DISECCIONANDO UNA GAME & WATCH. ¿SOBREVIVIRÁ?

Os contaré la pequeña historia de esta máquina. Como ya me habéis oido decir alguna vez, estas Game Watch son las precursoras de las portátiles de hoy día. La de Mickey y Donald no es de las mejores pero es bastante divertida y original. Sí que es, por lo que sea, de las más bonitas. El caso es que jugué con ella de pequeño gracias a un amigo que me la prestaba de vez en cuando: no lo resistí y me hice con ella en el mercado de segunda mano. Se la compré a un canadiense que resultó un cabrón: me llegó y estaba perfecta, más que perfecta… pero apenas se veían los LCD. El tipo, ante mis protestas, no me hizo ni caso (cabrón, eres un cabrón) y decidí embarcarme en la aventura de repararla.

 

La verdad es que da miedito desmontar una maquinita que suponemos "de precisión", pero lo cierto es que es bastante sencillo desenvolverse. Lo primero es quitar los tornillitos de la parte trasera y separar la placa de acabado. Dentro tenemos la "placa base" que no es precisamente una ASUS, y a su vez otros tornillitos que nos permiten acceder a su interior, al meollo, a la pantalla de LCD.

Imagen obtenida de: http://www.beta-zero.com/e107_plugins/content/content.php?content.55

Tras desmontarla, ví que una de las LCD (que es una plaquita de cristal, claro) estaba rota en su borde pero eso no afectaba a la visión. Sobre ella y bajo ella hay una serie de capas de plástico. La del fondo es plateada, el característico color de fondo de estas máquinas: su función es mejorar la visibilidad (pero sólo eso). Otras capas son plastiquitos con los "dibujos" de fondo, cuya función es sólo estética. 

Pude comprobar que la visibilidad dependía de lo menos esperado: del plastiquito protector más exterior. Así de sencillo. Es un plástico con algún tratamiento que permite ver los LCD (que es la parte del cristal líquido que se "excita" con las corrientes eléctricas) y que debió deteriorarse con el sol o similar (ya que su "emulsión" interior estaba oscurecida o "quemada").
Así que me compré una por cuatro duros igual pero que estaba literalmente destrozada, salvo que se veía perfectamente. Cambié las distintas capas de la máquina (las capas plásticas, efectivamente comprobé que la clave era esta capa exterior) y luego revendí la destrozada (que además ya no se veía apenas) a una persona que la quería para recambios, con lo que recuperé el dinero y él quedó tan contento.

Envío un afectuoso saludo al cabrón canadiense. El caso es que la máquina ha quedado perfectísima.