eternamente muerta(4)

Esto va cada vez a menos. Mejor pongo trozos más largos antes de que solo se entre por error.

Creo que debería de avisar a las personas que quieran leer este o anteriores fragmentos que posiblemente se encontrarán ESCENAS DE SEXO TÓRRIDO y INFORMACIÓN ÚNICA acerca de futuros lanzamientos como FF XIII*

* El autor no se responsabiliza de que dichas afirmaciones sean una burda y malograda mentira.

4—————————————————————————————————————————

My´Myono le gustaba. No es porque no fuese su amigo de la infancia, comoRal, o porque fuese un mago. Sino porque… bueno, porque no losentía suficientemente implicado.

  • Bah -solía decirle Ral- es que tu eres más bíen de los de la vieja escuela, Da´Rad. La gente de hoy en día no se mueven por los mismos instintos que la gente como tú; quieren sobrevivir a las guerras…

  • Pues la verdad -comentó el- no se a que puede ir el mundo con gente así.

  • Quizás un lugar con menos guerras -le respondió su amigo- He, no me mire así. Estoy harto ya de ver guerras y más guerras en nombre del honor y la lealtad. Quizás es que hace cien años no era así, pero…hoy en día solo veo un monton de pomposos que declaran una guerra solo para impresionar a mis invitados porque saben que los tipos con palabra como tú harán lo que se les diga. Quizás si la gente estuviese menos dispuesta a irse a morir a mil kilómetros de su casa para nada la gente aprendiese a arreglar de otra forma sus problemas. No lo sé.

Da´Radmeditó sobre esas palabras. Justo antes de que comenzasen aver acercarse las fuerzas humanas.

  • Estan allí -le dijo a su teniente.

  • Los veo. Son pocos, no me gusta.

  • Desconfias demasiado. No es la primera vez que solo salen unos pocos con la idea de asaltar un poblado y tomar prisioneros. Pero ahora hay guerreros defendiendo la zona, y lo tienen que sentir.

  • Podemos emboscarlos desde la loma alta. Les dispararemos. Tardarían horas en subir, y no pueden responder desde abajo. Les obligaremos a retroceder.

Ralcomprobó la situación y asintió. Teníarazón, podrian huir por cualquier lado, en caso de que lasituación se torciese.

La vidaen el norte era peor aun qué el sur. Al menos en el sur sehabían topado con un par de patrullas. Una vez, incluso habíantraido prisioneros, despues de ver como agotaban las flechas declavarlas en sus compañeros. Allí en el norte no pasabaabsolutamente nada, al menos hasta hacía muy poco, cuandollegaron informes de que el enmigo estaba moviendose hacía elnorte.

Elhermano mayor de Uther, Reyd, era un tipo agradable, pero muchoscreian que era demasiado parado, sobre todo en temas bélicos.Su hermano Uther intentaba aprovecharse de eso. Lo cierto es que Reydnunca se había dejado influenciar por su hermano, másbíen le despreciaba, como dejandole bíen claro cual delos dos era el heredero de Hadarac.

Pero nopodía hacerlo siempre, y menos cuando los soldados y losciviles se inquietaban.

  • Unas cabezas de Ta´Hari -le decía- Unas pocas cabezas de Ta´Hari acallaran las voces.

  • ¿Solo eso?¿tan tonta ves a la gente?

  • No es cuestión de ser tonto o listo, sino de dormir tranquilo o no hacerlo. Se matan pocos guerreros Ta´Hari. No se dejan coger. La gente sabe eso. Si cazas unos centenares, la gente se queda tranquila. Le parecerás un oficial como nadie aquí lo tiene.

  • ¿Tú crees?

Siguieroncaminando

  • ¿y como harás eso?

    Uther sonrió.

  • Me alegro de que me hagas esa pregunta…

Lasflechas comenzaron a caer sobre la infanteria. Estaban alerta, comosi supieran qué algo iba a pasar. Pero Eso no les salvóde caer como ratas en la primera andanada.

