eternamente muerta (3)

Esta vez he tardado un poco porque he estado enfermo. Pero hoy ya continuo con la historia.

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En esemomento las dos filas de infanteria se separaron bruscamente, y de enmedio, como si fuese la sorpresa de un huevo kinder, salió unaformación de arqueros, que se dispuso a apuntar a la mayorvelocidad que pudo, la cual, como es obvio, no fue suficiente comopara no recibir el disparo de los tiradores Ta´Hali. Muchos deellos cayeron atravesados al suelo.

-¡Preparadospara el impacto! Le dijo a sus hombres, cubriendose tras su escudo.A toda prisa, sus hombres intentaban dejar los arcos y parapetrasetras sus escudos. Su teniente, Ral, se limitó a cubrirse lavisera con el antebrazo, para que las flechas no se colaran por laranura que tenía para ver.

Peroninguna de esas flechas llegó a destino. Un fuerte vendavalsurgió tras las espaldas de los guerreros, Desviandolas de sudestino. Al mismo tiempo, la potente corriente de aire convertíauna ya de por sí dificil ascensión en un recorridoimposible para la infanteria.

Da´Radmiró al mago y sonrió.

– Creoque esto nos da el tiempo que necesitamos. ¿Duraráhasta la noche?

-Yono contaría con ello -le respondió el mago -deberiamosde aprovechar para retroceder.

Elcapitán frunció el ceño.

– Yate lo he dicho antes, si no nos quedamos aquí, cogeran elgrueso de nuestras fuerzas cruzando la vaguada de mil flores, y serácomo si no tuviesemos sitio alguno donde guarecernos. Así queaguantaremos aquí. ¡ Cargad los arcos, muchachos!.Avisame justo cuando el viento vaya a detenerse, ¿de acuerdo?Con suerte, dispararemos dos veces antes de que sepan siquiera dondeestán.

Abajo,en los bosques al pie de la elevación, dos hombres a caballoscomprobaban como se resolvia la batalla.

-Viento-decía uno de ellos- ese viento no es normal. Solo envuelveel paso. Es magia…

– ¿Yqué, tio? -le respondió el otro, más joven- yasabiamos a lo que nos enfrentabamos, ¿no? Son Ta´Hari,al fin y al cabo.

 – Yla noche se acerca – decía su tio para sí, sinhacerle caso- bah, vaya mierda. Nos retiraremos. Enviare a miescudero a sacarlos de allí ahora mismo.

El otrohombre, el joven, parecíó horrorizado al oir eso.

– ¿Que?¡eso es absurdo! ¡son solo un centenar! ¡Sitomamos el paso, controlamos todo lo que pasa por la vaguada de milflores! ¡aislamos las tropas que les puedan enviar!

– ¿soloun centenar? ¿y como lo sabes?¿por lo que has visto?¡si nos plantan cara, pueden luchar dias allí con unospocos centenares de ta´Haris!

-¿Desdecuando te da miedo un poco de sangre? ¡Te has rajado porquehas visto magia! -le espetó el joven.

Laexpresión del mayor cambió. Se volvió dura comouna piedra. Miró al joven como si fuese a matarle, y le dijo;

– ¿Conquien crees que estás hablando, Uther, con un sirviente?

– Yo…losiento, tio…

– ¡Nose si me basta con eso! Te metería un buen guantazo si notuviera que ocuparme de volver. No quiero que caiga aquí lanoche, ¿entiendes? Esos Ta´Hari tienen másrecursos de los que tu crees, niñato. Tienen magia, ¡yven de noche! Si no volvemos a tiempo al campamento perderemoshombres para nada.

-¡Peromañana por la mañana van a pasar por la vaguada de milflores!¡Aun queda tarde como para que tomemos el paso!

– Ypara que nos embosquen en el…¡sigo siendo quien manda,Uther! Además…¿es que es tan importante que cortemosel paso a otros cientos de Ta´Hari? ¡si ya nos esperanun monton! Y detodos modos…y que esto no te ofenda…pero mientras te niegues acomunicarme tu fuente,seguiréfiandome más de mis instintos…

-Sitio -respondió Uther, y eso dió por terminada ladiscusión.

