RetroClassics OPINION: EL JUEGO ORIGINAL, ESE POBRE MORIBUNDO.

Desde que el mundo es mundo, el objeto como tal ha tenido un significado, un simbolismo, en quien lo posee. Las almas de los muertos se guardaban en vasijas, y éstas se introducían en sus tumbas como gesto necesario para asegurar un viaje adecuado en la barca de Osiris. No os diré que un videojuego nos proporcione semejante experiencia, pero sí me temo que los usuarios de PSPGO se van a perder algo.

Seamos sinceros: los juegos originales no son lo que eran. Han pasado por varias fases: una esplendorosa, en especial con la llegada del PC al mercado de los videojuegos, hacia finales de los 80 y principios de los 90; la época de las enormes cajas de cartón (consolas y PC) y manuales kilométricos (en especial los de los simuladores de vuelo); la vuelta a la simple caja de CD, que duró poco por lo cutre que era; la estandarización del estuchito de plástico tipo “PS2”, que…bueno…en fin… no es gran cosa; y la vuelta a las “ediciones coleccionista”, que es ni más ni menos que volver al esplendor de antaño pero usándolo como excusa para cobrarte más. ¡Pero si hace 20 años ya nos daban eso “de serie” y sin sobrecostes!

Se nos viene encima la “descarga digital”, que no negaré que está bien como opción, y quizá sea a lo que nos dirigimos, pero al final se revela como otro paso hacia el mantenimiento de precios a cambio de nada. Ahora ya no tenemos ni CD, ni carátula impresa, ni manual (los cuales ya nos los escatiman con la excusa de que en el CD o en la web ya está el PDF). Reducción de costes, aumento de beneficio, usuario perjudicado. Hay que mantener los gigantescos costes de los grandes estudios, que bajo mi punto de vista están abocados a la desaparición en su mayor parte.

Hace 30 años, todo era “original” porque el videojuego era un objeto, algo que no se enchufaba a la TV. El hardware y el software podríamos decir que era lo mismo. Por supuesto, esa disociación llegó muy pronto, y el “envoltorio” de un simple cassette de un ordenador de 8 bits podía ser la diferencia entre unas buenas ventas o la imagen de una distribuidora cutre que vendía sus juegos en una vulgar caja de plástico.

Así que el original, sin duda, contiene el alma del videojuego. Contemplar las preciosas ilustraciones de Ultimate es una forma de re-disfrutar el ambiente que rodea al juego, su diseño, su contexto cuando salió a la venta, rememorar el instante en que lo cargué por primera vez. Leer los manuales-libro de F22ADF me preparaban para una experiencia de vuelo de combate pocas veces vista hasta la época. Abrir el “Perfect Dark” y conectar la N64 a la tele de 32 pulgadas no tiene mucho que ver con lo que será una fría descarga de su remake en XBLA. Y ya sé que el Left 4 Dead sin Internet no tiene mucho jugo y que casi todo el juego es descarga, pero no pude evitar comprar el juego original y no a través de Steam. Aunque sí descargué el Secret of Monkey Island Remake, pero… ¿no te quedarías mejor con el original de la foto y sus discos de 3”1/2?

Quizá el videojuego original esté destinado a desaparecer, al igual que no se estilan ya los CD originales que mueren frente al mp3. Adiós a esos folletos con las letras de las canciones, o a las preciosas fundas de los vinilos.

Al menos sed usuarios concienciados y negaros a pagar lo mismo por una descarga que por un precioso original. O en otras palabras: PSPGO, que te f***e un pez.