MientrasDa´Rad hacía recargar a los suyos, Ral le dijo;

  • Los oficiales se mueven.

  • ¿Y que más da?

  • Pueden estar aquí rápido, montando a caballo.

  • Podemos irnos antes de qué lleguen.

  • No se si me fio lo suficiente. Dejame llevarme unos piqueros. Puedo pararlos si hace falta.

Da´Radle miró a los ojos.

  • No nos hace falta, Nos vamos a ir en muy poco.

  • Bueno, da igual, manda un tipo a buscarnos. Si nos vamos pronto, tambíen nosotros, así que no importa, ¿no?

  • ¿Crees qué puedes con ello?

Suviejo compañero levantó el dedo pulgar de suguantelete.

  • No pasa nada – le dijo, moviendose a la parte inferior. – avisanos cuando os movais, ¿vale?

Da´Radle vió marcharse, mientras seguía ordenando losdisparos. La caballería tardaría aun mucho tiempo ensubir. Vaya tonteria había echo dejandole irse. Dentro de unrato, ordenaría ir a buscar a los piqueros y en cuanto lostuvieran se pondrían en marcha. Estarían en los pasosafilados de la montaña antes de que la caballeríaalcanzase su posición.

Deecho, era un movimiento tan estúpido en si mismo que apenas lopodía entender.

Y fueentonces cuando comenzó a escuchar el sonido…

Pasos,voces, entrechocar de metal.

A suderecha, bajando de las montañas, un grupo de humanos se lesechaba encima.

Por elotro lado, la caballería que temía Ral cortaba su únicaruta de escape.

Estabanacabados. A no ser que Ral, su fiel Ral, cumpliese su palabra yacabase con la caballería.

-¡Soltad los arcos! -ordenó- ¡cambiad a las armasde mano y mantened la formación. Es lo único que puedesalvarnos…-dijo, en parte para sus hombres, en parte para sí…

Valnunca había estado en una batalla de verdad, una como esa, contodo el mundo gritando desde las montañas y cargando con susarmas contra las afiladas espadas de los Ta´Hari.

Pidiópor favor, a los dioses, a los cielos, a quien fuera, no tener queluchar allí.

Y susplegarias, por alguna extraña razón, fueron escuchadas.

Uno delos oficiales le puso la mano en el hombro.

  • ¡Val! ¿te llamabas Val, verdad?¡tu mismo podrás, eres un chico rápico! ¡escucha! Los hombres que llegaron primero aseguran haber visto una partida de piqueros salir en busca de la caballería. ¡tienes que correr tras ellos, chico! ¿me oyes? ¡espera a que carguemos contra sus filas y baja por el lado derecho…¡es peligroso, pero tienes que llegar allí y esquivar a su patrulla! Detén a la caballería y advierteles de la emboscada… ¿lo entiendes?

Valasintió con la cabeza. Una oportunidad para salir de allíera una oportunidad para salir de allí, al fin y al cabo. Noes que Val fuese un cobarde, pero era…demasiado lógico paraese tipo de acción. Si puedes atacar a traición o desdelejos, ¿por que ir de frente contra un grupo de personasincluso cuyos escudos parecían más afilados que lasarmas que el portaba?

Alprincipio, los hombres y los Ta´Hari lucharon en formacióncerrada. Algunos se acercaban agitando sus picas y los otrosadelantaban golpeando con sus espadas. Con timidez. Pero entonces, unbrusco movimiento rompió la batalla. Uno de los hombres cargóde frente, provocando la euforia en sus compañeros, con tantafortuna qué consiguió abrir una pequeña brechaen los Ta´Hari. Su lider intentaba recomponer el orden amarchas forzadas mientras pequeños grupusculos se repartíansobre el campo de batalla. El caos se hizo el verdadero señorde la batalla. Por todas partes podías ver a guerreros Ta´Hariaislados muriendo ante los golpes de grupos de hombres o hombresaislados muriendo ante las espadas de grupos de Ta´Hari. Enmedio de toda esa desesperación, creyó ver a aquelmuchacho que perdió a su hermano en la batalla del paso;Estaba de rodilla, sangrando por varias heridas. A sus pies habíaun cadaver Ta´Hari desfigurado hasta la saciedad. Teníaen la mano la flecha que extrajo del corazón de su hermano, yen la otra sujetaba otra flecha.