Mientrascabalgaban, su tio le dijo a Uther.

-¿sabes?Creo que te enviaré mejor al norte, con tu hermano

-¿Que?¿con mi hermano?

-¿que?¿vasa poner alguna objección?¿tienes ganas de seguircalentadome las pelotas?

Utherundió lo más profundamente que puso sus verdaderospensamientos y dijo;

-No,tio, lo haré como tu digas.

Sobreellos, en el paso, Da´Rad dijo;

-Vaya,parece que lo hemos conseguido; retroceden.

-Hemostenido suerte, más bíen -opinó el mago.

-Puesacostumbrate -le dijo Da´Rad, en un tono aun mástirante -la guerra es así, a veces te mueres sin que lomerezcas y sin que puedas hacer nada para evitarlo.

-Puesentonces siento decirte esto -le respondió el mago, con mayortirantez aun- pero entonces, elegir ser militar es ser un pocogilipollas.

Da´Radapartó la mirada del mago y miró a los seres humanos,que se replegaban como podían.

Ymientras, los hombres bajaban a marchas forzadas. Los oficiales noquitaban el ojo de los arqueros enemigos, los sargentos no quitabanel ojo de los oficiales para saltar como un resorte y los soldadosantiguos no cesaban de gritar y de golpear con las varas paramantener el orden como buenamente podían. Los heridos másgraves eran llevados por sus compañeros y los heridos leves seapoyaban en otros mientras sujetaban los escudos.

Cuandoalcanzaron de nuevo la altura en la que cayeron los cadaveres,aquellos que mayor aprecio les había tenido se pararon sobreellos. Los soldados más antiguos corrieron a sacarlos de losinutiles cadaveres, pero el oficial se giró y les dijo;

-No.Les daremos un entierro digno, aunque eso signfique arriesgar lasvidas.

Además,de todos modos, cuando se llega a una situación de ese estilo,el bando contrario suele tener la decendia de permitir que losmuertos sean retirados con el respeto que merecen.

Loscadaveres se recogian en un profundo silencio. Todos los miraban contristeza, pero a la vez, intentaban guardarles una compostura, comosi sintieran que ese era el respeto que les debían comoguerreros. Todos, menos uno, que se abalanzó sobre uno de loscadaveres que allí había, tan pronto como le reconoció.

– ¡Hermano!¡por esto, por esto no me respondias en la tempestad!¡hermano! ¡dime que aun vives!

Val seacercó al muchacho, junto a uno de los soldados másantiguos, y le despegó de el como pudo. El chico no estaba ensus cabales, pero la situación no era, ni mucho menos, segura.Le arrancó como pudo del cadaver de su hermano, pero no pudoevitar que se quedase en la mano la flecha que sacó de sucorazón.

Ymientras se lo llevaba, este le decía;

-¡Miraesta flecha!¡mira estas plumas! ¡no son de un solopájaro de aquí, ninguno tiene estos colores!¿estaes la razón de que estemos aquí, que estos cobardeshan traido a sus malditos primos desde todas las partes del mundo?¡te juro, Val, te juro que ahora todos, todos ellos son misenemigos! ¡y que encontraré al dueño de estaflecha y le mataré, Val, dalo por echo!

Bajaronla montaña sin que los Ta´Hari volviensen a disparar niuna sola flecha contra ellos. Pero ese primer encontronazo con labatalla le dió muchas cosas que pensar a Val. Casi tantas ledieron que pensar las palabras que ese pobre muchacho destrozado dejosalir de su boca mientras le ayudaba a caminar de vuelta alcampamento.

– Hayalgo allí- Le dijo Alessia a su maestro.

Waeburechó un vistazo a aquellos que Alessia había visto.

-¿Quete parece que es?

