RetroClassics SNES: SUPER CASTLEVANIA IV, ACCIÓN VAMPÍRICA

Todos a estas alturas sabéis ya el gran impacto que causó la Super Nintendo cuando aterrizó en el mercado mundial. La Genesis le llevaba ya muchos meses de ventaja pero las excelencias técnicas de la consola de Nintendo y sus franquicias acabaron por imponerse a la inolvidable máquina de Sega. La SNES tuvo una serie de primeros lanzamientos estrella muy exitosos, y Konami fue una de las compañías que más fuerte apostó por “el Cerebro de la Bestia”. Super Castlevania IV fue uno de esos juegos emblema y que tuvieron la culpa del gran despegue inicial de la consola.

Mi cartucho original PAL es el de la imagen.

Salió en 1991 y para mí es un juego con un gran significado por varias curiosas causas:

          Cuando aún no tenía la consola, recuerdo verla siempre conectada en los centros comerciales mostrando la pantalla de presentación del Castlevania. ¡Siempre! Era un obsesivo reclamo, una consola que prometía ante todo acción vampírica a raudales.

          Fue el juego con el que me enamoré de Konami y su labor en SNES. Me encantan todos sus clásicos, desde Contra a Axelay, un matamarcianos realmente único y épico.

          Insertando el Castlevania IV se me estropeó mi SNES de siempre, se quedó frita la pobre. No culpo al juego, claro, ya llevaba muchas horas de uso pero no las suficientes…

          Y por supuesto la principal: es un juegazo.

 

Abandona ciertas características del Castlevania III como por ejemplo la no linealidad: en este caso su estructura es un arcade puro y duro, fase tras fase, y con momentos realmente desesperantes debido a su dificultad. Como sabéis el protagonista es Simon Belmont, quien armado con su látigo debe destruir al Conde Drácula. En este sentido es un Castlevania muy clásico con ciertas diferencias respecto a los Castlevania que conocemos habitualmente:

          El látigo aumenta su potencia con unos Power Ups que se recogen de los candelabros. Esto no es muy relevante ya que prácticamente con romper un par de ellos ya aparecerán estos iconos, por lo que casi siempre lo tendremos al máximo.

          Si mantenemos el botón de fuego apretado, podremos mover libremente el látigo con el pad alrededor del cuerpo de Simon. Este es un efecto muy curioso que también vimos en “Harmony of Dissonance”. El látigo también puede usarse para balancearse en ciertos puntos.

          Es uno de las Castlevanias más efectistas ya que introduce efectos específicos que se lograban con el hardware de la SNES. Todos recordamos el famoso pasillo giratorio o la preciosa lámpara que se balancea.

          Tienen un botón específico para usar las armas secundarias en lugar de dispararlas usando el botón de disparo +”arriba”.

          Se adopta un sistema de passwords con iconos gráficos para acceder a fases ya superadas. No existen “savegames”.

Por supuesto es un juego no exento de fallos: su control no siempre es lo bueno que debería (la maniobrabilidad del personaje en el aire es muy limitada) y las plataformas son muchas veces traicioneras y exigen una precisión desesperante.  A veces las batallas con los final bosses resultaban muy cortas o bien porque nos masacraban o bien porque dábamos con la mecánica y en un suspiro terminábamos con el enemigo. Los gráficos, aunque excelentes, pecaban de ser barrocos lo que a veces volvía la acción confusa.

Sus final bosses fueron celebrados ya que ofrecían todo un festival de efectos aparte de un notable tamaño. Por ejemplo el golem menguante (de enorme tamaño al principio), o la calavera agusanada con sus transparencias y las rotaciones del escenario justo antes del enfrentamiento.

La música de Masanori Adachi  es uno de los elementos más destacados del juego, probablemente su punto más potente. El “Theme of Simon Belmont” ha sido adoptado como el tema más definitorio de la saga, y su calidad dejó boquiabiertos a los usuarios de la época, no familiarizados con la excelencia de los chips de sonido de la SNES. Las melodías pueden disfrutarse gracias a un menú de sonido dentro del propio juego, y muchas de sus composiciones son sencillamente soberbias.

Para muchos, el tercer mejor Castlevania tras Rondo of Blood (PC Engine) y SOTN (PSX), lo cual es mucho decir.