RetroClassics C64: STAFF OF KARNARTH, el clásico de RARE en Commodore 64.

Os confieso una cosa: nunca tuve un Commodore 64.

Y no fue por ganas: lo conocí en casa de un amigo y siempre me impresionó su colorido y su aspecto sonoro. En especial, el Commodore siempre me puso los dientes largos por una razón: tenía juegos exclusivos de Ultimate, mi compañía favorita. Algo así como cuando hoy en día babeas con los Metal Gear.

Los juegos de Ultimate de su personaje Sir Arthur Pendragon salieron entre 1984 y 1985, y eran STAFF OF KARNATH, ENTOMBED (el mejor), BLACKWYTCHE y DRAGONSKULLE.

 

Este es mi original de la primera parte, con el que empezó todo.

 

¿Qué ofrecía de nuevo este juego respecto a sus clásicos del Spectrum? En primer lugar un personaje propio que no alcanzó el carisma de Sabreman. También un estilo gráfico propio imitando las 3D, con unos toques de color muy apropiados: En Staff adquirían toques siniestros, misteriosos,… En Entombed te retrotraen al antiguo Egipto con abundancia de jeroglíficos y tonos cálidos. En Blackwytche se nos traslada a un barco pirata con mayor abundancia de color y por último en Dragonskulle partimos desde una playa hasta cavernas repletas de dragones.

Un aspecto que llama la atención en Staff of Karnath es la ambientación global. Misteriosos sonidos, variedad de enemigos y movimientos sorprendentemente suaves. Estos tienen en ocasiones un diseño pixelado que facilita por su sencillez movimientos tremendamente fluidos y efectos de transparencia que les dan ese toque fantasmagórico que pide el juego.

 

La historia no defrauda:  nuestro protagonista, el noble britanico Sir Arthur Pendragon (prestigioso arqueólogo), descubrió la existencia de un bastón mágico que usaba KARNATH, malvado brujo que hace cientos de años encontró un orbe perteneciente a una diabólica raza que vivió millones de años antes de la era del hombre. Eran los Sarnathians, diabólica raza de criaturas se recreaba con la tortura y destrucción e intentaba dominar el universo mediante este orbe, hecho de un material que provenía de su ahora arrasado planeta. Esta bola tenía el poder de transportar criaturas de una dimensión a otra. KARNATH aprendió con los años a usar la terrible bola de fuego y la fusionó con su bastón mágico. Esta nueva aberración fue enclaustrada en un obelisco para que fuese acumulando la energía suficiente para poder traer de nuevo a toda la diabólica raza a nuestra dimensión.  El brujo, antes de morir y con el fin de preservar el terrible artefacto, distribuyó la llave de ese obelisco en 16 trozos por todo el castillo.

 

Sir Arthur llega al castillo apenas 6 horas antes de que el bastón de Karnath libere por el mundo una raza de criaturas que lo destruirán sin piedad, por lo que debe encontrar esas 16 piezas (custodiadas por extraños seres que escaparon del obelisco) y destruir el bastón. Para ello habrá que resolver unos cuantos acertijos y utilizar sabiamente una serie de hechizos cuyos efectos habrá que experimentar (porque las instrucciones no nos aclara nada de ellos).

 

La clave del juego es sobre todo dominar el paso al obelisco, plagado de trampas. ¿Por qué? Pues porque deberemos recorrerlo… 16 veces para colocar cada una de las piezas.  Si no lo dominamos bien, perderemos una preciosa energía que puede evitar que coloquemos las últimas piezas en su sitio. Al margen de este elemento repetitivo, nos encontramos con un juego que sienta las bases para juegos cada vez más mágicos y elaborados, que os animo a que probéis. Desconozco si han sido lanzados en la Consola Virtual de WII, pero ya que se han lanzado a este extraño experimento uniendo una consola de Nintendo al C64, animaría a que lanzaran estos mágicos e inolvidables juegos aunque temo que sea imposible por un tema de derechos, que ahora pertenecerán a Microsoft (por Rare).