 

– Pareceesencia azul -le dijo ella- según el libro, puede indicarmagia de la palabra de poder Cryo… pero no parece que nadie hayalanzado un conjuro aquí…

Waebursonrió

-Noes preciso que alguien lanze un conjuro para que la magia fluya. Lamagia es algo natural y tiene fuentes en practicamente todos losrincones del mundo.

Lachica asintió.

– Hasmejorado mucho -le dijo su maestro. Y ella supor que ra algoimportante. Su maestro era una persona que parecía calmada entodo momento, que actuaba como si nada tuviera, realmente,importancia. Sin embargo, esto era importante. Ella lo sabía.

-Hasmejorado mucho -prosiguió- Ya puedes sentirla. Pero aun haydos pruebas más antes de que puedas controlarla. El segundoes comprenderla. Debes comprender la magia, y para eso, debes deaprender algo muy importante sobre ella; La magia es dual.

-¿Dual?

-Significaque la magia tiene siempre dos caras, dos caminos. Que se basa enlos contrarios. La magia no surge de la nada, cada vez que la magiaaltera la naturaleza del mundo, se produce un reflejo, en algunlado. En el opuesto.

Alessiapensó en ello.

– ¿Comola locura y el genio?

-Porsupuesto, forma parte de la naturaleza de la magia. Todas laspalabras de poder poseen contrarios; Cryo y Pyro, Elipso y Krimea…

Losprofundos ojos azules del mago se clavaron en ella.

-Debesentender su dualidad. Debes de entender que el poder que emanas noes siempre, solamente, tu poder.

-¿ycual es?

El magomiró a un lado, luego a otro. Al ver qué nadie lesobservaba, iluminó su mano cargada de poder azul y lo irradiódirectamente sobre la frente de su aprendiz.

-¿Quehas…?¿que ha pasado?

-Nada-le dijo- excepto que he iluminado la otra mitad de tu poder. Yahora tu debes encontrarla. Debes de buscar una luz, una identica ala que acabo de proyectar sobre tu rostro, en otra criatura. Y solocuando la hayas encontrado, podremos avanzar.

– ¿Que?¿pero…notendré ninguna pista?

El magose encogió de hombros.

-Algunosmagos tardan años en encontrarla. El único consejo quepuedo darte es…empieza cuando antes…

La vidaen la guerra no era, ni mucho menos, lo que los muchachos esperaban.

Puedeque para algunos fuese peor, para otros mejor. Lo que estaba claro esque no era lo que esperaban. Caminaban durante horas, guardando laformación. Se separaban en grupos pequeños paracontrolar los caminos y los pasos o buscar rastro de enemigos.

Descansabanen campamentos que tardaban horas en levantar y asegurar, y de vez encuando se les enviaba a los pueblos cercanos a buscar comida paraabastecer a las tropas. A los aldeanos no les gustaban demasiado lossoldados, y desde luego muchos tenian motivos para ello, porquealgunos de los oficiales eran especialmente duros con los criminalesde poca monta, pero a otros parecía incluso, hacerles gracia.Y eso que era su propia gente la que atracaban. No quería nipensar como serían con el enemigo.

Solo sehabían topado con el enemigo un par de veces más desdela derrota del paso, y eso que habían pasado meses. Val había,incluso, pegado el estirón durante ese tiempo. Siempre habíacrecido despacio en comparación a los demás. Ahora sepreguntaba como fue posible que, en su día, le permitieraningresar las fuerzas.

LosTa´Hari eran rivales muy duros, si les vencian solia ser solo acosta de un enorme esfuerzo, y le parecia que todo eso que estabaviviendo era un inmenso absurdo. Estaban perdiendo hombres, dinero ycasas a tal ritmo que no creía que los Ta´Hari pudieranser mucho peores si se les dejase totalmente a sus anchas.

A muchagente le preocupaba la situación de Val; la habíanvisto muchas veces, y solo parecía tener un futuro; el dedesertor. Val había pensado en desertar muchas veces, pero nosolo era un riesgo si te pillaban. Era, además, qué silo conseguía…¿donde iría?

