación se complicaba, porque esas puñeterasbestias salvajes parecian ser un tanto menos tontas ahora que hacíaapenas 40 años, cuando detuvieron verdaderas hordas debandidos cogiendoles en una emboscada tan simple como el mecanismo deuna honda en una maniobra de pinza.

A suorden, los Hombres (llamemoslos así y no compliquemos elasunto) tensaron los arcos. Los Ta´Hari luchaban con arcoslargos, casi tan altos como un hombre, que requerían muchoentrenamiento para llegar a dominarse bíen. Un Ta´Harique no supiera manejar un arco no podía aspirar más quea las burlas y a los comentarios insidiosos a sus espaldas. UnaTa´Hari podía librarse porque normalmente no tenian quedemostrar que supieran manejarlo, pero si llegaba el caso y no lodemostraba, le pasaría lo mismo.

Porcontra, pocos humanos (o pocos mercenarios que pudieran contratar)sabían manejar más que el arco corto, y eso les dabauna enorme ventaja.

– Sontres grupos – le dijo su segundo, Ral´Hayd, un Ta´Haride excepcional envergadura que sujetaba un mandoble de envergaduramás excepcional aun.- llevan en medio arqueros. Quierenprotegerlos hasta que los tengan a distancia adecuada.

-Ydespues, flanquearnos con la infanteria- dijo el.

Hizouna señal con la mano. Sus arqueros dispararon a un distanciaaproximada a la de un campo de futbol. Las flechas cayeron a lolejos, pero pocas alcanzaron a la formación.

– ¡Cargad!-gritó a sus hombres – aun podemos disparar otra vez,despues esperaremos a que la infanteria se separe de los arqueros.El primer disparo es nuestro.

– ¿ydespues? – le preguntó Ral.

Da´Radse encogió de hombros.

Miróde solsayo al otro hombre que tenía a su otro lado. A este leconocía de poco, casi se podía decir que se lo habíaimpuesto, y aun no confiaba mucho en el. Se llamaba Ty´Myo, yera uno de esos…”hechizeros” que salen de las ordenes dehechizeria. Al menos este no parecía un petimetre que no sabíaque era la sangre. Se había vestido con armadura ligera, ytres lineas azules surcaban el lateral de su cara.
Erancicatrizes. Los Ta´Hari no tienen una piel como la humana, ytampoco cierra igual. Una cicatriz Ta´Hari queda perfecto,excepto porque no suele recuperar el color original. Aun así,con el tiempo el color se va degradando y va volviendo a su formaoriginal. Unas rayas tan azules como esas solo podíasignificar que a ese tipo, no hacía mucho, le habíanacuchillado la cara a mala fe.

Ty´myole dijo;

– ¿Porqué no avanzan? Nosotros no somos ni un centenar, y estoyseguro de qué ellos tienen centenares de hombres tras esascolinas.

Da´Radsonrió. Bueno, era un mago, no un militar, al fin y al cabo,por eso el estaba al mando y tomaba las decisiones.

Dióla orden de disparar. Las flechas alcanzaron a las unidades en plenoascenso. Pese a los escudos de madera, varias figuras se fueron alsuelo despues de que las flechas cayeran. Los humanos las dejaronallí.

Esperabaque hubiese más heridos que muertos. Eso les haríaavanzar más despacio. Se giró a su hombres y les ordenóque cambiasen las flechas de punta de gancho por la de puntapenetrante, y que mantuviesen los arcos cargados. Y siguióhablando con el mago.

– Ellosno saben cuantos hay tras nosotros. Y no lo tienen que averiguar.Solo somos una avanzadilla de exploración, pero si loshumanos avanzasen ahora cogerían a las tropas de Tar Ul antes de que llegue a destino, y se acabaría nuestra suerte.

– Entonces…¿propones que nos sacrifiquemos por nuestro Tar?

Da´Radmiró al cielo.

– Depende.Si ven cerca la noche, los humanos decidirán retroceder. Noven de noche tan bíen como nosotros, así que antes deque llegue la noche tendrán que replegarse en el campamento.Si les convencemos de que no pueden pasar, podremos replegarnos convida.

El magoasintió con la cabeza. Sacó de su espalda su bastóne inició un salmo sosteniendolo sobre su cabeza. El bastóncomenzó a brillar. Da´Rad notó un escalofrio enla nuca, como una pequeña

 

 

—————————————————————————————————————

Bueno, supongo que la primera había sido demasiado corta para tener un poco de "gancho". ¡ Espero que os guste!