No lehacía falta acercarse más para saber que el color erael mismo. El rostro del muchacho era un poema en si mismo. Val nopodía dejar de mirarle fijamente, hasta qué una espadaTa´Hari le atravesó de lado a lado.

En esemomento, Val decidió que estaban lo bastante ocupados y saliócorriendo, intentando alcanzar la parte pedregosa a la izquierda delcombate.

Uno delos Ta´Hari de la parte de atrás le vió y dióvoz de alarma. Varios de ellos cogieron sus arcos del suelo yprepararon sus flechas. Algunas de ellas tuvieron el tiempo justo desilbar a su espalda, pero ninguna tuvo tiempo de alcanzarle. Pudosalir justo a tiempo de la liena de vista enemiga y correr entrarocas y arboles camino a la emboscada.

Abajo,subiendo por el camino, Reyd, su hermano y sus caballeros forzaban asus caballos para coger a los guerreros Ta´Hari en unaemboscada mortal.

Tanconcentrados estaban en llegar a tiempo al festín, quéfueron incapaces de reaccionar cuando las picas de los Ta´Harisalieron de la maleza buscando su pecho. Se hundieron en caballeros yen caballos.

Uthervió solo un destello y, a continuación, su caballo serevolvía y tuvo que saltar. Vió como un caballodesbocado sin jinete se abría paso cozeando Ta´Haris ycomo pocos caballeros podían cruzar enteros, para enseguidagirarse y cargar contra el enemigo en rescate de sus señores,porque tambíen su hermano se encontraba en el suelo,sangrando. Pero el tenía más problemas ahora, porqueguerreros Ta´Hari salian de la maleza buscando su muerte.Apretó fuerte espada y escudo, y comenzó a desviarataques, una y otra vez, hasta que un caballero arrolló a unode los guerreros que le asaltaban de frente, lo que le permitiócentrarse en el otro. Le detuvo un golpe hacía arriba y cuandovolvió a atacarle aprovechó el hueco para responder,hiriendole brazo y hombro. Y entonces, sintió un golpe fuerteen la parte de atrás de la cabeza, que casi le derriba. Lapersona que se lo había propinado intentaba, a continuación,apoyar el arma en los huecos del cuello para empujarla a traves de sugarganta, pero el se revolvió rápido golpeando con elescudo, y vió como le saltaba la mitad de la mandibula. Unenorme mandoble se fue entonces a por el, e inerpuso el escudo. Elescudo se rompió, el cayó al suelo, pero durante lacaida fue capaz de clavar la espada en la pierna de su enemigo. Estelevantó el arma para darle el golpe de gracia, pero el fuecapaz de levantar el pie sobre la empuñadura de la espada,hundida en la pierna enemiga, agravando la herida y derribandole,salvandose de la muerte.. Un potente chorro de sangre manódesde la arteria aorta hasta su pecho.

Se echóla mano al yelmo. Sentía un fuerte dolor, y un líquidofrio en la parte de atrás, y temía tenerlo incrustado,o algo peor. Se ahogaba y el miedo podía con el. Cuandoconsiguió sacarlo, descubrió que estaba repleto desangre…

Semirase por donde se mirase, la batalla no iba bíen. Algunospocos caballeros estaban luchando en torno a su hermano caido, peroel avance Ta´Hari era fuerte, y al frente de ellos luchaba un Ta´Hari grande y poderoso totalmente acorazado, que sembraba eltemor en sus enemigos.

Recogiódel suelo una de las espadas Ta´Hari. La hoja de dos manos. Ycaminó para abrirse camino hasta el grupo caido.