– Aquíestas – le djo entonces, una voz a sus espaldas -el sargento teandaba buscando. Tú, y todos los demás, teneis quemoveros. Os vais a ir al frente norte, junto con Lord Uther.

Valasintió con la cabeza. Cogió su palo mal afilado, seajustó el casco y la pechera “de segunda mano” que portabay siguió al soldado antiguo hasta el patio de armas delcampamento.

Alessiadescansaba al borde de un camino- Había parado a recoger aguay comer al borde de un arroyo. Ya no tenía la misma expresiónalegre y despreocupada. No era capaz de concentrarse. Buscaba portodos lados, en todo recodo, ese “otro yo” que tenía queencontrar.

Pero…¿ycomo podía saber ella donde estaba? Se preguntaba si laprueba, en si misma, no consistiría en salir a buscarlo. Si nodebería de separarse de su maestro para encontrarlo. Si no lopedía era, tan solo, porque tendría el mismo númerode posibilidades sola que con el.

Muypocas. Llevaba ya dos meses buscando. Ni un solo reflejo, ni una solapista. Nada.

Nisiquiera se cuidaba un poco el pelo. Lo tenía que daba asco.Se inclinó sobre el agua y se recogió el pelo.

Apenaspudo verlo al principio, pero con el tiempo, se hizo tan intenso quehubiera sido imposible no verlo. Habá un reflejo, quéno pertenecía ni al sol, ni al agua.

Era dela imagen. Así, sin más. Era de la imagen, y solo deella. Llamó a voces a su maestro, y este apareciósonriente.

– Vaya,veo que al fin lo has encontrado…

-Pero…¿unreflejo, un simple reflejo?

– No,nunca digas “simple” los reflejos tienen magia en ellos. ¿porqué, si no, iban a asustarnos tanto, ibamos a crear tantaleyenda, en torno a algo tan simple? Pero no son simples; Nosmuestran a nosotros mismos y eso nos hace pensar en nosotrosmismos…

-Entonces…¿siempreha estado en mi?

-Estaal otro lado del espejo -le respondió su maestro- allíes donde la magia tiene lugar. Entra, actua y vuelve. Todo lo quehaces afecta al mundo que hay al otro lado del espejo.

Alessiale miró, intrigada

-Prontoaprenderás a conocerlo. El otro lado del espejo es el otromundo. Un mundo que no puedes tocar, pero que existe. Es un mundo dedioses y demonios. La magia surge de el…

Alessiasiguió mirando su imagen. Poco a poco, la luz se desvaneció.

– Pero…¿ypor qué me he pasado dos meses vagando, hasta que heexaminado al azar mi reflejo en el agua?

– Porqueesto es algo que no puede explicarse. No puedes verlo si otro te loenseña. El reflejo solo es algo más cuando evoca no laimagen, sino lo que la imagen representa.. Puede que no lo entiendasaun, pero lo entenderás.

Ycuando miró, de nuevo, al fondo del espejo, comprendióque su maestro tenía razón. Había algo allí,algo que no había visto en toda su vida. Lo había vistoporque ese experimento le había echo buscar ese reflejo mágicoalla donde antes nunca habría buscado nada. Quizás poreso muchos magos podian pasarse años pasando frente a sureflejo antes de estar preparado para descubrir lo que ocultaba; cadapersona tenía su ritmo, y por ello debía descubrirlopor si sola.Y ahora que lo había visto, comprendía queno había mucho más.

– Casiestás preparada para la tercera prueba. O lo estarás,cuando el reflejo no tenga ya secretos para tí. Ten.

Le dióa la chica un pequeño espejito de plata. Se habría conuna ingeniosa bisagrita, y podía llenarse con muy poca agua.Apenas podías ver un ligero y pequeño reflejo de lacara, pero ella sabía que no era esa su función.

– Véel mundo a traves del reflejo. No del espejo. Cuando puedashacerlo,entonces podrás superar la tercera prueba.

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Bueno, pues espero que al menos las personas que lo habeis estado leyendo le sigais echando un vistazo. ¡Buenas noches a todos!