Cuandoalcanzó al grupo de caballeros, solo quedaban cuatro de ellosen pie, que se enfrentaban a la vez a cinco Ta´Hari.

Y parael, para el solo, estaba el orgulloso lider Ta´Hari.

Levantaronlas espadas sobre las cabezas y las hicieron chocar tres veces. A latercera, bajó defensa para ganar ventaja usando una técnicaaprendida de su maestro de armas, pero su rival se conocía eltruco y giró sobre si mismo, intentando que ese tipo de golpele cogiese despistado. Uther se confió, arriesgandose aesquivarlo agachandose y lanzando otro golpe de giro a su vez, queresonó en la armadura metálica de su enemigo.

Y enese momento, se le fue el aire del pecho y se fue al suelo.

Sacandofuerzas de flaqueza, consiguió sujetar su espada por el filo ygolpear con toda su energía las junturas de la grebas de surival, que le buscaba con la vista. Hundió la pica de su armaen las rodillas y le hizo caer. Este intentó usar la espada dela misma manera que el (cogiendola por el filo y clavando la puntacon saña) Y Uther se giró a tiempo, bloqueo el ataque yenganchó el arma con el guardamanos. Así forcejearon unbuen rato, con el Ta´Hari sobre Uther, intentando apartar lapunta del arma de su cuello, hasta que el Ta´Hari se hartóde la situación y le lanzó un puñetazo con elguantelete a la cara, que pudo destrozarle la mandibula.

Esohizo reaccionar a Uther, que aunque no podía hacer fuerzasuficiente para dominarle, si que podía, ahora que su enemigocogía el arma con un solo brazo, tirar de ella hacíaabajo. El arma resbaló por su armadura y se clavó en latierra. Uther rodó e intentó alzarse, pero su rivalsujetó su espada con la mano por el filo. Trató echartodo el cuerpo sobre ella para clavarsela en el pecho, pero inclusocon una sola mano, su rival era capaz de contenerlo. En cuanto pusola otra mano sobre la empuñadura, Uther supo que la perdería,así qué en vez de eso empujo hacía abajo, laapretó contra su cadera, donde poco podía dañarle,agarró la espada clavada, la sacó, giró por elotro lado y con un potente golpe por el otro lado, imposible debloquear en esa situación, hundió la hoja Ta´Harien mitad de la frente de su rival.

Casiinmediatamente, cayó de rodillas. A sus espaldas, agotado ytambalente, los otros caballeros supervivientes. Solo tres quedabanaparte de el.

El másalto se acercó a el y le tendió la mano.

  • Lo hemos tenido complicado, ¿he? -le dijo.

  • Bastante -replicó su compañero- y la estrategia se ha ido al garete.

  • Puede que sea mejor así…-le respondió, solo a ese caballero, en voz baja. Este lo entendió totalmente.

Utherse acercó a su hermano, se inclinó sobre el, y lelevantó la celada.

  • ¿Sigues vivo, hermano?

Suhermano sonrió

  • Bueno…algo parecido…¡cof! Solo una pierna rota, creo, y quizás unas heridas de pica. Me derribaron del caballo. ¿puedes ayudarme a levantarme?

Enlugar de eso, sacó su daga con la mano derecha y con laizquierda le destabilizó tirando de la celada hacíaatrás. Cuando le vió la garganta lo bastante a tiro, latravesó de una fuerte puñalada.

Detrásde el su guardaespaldas, Sir Wallmer, reaccionó mientras losotros caballeros aun estaban boquiabiertos. Hundió una daga enlas corvas de uno de ellos a traición y sacó la espadapara enfrentarse al que restaba, aunque enseguida apareció ensu ayuda Uther, derribando a su rival, y entre los dos prontoacabaron con su futil resistencia.

Y Uther quedó sonriendo, mirando al frente. Lo que el noesperaba era, al darse la vuelta, encontrarse otros ojos que lemiraban aparte de los de su fiel sir Wallmer.

Losojos de Val.

 

 

————————————————————————————————————————-

en fín, esto por hoy, y mañana, un pukillo más…